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lunes, 25 de febrero de 2019

A/att del sesudo directivo de la Academia que se apostó el suspensorio a que "fijo que me calzo al presentador y nadie se cosca de la jugada"



Menudo truño, jomío

Te has tenido que quedar más a gusto que Jessica Fletcher con sobredosis de Corega extra...


¿Pues no insistían desde los mentideros angelinos en que era ésta una medida dirigida a acortar la gala y no perder la audiencia que se les desploma por la ladera de Hollywood desde hace años? 

¿No decían que la misma diferencia horaria que provoca que los neoyorkinos apaguen la tele sí-o-sí a las 11 de la noche (por más que Lady Gaga esté haciendo todavía las gárgaras previas a la [única] actuación memorable de la gala) sería la artífice de una ceremonia briosa y enérgica de 3 horas exactas de duración?

¿Y que una presentación coral era preferible a las gracietas de turno de un incontinente verbal (y además homófobo, según califican a Kevin Hart), que para eso ya tienen a Trump jodiendo-la-marrana cada día desde el telediario?

Pues menudo acierto, Maricarmen.

Porque a la ausencia de presentador hay que unir la omisión de guion y la escasez de humor de la mayoría del personal seleccionado. Vamos, lo que se dice un sopor/tedio/pestiño que te quita las ganas de estrenar pijama y preparar termos de café con leche con los que sobrellevar la vigilia.

Chica, es que sólo se salva la alfombra granatosa (este año le han subido un pelín el pantone), que, quieras o no, pues te entretiene...

Este año todo ha sido una clara "oda al rosa". No sé si para compensar los [abusivos] looks en negro del pasado "Me-too", o simplemente porque la primavera ya ha llegado a California.

Que yo recuerde, iban en la gama todas estas (y fijo que me estoy dejando un puñao de ellas): 




A ver, que no seré yo quien reniegue de este color tan... ¿femenino? ¿Cursi? ¿Relajante?

Pero vamos, que en ese ramillete veo tres cupcakes de grosella, un dosel para casa-en-la-campiña y alguna loncha de chopped-pork... Y no es por criticar, ¿eh? Que no soy yo nada-nadita de criticar...

Fíjate si no me gusta malmeter que ni siquiera voy a mencionar a mi odiada queridísima Heidi Klum*, que este año no "tuvo a bien" presentarse en la fiesta del cine. Ella. La más vedette de todas las figurantas faranduleras. ¡Qué cosas! Pues a lo mejor es la primera vez que me falla en esta década... ¿A ver si la voy a echar de menos y todo?

Bueno, sigamos con los galardones.
El premio ex-aequo "Mamarrachos in the Night" se va para estas dos perlas cubanas que me tienen todavía con los nervios despelujados:


En el caso del primo de José Mota, era curioso verle hacer volar su falda dando vueltas, como los de la danza de los zancos de La Rioja, pero sin destaconarse. 

En el caso de Spike-cosasdenegros-Lee, me surge la duda de si está en pleno rodaje del videojuego Mario-Afro-Bros y ha aprovechado el atrezzo por ahorrar. (Los presentadores de Movistar le han llamado "Teletubbie morado", añadiendo después "que por si no lo sabían, era el gay"). ¡Qué fuerte, marichocho!

Quiero hacer especial mención al disputado premio "Cara-joker" de la gala, que este año se va a casa de Angela Bassett, quien, a sus tiernos 60 años, ha descubierto las bondades del punto de cadeneta y le ha dicho a su cirujano que le grape las mejillas a lo que queda de sus cornetes nasales y ¡hala, tira pa la calle!


Lo malo es que no se debió de acordar que el año pasado ya le había pedido al sufrido doctor que le rellenara los labios de plumón noruego y, claro, ahora no nos cabe todo en la misma cara, ¿verdad, reina? Todo eran risas hasta que se nos empezaron a apelotonar las prótesis...

