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lunes, 29 de febrero de 2016

Y al séptimo día, Di Caprio descansó...


Qué bien viene el Génesis cuando una quiere sonar apocalíptica…   
Y es que lo de anoche fue así: Apocalíptico.

Ese momento cumbre, con DiCaprio embuchado en su smoking y haciendo cierta esa frase (una vez más) de “cuanto más feo salgas y más bodrio sea la peli, más te darán el Oscar”, no lo cambio yo ni por un finde en Marina D’Or…

Fue un auténtico MOMENTAZO: con los consabidos pelos como escarpias, las lágrimas desbocadas y la piel urticante al ver a este hombretón subir a por su premio. Que ya le tocaba, hombre-por-dios-y-por-la-virgen-santísima… El auditorio puesto en pie y él soltando su preparadísimo discurso ecológico-medioambiental-corre-apaga-el-horno-que-el-mundo-se-acaba. Vamos, lo que viene siendo Hollywood en estado puro.

Pero empecemos por donde se debe: por el principio.

Caían unos 40 grados sobre la alfombra roja. Sin piedad.
Los más elegantes vestían smokings de terciopelo y sudaban como bellacos (pobre Eddie Redmayne, que reconoció en la entrevista previa que le sudaban hasta las pecas… y mira tú si tiene pecas, el chaval). Normal. Te vistes para una gala en Siberia y llegas acelerado a Los Ángeles en pleno siroco, ¿qué esperas?

Y con ese calorzuco que os comento en la sobaca, me aparece Whoopi Goldberg vestida a lo Fiona de Shrek en la versión de Spike-Lee. ¡Qué desatino!
La miro y me sudan las corvas.
Con la de vestidos que he visto color pastel y con aberturas imposibles, ¿llega mi amiga Whoopi y se me planta las rastas de lana y la batamanta de los domingos? ¡Ojo, que encima presentaba premio! Menudo personaje…

Como digo, mucho vestido empolvado (me encanta esta palabra, “empolvado”, y al supuesto estilista de la tele más todavía, porque 3 de cada 4 palabras que soltaba eran “empolvado por aquí-empolvado por allá-em-pol-osssea-va-do”; a saber si éste se refiere a lo mismo que yo…) y colores poco vistos hasta ahora, como los verdes y amarillos.

La tan trillada moda “entreteto” tuvo su máximo exponente en Olivia Wilde, con su “oda a la cinta de doble cara”. Porque como hay Dios que ese escote no se sostiene si no es con 2 yardas de cinta-carrocero… ¡Ríete tú de la capacidad de resistencia del suspensorio de mi tío Ambrosio!

Y cuando una ya piensa que lo tiene todo visto y que nadie puede hacer más el ridículo que el nominado a mejor vestuario Paco Delgado y sus botones coralinos (que yo solo pensaba pamí: “que no lo gane, por favor, que no lo gane, ¡no vayamos a tener que mandarle al escenario a  recogerlo! Que en la alfombra se puede llegar a dudar de si el primo obeso del Profesor Bacterio ha pasado por allí a ver cómo estaba el ambientazo, pero una vez estás en el escenario y tu nombre brilla en la pantalla luminosa, ¡ya no hay escapatoria!”)...
...aparecen las primas de Yoko Ono dando el cante jondo.  Dime tú si no…
Atención que dice la primera que lo suyo era un homenaje a David Bowie.
Ya, ya, claro...
Y lo mío es una gripe mal curada y no por ello me planto la funda brocada del silloncito de mi abuela.
Que digo yo que en algún sitio estará el límite, ¿no?

Comienza la retransmisión de la abc y nada más abrir plano me topo con los pezones de la presentadora. Vaya. Qué simpáticos. No pierden ripio... 
¿Pero no decían que hacía tanto calor en el Dolby Theatre? Entre el nudo-buñuguero que lleva sobre las clavículas, la tripa tirante-marca-ombligo, los pliegues-reventones de las caderas y las largas a todo trapo, de verdad que no sé dónde mirar. ¿No tenían de tu talla, chatina? Verás tú esta noche pa arrancarte la cremallera tatuada de la espalda...
  
