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sábado, 17 de julio de 2010

The Dragones

Tengo unos amiguetes que han montado un “conjunto” musical (sé que esta palabra está en desuso desde los setenta, pero yo animo a resucitarla).

Como está la cosa fatal y todos se han quedado en el paro, han decidido dar salida a sus aptitudes musicales de la forma más barata posible y, tras juntar unos céntimos del primero, un mp3 del segundo, los altavoces que se llevó de la empresa el tercero y el micro que han robado en la parroquia del barrio del cuarto en discordia, han considerado que ya estaban preparados para triunfar por todo lo alto y grabar una “maqueta” prometedora.

Como no tienen ni dinero ni paciencia para conseguir temas propios (la SGAE les ha dicho que no está para estas tonterías), han decidido hacer versiones. De los Beatles, para ser más exactos. Ya ves tú qué modernos…

Quedan todos los sábados a ensayar. Dejan a las novias en casa y se juntan en el trastero que les ha prestado la suegra de uno de ellos. Apartan las bicis y la barbacoa, enchufan a la red un organillo-Casio con melodías pregrabadas y se ponen a dar berridos de una forma peculiar. Digo “peculiar” porque, como lo del inglés no lo dominan, más que practicar, perpetran tonadillas que suenan a Chiquito de la Calzada cantando en japonés. Yo fui una vez a verles y me pasé aplaudiendo toda la mañana. Por no oírles, claro. Es que si aplaudes lo suficientemente fuerte, puedes llegar a evadirte del ruido que te rodea. Comprobado por mis propias orejas.

El problema viene cuando les llaman de una emisora de radio local y les dicen que se han enterado de que son un grupo nuevo, del barrio, con mucha ilusión y expectativas halagüeñas y que a ver si quieren tocar algo en las fiestas de verano. Ellos, encantados con esta fama tan imprevista, aceptan el encargo y comienzan a preparar el repertorio con toda la ilusión.

Lo primero que hay que hacer es ponerse un nombre. Ha de ser comercial, sonoro y contundente. Tras mucho discurrir, votan 3 a favor y 1 en contra de la que ha resultado su marca definitiva: The Dragones. Un primo por parte de padre del teclista les ha dibujado un dragón encaramado a un bafle que va a ser la mascota del grupo y no se hable más. No permiten opiniones ni críticas (y eso que el dragón más bien parece un pekinés, yo no digo nada...). Es lo que hay y el que no esté de acuerdo, que se monte su propia banda. Y tira millas.

El día del estreno-mundial de esta pandilla calamitosa, toda la cuadrilla se desplazó a las oficinas de la emisora, para vitorearles como merecían y agradecerles el esfuerzo.
Lo primero que vieron al llegar fue la mesa de bocadillos. Ellos, que llegaban como con hambre, se abalanzaron sobre los platos y dieron con la merienda que habían montado para todos los invitados. Siguieron con el vino, las cervezas y demás licores. Hasta el punto de que acabaron metiéndoles en una sala incomunicada para que se les pasara la cogorza. Llegado el momento cumbre, tras el pregón, les dijeron que tocaba empezar el concierto.

No he pasado más vergüenza en mi vida. Y mira que me han pasado cosas, ¿eh?
Se arrancaron con el “Love me do”, que sonaba más bien “lof mi dou” (ya os digo que, de inglés, poco) y sólo atinaban con el estribillo:

- Looof lof mi douu yu … la la laaaaaaaaaaa laaaaaaaaaa
- Uh uhhhhh (el de la segunda voz, manda huevos, no se sabía ni siquiera el estribillo)
- Sou pliiiiiiiiiissssssss loffff miiii douuuu

Bien. Se han comido todas las estrofas y han salvado tres estribillos. La canción ha durado poco más que un estornudo. La gente les mira con los ojos abiertos como platos y no saben si aplaudir, porque se les nota que buscan con la mirada la cámara oculta. Toda la cuadrilla perpleja (os juro que en el trastero no sonaba tan cutre) y abochornada. Paqui ha agarrado a Segis por el cogote, porque se estaba escapando disimuladamente por la otra puerta para pasar el apuro en la intimidad. “Tú te quedas aquí, con todos, a pasar la vergüenza comunitaria, que para eso somos pandilla”, le ha dicho. Qué momento, madre del amor hermoso. Me faltó el canto de un duro para echarme a llorar. Pero ellos seguían impertérritos, agarrados al micro, a por la segunda: “Can’t buy me love”. Claro que esto es la pura teoría. La realidad hacía que sonara más bien “cambao milof”.