Entreguemos ahora el trofeo "Te disfrazaste y la gafaste" del guateque.
Se lo lleva, sin lugar a dudas, Glenn Close, que se ha atrevido con un Carolina Herrera color ferrero-roché, de unos 20 kilos de peso y 4 millones de hilos (como se los pille la Bassett, se enrolla los jamones como un roast beef) que no sólo la abotija y ensancha, sino que la afea y envejece. De hecho, te diré que al principio ni la enfocaban, porque el regidor estaba convencido de que esa mancha dorada que atisbaba en lontananza era la figurita del Oscar del pasillo de entrada que se había escapado de la peana. 

Nada más lejos de la realidad...

Mi pobre Glenn... encima de acabar más sudada que sobaco de malabarista por tener que arrastrar sin carretilla esa especie de manta para náufragos hipotérmicos, tuvo que ver cómo Olivia Colman le robaba el premio en toda su jeta (y ya son 7 las veces que esto le ocurre). Algo parecido a lo que tuvo que padecer Amy Adams (en su caso, por sexta vez... todavía hay esperanza) ante una bombástica Regina King que se alzó con el premio a mejor actriz de reparto.
Si te digo yo que hay días que es mejor no levantarse de la cama...



El "No te lo compro" de la noche se va para Charlize Theron. Por una vez, y sin que sirva de precedente, tengo que decir que estaba muy desfavorecida para sus estándares habituales. Se ha teñido el pelo de negro y le ha dado por vestirse de Maléfica, con hombreras picudas y escápulas al viento, por lo que ha ganado en vileza lo que ha perdido en dulzura.
Vamos, que no.


 Bueno bueno bueno..... ¿y quiénes son los "Faemino y Cansado" de la fiesta? ¿Eh?


Pues los Momoa, ¡cómo no!
Si no llegan a conjuntarse en el tono de moda, habrían pasado por "el ciclado y su dealer de esteroides", porque Lisa Bonet, con su sempiterna cara de desubicada y su actitud de me-bajo-de-la-vida, me desajusta los biorritmos. De verdad.
Eso sí: ¡me declaro fan absoluta del coletero del Momoa! De terciopelo rosita-empolvado, a juego con su smoking. ¡Que os juro que entregó un premio con el coletero en la muñeca! ¡Si me pinchan, no sangro!

El premio "Sevillana del WhatsApp" de este año se lo daría a Jennifer Hudson...


... si no me diera tanta pereza esta mujer, la verdad. Pero como me resulta infumable, pues se queda desierto este año...

Y antes de pasar a resumir la soporífera gala, os resumo escuetamente el resto de modelazos:

Los Noes (en estos parece que todo el mundo coincide):


Los Síes (según los expertos, aunque en algunos casos no sé yo...):



Y entonces, cuando ya todo parecía vendido y las limusinas empezaban a clarear por el asfalto, llegaron ELLOS:


  • Bradley Cooper, arrastrando a su señora madre por la alfombra (la pobre, parece un gnomo que vende cupones) y luciendo a la Shayk por delante y por detrás. A la buena de Irina todo le daba la risa: ¿que te dan un premio? ¡Jajaja! Yo me parto. ¿Que Lady Gaga te refrota los carrillos en pleno escenario? ¡Jijiji! Que me mondo. ¿Que mi novio se arrima tanto en el momento apoteósico-final de la canción que la mismísima Lady Gaga le tiene que hacer una semi-cobra? ¡Jojojo! A que mi chorbo es total...

Y así, sucesivamente.
No hay como estar buena-que-te-rompes para que todo te resbale, chica...



  • El caso de Lady Gaga me suscita "dudillas": iba... "bien", digamos. Creo que quería emular (o algo así) a Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes", con el collar de 128 kilates de Tiffany (valorado en más de 30 millones de dólares) que la actriz (y sólo ella) lució para promocionar la película en 1961. El conjunto era imponente y habría dado igual que se pusiera semejante joyón con un chándal multibolsillos de táctel. Pero ella optó por un diseño negro de Alexander McQueen con mesitas auxiliares en sendas caderas, que lo mismo le valían para sujetarle la estatuilla que para apoyar el cubata en la after-party. Ella es así: la clásica chica "práctico-disfrutona".


