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lunes, 15 de marzo de 2010

Señales equívocas

Cuando uno está aprendiendo a conducir, se llega a creer que todo el tema de la circulación está controladísimo. Que no hay escape. Que es imposible que se den situaciones no contempladas en el manual. Todo está reglado, descrito y resuelto en los exámenes tipo-test, que para eso tienes que hacerte 5.000 para poder llegar siquiera a presentarte al examen teórico.

Es entonces cuando te sientas ante el examinador y descubres que de eso, nada. Hay mil preguntas que no tienen solución en tus papeles. O no las han puesto adrede para pencar a más gente o, casualidades de la vida, te ha tocado a ti el profesor mandanga que no consideró esa pregunta importante. En ese momento, tus circuitos cerebrales empiezan a echar humo calculando lo que realmente te va a salir el dichoso carnet de conducir. Y ya no das pie con bola. El test, que en clase te salía redondo, se convierte en algo parecido a escalar un ochomil. Y vuelves a casa, con el rabo entre las piernas, y tu madre cabreada porque “con la de zotes que hay al volante, me ha tocado a mí la vaga confiada”.

Bien. Supongamos ahora que han pasado los meses y, finalmente, te han dado el aprobado. Que tiene guasa. Uno catea y catea solito. Pero si uno aprueba, le dan el aprobado. En fin. Sales a la carretera, con más miedo que vergüenza, gracias al utilitario de tu madre, que lleva aparcado 25 años (incomprensible, pa qué lo querrá) y no ha pasado ni la ITV desde los ochenta. Con tu L de LERDO bien clarita en el cristal trasero, para que nadie se lleve a confusión. Menos mal que siempre he sido de autoestima alta, que si no, me hunden en la miseria con una puta letrita. Sales del garaje con dificultad (hago un llamamiento para que pongan los garajes en las azoteas, que ya está bien de tanta columna homicida) y, venga, a circular se ha dicho.

En la primera curva, te topas con esto:



Vale, repasa los apuntes. ¿Prohibido… circular de pie sobre una motocicleta vestido de samurai, especialmente si vas armado con una catana? ¿Prohibido atropellar trovadores? ¿Prohibido bailar una sardana sobre el asfalto en hora punta? ¿Qué coño es esto? ¿Una gymkana?

A ver, no te pongas nerviosa. Sigue, que hay que echar gasolina porque tienes el depósito temblando. No te entretengas.

Llegas a “tu primera gasolinera” y, en la pared, pegadito al surtidor, ves este cartel:

¿Se recomienda a los paralíticos que reposten en el surtidor del operario simpático, lo reconocerán porque lleva sombrero y saluda con él? Por mis muertos que esto no salía en los tests. ¡Os lo juro! Bien, pues me cambio de surtidor, que no quiero que me venga a echar la bronca el del bombín por no llevar silla de ruedas.

Con el depósito lleno, decido entrar al servicio de la gasolinera, porque con los nervios se me ha soltado la vejiguilla. Veo esto en la puerta:

¿Prohibido plantar un pino? ¿Revise que no haya un pingüino escondiéndose de una foca bajo su coche, no lo vaya a atropellar a lo loco al irse? ¿Prohibido mear de pie, hágalo sentado que salpica menos? ¿Estamos locos? Pero… ¿cómo no me fijé en estas señales cuando no era conductora? ¿Han estado siempre ahí?

Ya en carretera, me topo con esto:


Que debe ser algo así como “cuidado no le vaya a caer encima un aeroplano descontrolado o una vaca suicida”. Ya. Es algo habitual. Me encantaría conocer la estadística. No quepo en mí de asombro. Como pille al profe de la autoescuela por la calle, le meto dos collejas que se marcha llorando a casa. Hace falta ser cabrón. Que no es importante la pregunta, me dice… ¿no va a ser importante? ¡Que le caiga a tu madre una vaca borracha en la cabeza y a ver si le das importancia, so capullo! Sigo que me enervo.


Vamos hombre, no me jodas… ¿que también hay que tener cuidado con los alces asesinos que atacan a los coches como si fueran una vaquilla en un tentadero? ¿En qué mundo vivimos? ¿Los alces no eran como bonachones? ¿O será más bien el marido de la vaca suicida que, cegado por su dolor, ha atacado al coche que ha pillado a su señora? Y ¿cómo explicas esto al llegar a casa? “Verás, cariño, yo estoy bien, pero al fiat-tipo se le ha despeñado encima una vaca despendolada y su marido el alce ha venido a vengarse con tal ímpetu que no ha quedado en pie ni el limpia-parabrisas”… me veo a mi “santo” preguntándome si me he vuelto a tragar los capítulos de “La aldea del Arce” con los niños...Es que me siento más perdida que la Esteban en el barrio-Salamanca, de verdad te lo digo…

No me extraña nada que la gente se pitorree de esto por internet…


Agotada, llamo a una amiga y quedo a tomar una tila, a ver si se me pasa la congoja. Tengo que aparcar el utilitario, pero no hay sitio en ningún lado. Hay señales de "prohibido aparcar" en todas las esquinas. Pero yo, que me he empollado bien todititas las normas, he descubierto una trampa totalmente legal que me arregla la papeleta. A ver quién es el guapo que me pone una multa, que le mando a clase de mi profe pa que le repase ese capítulo del código. Lista que es una…

domingo, 14 de marzo de 2010

¡Esto sólo pasa en Internet!

Imaginaos esta situación:

Te has puesto a ahorrar como una loca y el dinerillo te ha dado para pagarte un viaje a China. Te pones el mundo por montera y tiras hacia Beijing (Pekín de toda-la-vida-de-Dios) con la sonrisilla en la cara, pensando en la de boles de tallarines y bolitas de dim-sum que te vas a beneficiar. Llegas allí y, el primer día, sin perder tiempo, saltas a la calle, cámara al pescuezo, a ver lo que te encuentras.

De pronto, sin avisar, aparece ante tus ojos de guiri este menda:



Y ahora os hago el test. Tú, conociéndote mejor que nadie, ¿qué harías?:

a) Echar a correr, intentando alcanzar la acera opuesta porque el tío me está dejando las pituitarias irritadas a kilómetros.
b) Echarle una foto, porque gente underground, en esta zona de la ciudad, es lo que yo entiendo por “tipismo pekinés”.
c) Saltar al cuello del maromo y robarle el porro, que me noto como estresada y así me relajo un poco.
d) Darle mi móvil, invitarle a una ducha en mi hotel y… lo que surja, sin compromiso…

Bien. Según lo que contestéis, así os irá.

Resumiendo:

- Si eres más bien del tipo “a” (me incluyo), eres una perdedora en toda regla. Tienes prejuicios a montones y te estás perdiendo lo mejor de esta vida, según me cuentan…
- Si eres del tipo “c”, tiendes a vivir en una nube. Para ti, el mundo es un lugar de colores que gira y gira sin saber muy bien dónde te llevará.
- Si eres del tipo “d”, todos sabemos cómo te llaman a tus espaldas. Digamos que lo de “moral distraída” o “perdida-de-la-vida” es lo más suave.
- Si eres del tipo “b”, eres una ganadora en potencia. Es lo que hizo nuestra protagonista.

Decidió que el tío este era un cañón y que la foto bien merecía un post en su blog. Lo colgó en múltiples sitios de Internet, con títulos sugerentes (“el vagabundo sexy”) y montajes fotográficos de este pelo:



Y qué ha ocurrido? Pues que el tío fue reconocido por la familia a la que abandonó hace 11 años y ha vuelto al redil. Sí, el caso es que el hombre salió un día de casa en busca del “canuto perdido” y nunca volvió, dejando a su mujer y a sus dos niños abandonados a su suerte.

Supongo que la mujer, al verlo vestido de Dior, posando al más puro estilo Jude-Law-antes del lío con la niñera lujuriosa, ha decidido darle una segunda oportunidad.

Las hay tontas, muy tontas y luego está la china esta…

En breve, aparecerá la película, me apuesto algo. Podrían titularla “De vagabundo a sex-symbol sin pasar por rehabilitación”. O “Fúmate esa”, si el productor es el de “Dos colgaos muy fumaos”. Os iré informando.

sábado, 13 de marzo de 2010

El cumpleaños infantil...

Hoy mi niño cumplía 5 añazos. “¡Toda la mano, mamá!”- como dice él.