- Cambao miloooof, looof
- Cambao milooooffff
- Nana nana na na na nana naaaa na nana naaaaaa

Nos fuimos. Los dejamos solos y nos largamos con viento fresco, porque nos temíamos que la organización empezara a tomar cartas en el asunto y nos reclamara el importe de los bocatas.

Creo que han decidido dejar el mundo musical y dedicarse al cine. Ha dicho el del teclado que tiene un cuñado que alquila una cámara de vídeo por un módico precio, así que andan pidiendo ideas para cerrar un guión decente y que alguna se preste a protagonizar la película “a cambio de unas telepizzas y unas coca-colas”.

A mí que ni me miren, que una está ya muy mayor para descubrir su vocación.
Esto es ser emprendedor y lo demás es cuento...



12 comentarios:

Yo dijo...

Pero mujer, echales una mano!!! pero al cuello, jaja.

un besito

Babilonio dijo...

Mujer, los comienzos siempre son duros, estos chicos tienen ganas, ilusión, un sueño...¿No dicen que eso es lo mas importante?
Venga, echales una mano...hazles un buen seguro jeje

Un beso.

Isa dijo...

Genial... ¡cómo me he reído! si es que el taleto musical es un bien muy escaso, y claro con los ejemplos populares que tenemos por ahí es muy difícil asumirlo...

La gata dijo...

Jajjjjajjajaj!! The Dragones... and the Mazmorras!!!!! (Que es donde debarían encerrarlos si vuelven a coger el teclado Casio) Pues mi padre, cuando era jovenzuelo, con unos amigos de su pueblo montó un grupete que también versionaba a los Beatles, los Brincos, los Bravos... Tampoco tenían ni papa de inglés, y también les salía 'Lof mi du', 'Can ba mi lof', 'Güi ol lif in a yelou sufmarin', 'Yesterdeeeeeei, ol mai trabels sim so far ogüeiiiiii...?, etc etc...
Pero cantar, lo que se dice cantar, no lo hacían mal. Y música sí que sabían. Hasta ganaron un concurso regional.
Pero claro, eran otros tiempos...

Hale, un beso, y dales ánimos a tus pobres amigos. A ver si con el cine tienen más suerte!!!

Ojizarka dijo...

Qué daño hace el versionar canciones sin tener ni zorra de inglés! jajajaja

Lorelandia dijo...

Bueno que no se rindan tan pronto que siempre pueden ser un grupo GRARAJE LOW-FI(http://en.wikipedia.org/wiki/Low_fidelity)
eso si el nombre no acaba de funcionar mejor seria THE CROMAÑONES o algo así...
saludos!!

Mar dijo...

Hola:

Desde luego, lo has contado con mucho humor y me he reído, pero es que es el tipo de cosas que trae el paro y hablo por experiencia.

Besos.

Eriwen dijo...

Pubretos ='( es una experiencia que contaréis durante generaciones, algo es algo ¿no?

Pilar dijo...

pobrecitos, y ahora qué ¿toda la vida con una bolsa en la cabeza como nuestro común admirado Gilipollas?

Angelicos, que pena.

Quizás con el cine se les dé mejor, recuerda a Santiago Segura, no creo que hiciera mejores pintas.

Louisianee dijo...

Excelente! Qué ganas muestran de salir adelante. Anyways creo que les iría mejor con una cámara... No como cineastas, sino como, uhmmm... integrantes de una pandilla de humor... Algo como lo que hacen los de College Humor.

Sí, eso, algo gracioso. Es más, tú les puedes ayudar a escribir cosas graciosas xD

Esthertxu dijo...

Sí, the cromañones, the dragones and the mazmorras, sonido garage low y todo lo que queráis... pero son una panda de taraos se llamen como se llamen!!!
Hombre, por Dios, a quién se le ocurre... Paqui dice que podríamos rebautizarlos como "The Tragones", porque dan con todo lo que les pongas en la mesa antes que apretar una tecla siquiera... pobres, no encuentran ubicación en la vida... a ver la peli cómo les queda... jajaja me espero lo peor!!!

Un abrazo para todos!

LAUXITA dijo...

que buenisimo tu blog!!!!!!me encanta como escribe..me he echado unas buenas risas si señor....

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