En fin, vamos al lío: la ceremonia.

Comenzó muy animada: al ritmo de Queen con sus "We will rock you" y "We are the champions" a todo volumen. Los invitados se movían en sus butacas como poseídos por Don Diablo y la cámara enfocaba sin rubor a Javier Bardem, que se despepitaba junto a Queen Latifah (el teatro estaba a tope de "Queens") como si se hubiera puesto fino a txakolís en el vestíbulo. ¡Virgen del panecillo, qué desparpajo y desenfreno!


Una vez pasado el momento este de euforia desmedida, empezaron los presentadores. Cada premio era introducido por un par de actores que, con mayor o menor fortuna, intentaba hacer reír al personal. ¿Os suena aquel programa que se llamaba "reina por un día"? Pues igual, pero creyéndote Ellen Degeneres o Billy Crystal por un día. 
Un disgusto que pa qué te cuento...

Salvo de esta quema a la insigne Melissa McCarthy -con su capa de conejos de peluche al estilo "the Favourite"- y a las ya célebres Tina+Maya+Amy, por las que sigo abogando como presentadoras perpetuas de las ceremonias venideras. Por los siglos de los siglos amén.

Lo de Melissa, a todo esto, es digno de admiración. Plantarte de esta guisa a entregar el Oscar a mejor vestuario en un teatro sembrado de tías buenas por doquier tiene su aquel:



Respecto a los chicos, el gran Mahershala Ali recibió su segundo Oscar por "Green Book", que a su vez ganó el premio a mejor película. Alcanza así a Denzel Washington, que es el único actor afroamericano con 2 estatuillas en su haber.

Y, por supuesto, EL MOMENTAZO de la ceremonia: ese dúo al piano de la Gaga y Bradley Cooper (en esta ocasión, con el pelo limpio; se agradece) que te encoge las meninges y te dilata los poros. Subieron al escenario directamente desde sus asientos del patio de butacas y cantaron con una química desbordante. Fijo que hasta la costa Este les esperó para apagar la tele.



El apartado "In memoriam" de siempre, más sosorro que nunca, estuvo protagonizado por el director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel, que capitaneó a la Filarmónica de Los Ángeles en este luctuoso momento. Sigo alabando el gesto del respetable de no-aplaudir en este apartado, para no hacer distinciones entre los muertos de tipo A y los de tipo Z.

Para terminar, quiero agradecer que "casi-me-da-algo-Roma" no ganara mejor película. Se llevó mejor película de habla no inglesa, mejor dirección y mejor fotografía.
Suficiente.

Y cierro esta crónica con un par de misterios sin resolver que quedarán para los restos:

- ¿Por qué Julia Roberts, incluso entregando el premio final, parece estar en pleno anuncio de Calzedonia? ¿Puede sonreír más todavía, a la vez que habla, me refiero? ¿Es posible que le sigan creciendo los dientes con los años? ¿Y la anchura de la boca?

-  ¿Por qué Jessica Chastain fue trending topic en España al comienzo de la ceremonia? ¿Tendría algo que ver el hecho de que publicara en sus stories de Instagram un gif de Terelu zampando porras como si no hubiera un mañana al lado del inaudito hashtag #lorenabobbitt? ¿Alguien me explica esta asociación de ideas perversas? 

Gracias de antemano. Seguiremos informando.


*Nota de esta bloggera que les habla: me comunica mi corresponsal en Los Ángeles que la im-prescindible Heidi Klum sí estuvo por la zona, aunque no en la alfombra ni en el Kodak Theatre, sino en la fiesta posterior organizada por Elton John. Si disponen de fotos de la susodicha dándolo todo al ritmo del "I'm still standing" del anfitrión, no duden en ponerse en contacto conmigo. La desacreditaremos con cariño. Gracias de nuevo.

lunes, 5 de marzo de 2018

¡Pues que viva México!


Espera que me quite la corona de flores estilo Frida, que me aprieta las sienes...