Había que organizarle una festolina, porque la ocasión lo merecía y, aprovechando que caía en sábado, he podido dedicar la mañana a comprar y preparar todo aquello que no puede faltar en una fiesta infantil, a saber, tortillas de patata, sándwiches de nocilla y chorizo-cantimpalo, chuches, tarta y piñata. Es el pack básico, como toda buena madre que se precie sabe de rechupete.

Bien, pues me he levantado con el tiempo suficiente para llevar todo esto a cabo, cuando mi hija, generosa y dispuesta como pocas, me ha insistido en que “yo te ayudo mamá, que verás qué rápido lo hacemos entre las dos”. Vale. La niña quiere sentirse útil, pues vamos a darle gusto, que en el cole no hacen más que hablarme de eso del “tiempo de calidad, ya que no podemos darle cantidad” y se deben referir a este tipo de situaciones, digo yo… y hemos empezado por las tortillas de patata. Yo pelaba las patatas y ella batía los huevos, que tampoco es plan de empezar un cumpleaños en urgencias, he pensado yo para mis adentros…

En esas estábamos, pelando, cortando, batiendo, cuando mi hija me empieza a contar hasta 500, porque oye, lo tiene dominao, y “si no me crees, mami, verás cómo te lo demuestro”. Yo, “que sí, hija, si seguro que sabes hasta 1000”. “No, mamá, te he dicho 500 y no me líes que me confundo”, insistía ella. La menda seguía pelando pacientemente, cuando ella, contando con los dedos a la vez que batía las yemas, va y… zas, empujón al bol que te arreo. Todos los huevos desparramaos por la madera de la cocina (lo sé, el alma-pensante que me puso madera en el suelo de la cocina es un mal amigo, pero lo bonito que queda, con sus vetas, sus lamparones de aceite, sus pegotes de mermelada…). ¿Y ahora qué? Pues a encargar las tortillas, que no tengo tiempo de salir a comprar y volver a casa a prepararlas, que me van a llegar los niños y a ver qué les llevo yo a la boca.

Limpia todo, viste a la niña (que seguía insistiendo en lo de minimizar esfuerzos si nos uníamos en las tareas combinadas), vístete tú, engaña al cumpleañero con aquello de “me llevo a tu hermana a Misa” (siempre funciona) y sal volando a por lo que te falta. Es decir, todo.

He encargado las tortillas y la tarta, con sus velitas de dinosaurio y todo, en tiempo récord. He entrado al súper, he comprado los embutidos y medias noches a la vez que arrancaba de las garras de mi hija la colonia de Tarta de Fresa y 3 huevos Kinder. No veas cómo nos miraba el segurata. Ya me estaba imaginando a mi niña, tan fina ella, esposada camino del calabozo. Y yo insistiendo: “nenaaa, seguro que no te queda nada en los bolsillos, verdad?? Mira que este señor se puede enfadar mucho si pitas al salir, eh???”. El calvo, que no nos quitaba ojo, daba vueltas alrededor como un buitre con bulimia esperando pegarse el atracón. Bueno, salvada la papeleta, hemos tirado para la juguetería donde siempre, pero siempre ¿eh?, tienen piñatas. Pues hoy no. Se habían terminado, mira por dónde. Ha debido haber una convención de chipirifláuticos cumpleañeros en mi ciudad y se han agotado. Y, como siempre pasa, te sueltan lo de “justo esa señora se acaba de llevar la última”. Qué casualidad. Que siempre me toque a mí la japuta que arrampla con todo. La he mirado con mi peor cara, ella ha puesto los ojos bizcos como si no me viera y yo le he gritado a la niña, bien alto y claro para que todos lo oyeran: “vámonos, cariño, que sé de un sitio donde las tienen mucho más bonitas y mucho más baratas”. A la juguetería ya no vuelvo, claro. Soy persona non grata a todos los efectos. Pero me he quedado muy a gusto.

Hemos ido al otro sitio, donde me han sableado 35 euros por una piñata de papel-pinocho (de llorar) y, de ahí, al kiosko de Maruchi, que tiene chuches de todos los colores y nunca me falla con las piruletas a granel. Cerrado por defunción. ¿Pero quién se le ha podido morir a Maruchi, si no ha cerrado el kiosko jamás-de-los-jamases en los 36 años que hace que la conozco? ¿Esto es un complot? ¿Se han aliado los planetas y las estrellas enanas contra mí? Pues nada, tira pa la pastelería que algo tendrán.

La piñata va a estar rellena de bombones-licor, chuchitos-borrachos y magdalenas al kirsch. Verás la que se monta cuando las madres recojan a los niños y los vean con los ojillos perdidos… yo no quiero saber nada. El niño quiere piñata y va a tener piñata. Por mis muelas.

De ahí, a recoger las tortillas y la tarta y vuelta al hogar, a colocar todo, inflar los globos y esperar a los amiguitos. El resto de la tarde ha transcurrido sin mayores incidencias. Sólo me han roto 3 sillas y la puerta de la secadora. No está tan mal. El año pasado fue mucho peor. Tuvimos que llamar a los bomberos porque Luisito se había quedado atascado en la máquina de hielos y no había quién lo sacara. Cada vez que alguien pedía una limonada, teníamos que apartar al niño como podíamos porque los hielos le caían sobre los ojos y no paraba de llorar. Su madre no le echó cuentas porque Luisito es un niño conflictivo y la terapia consiste en “no hacerle caso durante un rato hasta que se le pase”, palabras textuales. Así que el niño echó la tarde poniéndonos los cubitos en el vaso con la lengua sin mayor dificultad. La fiesta se le debió de hacer larga al pobre, porque este año no ha venido. Una suerte. Se me llega a atascar otra vez, cargadito de bizcochos borrachos, y no quiero ni pensar en las consecuencias…

viernes, 12 de marzo de 2010

Agradecimientos

Las hay con peor suerte que la mía.
Veamos la secuencia completa de los hechos:

1. La chavala recibe una proposición de matrimonio y el consabido anillo que la refrenda, con su príncipe hincando la rodilla en el suelo y todo...



2. La chavala, babeante, se lleva las manos a la boca porque no puede ni contener la emoción. Él continúa impertérrito con la rodilla en tierra..



3. La misma chavala, loca de contenta, sale al balcón buscando la luz ideal para fotografiar su pedrusco con el iphone que le trajeron los reyes y mandárselo a toda su agenda telefónica.



4. Superado este trámite, qué falta por hacer?
Pues agradecérselo al chaval, coño, que lleva meses ahorrando y se lo ha ganado, qué narices…



Y que esto te tenga que pasar delante de una legión de paparazzis… como diría el anuncio de la tarjeta de crédito, no tiene precio!!!

(Y sí, la chavala con menos luces que un barco pirata es Hilary Duff, para que no os volváis locos preguntándolo en los comentarios…)

¿Que esto le podría haber pasado a cualquiera?
Pues no, chata, no. A mí no me regalan anillacos de un millón de dólares, ni me da por agradecerlos en un balcón a plena luz del día de aquella manera... para qué engañarte...

jueves, 11 de marzo de 2010

La bollería industrial y sus primas-hermanas las gambas a la gabardina


Vengo de hacer la compra cargada como un mulo, con bolsas y bolsitas llenas de frutas y hortalizas frescas para mis niños. He pasado sin mirar por la sección de fritos congelados, porque no quería que mis manos se abalanzaran sobre los calamares a la romana que, sí, son muy socorridos, pero según me comentan la pediatra, la profesora, la nutricionista del cole, mi prima la dietista y los anuncios de Sanidad, pueden provocarle al niño un colapso tal que, en vez de sumas, empiece a hacerme raíces cuadradas, así, a lo loco y sin avisar…

Cada vez que llamo al Telepizza doy un nombre supuesto. Me da miedo que aparezcan en la puerta los Servicios Sociales y se lleven a mis niños por tentativa de homicidio de menores por ingesta masiva de hidratos de carbono. Es que he llegado a considerar meterme en el programa ese de “testigos protegidos” de la Policía para que no me localicen y todo. ¡Qué angustia, qué responsabilidad y qué miedo!

A este paso, mis hijos, cuando se hagan adultos (si no lo impide un ictus provocado por hipercolesterolemia en la adolescencia) podrán demandarme por mala alimentación durante la niñez!!! Y ¿cómo lo demostrarán?, os preguntaréis. Pues muy fácil: sólo tienen que guardar los envases y cartones de todos aquellos productos con más de un 3% de materia grasa que les haya puesto en el plato. Simple.