Todo eran risas, hasta que "esto" cruzó la pantalla:
Yo lo mato...
¿Fofito Jared? ¿Eres tú, salao, más que salao?
Es que no tiene desperdicio. El traje, el ribete, el clavelito al cuello, las babuchas de andar por casa... le compro esto a mi chico y no se lo pone ni en carnaval. Y este tío se pasea por las teles de medio mundo haciendo la señal de "soy el más" con los deditos parriba.
No se lo digáis, por si está en plena terapia de algo, pero pamí que ha tocado fondo...
El año que viene ya sólo puede ir a mejor. Una vez se acostumbre a la medicación y tal...

Y lejos de él, pero en su mismo universo paralelo, "esto":



Lo de los americanos y su obsesión por convertir en cualquier trapo el paracaídas que se te quedó viejo roza la tragedia.

Aunque para tragedia de verdad la no-presencia de los Brangelinos.
Me temo lo peor... Echo de menos las clavículas y la cacha asomando de Angie, o saber en qué punto de largura se ha dejado la barba el bueno de Brad. Los malpensantes dirán que algo huele a podrido en JoliePittlandia. A mí su ausencia simplemente me genera tristeza. Deja este acto un poco huérfano. Como sin brillo... Fíjate que incluso dejan sueltos a los niños por la alfombra sin temor a que Angelina se los lleve pa su casa...
 

Por cierto, este crío (Jacob Tremblay) a mí me da susto. Me recuerda a un muñeco-arlequín que tenía mi hermana de pequeña (¿a quién se le ocurre, mamá?), que nos miraba amenazante desde la cama y nos obligaba a taparnos la cabeza con las sábanas. Tenía una sonrisilla burlona que presagiaba lo peor. Justo como este niño.
Luego que no me digan sus padres que no les avisé...

Aparece en escena Rachel McAdams de verde-que-te-quiero-verde.
Como la pille mi madre por banda, le regala la vaporetta... 

Y detrás de ella, casi sin avisar, llega ELLA.
Cate Blanchett-la-divina, en el tono de moda.

Vale que quizá el vestido es pelín repolludo y no lo vería igual en cualquier otra, pero es que esta mujer se puede permitir lo que le salga de la peineta. Le queda como un guante y destila elegancia por los cuatro costados. 
En la tele se han pasado un cuarto de hora criticándola. Panda de envidiosos...
Aunque también han puesto a la Vikander de vuelta y media. Y a mí me ha encantado en su Louis Vuitton amarillo.

Claro que también han alabado a Rooney Mara con su etéreo Givenchy y yo en cambio no sé por dónde cogerla... Yo la veo más robótica que nunca y le daría sin dudar el premio "Alegría de la Huerta" de esta edición. Mi madre la apodaría "la vinagres" sin dudar.
Lo de esta chiquita es un jijiji y un jajaja constante... ¡es un cascabel!


Sin embargo, lo que me queda claro este año y sin que sirva de precedente (espero), es que mis queridas Kate & Reese han sido las Pili-y-Mili de la ceremonia.

No, no y no.
¡Pero si eso que lleva miKate es lo que yo uso en casa para los residuos orgánicos!
¿A que con esas poses les pega de fondo un "Si vas a Calatayuuuuddd, pregunta por la Doloreeeesss..."?

Y Sofía Vergara, más de lo de siempre.
Y Charlize Theron de rojo-moqueta, que sí, que estará muy buena y todo lo que tú me digas, pero que a mí me deja más fría que una varita Pescanova.

Lady Gaga me aparece con un pseudo-mono-vestido-pantalón blanco nuclear diseñado "por un amigo mío".
Ya verás.
Mañana saldrá publicado que se lo cosió Valentino o el mismísimo Versace redivivo. Como esta llama "amigos" a cualquier cosa...