Menuda nochecita mexicana... 
Salma-estoy-hasta-en-la-sopa-Hayek se apunta a todos los "movimientos" del sector (aunque yo la encuentro más estática que nunca, qué cosas), Guillermo del Toro dedica su premio a otros dos directores mexicanos que lo ganaron previamente (como si fueran los Tres Tenores) y Gael García-Bernal perpetra (qué dolor de tímpano) en directo y sin anestesia el tema principal de la película "Coco" (también de temática mexicana). Vamos, que la gala terminó siendo una reunión de Mariachis con subidón de tequila.

A todo esto, yo esperando el color negro en las vestimentas y qué va, qué va... 
Parece que el asuntillo "Time's Up" está semi-superado y han decidido que ya fue bastante con el revival de Bernarda Alba de los Globos de Oro, así que en esta ceremonia hubo orgía y desenfreno de color.
Las actrices se vistieron como las fichas del parchís y fueron la envidia del payasito ese que destiñe. Un claro ejemplo lo tenemos en estos 4 cubiletes:


La broma fácil sería afirmar que ninguna se come 20. No hay más que ver a Nicole, que no va vestida, sino en-ta-bli-lla-da. Ésa no mete en ese cuerpecillo ni el bigote-una-gamba.
Además, con esa pose jotera, este año se lleva el premio honorífico "Maruja Jarrón" como hay Dios...

Pero no caigamos en la obviedad. 
Yo las encuentro fantásticas. Con sus coloricos y sus complementos. Me hace gracia que todavía busquen su bolsito a juego con el modelazo, como yo cuando tengo una boda y me voy con el vestido metidito en una bolsa y aparezco por la sección de fiesta del Corte Inglés empeñada en dar con el tono exacto de magenta-tirando-a-butano del forro que asoma por las sisas. 
Y la clásica dependienta que te suelta lo de: "sabrá usté que en fiesta no admitimos cambios ni devoluciones". No lo voy a saber... ¿por qué te crees, resalá, que arrastro el conjunto por el que he pagado un carajal en esta cutrebolsa que me acompaña como si fuera la cicatriz de mi cesárea? ¿Para cagarla con el tono y encontrarme más tarde en mi casa, bajo la luz blanca de la cocina, llorando a lágrima viva porque el bolso y los zapatos se dan de leches a dos manos? No, maja, no... Se creerá ésta que la policía es tonta...

En fin, volvamos al cotarro.
Como os iba contando, Salma es la nueva Heidi Klum: omnipresente, omnipotente y onmisciente.
Todo lo que estrenan, inventan o proponen, zas, se lo pide. 
Bueno, le pasa hasta con la ropa: todo lo que encuentra, zas, se lo echa encima.
Ayer, sin ir más lejos, consiguió juntar en su menudo cuerpo dos lámparas de araña, un camión y medio de lentejuelas liláceas, dos ristras de diamantes, que ríete tú de las de chorizo-cantimpalo que traía mi madre (cuando las dietas no se habían inventado), y el equivalente a 5 kms de pasamanería de volantitos a juego con las lentejuelas (fijo que lo encontró en el Corte Inglés también, si no, ese tono es imposible de calcar).

Mírala.
Si es que no le queda ni un huequillo para un imprevisto. Va con todo el muestrario...
Al menos, la cara sigue siendo la suya y se la reconoce.

No como a Sandra Bullock, que está transmutando en Brooke Shields...


Con el agravante de compartir cirujano (y pómulos) con Nicole, lo que les obliga a parpadear alternativamente  de forma coordinada, para evitar marcas de expresión innecesarias. Que se lo ha enseñado su dermatólogo.

¿Ves? Una abre, la otra cierra y, al siguiente parpadeo, alternan. 
Y así, sucesivamente...

Fueron muy aplaudidos los looks de Jennifer Lawrence (con su melena leonina al viento y su Dior metalizado) y Margot Robbie (enfundada en un Chanel a medida, así cualquiera). Soberbias.


Aunque la imagen más repetida en las redes sociales fue la de la-Jenni, copita-verdejo en mano, brincando sobre el patio de butacas más feliz que una perdiz. No me digáis que no es la viva estampa de las cabritillas de Heidi... A mí me embelesa esa agilidad llevando semejante coraza talla 0.