Olvídate de meterle a tu hija en la mochila una “pantera rosa” o un “bollicao” para el almuerzo, porque si la niña te ha salido avispada, se guarda el envoltorio en el baby escolar y te saca los colores ante un juez a las primeras de cambio. Que yo ya sé de un caso y ahora la madre le envuelve el “tigretón” en papel-albal y… ahhh se sienteee!!! A ver cómo demuestras que no es casero!!!

Es entonces cuando surge la pregunta: si la psicosis generada contra la bollería industrial está fundamentada, ¿por qué hay decenas de anuncios atractivos que nos los meten en las casas y en el ánimo de los chavales? No le han prohibido a McDonald’s que regale chuminás en los Happy Meal para no incitar a su consumo? Pues que le prohíban al señor Martínez meterles por los ojos a los niños las magdalenas y demás bollos-surtidos, hombre, o que metan las chuminás decomisadas a Ronald McDonald entre las hojas de las lechugas iceberg!!! Es fácil-fácil, que no???

Y otra cuestión que me abruma: en mi época, allá por el pleistoceno, ¿no había pastelitos de estos? ¿Qué comía yo a tan tierna edad? Veamos: las lentejas, garbanzos y judías abundaban en mi dieta. Vale, por ahí vamos bien. La verdura la soportaba a base de purés multicolores y el hígado, que se puso de moda inexplicablemente, había que esconderlo entre kilos de patatas y rebozados extraños. ¿Tomaba fruta? Cantidubi. ¿Leche? Por quintales. ¿Cereales? Hombre, no había tantos tipos de Kellog’s como ahora, que te los venden hasta con cobertura de cacahué, pero había… yo, los bollos rosas y las copas Dalky sólo se los veía comer a los pijos de mi colegio, no sé vosotros…

Entonces, si lo estábamos haciendo bien… ¿en qué parte del camino tomamos el desvío equivocado y empezamos a cagarla con los donuts, los Bonys y las palmeras de chocolate? ¿Es que nadie se dio cuenta en aquel momento que, por ahí, íbamos mal? ¿Han tenido que esperarse a que un niño precozmente obeso sea arrancado de los brazos de su madre por las SS de la Ministra de Sanidad? ¿Y todos nos quedamos tan contentos?

miércoles, 10 de marzo de 2010

¡Maldita ITV!

Esta semana me tocaba pasar la ITV de mi buga, así que me fui con él a la gasolinera más cercana, lo dejé bien limpito (no me apetece que me pongan “pegas” por sucia), le pasé la aspiradora, comprobé todo lo comprobable (me ayudó el chaval de la gasolinera, que es muy majete) y tiré hacia el polígono industrial a esperar mi turno.

Lo primero que me llama la atención de estos sitios es la desorganización que se traen. Vamos a ver, si me habéis citado para las 12, se supone que a las 12 ó 12 :05 ya tendría que estar empezando, no? Pues no. Me dieron las 13:00 y con suerte…

Allá que voy… coloco el coche donde me dice el del palillo y lo primero que me suelta es:

- Señora (que ya me jode, si estoy hecha una chavala), déle a los intermitentes.
- Intermitentes. Vale. Ésta es fácil.
- Señoraaaa, los intermitentes le estoy diciendoooo!!!
- Que ya le estoy dando, se lo prometo!!!
- Que no, señora, que está echándome agua desde el parabrisas. No ve cómo me ha puesto???
- Uyyy, disculpe, que he debido apretar un poco en el borde de la palanquita sin querer…
- Luces!!-grita como si fuera un director de cine.
- Cuáles???-pregunto yo haciéndome la resabiá.
- Las cortas!! Vale. Las largas!!. Vale. Posición!! Enga.
- Y las del triangulito no las quiere ver?-pregunto sospechosa.
- Emergencia!!!
- Uy, se ha hecho algo???
- Que ponga las luces de emergencia!!!
- Ves??? El triangulito. Si ya sabía yo…
- A ver, al foso!!!.
- Cómo??? Tan mal están las luces que me van a encarcelar??
- Que lleve el coche al foso, que no tengo todo el día pa usted!!!

Y al foso que nos vamos… el tío se mete bajo mi coche y ya no le veo, sólo le oigo como a lo lejos…

- Embrague!!!- De los puros nervios, me pongo a frenar como si estuviera a punto de atropellar una ardilla…
- El otro pedal, señññoraaa!!! El del embragueeeee...
- (Pensando: ese cuál era, el izquierdo o el derecho??? Hacía tiempo que no pillaba el coche manual este, maldito automático que me está borrando el cerebro!!! A ver, elegiré uno a lo loco…) Yaaaa????
- Vaaale. Biennn.
- Y ahora qué toca???
- Los cojones…
- Cómo dice, que desde aquí arriba no le oigo???
- Nada, señora, que frene!!! Bien. Ahora, déjelo en punto muerto sin el freno de mano!!!
- Hecho!
- Qué es eso que he oído???
- Hmmmm los pajaritos cantar??? La bocina del de atrás???
- No ha podido sonar la palanca del freno de mano, verdaddd???
- Nooooo- digo yo bajando la palanca disimuladamente- si ya le he entendido de ma-ra-vi-lla que lo deje sin el freno de mano echao…
- Cagüentó que me ha tocado la simpática….
- Cómo dice???
- Nada, que salga del coche!
- Bueno buenooo…. Sé de uno que no se ha desayunado sus All Braaaannn-canturreo yo para quitarle hierro al asunto.

Entra el colega a mi coche, se pone a acelerarlo como poseído y me dice no-sé-qué de la medición de humos, con cara de “usted no ha firmado el protocolo de Kyoto”, o parecido.

Total, que me saca de allí de malos modos y encima me toca volver dentro de unos días porque dice que o soluciono el tema de los humos o no la paso. Habrase visto!!! Malos humos los que se gasta él!!!

Así que me he vuelto al taller de siempre, indignada, con los papeles que me dio el del palillo a ver si entre el operario y yo damos con la fórmula.

¿A vosotros también os ha tocado alguna vez el simpático de la ITV???

martes, 9 de marzo de 2010

La chica que soñaba con una pashmina y un bidón de gasolina...


La que he liado esta mañana con la lavadora…

Lo cierto es que la he puesto medio-dormida, porque desde la noche de los Oscars ando alelada, asustándome con cualquier ruido y echando pestes contra quien levante un poco la voz. Es la falta de sueño, que me tiene como inestable y con un carácter que da risa.

Pues bien, iba yo tan pichi, con el cesto lleno hasta la bandera, cuando mi madre, que tiene el don de la oportunidad, me ha llamado al móvil para preguntarme si le había devuelto la pashmina roja que me dejó para el Bautizo de hace dos findes, que la necesita para una Boda que tiene el que viene. Yo le he jurado por mis muertos y todos los santos crudos que sí, que se la di en una bolsa verde con asas azulonas, que guardaba para estos menesteres. Que lo estaba visualizando y todo, que vi cómo le temblaban los dedillos al ver que su pashmina volvía con su dueña. Que la buscara bien, que es que tiene la cabeza en mil sitios y a saber dónde la ha guardado, que a ver si me iba a dar la murga más veces con el monotema, que la conozco y no se contenta con la primera respuesta… Ya os digo que ando un tanto quisquillosa, no es nada personal contra mi madre.

Y en esas estaba yo, cuelga-descuelga-vuelve-a-colgar, cuando, en plena selección de programa “frío o caliente, qué coño, ponlo caliente que son casi todo bragas”, mi cerebro ha querido avisarme de que me estaba dejando algo importante pal final. En fin, he anulado esa parte de mi mente que me estaba haciendo la vida imposible y me he ido a ver a la Grisso con el primer cafelito de la mañana y un par de sobaos pasiegos que me traje de Santander hace un mes y hay que mojarlos bien para pasarlos.

Ya saciada, me he arreglado para ir a la oficina y, justo antes de salir, me he acordado de la lavadora. Bah, me he dicho a mí misma, ya colgaré las bragas a la vuelta. Y me he ido tan contenta, a ver si descanso en la oficina, que falta me hace…

Por la tarde quería morirme. Ha sido entrar por la puerta y mi hija, que es que está en una edad muy graciosa, me ha informado de lo genial, pero genial-genial, que le parecía que todos vistiéramos de su color favorito a partir de ahora. Como os lo cuento. Haceos cargo de que a los (casi) 7 años, ver a tu padre, a tu madre, a tu hermano y a ti misma completamente vestidos de rosa tiene que dar un placer que no veas. Yo, sin embargo, no entendía nada. Rosa??? Todo rosa??? Pero… todo, todoooo??? Sí, mami, todo-todito como mi Barbie-Rapunzel, a que mola???

