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martes, 8 de febrero de 2011

El mercado reproductivo y el mercado resolutivo



No confundirlos.
Que no son lo mismo ni de lejos.

Dice mi vecina Maripaz que está convencida de que los hombres que valen para una cosa son nulos para la otra.

Resumiéndolo en Román paladino: que el que te sirve como padre fiel, que proveerá a tus hijos de las viandas y el cobijo necesarios, jamás te sorprenderá con noches orgiásticas de lujuria y desenfreno ni con prácticas libidinosas plenamente satisfactorias. Vamos, lo que viene siendo un moñas de manual, por sensiblero y familiar.

Pero ay, amigas, aquél otro que te provoque calores inoportunos con un simple pestañeo o te “resuelva” el clásico calentón del sábado-noche (de ahí lo del mercado resolutivo), ése, no podrá escuchar las palabras “hijos” o “familia” sin autodestruirse en cinco segundos.

Toma máxima.
No, si Maripaz, cuando se pone a pontificar, no tiene parangón...

Ella jura y perjura que no busca hombres del primer tipo, sino del segundo.

- Vamos, el pimpampum de toda la vida- me aclara al ver mis ojillos desubicados.

Pero es acabar de decir semejante frase y pasar a preguntarme: ¿tú crees que me llamará, el muy patán?

- Chica, a ver si te aclaras- le suelo decir yo toda sabihonda- porque si me estás diciendo que has visto las estrellas con el tío este, siguiendo tu razonamiento de los mercados sexuales, lo suyo sería que no le volvieras a ver el pelo, ¿no? ¿… o es que me he perdido en la demostración matemática de tu teoría?
- Ya, ya, pero eso es la pura teoría, como bien dices. Luego vengo yo con la parte práctica y me convierto en la excepción que confirma la regla. Vamos, que la cago, la recago y la vuelvo a recagar.
- Ya, ya te entiendo… es lo de siempre: “Consejos vendo que para mí no tengo”.
- Sí, hija, sí. Porque lo del “aquí te pillo, aquí te mato” está de fábula. Pero como te “resuelvan” bien el sábado, es inevitable querer más. Chica, con lo que cuesta encontrar uno que sepa de lo que habla… Por cada experto de estos, me como media docena de “los otros”. Es frustrante…

Y cada vez que surge esta conversación (y estamos hablando de un mínimo de dos veces al mes, tratándose de Maripaz), me alegro de no estar en el mercado.

Que una ya está hecha a sus manías y a su rutina.
A mí, tanto jolgorio y frenesí sensorial como que me abruma.


Tiene que ser agotador...



miércoles, 7 de julio de 2010

¡Pero si estoy hecho un chaval!


Conversación entre cuarentones medio-calvos con ínfulas de “atléticos marca-abdominales”, oída en la mesa de al lado:

El que se las llevaba de calle: ¡tíos, vámonos a la playa este finde, que han dicho que va a hacer bueno! Dejamos a las parientas con los niños en el chiringuito y nos pillamos las tablas.
El calvo con coleta: sísísí, que os voy a decir dónde están las mejores olas y lo vais a flipar…
El del balón intragástrico: vale, pero a ver dónde consigo yo un traje de neopreno de mi talla, que el que me regalaron cuando me casé ya no me entra.
El que se las llevaba de calle: no te preocupes, que en cuanto cojamos unas cuantas, ni te va a hacer falta del subidón de adrenalina…

Vamos a ver, chiquillos de mis entrañas: ¿qué subidón ni qué carajo-la-vela? ¿No os dais cuenta que no tenéis edad? ¿Dónde decís que vais a encontrar las olas? Como no sea en la bañera…

¿A quién queréis engañar, si se os ve a la legua que vais a comprar el pan y el periódico en coche y que la última vez que echasteis una carrera fue en el supermercado a ver quién llegaba primero a la caja para pagar las litronas de la barbacoa?

Estaba el chiquillo con su skate tan contento, ¿y tenéis que venir vosotros a joderle la tarde para hacer “unos trompos de alucine, como cuando era un chaval”? Hombre, por Dios, que oigo crujir tu rodilla desde aquí y me está dando tal grima que me castañetea hasta el páncreas. Si vas a frenar con la boca, que te estoy viendo venir. Haz el favor y devuélvele el sancheski al crío, que está a todo llorar pensando que le vais a destrozar el regalo-la-Comunión… no seáis crueles y daos vuestro sitio.