Pero no veáis las risas cuando vi pasar esto por la alfombra... casi me atraganto con las pipas.


Hay que ser cantamañanas, que diría mi abuela...
Parece la gallina Caponata al enviudar del conejo Pérez Gil...
Esta tal "St. Vincent" (qué pobre, que te pongan de nombre un apellido) pasa por ser una "artista y cantante" muy... "suya", digamos. 
Con una bolsa de basura, unas mallas recortadas y un penacho en lo alto, se ha hecho un diseño propio, que fue la envidia del respetable. Lo malo es que andaba torpe y casi se esmorra frente a Cristina Teva (quien por cierto, iba preciosa, como viene siendo habitual en sus retransmisiones). Fue el atuendo más morrocotudo de la noche. ¡Hizo que el tapizado de la insigne Frances McDormand pasara desapercibido en la sala y todo! Y mira que hablo de Frances, no de cualquiera. Que suele llevar unos pelajos al estilo Baronesa Thyssen y unos vestidos/trapos/faldomentos imposibles... 
Yo la adoro.


Fue la encargada del momento "piel de gallinica" de la noche, al obligar, durante su discurso de agradecimiento, a todas las féminas nominadas de la sala a ponerse en pie. Fueran de la categoría que fueran, señaló a todas esas directoras, actrices, escritoras, compositoras, fotógrafas o diseñadoras como "personas con ganas de contar cosas y necesidad de financiación", y pidió a todos los que quisieran contratarlas que las citaran en unos días en un despacho para firmar los papeles que fueran necesarios. Que no intentaran contratarlas en las fiestas posteriores a la gala, sino en una oficina y  una vez pasada la cogorza. Fue su única concesión a los diversos movimientos del gremio. A ella no le hace falta nada más. Ni unos tacones, ni un peinado estupendo ni (mucho menos) enseñar cacha.
¡Olé mi Frances!

Y luego tienes a Taraji, que, generosa como pocas, te muestra todo lo que tiene en stock...


O a Viola, que la noto un tanto desatada a medida que cumple años... (ya lo decía mi abuela, que a estas edades se hacen las mayores locuras).


O a Emma Stone, que claramente pasa de todo una vez se ha librado de estar nominada (es lo que yo llamo una "disfrutona de galas"):

Ella se plantó sus pantacas y un fajín para darle el toque de color, y venga, pa la fiesta que me piro.
Yo creo que ese atuendo lo puedo plagiar fácilmente con lo que tengo en mi armario. Tú fíjate. Y esta gente probándose 60 modelos de media por gala... (Ojocuidao, que lo dijeron en la tele, que no me invento el número, ¿eh?)

Zendaya se atrevió con un holgado y vaporoso vestido de Giambattista Valli que era todo un espectáculo. Aunque si tienes 21 años, tienes sólo la mitad del mérito...



Más me impresionó que Meryl se sumara a la moda del entreteto-al-aire que tanto se empeñan en mostrar en este tipo de eventos. ¡Y a ella le sienta como un guante!



También hay que tener en cuenta que existe Jane Fonda en nuestro planeta. 
En peligro de extinción, sí. Pero ahí la tienes. Parpadeando y todo...
¿Cómo puede alguien estar así a los 80 años? Vamos, yo ni a los 15...


Y esta otra de nombre impronunciable (Saoirse-no-sé-qué, es decir, la protagonista de la cinta "Ladybird"), ¿no os recuerda a un paquetito de jamón york? Tan rosita y palidita, tan rubita y con el pelo como lamido por una vaca y con esas lonchas arrastrando por detrás... Dan ganas de meterla entre pan y pan. 


Respecto a la gala, he de decir que este año ha sido un ni-fú-ni-fá importante.

Las bromas de Jimmy Kimmel han sido (prácticamente todas) políticamente correctas, salvo el clásico pique acidillo que se trae con Matt Damon y al que siempre recurre.