Mi “santo” estaba que echaba chispas por los ojos. Que si esto no esperarás que me lo ponga, que si a ver si quieres que piensen que me he cambiado de acera, que si cómo se lo cuento a los amigos sin que me hagan canciones… Yo, toda mosca, porque estaba convencida de que sabía poner lavadoras, me pongo a repasar punto-por-punto mis quehaceres matutinos… Veamos: he cogido el cesto, he mirado por encima y he visto que eran casi todo sujetadores y calzoncillos, he abierto la puerta de la lavadora, he metido la ropa, he echado el Mimosín y las puntomatic y he puesto el programa hmmm…. templadito???

- Templadito???? Templaditooooo???- chilla mi “santo”. Pero no me has dicho cientos de veces que lo ponga siempre en frío???
- Ya, claro, pero es que tú no sabes seleccionar la ropa por colores y te insisto en lo de “en frío” para que no la líes…- le digo yo toda ofendida.
- Pero existe la modalidad “templadito”???-abunda él en la herida…
- Hmmm…. psé…. Ni te digo que sí ni te digo que no…- yo no me mojo que luego todo se sabe…
- Y, tanto que me insistes a mí, has seleccionado por colores???
- Hombre, la duda ofende!!!- le digo yo con los ojos desorbitados. Lo primero que he hecho, justo antes de descolgar el móvil…. O ha sido después de colgarle a mi madre???...
- Y qué quería tu madre a esas horas?
- Nada, tonterías, saber si le había devuelto su pashmina roja, que…se…la di….hace……..díííaaaaayyyyyyyy!!! Ayayayay!!!!
- Ya, la pashmina va a ser el trapo blancuzco ese que ha salido entre mis calcetines y que no sabíamos para qué servía, a que sí???
- Blancuzco??? Pero si era roja-rojísima!!!
- Sí, pero me temo que te ha salido generosa y les ha regalado su color al resto de las prendas.

Y aquí me tenéis. Vestida de rosa, revisándome las oportunidades de El Corte Inglés, a ver si encuentro una pashmina roja para comprársela a mi madre y ocultarla disimuladamente entre sus macetas e insistirle en que tenga cuidado con el perro, que le esconde las cosas en los lugares más insospechados.

Soy o no soy una desgraciada???

lunes, 8 de marzo de 2010

No sin mis Oscars!!!

Pues aquí estamos, un año más, a las puertas del Kodak Theatre de Los Ángeles, en la 82ª edición de estos premios (no me pidáis que lo escriba con letras, por Dios, que me hacéis un hijo de madera). Al micro, el novato Don Alec Baldwin y el veterano Mr. Steve Martin, quien presenta esta ceremonia por tercera vez. Y, por delante, una noche repleta de fair-play, glamour y alegría. Veremos en qué queda la cosa.

Empezaré contando que a Sacha Baron-Cohen (Borat, pa los tíos) le han prohibido presentar su premio por aparecer en los ensayos tuneado de azul, a lo Avatar, con tripa de embarazado y cargándole el mochuelo a James Cameron. Han dicho los productores de la Ceremonia que verdes las han segao, que eso es de mal gusto y que si le sienta mal a Mr. Cameron no se lo perdonarían, así que… uno menos. Abrirá los premios Pe con el mejor actor secundario.

Hagamos, pues, un repaso a los 6 modelos que ha lucido Penélope en sus apariciones-alfombriles (ésta será la 8ª, porque también acudió con la troupe de Belle Epoque):



Vaya, que ni una sola vez ha prescindido del dichoso “palabra de honor”. A ver si este año nos sorprende… o tampoco…. Mientras no vaya de negro y con el moñaco-doña-Rogelia, yo, feliz!!!

Anda! Creo que diviso un par de boyas a lo lejos.…será un melonar, será una concentración de globos aerostáticos???? Noooo, es “Maraya” que se desbordaaaaaa!!!
Aunque ni tan mal… esta vez ha decidido darles tregua a sus pezones y se los ha tapado un poco con el drapeado… no nos podemos quejar. Pena que el modelo le hace demasiada justicia…

Esta vez, el “autobús del botox” ha sido el más madrugador y ha empezado a escupir invitadas sobre la alfombra roja 3 horas antes de empezar la gala. Para muestra, un botón:


Aparece, cual Virgen arrancada de un paso de Semana Santa, la bicho-palo Diane Kruger. Me llama una amiga escandalizada: “has visto a la Kruger? Pero si parece una lamparita antigua!!!”-me dice.
Me fijo y efectivamente: ES una lamparita antigua. Ella siempre tan correcta, tan pan-sin-sal, tan peripuesta y sin un pelo descolocado, esta vez se ha pasado con los cortinones y cordones. Os la muestro por delante y por detrás, pero no le tiréis de las cintas que lo mismo se ilumina sin querer…

Hombre!!! Pongo el plus y aparece Manuela Velasco presentando la gala!!! Novedad-novedad! Qué mona va esta chica siempre. Hoy va sobria, de Dolce y Gabanna, pero muy elegante. Me gusta esta mujer. Al final de la noche podré decir, sin temor a equivocarme, que ha sido lo más fresco de toda la ceremonia.

Sigo con las apariciones marianas sobre la alfombra roja. Anna Kendrick va como el pobre payasito de Micolor, pero el chungo, el que no sabía que existía el “programa en frío”, ya me entendéis.
Que sí, que sí, que el vestido es precioso, una pasada de Elie Saab y todo lo que tú quieras, pero los zapatroncos no tienen perdón y a ella, el conjunto en general, la apaga todavía más. Parece que viene de rodar la tercera parte de Crepúsculo y no le ha dado tiempo a quitarse los polvos de arroz del cuerpo. Si te quedas mirándola fijamente, te das cuenta que se transparenta toda ella hasta el punto que ves a la gente que pasa por detrás.


El subidón de la noche se lo damos a Patricia Field. Esta señora se presenta a sí misma como la estilista de Sexo en Nueva York. Es cierto que lo fue. Como de muchas otras series y películas… inexplicablemente… Pero ahí se quedó. Vamos, que todas las buenas ideas se le acabaron al terminar la serie, porque desde hace unos años es un puro espantajo. Parece Aramís Fuster llegando de una rave. Lleva un chuzo de no te menees. La pobre presentadora de la abc se aparta cada vez que le echa el aliento a la cara. Menudo cebollón lleva encima, ni que viniese de la Feria de Abril!!! Si por lo menos se hubiera lavado el pelo…

Y, por fin, cumpliendo todos los pronósticos, enfocan a Sandra-brillibrilli-Bullock. Sólo puedo exclamar… “lo sabíaaaaa”. Nunca me defrauda. Me empieza a pasar con ella lo que a Uribarri con Eurovisión: que siempre acierta. Sabía que iba a llevar un vestido de telilla del chinorris de la esquina, de esos que parecen a punto de sufrir una combustión espontánea si se arriman demasiado a los focos. Eso sí, el peinado cuidado hasta lo imposible: una raya-a-un-lado como tatuada en el cuero cabelludo y el pelo relamío a lo Verónica Lake. Tan estirado como… su cara???

Este año, he echado de menos a la omnipresente Heidi Klum. La ha sustituido en el arduo papel de “qué coño pinto yo aquí” la inefable y desocupada Nicole Richie. Que iba un tanto gótica y lentejuelera, emulando a Nefertiti, con el moño que le ha robado a la gran Betty Missiego.


A Sarah Jessica Parker le va a dar una apoplejía cuando me lea, pero tengo que decirlo: se ha vestido de bolsa de basura para ir a los Oscars!!! Ella!!! La han timado con un Chanel Alta Costura jurándole que iba monísima! Las cabronas de las tiendas de Rodeo Drive no son de fiar, Sarah Jessica, si ya nos lo advirtió la Roberts en Pretty Woman! Hay que estar más atenta a la moraleja de las películas.
Y para esto te tiras años sin comer? Para que parezca que te has zampado a la de “Precious” por las patas??? Yo prefiero lo de “dame pan y dime tonta”.
Encima, se le escapan unos pelillos foscos descuidados del moñaco y se le hace como una aureola sobre la zona frontal… será para que no nos fijemos en sus nuevos implantes mofletudos?