Iba a comentar que le han dado el tinte desde media frente y que la otra media está paralizada, no tanto por el botox como por el miedo a ser también cubierta de rabioso amarillo-pollo.
Pero no.
Hoy, la dejo estar.
Porque su actuación durante la gala me ha vuelto a hacer llorar.
Lo sé, lo sé... no sirvo de referencia. Pero he visto sorberse los mocos sin disimulo a Kate Winslet y ya he caído en barrena.
Interpretó uno de los temas nominados: "Till it happens to you". Y la presentó el mismísimo Joe Biden (sí, sí, el vicepresidente) que está defendiendo una campaña contra los abusos sexuales en los campus universitarios estadounidenses. Esta canción refleja justo eso, lo que sufrirá 1 de cada 5 jóvenes norteamericanas durante su etapa universitaria. "Hasta que no te pase a ti, no sabrás cómo me siento", grita Gaga de forma desgarrada sentada a un piano de cola blanco. Y la rodea de pronto un grupo numeroso de mujeres que han sido víctimas de agresiones sexuales y que son las protagonistas del documental que recoge esta banda sonora.
El Dolby Theatre en pie. La peña llorando a lágrima viva.
Por mí, que se acabe ya esto, porque yo me quito el sombrero ante esta mujer.
No sólo ha estado fantástica. Es que ha salvado la gala, que hasta ese momento discurría gris y repleta de chistes sobre negros a los que no les dejan hacer cosas de blancos.
Que esa es otra: menos mal que la polémica sobre la ausencia de afroamericanos entre los nominados principales ha llegado a tiempo. De lo contrario, no se me ocurre sobre qué demonios habría escrito su monólogo Chris Rock.

Por cierto, a los de la tele les ha encantado el presentador.
Yo ya aviso que a mí no.
Ni palote.
Yo quiero que vuelva Neil Patrick Harris o Hugh Jackman bailando y cantando en su número inicial. O incluso la ácida De Generes con sus ataques humorísticos. 
Este tipo se ha limitado a hilar broma tras broma machacona con un único tema central: que los negros que se quejan lo hacen porque no curran.  Allá se las compongan.

Lo bueno es que han aprendido (por fin) que el "in memoriam" hay que emitirlo sin los aplausos de fondo. Que sigue quedando muy feo eso de "muertos de clase A y muertos de clase B". Esta vez ha sido respetuoso y sobrio, tan solo acompañado por un tío a la guitarra cantando el "Black Bird" de los Beatles.

Por cierto, la carita (por llamarla de alguna manera) de Stallone al no ganar el premio (que ha recaído en Mark Rylance por su magistral papel en "El puente de los espías") ha sido todo un poema. Ese rictus no lo salva ni el hialurónico. Chascazo total. (Verás el drama en mi casa cuando se lo cuente a uno que yo me sé, que le reza a Rocky todas las noches...).
Encima, su señora me lo ha vestido todito de oscuro y, claro, o lo plantas sobre un glaciar o ni lo ves...

Mad-incomprensible-Max se ha llevado la mayor parte de los Óscars técnicos (y otros no tan técnicos, pero bueno) y deja a Soberbio-Iñárritu recoger su premio a mejor director (por "El renacido") y explayarse a gusto en el escenario. Dios... ¡este hombre no se calla ni con la orquesta tocando sobre su voz a todo volumen para que se largue! ¡Qué "pedintenso" (mezcla perfecta entre pedante e intenso)!

Como he dicho antes, el "momentazo Di Caprio" fue emotivo (la gente se puso en pie, no sé si para estirar las piernas o porque así contaminan menos, que se lo ha dicho Leonardo), pero más lo fue el primer Óscar de Ennio Morricone a sus 87 primaveras y tras 6 nominaciones. 
Me parece increíble que no lo hubiera logrado antes con semejante carrerón.

En resumen, la gala me deja estos pensamientos para seguir dándole al cebollo:

- ¿No hay nadie que pueda convencer a Fofito Leto de que contrate un estilista?
- ¿Acabó Kate con los stocks de bolsas orgánicas de 30 litros de los supermercados de la zona?
- ¿Cómo puede ganar "mejor película" una que se ha comido los mocos en todas las categorías salvo la de "guión original"? ¿No es como que gane Miss Mundo la que lleve la mejor pedicura?
- ¿Chris Rock era lo mejor a lo que podía aspirar la Academia? ¿En serio?
- En una escala entre 99 y 100, ¿cuánto les pitaron los oídos a Will Smith y Jada Pinkett con las incesantes pullas lanzadas sobre sus personas por boicotear la ceremonia? ¿Les quedó claro, como dijo el presentador, que "el hecho de que no haya negros en las categorías principales es tan injusto como lo es que Will Smith cobrara 20 millones de dólares por Wild Wild West"? Nada que añadir, señoría.
- ¿Alguien puede convencer a Leonardo que llevar el pelo como si te lo hubiera relamío el oso-que-te-parió te hace cara-pepona? ¿Alguna rubia en la sala que le haga entrar en razón? Gracias.
- ¿Cuántas personas hicieron falta para atarle el smoking al susodicho Leonardo sin parecer envasado al vacío? Que menudo logro, por otro lado, máxime teniendo en cuenta que, con la moda esta de los "fofisanos", estaba empezando a tomar hechuras de Doña Croqueta...
- ¿Esta moda de los trajes caribeños o, como yo lo llamo, "locura en merengue y malvavisco" que les ha dado por llevar a la mitad de los actores afroamericanos, se va a acabar pronto? Porque de lo contrario, ¡Jesús, llévame pronto!