Comenzó con un vídeo de presentación al estilo No-Do, en blanco y negro, para conmemorar los 90 años de estos premios. Y anunció que aquél que diera el discurso (cronometrado) más corto, se llevaría como premio una moto acuática. El premio recayó en el ganador al mejor diseño de vestuario, Mark Bridges, que cerró la gala encaramado a su nueva Kawasaki (acompañado por Helen Mirren, que parecía una azafata de "El Precio Justo").


Hubo varias standing ovations durante la noche. Ya sabéis, esos momentos en que el público se pone en pie y da vidilla a la ceremonia. Los primeros, para sendas actrices nonagenarias: Eva Marie Saint, que presentó el premio a mejor vestuario a sus tiernos 93 años, y Rita Moreno, que se encargó de premiar a la mejor película de habla no inglesa. El resto de ovaciones fueron para un par de actuaciones musicales (lo único reseñable en el escenario), para Cristopher Walken y para el dúo formado por Jane Fonda y Helen Mirren (y a instancias de Meryl Streep, que saltó de su butaca como un resorte) quienes entregaron el premio al mejor actor a Gary-Churchill-Oldman. Qué grandes las dos, por cierto, carcajeándose ante el micro de ser "pelín" más jóvenes que el mismísimo Óscar (apenas unos meses, bromearon).

En la imagen, Gary Oldman y su mujer-melliza

El "in memoriam" de este año quizá mejor llamarlo "in olvidum", porque menudo peñazo, con una cancioncilla de Tom Petty de fondo y la sucesión de imágenes (cada año ponen el power point más rápido y ya no distingo si la ha palmado Roger Moore o Emma Chambers). Mira que una es sentida, pero no me puso ni los ojicos embotaos ni la pielecica tontorrona. Un rollo.

El final de la gala tuvo como protas (de nuevo) a Warren Beatty y Faye Dunaway, que la cagaron en la traca final del año pasado (os recuerdo mi post anterior) y fueron llamados a resarcirse del tremendo fallo en la entrega del premio a mejor película de este año. Estoy segura de que el pobre Warren se repetía interna y machaconamente "no decir Lalaland, no decir Lalaland"...
Y no lo dijo. 

La estatuilla fue a parar, sin mayores contratiempos (pobre Faye, que no dijo ni palote), a las manos de Guillermo del Toro, que subió con todo el elenco de "La forma del agua".


***Nota mental: mandar un email a la Academia para que no inviten nunca más a Jorge Javier y Paz Padilla a estos galardones, que bastante tenemos ya con lo nuestro y no veas el susto a esas horas de la noche. Esto no se hace.





lunes, 27 de febrero de 2017

El Expediente Warren (o cómo cagarla en la traca final)


Bueno, pues empecemos por el final, que hoy traigo un cuerpo jotero solo comparable a la carita-gilipollas del pobre Warren Beatty en el colofón apoteósico-festivalero de los Oscars de este año.

Menudo patinazo antológico.
Surrealista, a la par que injusto.
Bochornoso y alucinante a partes iguales.

Vamos, que a este no le quieren ya ni para anunciar tenaLadies... Y eso que la culpa no fue suya, que le dieron la tarjeta incorrecta, pero... tardaron demasiado en reaccionar y para cuando salió un paisa a arrancarles las estatuillas de las manos al productor, director y resto del elenco de "La la Land", éstos ya habían agradecido el premio a la mejor película hasta a la portera de su edificio.
Por orden y sin pisarse, además, no os penséis que les metieron prisa.

Y no quieras ver lo complicado que se me antoja, cuando ya has dado rienda suelta a todititas tus lágrimas, mocos y demás secreciones corporales, reabsorberlas de nuevo parriba y poner gesto de "ah, bueno, si a mí esto me importa tres pepinos; si el pisapapeles este me lo han dado cuando iba al baño pa que sujete la puerta..."

Fue el desconcierto padre. Máxime cuando (además) "La la Land" llevaba a esas alturas 6 premios acumulados, por los 2 que llevaba "Moonlight". Darle el premio a "mejor película" a esta última quedaba ridículo, por muy justiciero, racial  y reivindicativo que les pareciera en el momento de rotular la cartulina de la discordia. Pero así es Hollywood y, al parecer, hay que quererlo tal y como es.