A continuación, presentamos a Vera Farmiga en “El misterio del clavelito andante”.


Y no, no preguntéis: no había más tela pa rizar. Bueno, espera, sí había, pero se la había llevado toda Jennifer-llevo-un-anexo-y-qué-López. Su vestido lo habían propuesto desde US Weekly para Pe. Menos mal que no les hizo caso. (El becario que hizo el “corta y pega” está despedido desde ese día.)



La miro. La remiro. Vuelvo a mirarla... Y sigo sin creérmelo. Se ha drogado? Se ha caído en la ducha y ha arrastrado la cortina hasta la alfombra roja? Qué lleva encima??? Tela de…. colcha??? ESO es un Armani Privé? Pues príveme Dios de semejante venganza! Cómo puede parecer choni-que-te-reviento un Armani Privé? Es que se ha colado su vecina bajo su cadera porque no quería perderse la ceremonia, como un polizón cualquiera? Pero si parece que van paseando dos siamesas! Hacedle paso, que llega J-Lo, sus mellizos y su marido, todos juntos bajo la misma tienda de campañaaaa!!!


Me va a costar días, fíjate lo que te digo, quitarme esto de la cabeza. Me volverá a la mente cuando menos me lo espere, ya verás qué risa. Estaré en el dentista y me empezaré a convulsionar recordando la colcha-andante con cadera incorporada y a ver qué le digo a la anestesista. Es que no llega ni a cuadro mañanero!

Apartan 6 operarios y una mini-grúa a la López y ¿a quién me encuentro detrás, pequeñita, escuchimizá y sin hacer ruido? Pues a Demi Moore, que ha venido a celebrar su fiesta de quinceañera, con sus volantes color maquillaje al viento y un vestido que, en su conjunto, habría quedado bien en el 2007, cuando Pe lo puso de moda, pero ahora, suena un poco a copiota-que-no-se-note. Eso sí: a ella, como un guante!


Y vamos con la saga Precious. Tenemos del color de la noche (el azul Avatar, of course) a cucadita-Mo’nique, que insiste a los reporteros dicharacheros en que no se ha pasado la epilady, pero no nos lo muestra a cámara. Gracias. Todo un detalle. La maceta de orquídeas en la cabeza habría sido el complemento perfecto de JLo.
Y su hija en la película, Gabourey Sidibe (nadie sabe pronunciarlo, sólo Oprah después en el escenario) sobre la que no pienso decir nada… bueno, sólo que le podían haber tapado un poquito más los brazos… por decir algo… parece que se han escapado de un coro Godspell…


Y llegamos a Penélope. Adelanto que no me ha gustado. Siempre va impecable, elegante, ni muy estridente ni muy sosa. Adecuada. Esta vez, todo en ella me suena a plagio. Y, con el pelazo que tiene, se me planta un moño-ratonero, como despeinado, que le hace un flaco favor. Aparece así:

Rebusco en mi memoria, porque a mí este look me suena mucho, y qué me encuentro?
78ª edición de los Oscars, es decir, hace 4 años, Keyra Knightley con su collar tutti-frutti. Es el mismo vestido? No, era un pelín más oscuro y tenía un tirante, pero vamos, casi calcado. Una decepción. Es que las celebrities no tiran de archivo?



Me pongo en modo sangrante de nuevo.
Charlize-ensaimadas-traigo-Theron esta vez se ha pasado. No entiendo la intención de ese escote, ni el rasete de la falda, ni esa cara que parece robada a Nicole Kidman tras su chute habitual de bótox de los domingos. Una lástima, con lo que prometía la criatura…


Y, por una vez y sin que sirva de precedente, Cameron Díaz no se ha vestido de tirolesa ni de Ángel de Charlie trasnochado. Esta vez está radiante. Simple y llanamente perfecta. Guapérrima y simpática como sólo ella sabe serlo. Con su pelo suelto, aretes en las orejas y un Óscar de la Renta que ya quisieran muchas para sí. Elegante. Brillante. Espléndida. La mejor.


Mother of the beautiful love! Gerard-empotrable-Butler se acerca por una esquinilla. Diossss… este hombre quita el sentío!!! Debería estar prohibido a estas horas de la noche!



Meryl Streep, campechana ella, insiste en que lo que más le gusta de estos premios es entrar, sentarse en la butaca y quitarse sus Jimmy Choo…. Vamos, igualita que yo cuando entro en casa, me tumbo en el sofá y me quito mis Foscos!!! Hmmm…. le noto la cara un tanto… “relajada”, no???

Kate Winslet en el horizonte. Esta chica, que siempre viste de Yves Saint Laurent, se sigue echando años en cada entrega de premios. A este paso, nunca va a cumplir la edad que aparenta! Va discretita, pero viejuna. Ha adelgazado, pero su look me deja fría. Es un ni-fú-ni-fá en toda regla.

Respecto a la gala, diré que este año me ha parecido aburrida. Sin más. Con esa obsesión por “correr”, se han vuelto a comer los números musicales y han dejado la gala vacía de razón y contenido. Donde esté mi Hugh Jackman, que se quiten este par de rancios, que, sí, muchas pullitas de colegueo entre ellos, pero no mucho mejor que si los pillas tomándose unos txikitos en la tasca. No veo el nivel ni el prometido dinamismo. Si no es por el numerito musical (único) con el que ha abierto el de “un médico precoz”, George Clooney se duerme en la butaca.

Y menos mal que no dejaban mencionar a la parienta, ni a la familia, ni llorar en el escenario…. Alguno ha nombrado hasta a su prima segunda! Vamos, que se lo han pasado por la piedra! Sobre todo la guionista de Precious: “a mi madre, ángel de mi mundo, a mi padre, que pasó tanto tiempo con nosotros y nos enseñó todo”… justo lo que quería la Academia, hija, que te pusieras a recitar a Jorge Manrique en versión cutre y con el moco colgandero!!! Pero es que sólo han dejado hablar a los de Precious? Claro, porque si cabreas a Mo'nique, te da una torta que te deja seco…

Eso sí, les han quitado tiempo a los agradecimientos para dárselo a los anuncios. Menudo abuso de cortes publicitarios! Y, como sospechaba, los muertos del año han pasado a 20 millas por hora en la pantalla del escenario, con versión de los Beatles de fondo interpretada por James Taylor a la guitarra. Ni menciono los oscars científicos, que se han dado a 43 personas en 25 segundos cronometrados (15 categorías). Se ha visto una “foto de familia” del grupete y, hala, a jugar a pala.

Mi felicitación para los mejores presentadores: Tina Fey y Robert Downey jr. A ver si les dan la gala del año que viene! También ha sido gracioso el numerito de Ben Stiller maquillado de Avatar. Sin Borat, claro. Se le veía como huérfano…

Y las 3 standing ovations de la noche han sido para Jeff Bridges (por fin un Oscar tras 30 años de carrera, aunque sintetizar en los discursos no es lo suyo), Sandra Bullock (se lo ha entregado Sean Penn, en su línea, con la corbata ladeada y el último botón de la camisa sin abrochar) y la Bigelow, que se ha llevado 6 Oscars y ha dejado a su exmarido, James-canas-azules-Cameron, con cara de tonto. Bueno, la que traía al fin y al cabo…

domingo, 7 de marzo de 2010

Fumando espero... el Oscar que yo quiero...


Pues sí. Esta noche se entregan los Oscars.

Os podéis imaginar el acopio de pipas, bollos, cigarros, ganchitos y cápsulas Nespresso que he hecho esta semana. Ríete tú de un hamster en invierno!!!

Estoy que no quepo en mí de gozo. Me viene la niña con los deberes y en un pim-pam-pum nos los hemos finiquitado. Se acerca el niño llorando, con los Gormitis pisoteados, y en un santiamén, arreglados, oye… No hay nada que me angustie. Nada que me estrese. Hoy es mi día y nadie me lo va a amargar. Nonono. Tengo esta fecha tachada del calendario desde hace semanas, para que nadie me ponga una boda/comunión/bautizo/despedida de soltera justo este día. Tendría guasa. Ya me pueden dar el Nobel, que si lo tengo que recoger el día de la ceremonia de los Oscars, te juro que mando a la niña a agradecerlo en mi nombre.