- Y por último (ya pensabas que te librabas, ¿eh, maja?): Heidi Klum. De nuevo. La plasta oficial. La que no sabes qué pinta en este sarao. La que se lo echa todo encima y sonríe a cámara como suplicando un papelito. Haciendo suya la moda del entreteto (oootra vez) y abusando de gasillas malvas y floripondios innecesarios. Posando al estilo: "A ver, señora: ¿qué le pongo? ¿Cuarto y mitad de chopped pork?"
De verdad, por favor te lo pido, Heidi, en nombre de todo el sindicato de actores y de la propia Academia: ¡déjanos en paz! ¡No vuelvas! ¿No ves que nos desconciertas con tus apariciones inexplicables? ¡A la próxima, vas a Iker Jiménez!
Avisadita estás... 
Y ya de paso, quítate esa manga ochentera que no te pega ni con cola con el resto del atuendo que te has perpetrado... Consejo que te llevas gratis.
De nada...


martes, 24 de febrero de 2015

Mi alfombra "colorá"

Domingo noche. 

Son casi las 12 y corro a por el mando de la tele.

Los quehaceres diarios a punto han estado de impedirme organizar mi parafernalia anual frente al sofá, pero para esta hora parece que he conseguido todo lo imprescindible: café con leche templadito, el boletín de nominados con mi quiniela marcada, los bolis, el rotulador fluorescente para señalar los nombres de los afortunados ganadores y un paquete de pañuelitos de papel para los momentos sensiblones de la gala. Que los habrá. No falla...

Empieza mi momento favorito del año: la 87ª edición de los Óscars.

La retransmisión de canal+ no siempre ha estado acertada, pero soy tan panoli que siempre espero que “este año sea la bomba”.

Pues tampoco.

Me ponen a la actriz Leticia Dolera al frente de una mesa que termina siendo deslavada y floja. Ni ella (¿por qué no mira a cámara ni una vez y tiene esa pose como ladeada marcando hombro y girando el cuello hacia el lado contrario, me pregunto?), ni los 2 presentadores que la acompañan (el nombre de uno de ellos, Carlos del Amor, ya me tendría que haber puesto sobre aviso...) consiguen mi más mínima simpatía. Y mira que yo soy fácil para estas cosas...

En fin, centrémonos en Cristina Teva, a pie de alfombra roja, que es la mejor presentando y entrevistando, a años luz del resto de compañeros dedicados a estos menesteres. Qué porte, qué estilazo, qué preguntas interesantes y preparadas... ¡Tanto que algunos no saben ni qué contestarle! Es tan profunda al micro que me ha parecido ver correr a algunos directores en sentido contrario a ella sólo para no quedar en evidencia ante toda España.
¡A ver si va a ser mejor mandar a encefalograma-plano-Dolera para que al menos se dignen a responder! ¡Que la Teva los intimida de lo lista que es!

En fin, a lo que íbamos, tuerta... los modelis, que sé que os encanta el despelleje. Que os lo noto en la mirada arrebolada y en la respiración entrecortada. Como que no nos conocemos ya...

Empezaré diciendo que no pienso poner ni una foto de la Monroy y su vestido-bandera-española, porque como todos sabréis ya a estas alturas, la tipa ni siquiera estaba cerca del Dolby Theatre el domingo 22 de febrero. Se tomó la foto que ha circulado por medio mundo el sábado 21, aprovechando los ensayos previos a la gala. Y lo vendió como “mirad, qué paletos los americanos que me han expulsado de la ceremonia por llevar la bandera de mi país”.

Pues muy bien, guapa.
Te vendrá bien el trapillo que te has cosido con dos grapas y un clip de oficina para el próximo carnaval.

Respecto a lo importante: ¡chicas, se lleva el blanco (y hablo de colores, listillas)! En todos sus matices e intensidades. Roto o impoluto. Sucio o nacarado. Nuclear o apagado. Tanto da.