Hasta ese preciso instante, la gala había transcurrido perfecta, ágil, divertida y con bastantes momentos emotivos, como debe ser una gala de este tipo. De hecho, podría decir sin miramientos que fue la gala que más me ha gustado en los últimos años y que el presentador, Jimmy Kimmel, ha sido todo un descubrimiento para mí.

Pero ay, majo, llegó Warren y mandó todo al carajo en 20 segundos.
Bueno, calla, que no fue Warren.... que el momento "mátame camión" se lo cedió amablemente a la sonriente Faye Dunaway, que, ajena al tejemaneje mental de su compadre, decidió cagarla alegremente pensando que, claramente, a Warren le estaba dando un ictus en pleno escenario. 

Volvamos a la gala, que Jimmy me reclama...

Todo comenzó con una alfombra roja de las peores que se recuerdan en las crónicas de estos premios.
Peores, digo, porque yo no recuerdo atuendos más deficientes ni colores más desafortunados.
Para muestra, mil botones (aunque hago mención especial al "premio Maruja Jarrón" de este año, que recae en la primera señorita de este ramillete que os muestro):




















A esta última, por ejemplo, nadie le explicó que el disfraz de Frozen, además de trasnochado, necesita de una peluca blanca. Las rastas oscuras como que no consiguen el mismo toque...


Hubo tropezones incomprensibles, como el de Scarlett-Rockabilly-Johansson, a la que solo faltó la chupa de cuero para entrar de cabeza en los míticos T-birds al ritmo de "Greased Lighting".

Nadie entendió su tupé, sus gasillas al viento (que dejaban vislumbrar -oootra vez- la faja Vulkan de todos los saraos) y el cinturón-polipiel del Bershka que embutía sus encantos sin piedad.


El disfraz más logrado fue el de Menina de Janelle Monae, por la que (supongo) tuvieron que desalojar el Anfiteatro 3º para darle ubicación. Como hay Dios que hacen falta tres asientos contiguos para lograr que esas posaderas no queden encajadas sin remedio:

            

Y mis ojitos, de pronto, se achinaron sin control, porque una especie de Nanas gigante me complicó la visión de la alfombra fucsia (yo estoy en que era rosa-chillona más que roja, aunque nadie me secunde) y no supe discernir si se trataba de un enjambre de langostas rabiosas o si la abundancia capilar que asomaba sobre la cara de... ¿¿¿Halle Berry??? ( "sí, sí, casi seguro que es ella"- creí oírle a la del micrófono a pie de calle) me estaba atacando desde la pantalla.


No sé si se trata de una "oda a la espuma con difusor" o que le hacen un 3x1 en extensiones, pero telita con lo que llevaba sobre sus hombros... ¡el vestido era lo de menos! ¡A quién le importa!
Total, los ojos no vas a poder apartarlos de esos rizos hipnóticos...

Hasta que llegó Salma, cómo no, y con su finura, sutileza y gracia habituales consiguió que los ojos volvieran al sitio de siempre: su melonar arrejuntao. No falla esta chica. Se apelotona el temario 12 de cada 10 veces. Debe de respirar por el bolso, supongo yo...


¿Y qué me decís de la parejita "qué bien lo pasamos, qué alternativos somos"?
¿Era necesario bailar "el crusaíto" delante de la cámara?
Y sí: eso que os parece una corona de laurel escayolada es en realidad una trenza canosa puesta a modo de caperucho.
Todo un acierto, chiquilla.
Igual que el marío estrambótico que te has echado...


Aunque para maríos-croqueteros el señor Washington...
¡Dios de mi vida y de mis entretelas, con lo que ha sido este hombre!
Con esta nueva complexión Omaítica  puede quedar fetén de Rey Baltasar. Casi lo confundo de lejos con Bill Cosby... figúrate!