Tengo 3 copias preparadas con las nominaciones. Una a Excel, otra a Word y otra a mano. Le he pasado una a mi “santo” para que la rellene, a ver quién gana la porra en casa. Yo rellenaré la mía en el último minuto, porque me esperaré a las últimas noticias, no vaya a ser que pase algo por la tarde que haga cambiar todas las votaciones. Nunca se sabe. Si le da una indigestión a Sandra Bullock, por ejemplo, y causa baja en la ceremonia, lo mismo le quitan la estatuilla in extremis. Se han dado casos.

Dudo si ponerme el pijama de unicornios o el liso de algodón egipcio. O si pasarme las planchas mejor que hacerme un recogido informal. También lo decidiré al final, que no quiero coincidir con Penélope.

Me he apuntado las páginas web que emiten la llegada a la alfombra roja, porque en la tele, a veces, se olvidan de las mejores y te sacan sólo a las nominadas. Y a mí eso no me vale. Que esas son las más preparadas, pero las que más juego dan son las perdedoras. Las solitarias. Las extravagantes. Las de “la puerta de atrás”, vaya…

He preparado una intro para el blog, pero con variantes. Si dicen esto o aquello, lo voy cambiando sobre la marcha. Y he dejado puntos suspensivos en lugares estratégicos para añadir las bromitas que suelten en directo. Siempre y cuando el traductor de turno esté atinado, claro, que a veces traducen cada cosa… lo malo es que te tapan el audio original y no puedes imaginarte tú misma lo que dicen, porque tienes al traductor respirando a mil decibelios y dudando si decir “joder” o si mejor cambiarlo por “recórcholis”. Una locura.

También puntuaré a la bicho-palo que retransmite desde la alfombra. Sí, esa que habla como abotargada y alarga tanto las preguntas que se las contesta el siguiente que pase por delante. Una vez, me pareció verla preguntar a Nicole Kidman si lo estaba pasando mal con el divorcio, en plan “Nicoooole, qué tal llevas la separación de tu esposo, el de las películas de Misión Imposible, el enano ese que lleva alzas y que es el líder de los cienciólogos del mundo-mundiaaaaallll?”… pero cuando enfocaron la respuesta de la susodicha recuerdo que estaba ya Jennifer Aniston en pantalla, llorando como posesa, porque todavía la pobre no sabía lo del lío de los Brangelinos y se estaba enterando en directo de que se había separado. Todo por culpa de la bicho-palo, que es una lenta preguntando y le dio la ceremonia a la pobre…

Es que los Oscars son ágiles. Van con ritmillo. Y no te puedes dormir en los laureles. Ya verás lo que tardan en emitir los Oscars científicos. Ni veinte segundos. Y eso que dan como 15 estatuillas en ese ratillo, eh? O el apartado “in memoriam”, que cada año va más rápido. Pasan los muerticos del año a una velocidad tal que no me extraña nada que la gente confundiera el año pasado la cara de Paul Newman con la de Heath Ledger. Total, como los dos eran rubios… (sí, cagaítos, no te digo!!!).

Pues eso os cuento. Esperad al post de mañana, que aparecerá. No sé a qué hora, porque dormir, lo que se dice dormir, no me toca esta noche. Pero la crónica oscaril aparecerá. Aunque tenga que ponerme palillos en los párpados y darme friegas en los dedos agarrotaos sobre las teclas.

Qué vicio tengo, madre, qué viciooooo!!!!!

sábado, 6 de marzo de 2010

La abuela y sus refranes


Tengo una abuela marchosa que, a pesar de su edad, (tranquila, abuela, que no pienso decirla) es lo más moderno que ha parido madre.

No contenta con llamar “viejas-chochas” a sus hijas (es decir, a mi madre y a mi tía) se apunta a las juergas de sus nietas en cuanto te despistas. Como te vea con la raya pintada y el bolso-bandolera, te suelta: Dónde vas???? Puedo apuntarme???

Pues claro, abuela, pero agarra el colirio que nos vamos de baretos!!!, le grito yo.
Ella, va directa hacia mi abuelo y le insiste al audífono: Arseniooo, acuérdate que tienes el pijama en el segundo cajón de la mesilla. Ya sabes: “quien vestido se acuesta, arrugao se levanta”!!!

Y sale tan contenta. Dice que rejuvenece con nosotras y mis amigos se emocionan al verla entrar en el Antro’s. Es que es poner un pie y el DJ, que ya la conoce, pincha al momento la banda sonora de “La Superabuela”. Ella, desenfrenada, levanta los brazos al grito de “camarón que se duerme, se lo lleva la corrienteeee”. Es su entrada triunfal habitual.

Y siempre, pero siempre, hay alguno que se queda con la boca desencajá al verla llegar. Ella, que es lista como el hambre, se les acerca vacilona y les dice aquello de “en boca cerrada no entran moscas, chavalotes”. O cualquier otro refrán de ese pelo. Es que mi abuela es muy de tirar de refranero popular. Y, cuando no se acuerda bien, los versiona, que todo vale.

Como vea un tío bueno, te empieza a dar codazos en las costillas insistiendo en que “a gato viejo, ratón tierno”. El tío bueno suele huir despavorido, claro, pero… ¿y las risas que nos echamos juntas al verlo escapar mientras la abuela le insiste a voz en grito“dime con quién andas y si está bueno nos lo mandaasss“!!!???

Eso sí, el alcohol ni probarlo. Como mucho, se pide un bitterkas sin hielo. Aunque ella siempre ha dicho que “más vale borracho conocido que alcohólico anónimo”, desde que le diagnosticaron la diabetes no ha vuelto a probar el anisete. Eso lo lleva a rajatabla.

Y cada vez, al volver a casa, me encuentro con la sonrisilla puesta, pensando qué genial es esto de tener una abuela a mi edad. Imaginando cómo será salir con mis nietas el día de mañana y si se divertirán tanto conmigo como yo con ella. Y preguntándome si el abuelo habrá dado con el pijama o si la abuela se lo va a encontrar, como siempre que salimos, dormido en el sofá, vestido, hecho un ocho y esperándola con la luz encendida para que no se tropiece con la mesita de la entrada.

viernes, 5 de marzo de 2010

Mis dudas existenciales....


Dudas que me asaltan en cualquier momento del día:

- ¿Cuánto le pagarían al Coronado por contarnos a toda España y parte del extranjero que se pasa la vida estreñido? ¿Y a Conchita Velasco por contarnos que se mea allá por donde va? ¿Creéis que les pagarían lo suficiente para aguantar que todo el mundo les mire al pasar como con pena y cuchicheen a sus espaldas, en plan… “mírala, pobreee, apártate que no te salpique el pis sobre los zapatos nuevos”??? ¿Se le puede poner precio a esta agonía?

- ¿Por qué las señoras con paraguas van pegadas a la pared y te dejan a ti, chorreada perdía, en la parte externa de la acera, sin cornisa ni nada que te proteja?? ¿Es que se han comprado un paraguas de tela que encoge o es simplemente que son unas maleducadas? ¿Y por qué corro, en estos casos, con los hombros como elevados y el cuello agazapado? ¿Me mojo menos así???

- ¿Por qué cuando pides la vez en la pescadería siempre hay dos señoras que se pelean por ocupar ese lugar? ¿Les gusta esperar o es que dan algo por ser “la última”???

- ¿Por qué en las pelis siempre que doblan a un ruso alargan las erres y cuando doblan a un franchute todo son gés??? ¿En la versión original también suenan como si hablara un gangoso??? ¿Soy la única a la que le chirría oír “Fvoy a fvolarrrte la cabeza con un misil teledirrrigido tierrrra airrre”????

- ¿Por qué cuando imitamos a un mexicano siempre empezamos con un “ándele manitooo”??? ¿Es que todos los mexicanos hablan canturreando al estilo Speedy González?

- ¿Por qué no me puedo comprar un Ferrero Rocher en verano? ¿La calefacción en invierno no afecta al sabor del producto? Y, entonces, ¿cómo celebra sus fiestas la Preysler en Agosto? ¿Con Ferreros congelados???

- ¿Por qué cuando llamo al Telepizza me pregunta la pava esa: “qué desea?”. Pues una pizza, so mema!! No voy a llamar al Telepizza para que me mandes una lata de berberechos!!!

- ¿Cómo soy capaz de saber en 3 segundos de zapping que en ese canal no están dando nada que me guste, aunque les pille en plenos anuncios? Si soy capaz de recorrerme los cientoypico canales en 35 segundos… ¿podría utilizar este don para algo que me dé pasta??? En plan “Rain Man” o similar???

