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sábado, 2 de julio de 2011

¡Que me lo quitan de las manos!


- Señora, ¿me permite?
- Pues no. No se lo permito.
- Si yo sólo quiero poder acercarme a esa blusita de ahí, para mirar el precio.
- ¡Que no! ¡Que le digo que no se lo consiento, que estaba yo primera!
- Bueno, puede ser, pero de verdad que no pretendo quitarle ni una sola de las 32 prendas que acumula entre sus brazos y piernas. Yo sólo quiero ver la etiqueta de esa que ha dejado ahí, huérfana de padre y madre…
- Imposible. Esa también la quiero.
- Pero si no le cabe entre las manos, mujer. Déjeme que le eche un vistazo.
- ¡Que no!
- Si ni siquiera es de su talla…
- ¡Sabrás tú mi talla! ¡Yo me la embuto como está mandado!
- No creo que le pase del cuello…
- ¡Pues pa mi hija!- asegura girando el cuello hacia la susodicha.

Miro al “bimbollo” de hija que lleva pegado al bolso y compruebo, estupefacta, que tiene un ruedo pectoral incluso mayor que el de su madre. Pobre camisa…

- ¡Niña! ¡Cógela! ¡Rápido, que nos la quita el bicho-palo este!
¿Yo?
¿Bicho-palo, ha dicho?
Pues ya me ha caído bien la señora, mira tú por dónde… ¡que se lleve la tienda entera, por salada!
Benditas rebajas, que me van a alegrar la jornada intensiva…

Desesperada por catar algo, me he largado a un centro comercial con aire acondicionado (por aquello de no romper a sudar antes siquiera de empezar a probarme ropa) y ha sido peor, si cabe.

- Señora, no empuje, que todas queremos pagar- le decía una rubia a una supuesta anciana (y digo “supuesta” porque el bastón decía una cosa, pero su giro de rodilla a-lo-Matrix mostraba otra bien distinta).
- Es que yo estoy con las señoras esas de ahí- señala la abuela con el dedo arrugado.
- ¿Con quién? ¿Con nosotras?- sueltan las que ocupan el segundo puesto en la (eterna) fila de caja.
- Sí, claro. Con ustedes. ¿No recuerdan que he venido hace 10 minutos y les he pedido que me guardaran la vez?
- Pues no, señora. No la hemos visto en la vida- dicen aquellas con cara de "aparta que das calambre".
- ¡Pues venga, a la cola-Pepsi-Cola!- le suelta la rubia a la de la cachava. ¡Marchando, un-dos, un-dos!- le marca el ritmo chasqueando los dedos.

Qué agresividad la de esta gente…
Cualquiera diría que lo regalan.
Jamás había visto a nadie con tales ansias por soltar la pasta.¡Qué poderío!

Pues nada, hijas, quedaos ahí, sacaos los ojos y comeos a dentelladas.
Ya volveré para las segundas o terceras rebajas. Que fijo que algo queda.
Prefiero tirar de trapos viejos, pero conservar las córneas intactas.

- ¿Es usted la última?- me pregunta la enésima señora ansiosa mientras camino hacia la puerta.
- Hmmm… según se mire- le contesto yo en plan “misteriosa“. No, si cuando me pongo graciosa, soy lo más…
- No me tome el pelo. ¿Es o no es la última?
- Bueno, si lo mira desde allí, sí. Ahora bien, si lo mira desde aquí mismito… estoy la “primer“. ¿No le parece prometedor?
- ¿Es usted tonta?- me dice la susceptible de ella.
- Bueno, no se ponga así. Sólo estaba bromeando. Si yo ya me iba…
- ¡Pues entonces apártese y no ocupe espacio en la tienda!

No, si está claro que las liquidaciones sacan lo mejor de cada uno.
Sólo le ha faltado acuchillarme en mitad del pasillo de lencería para abrirse paso hasta los probadores.
Ya me estaba viendo, tendida en el suelo, boqueando en un charco de sangre, con una percha en la mano y rodeada de sujetadores con relleno.
¡Qué muerte más cruel y estúpida!

Comprobado: la educación también cotiza a la baja.

8 comentarios:

Ojizarka dijo...

Las rebajas son algo espeluznante!! La gente saca al monstruo q llevan dentro, y no veas como se queda la pobre ropa q nadie quiere, tooooodo por el suelo... Odio esta época de rebajas, soy como tú, ya iré cnd la gente esté menos alterada...

:( dijo...

Si hay un lugar donde se debe evitar entrar, ése es una tienda en plena liquidación...
Que la salud no está para arriesgarla así como así...

Una soñadora más... dijo...

Cuando me aburro, me planto a la puerta de cualquier tienda con el cartel de rebajas, se ve cada espécimen...

Un abrazo.

Marta.

Lady Tea dijo...

Yo me voy ahora mismo para allá.. ahora me ha dado miedo y todo, pero....
soy valiente...soy valiente.. soy valiente.. soy valiente
Ahora ya me puedo ir que me he sugestionao...jajajajaja

Besos

Key dijo...

Mira, yo como no tengo un duro que gastar, no tengo esos problemas jajajajaja pero sí, las rebajas son algo aterrador, es cierto. Espera un par de días y las hienas se habrán relajado.

Jo T. dijo...

Quien dijo crisis? XD

Kobal dijo...

Menos mal que yo no frecuento las rebajas ... podría terminar asesinado.

Lulu dijo...

Yo creo que esa gente sale de sus cuevas solo en rebajas, son un paso atrás en la evolución ¿no?

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