Eso sí: hacedme el favor de combinarlo con algo dicharachero, por dios. No os pase como a la Portman y resultéis más frías que una pescadilla recién descongelada. Con lo mona que es esta chica y la he confundido al pasar con Sor Cateta...


Le sobra manga, le falta escote, le sobra falda, le faltan curvas.
Una pena.

Tampoco os lo echéis todo al cuerpo.
No os pase como a Cristina, que si se cae al río no sale, de tanta "charcutería fina"...  


(Nota mental: consultar con mi peluquera si lo que se va a poner de rabiosa actualidad son las raíces de mi abuela, que he visto que la Aguilera las lleva bien teñidicas de tipex a juego con su vestido y me mosquea...)

Como os iba diciendo, se lleva el blanco. Pero también el rojo. Y mucho.


Y la clásica combinación blanquinegra de todos los años...




Y se llevaron también los vestidos repes.
Pobre Jenny...


Encontrarte a las puertas del Dolby con tu propio clon tiene que ser para vivirlo...
Como si estuviera sufriendo su propia "Pesadilla Antes de Navidad", y alguien le susurrara al oído: "¿ves? Así sería tu vida si no te hubieras pagado los implantes en el 89..."
Terrorífico.

Bueno, terrorífico hasta que me doy cuenta que el Ken de la Barbie se me ha debido de escapar de la caja, se ha plantado en Hollywood y me mira fijo desde la pantalla...



Por un momento, desconecto de indolente-Dolera y me pongo a trastear por internet, enterándome sobre la marcha de que este año una serie de actrices y presentadoras norteamericanas de primer nivel han creado una plataforma denominada "ask her more" ("pregúntale más", para mi madre, que me estará leyendo) mediante la que reclaman mejores preguntas a las actrices sobre la alfombra roja y no sólo cuestiones relativas a su vestimenta y complementos.
Estupendo.
Esto promete.

Me centro entonces en la presentadora más rubia de la abc (no en la marisabidilla morena y enjuta con cara de rottweiller, que tiene pinta de ser su jefa, no. Ni en la otra que acaba de preguntar a Reese Witherspoon por los papeles para mujeres en la industria cinematográfica y  le ha permitido soltar una perorata de 12 minutos sobre lo importante que es dar voz a las mujeres. Sino en la otra...) y escucho estupefacta su pregunta inteligente a Jennifer López: "Jenny, me encanta tu modelo. Ellie Saab, ¿verdad?" (yo me troncho pensando en la mujer de Robert Duvall al fondo, con el mismo modelo y poniendo cara de "cagoentó, tenía que ser la Jennyculo la que entrara en la otra talla disponible"). Jenny-from-the-block asiente distraída cuando la rubia insiste en si se ha dado cuenta de lo mucho que le va a costar trepar hasta el escenario con semejante vestido divino-de-la-muerte y le hace ver que, cuando vaya a las fiestas posteriores, "verás tú el lío, que si falda parriba, escote pabajo..." Entonces, Jenny, como recién resucitada al tercer día y abriendo mucho los ojos, le grita: "noooo, para la fiesta tengo otro modelo!!! Tú te crees que ESTE es un vestido para ir de party???"

¡Olé tú, Jennifer López! ¡Y que vivan tus conversaciones sesudas!
Eso sí, como te pillen las de la plataforma pro - derechos sociales, te fríen viva...

Y ojito al modelo cómodo que se cascó para la afterparty...


No me digáis que no es el clásico para pegarse la juerga padre...
Con sus pieles abrigando las muñecas y antebrazos, su brilli brilli sobre los pezones, la braga faja asomando, la cola para barrer todos los bares... ¿Pero cómo no se iba a cambiar, la pobre mujer, si tenía a la parienta del Duvall pisándole los talones allá donde iba?

De los chicos, me quedo indiscutiblemente con Jared Leto, que es el único que consigue hacerme reír todos los años.
El tío tiene pinta de ser el más feliz de la costa oeste. ¿Pues no va y se planta un esmoquin lavanda, un paraguas tamaño carpa y su melena más al viento que nunca y se deja fotografiar a placer , igualito que mi tía Carmina cuando la sacamos a misa y a comer los domingos de Pascua?