- ¿Por qué el primer trago del cubata me sabe a “Eau de Cacique” y el segundo y sucesivos me parecen flojos?? ¿Es que el alcohol se queda suspendido, en precario equilibrio, sobre los hielos de arriba???

- ¿Las grandes firmas no crean moda para gente con tara? ¿Qué pasa, que una coja no puede llevar, por ejemplo, unos Gucci ortopédicos? ¿Está mal visto? Para mí, es un claro caso de discrimación, no? ¿Acaso una coja no puede ser fashion? ¿Les podemos adaptar la entrada a la tienda pero no les vendemos zapatos porque no lucen igual?

- Si mi hijo es capaz de meterse a la boca cualquier porquería que encuentre por el suelo, haya o no haya sido chupada previamente, ¿por qué cuando llega la hora de las lentejas me las escupe a la cara como si le estuviera dando bazofia? ¿Se pone especialito sólo cuando lleva un babero al pecho? ¿Será el color de las lentejas el que le “tira patrás”?

- ¿Por qué casi todas suspiran por Brad Pitt? ¿No se dan cuenta del mochilón que lleva este chaval a sus espaldas? ¿Es que todas se sienten preparadas para cargar con 6 niños por las calles del mundo y hablarles en 6 idiomas distintos? ¿Alguien repara en la poca-juerga que se va a correr con este trajín??

- ¿Por qué Oprah Winfrey pasa de pesar 150 kilos a 62 y de golpe, a la semana, está de nuevo en los 150? ¿Es éste el tan temido y cacareado “efecto yo-yó”?? ¿Y por qué no le llamamos el “efecto Oprah”, que sería más lógico? ¿Alguien conoce a alguien a quien le pase, aparte de Oprah, claro?

- ¿Por qué la pasta de dientes dura eternamente y, sin embargo, cuando te cortan el agua te quedas con la plasta de champú en el cocoroto? ¿No podrían inventar algo similar al tubo dentífrico para hacer pasar el agua de forma continua y eterna?

Y vosotros, no tenéis mil dudas de este calibre?????

jueves, 4 de marzo de 2010

Vivir al límite

Mi amiga Paqui se ha echado un novio vigoréxico.
A ver si me explico.

Lo que antes era sólo “ser un culo de mal asiento”, ahora se llama “practicar la vigorexia”. Es decir, que no se contenta con llevar a mi amiga al cine, a la ópera o a pasar el finde a PortAventura. Qué va. Este tipo de gente te engaña con eso de la “vida sana” y, a la que te despistas, te encuentras una mañana haciendo un trekking combinado con rafting extremo y un poco de alpinismo en roca por la tarde.

Ellos lo ven como "un estilo de vida alternativo" y, por ejemplo, nunca viajan como el común de los mortales: siempre van en caravana, auto-stop o vaca-burra. Y te mienten a la cara, diciendo que todo está "a un paseíto". Despídete: una hora andando a paso ligero, como poco...

Y claro, Paqui está desesperada. Ya no puede ni sacar al perro, porque llega su novio, le ata una cuerda al animal, la engancha al cinturón de mi amiga y, hala, a correr que son dos días. Él le llama a eso “hacer canicross”. Paqui acaba medio potando y el perro ya no sabe cómo decirle que él lo que quiere es salir a mear, no hacerse las quinientas millas de Indianápolis con la dueña maniatada por la correa y echando hasta la primera papilla. Están ambos (perro y Paqui) en un sinvivir. Esto no es humano. No puede serlo.

Quedamos las amigas para ir a las rebajas y Paqui nos arrastra a comprar sogas y piolets, porque los necesita para una escapada “romántica” de fin de semana con su chorbo. Él le ha dicho que es una sorpresa, que no meta nada en la maleta hasta que le dé una lista con las cosas que va a necesitar. Ahí nos ves a todas, haciendo cábalas: mete el bikini que te lleva a Ibiza!!! Nono, mejor mete un vestidito de fiesta por si acabáis en Montecarlo!!!

Craso error. Cuando vi la lista, sólo acerté a comprender la palabra “cortavientos”. El resto era un batiburrillo de términos malsonantes, tipo crampones, mosquetones o clavijas. Mi amiga Paqui sólo lloraba. Miraba la lista, señalaba algo como farfullando y se nos ponía otra vez a lágrima viva. Nos rompía el corazón.

Y ahora lo que tengo es miedo.

Miedo de que Paqui acabe despeñada como una cabra cualquiera. Porque Paqui, si algo tiene, es tesón. Ella no ha escalado en su vida. Miento: una vez, la vi trepar al altillo para buscar sus pantalones-pata-elefante porque le habían dicho que se volvían a llevar. Punto.

Pero si su chico le dice”¡a escalar!”, ella tira parriba. Es que es muy cabezota. No se achanta fácilmente. Estoy segura de que intentará llegar la primera, aunque le cueste la crisma. Y nos mandará la foto desde la cima, con la cara colorada y desencajada, el pelo sudao y la mitad de las uñas rotas, pero toda orgullosa. Como si la viera.

Y acabará ultra-cachas, como está mandao, porque echará horas en el gimnasio con su chico y le acompañará a las “kedadas de la ensalada” con su grupo de aquagym.

Y ahora a ver cómo le explico yo que el sábado hemos quedado todas en el burguer para ponernos ciegas a grasas saturadas y bebidas carbonatadas. Otra llantina que le espera a la pobre…

miércoles, 3 de marzo de 2010

Comidas-cena...

¿Nunca os ha pasado eso de quedar a tomar algo y volver a las 4 de la mañana, a cuatro patas y cantando el Soy minero a voz en grito?

Uno va con toda su buena intención a tomar “un aperitivito y pa casa” y se encuentra que, de pronto, es el día siguiente, la cabeza te atrona y no das con la caja de ibuprofeno que “había dejado aquí mismito el otro día, pero se la ha debido de comer alguien”.

Mi amiga Carlota es experta en estas lides. Te engaña con lo del “pintxo-pote” (no hace falta explicar mucho en qué consiste, pero, por si acaso, diré que por 1€ te dan una caña y un pintxo) y acabas haciendo un “pota los pintxos” en toda regla. No falla.

Porque, tras los pintxos, hay que comer, claro. Te metes 2 platos más postre, bien regados con txakolí, y alguien, desde el fondo de la mesa, así, a lo “anónimo”, grita emocionado: ¡¡¡ahora, unos patxaranes, nooo???!!!

Hala, patxaranes pa todos. Como está mandado. Y empieza la fiesta.
Que si cántate esa que te sale tan bien, que si ahora todos a coro, que si déjale a Mikel que se sabe una buenísima, que si ahora te hago la segunda voz… un despiporre. Casi como el Orfeón Donostiarra, pero con gargajos en la garganta.

Tú ya te sientes que ni en tu propia casa. Dándolo todo. Con tu micro imaginario, pegándoselo a Carlota a la boca para que te haga el dúo. En plan Las Grecas-total. Y la peña aplaudiendo a rabiar, porque hace ya tiempo que no veían nada igual. Es que ni Celine Dion es capaz de alcanzar el grado de implicación que tienes tú a estas alturas del cuento.

Al rato, llega la calma. No te queda repertorio. Entonces, otra alma inconsciente, suelta lo de: “Venga, que esta gente tendrá que chapar el local, vámonos a tomar la espuela al Fistros!!!” Y allá que vas tú, con Carlota toda perjudicada colgando del bracete.

En el Fistros, a esa hora, están los jubilatas tomando café. Pero a ti te da igual, porque consideras que a esa gente hay que animarla, que bastante han currao ya en su vida y, bien pertrechada con tu orujito de hierbas, te lanzas directa al de la boina, que hay que alegrarle la tarde.

El pobre hombre sólo acierta a susurrar… “juventudesta…” y se larga, como cabizbajo, con los colegas y las fichas del dominó a otra parte. Bueno. No pasa nada. El local pa nosotros.