En fin, podría tirarme con el despelleje hasta las mil, pero voy a rematar la alfombra con Mel Gibson y su sobrina. Porque yo me niego a decirle "su señora" a esa cría que sonríe de medio lado al fotógrafo, como si la hubieran pillado zampando gominolas.


No. No es su hija. No insistáis.
Que ya lo pregunté yo al señor Google y quedé como una pazguata cuando me salieron 571.000 resultados con su nombre: Rosalinda. Acaba de dar a luz a su 9º hijo (9º de él, no de ella, cosa físicamente imposible salvo que hubiera empezado a parir tras la Comunión) y tiene 26 años (35 menos que su yogurín esposo).
Lo sé.
Sé que no hay que juzgar.
Que el amor es ciego y que quiénes somos nosotros y que bla bla bla...
Pero por favor, ¡que tiene 10 años menos que la primogénita de Mel! ¡Es demasiado joven incluso para sus propios hijos!

De entre los estilismos correctos (ninguno brillante, ya me adelanto), creo que me quedo con:



¡Y para de contar!
Ni Isabelle-soylamásChicporquesoyFrancesa- Hupert, ni Nicole-Bichopalo-Kidman, ni Jessica-lopetodebuenorra-Biel, ni Charlize-semecaenlasOrejasconestosPendientacos-Theron, ni mucho menos Alicia-sí,soyNaranjaQuépasa-Vikander. ¡Que no y que no!

Que este año no ha venido Cate Blanchet y todo se ha desmoronado.
Hasta he echado de menos a Heidi Klum haciéndose la interesante por la entrada... ¡fíjate si estaba mal el asunto! He tenido que ir a buscarla a las fiestas posteriores para saciar mi curiosidad...


Respecto a la gala en sí, os diré que me ha parecido soberbia.
La pena es que esta 89ª edición pasará a la historia como la gala de "la cagada de Warren".
Sin embargo, el presentador ha estado fantástico, con un monólogo reivindicativo sin ser ácido, gracioso sin ser faltón y un discurso que mezclaba magistralmente el humor con la protesta inteligente.
Me ha entristecido que "La la Land", pese a ser la ganadora de la noche, no haya quedado como auténtica triunfadora, ya que las expectativas eran inabarcables (sí, ya siento ser de ese 3% que adora "La la Land", matadme 😉) y la eterna lucha por los derechos civiles de la comunidad afroamericana (algunos incluso llevaban en sus trajes un lazo azul reivindicativo) ha opacado muchos de los galardones.

A la pobre Meryl Streep le habrán tenido que acabar poniendo un cojincillo en la butaca, tanto levantarse y volverse a sentar. Es lo que tiene ser tan "sobrevalorada" y que tus compañeros, orgullosos de tu trabajo, te lo recuerden insistentemente. Ha tenido que saludar al teatro varias veces, que le reconocía en pie su carrera y protestaba así a las duras palabras de su nuevo presidente.



Otro que no ha dejado al Dolby Theatre sentarse ha sido Justin Timberlake, que con su número inicial se ha cascao una discoteca cuajadita de VIPs que ríete tú de Pachá Ibiza en pleno agosto, a pesar de no haber estado al nivel vocal que se le supone.

Sobre los nominados han caído (gracias a pequeños paracaídas que iban soltando en momentos señalados) chuches, galletas y donuts. El niño de "Lion" se ha hecho un rey León con el presentador de la gala, Viola Davis ha soltado un discurso tan emotivo como ensayado y podemos concluir que  los actores, por fin, han conseguido aprender a no aplaudir los "In Memoriam" para no ofender a los familiares de muertos menos notorios (aunque por lo visto, les recuerdan que no deben aplaudir en el intermedio previo).

Momento gracioso de la noche: cuando un autobús turístico de esos que recorren Los Ángeles y las casas de los famosos ha sido llevado al interior del teatro, ante la mirada atónita de sus ocupantes, que no dejaban de filmar  machaconamente con sus móviles.



Y esa frase brillante de Jimmy Kimmel resumiendo de un plumazo los Oscars de 2017: el año en que los blancos salvaron el jazz y los negros la N.A.S.A.


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