Y a mí que me inspira como ternurilla y todo... Me brota invitarle a un bocata y ofrecerle un champú con mascarilla buenísimo que tengo en casa y que le dejaría el melenón lustroso y abundante. Ya ves tú qué cosas...

Y llega el momento "Maruja Jarrón" de la noche, que este año anda repartido entre la flor de la Paltrow y las flores de la maceta rubia...


Chicas, que no lo veo claro. No sé si os sobra moñaco, pendientes, flor de Pascua o bosque entero. Pero el resultado es cargante...

Aunque para cargante, Kelly Osbourne.


Entre las garricas purpurináceas que tiene por uñas, la bombonera lentejuelera con forma de esponja de baño multicolor, el tupé gallináceo lila y la saturación de esmeraldas en dedos y muñeca, dime tú ahora que por un momento no has creído notar un semi-ataque epiléctico, porque no te creo. ¿Cómo ha podido además meter en el mismo vestido un mandil, una falda corta abullonada, una falda larga con cola y encaje en el escote sobre un corsé bien tupidito? ¿Cuánto pesa todo eso que lleva encima? ¿Es consciente de que con todos esos metros de tela se puede vestir a una familia rumana entera?
¡Qué agobio! ¡Ha tenido que tardar en vestirse día y medio!

Y espera que voy con Heidi.
Mi queridísima Heidi.
Doña "Qué-pintas-tú-por-aquí".


Ya no es que vayas en huesos (porque decir que vas en bolas me parece ofensivo con los cuerpos esféricos), ¡es que ni bragas llevas!
Agradezco sinceramente al fotógrafo que sólo la haya retratado de canto.
Primero, porque de frente debe de parecer una "calcamonía". Y segundo, porque como se vea de frente la mitad de lo que se ve desde este lado, se puede liar la mundial.

Y, para rematar el sarao, aparece su prima la chunga:



Momento, unnnmomentoooo....
Me indican desde el pinganillo que no. Que ni se trata de la prima de Simeone ni es la segurata que reparte leches al que le levante la falda a Heidi Klum .

Resulta que se trata de Scarlett Johansson, que ha decidido disfrazarse de mujer jirafa con un inmenso collar verde y se ha colgado las bolas del árbol de Navidad en todos los agujeros que ha pillado libres por la oreja. Y ese corte de pelo... ¡Si es que me quedo sin palabras!

Por resumir la gala, que me enrollo cual persiana, diré que el presentador ni fú ni fá.
Tuvo un buen número musical al comienzo, pero ahí quedó todo.
Salvaron la ceremonia las actuaciones musicales con las canciones nominadas y el que, para mí, fue el momento cumbre de la noche: el homenaje de Lady Gaga a Sonrisas y Lágrimas en su 50º Aniversario.

La voz prodigiosa de la estrafalaria Lady Gaga me ha hecho llorar un par de veces durante su interpretación.

Lo sé, esto no es decir gran cosa, puesto que soy una llorona reconocida (ya me he imaginado a varias de mis amigas con cara de "pues vaya chorrá, si esta lloró con Terminator 2"... ¡listas, que sois unas listas!), pero de verdad que acostumbrada a oírla cantar ciertos temas comerciales, machacones o de dudoso gusto, lo de anoche me conmovió positivamente. El público se levantó para aplaudir a rabiar y ya no se sentó, porque apareció Julie Andrews en escena fundiéndose con ella en un abrazo muy sentido que dejó a la gente con un nudo en la garganta. ¡Pero si hasta enfocaron a Chris Pine llorando a lágrima viva!

Del resto, a estas alturas, ya sabréis casi más que yo misma: discurso genial de mi adorada Patricia Arquette, "standing ovations" (cuando la gente se levanta para aplaudir, mamá) para John Legend, para el guionista de "The Imitation Game" (confesó en el escenario que con 16 años intentó suicidarse), para Eddie Redmayne por su interpretación alucinante de Stephen Hawkings y para Julianne Moore por su interpretación de una mujer con Alzheimer en "Siempre Alice".

Y cierro mi crónica con la pregunta que me tiene en vela desde la madrugada del domingo: ¿será posible que Sofía Vergara tenga el mismo vestido repetido en 150 colores distintos? ¿Se los irá poniendo sin avisar a medida que se suceden las fiestas y los demás seguimos "a por uvas"?

Tranquilos, que en cuanto me lo confirmen mis fuentes, vengo y os lo casco...








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