Entonces empieza lo chungo. Xabi, que hasta entonces estaba calladito, decide que “basta de mariconadas” y que “vamos a pedirnos ya los cubatas, que el orujo este me está dando ardor”. Pues cubatas para todos, no se hable más. Yo insisto: “pónmelo cortito, hip, que si no me sabe a colonia” y Carlota opta por un “gin tonic, con poca tonic, hip hip”. Y así, uno tras otro…

Pero Xabi, enfermizo él, no consigue superar el ardor estomacal que le han producido los orujos, así que propone… “un kebab pa empapar???” Pues un kebab.
No veas lo que chorrea esa cosa si te la comes con una sola mano. Porque en la otra llevas el cigarrito y el cubata-cortito. Así que oigo a Carlota chillar… “halaaaaa, toa la pechera llena de tomateeeee”. Yo la miro y no, no veo el tomate por ningún lado. Se lo hago notar: “oye, mira, Carlota, estate tranquila, que tienes la pechuga limpia-limpia. No te preocupes.” Ella, risueña que es, se empieza a descojonar viva, mirándome con condescendencia y me contesta: “que no soy yooooo, so bobaaaa, hip, que es tu pechugaaaa la de los lamparonessss!!!”. Efectivamente. Es la mía. Bah, qué más da. Total, no me ve nadie…

Acabado el kebab, Carlota remata: “Tomamos la espuelísima en el Bigotes???”
Sííííí, contestamos todos, como los payasos de la tele. Y pallá que tiramos como podemos.

A partir de ese momento, los recuerdos se me mezclan un poco. No sé si fue en el Bigotes donde bailamos la lambada en grupos de tres o si, por el contrario, lo de la lambada fue en el Arturo’s y lo que bailamos en el Bigotes entonces fueron los pajaritos-versión-Aserejé.

Tampoco podría jurar si la vuelta a casa la hice andando por donde siempre, o si volví en taxi por acompañar a Carlota a casa y de ahí me pillé el bus hasta la parada del tranvía que me debió dejar a la altura del Bigotes otra vez. No recuerdo bien. Me quiere sonar, pero lo tengo como perdido en la memoria…

Y aquí es cuando me despierto. En casa (a Dios gracias), con una bota puesta y la otra tirada bajo la cama. Con una camisa llena de manchas como rojizas, la lengua de trapo de tanto cantar y fumar y el móvil pegado a la cara, del que sale una vocecilla, que parece la de mi amiga Carlota, que entona… Acherejé-dejé-dejé-dejemesemiunova-chachi-guararaní…

martes, 2 de marzo de 2010

Pobre Satur...

El domingo me llamó mi amigo Satur desesperado.

- Qué os pasa a las tías?
- Estooo…. Hola,… Satur???
- Hola, soy yo. Pregunto que qué tripa se os ha roto a las tías!!!
- Pera, pera…. A mí, ninguna. Pero a las que tú te encuentras por la calle, ni idea.
- Es que el sábado me fui de birras con la cuadrilla.
- Ahhh, ya, ya… y cómo os fue?
- Fatal.
- A todos fatal?
- Nonono, sólo a mí.
- Ya, menuda suerte…
- No te jode que me presentan a una tía y, después de invitarle a 3 claras y un vino, me salta con que “ha quedado” y que tiene mucha prisa y que ya nos veremos otro día “si eso”?????
- Hmmm extraño, sí…
- Es que las tías no entendéis los códigos sociales, o qué?
- Los códigos sociales???
- Pues claro!!! Hombreporfavorrr, si un tío te paga 3 claras y un vino, algo le tendrás que dar a cambio, no? Quién coño da algo gratis hoy en día???
- Te voy pillando…
- Pero si estábamos pasándolo genial, súper a gusto, pero súper-súper, eh? Si me rozó el muslo con el culo y todo!!!
- Estooo… Satur, dónde dices que estabais?
- En el “Antro’s”.
- Ya. En el Antro’s, un sábado, a eso de las….
- …. pues no sé, serían las 2 ó 3 de la mañana, por???
- Porque estaría petao, verdad?
- Sísísí, hasta la bola, ya sabes cómo se pone el Antro’s un sábado-noche…
- Creo recordarlo, sí. Y no puede ser que te rozara sin querer porque la empujaba la peña, verdad?
- Nooo, qué vaaaa, se lo vi en los ojitos, que se le pusieron brillantes y todo… Ésta quería marcha, que te lo digo yo!!!
- Ya, brillantes… y no sería por las copas que llevaba encima?
- Imposible. Si sólo la invité a 4 cacharros!!!
- Y cómo dices que se llamaba?
- Fofía.
- Fofía???
- Sí, a mí también me sonó exótico, verdad? Tenía buenorro hasta el nombre la tipa...
- Bien, Satur, me temo que la exótica llevaba varios vinos acumulados, de ahí lo de los ojillos brillantes y la pérdida de equilibrio.
- Que no puede ser, que se llevó a las amigas al baño y todo pa cotillear de mí!!!
- Hmmm… me apuesto algo a que se las llevó para que le sujetaran el pelo y el bolso mientras potaba…
- No jodas!!! Por eso vais las tías en grupo al baño???
- Por eso, Satur, por eso…

Pobrecito mío. Como diría el bueno de Lucas Grijander, liga menos que el Fary en Melrose Place.
Es que un tío que va a pillar, no se puede andar en tonterías.
Y el Satur es de buen corazón. Y eso le pierde…


Pero si es el mejor cliente de los chinos que van con el ramo de rosas-pochas por los baretos!!!
Chino que ve, rosa-mustia que le compra.
Y se la da a la primera que pilla.

Nadie le ha explicado lo que hacemos nosotras con esas flores nada más salir del Antro’s. Él sigue pensando que las ponemos en agua y, pasados unos días, las dejamos secar amorosamente entre las hojas de un libro. Inocente...

Ni se le pasa por la cabeza que SU rosa, por la que ha pagado un carajal, acabe pisoteada por el suelo, en una papelera o adornando el cubata ese que siempre se abandona en la repisa de cualquier ventana.

Mira que se lo tengo dicho: Satur, no te andes en contemplaciones. No invites a lo loco, ni te gastes la pasta en chorradas. Tú habla, pero habla mucho, que eso a las tías nos encanta. Pero no le hables de motos, ni de fútbol, ni de Fernando Alonso, por Diosss!!! Háblale de cosas bonitas, hazle un cumplido y, sobre todo-sobre todo, mírale a los ojos!!!

Y el pobre siempre me dice lo mismo: “si yo ya les miro a los ojos… al principio…. Pero en cuanto se giran un poco, se me van los míos pa donde no deben y me pillan in fraganti!!! A mí no me importa que las tías me miren el paquete!!! O el culo, ya puestos!!! Pues no le he visto yo a mi madre mil veces mirarle las agallas al besugo antes de comprarlo!!!”

Así, entenderéis, es imposible…

lunes, 1 de marzo de 2010

Ser multitarea...

Hoy me he topado con una tira cómica (de Mauro Entrialgo) genial y real como la vida misma:



Ahí me han dao.

Es lo que digo yo siempre: los hombres, cuando oyen dos o más órdenes simultáneas, se desconfiguran. Les ves la cara de “syntax error” y ya sabes lo que tienes que hacer: repetir únicamente la primera orden y ponerte tú misma a hacer las restantes.

Ellos son así. Cuando se visten, van por partes, para no liarse: manga izquierda, manga derecha. Ahora zapato izquierdo, ahora el derecho.
Eso de “me subo las medias a la vez que me ato el abrigo y sujeto el bolso con los dientes”, que nosotras practicamos a menudo en los retretes de los bares, es impensable para ellos.

Y mira que lo intentan, eh? Me consta. Pero sólo les sale bien los domingos por la tarde, cuando se rascan los huevos, beben cerveza y ven el fútbol,… y todo a la vez!!! Angelitos…. Acabarán la semana agotados!!!

Odio cuando mi santo se pone en “modo pasivo” y me intenta convencer de que la multitarea la hemos inventado las mujeres para alienarlos y que no puede ser bueno para el estrés, que te colapsa las neuronas y que éstas no se regeneran, que el corazón se te pone a mil pulsaciones, como el de un topillo, y que bla bla bla. Hombre, digo yo que entre quedarse mirando-como-un-búho y hacer de superwoman (maldito palabro), habrá un término medio, no? Que cualquiera puede hablar por el móvil a la vez que recoge un plato, eh, eh???

A ver, que no estoy pidiendo que escriban una novela mientras solucionan el problema Afgano dando saltos a la pata-coja!!! Qué va!!! No confundamos… Sólo pido que, cuando hablo, el de al lado no haga como que me escucha mientras pasa disimuladamente las hojas del periódico!!! Pero si sé que no te estás enterando de lo que digo, leñes!!! Pa qué disimulas!!!???

Y digo yo… no creéis que lo hacen adrede…????

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