¿Qué tipo de regresión sufren los hombres llegada cierta edad, que les lleva a hacer este tipo de tonterías? ¿O es que han ahorrado un huevo para pagarse una cadera nueva y todo se la sopla? ¿No se dan cuenta que ponerse a hacer el Matthew McConaughey a sus años es exponerse a un suicidio lento y doloroso?

Igual que cuando acuden a una reunión de antiguos alumnos para reírse de “tipos feos y viejos a los que no veía desde hace veintitantos años”. Alguno me cuenta que los veía a todos “fatal, como arrugaos, gordos y con entradas; vamos, una panda de fracasados que podían ser mi padre”. Ya, ya… y ellos a ti, ¿cómo crees que te veían, garboso? Pues igual, desgraciado, igualito. Ya te lo anticipo. Fijo que han ido todos con el mismo cuento a la parienta: “hija mía, no sabes la suerte que tienes. Te llevaste al mejor, porque todos los de mi clase están achacosos y decrépitos. Da pena verlos. Todos me miraban con envidia.”

Me estoy imaginando la cara de la “santa”, conteniéndose las risotadas por no ofender y buscando un kleenex con la mirada para taparse los lagrimones y evitar que le resbalen hasta el morro. ¡Qué papelón, Virgen Santísima!

Y cualquiera les quita la ilusión… Decirles “tú eso no lo hagas porque ni sabes ni puedes” es como provocarles. Como si les retaras con un “a que no hay huevos”. La has cagado. Para allá que van con todo el equipo. A lucirse, porque “el que tuvo, retuvo”.

Ya, pero… ¿y si nunca “tuviste”?
¿Qué “retuviste” entonces?
¿Los kilos? ¿Las canas? ¿La barriga de siete meses? ¿Los tobillos delicados que heredaste de tu madre? ¿La desvergüenza de tu padre? ¿Qué???

Y que para esto no impartan cursillos…

lunes, 7 de junio de 2010

Ven, que yo te indico...


Odio cuando me lo hacen a mí.
Y voy yo, y se lo hago a otro…

Estaba con las amigas en un restaurante italiano, compartiendo mis gnocchi all’arrabiata tan ricamente, cuando Paqui, como si despegara de Cabo Cañaveral, se levanta a propulsión y, sujetándose el pantalón hacia arriba, por aquello de disimular las ganas, nos pregunta:

- ¿Sabéis dónde está el baño?
- Sí, ven que yo te indico: ¿ves ese extintor rojo de ahí mismo? ¿El que asoma sobre la quinta mesa de la izquierda, según miras desde la entrada, antes de llegar al pasillo?
- Hmmm… sí, lo veo, ya lo veo.
- Bien, pues ahí, no es. Es justo al otro lado. Tú tira la diagonal perfecta desde el extintor y ya, si eso, allí preguntas…

Y sin darme cuenta. ¡Es que lo he hecho sin darme cuenta! De hecho, todas las demás han seguido comiendo y lo han visto como lo más “normal”. ¿Es que no sabemos ser concisas, que tenemos que usar mil circunloquios para llegar a lo que queremos expresar?

Como cuando estás apretujada en el bar de moda y te dice tu amiga:

- ¿Has visto al buenorro de ahí?
- Pues no… ¡dime dónde, dime dónde!
- A ver…. ¿ves al calvo con camisa de tirantes? ¿Ese al que le brilla la cabeza como una bola de billar untada de margarina? ¿El que lleva dos horas pidiendo un cubata y la camarera como si oye llover? ¿Lo ves? ¿Lo ves?
- Hmmm sí… como pa no verlo…
- Bien. Pues ese no digo. Digo el alto con pantalón chino y camiseta pegadita que está justo al otro lado de la barra…

Joder, si es que somos masocas. ¿Pa qué preguntamos, si es mejor guiarse por el instinto, como los perros?

Como tenga que llegar a algún sitio valiéndome de las explicaciones de mis amigas, voy dada… Fijo que acabo en la otra punta de la ciudad, que es la forma más fácil de atinar, por cierto, porque si desde ahí tiro la línea imaginaria que separaría la ciudad en dos mitades siamesas, doy con el punto exacto… ¡Manda huevos!

Y, encima, por rematar la jugada, cuando Paqui vuelve del baño, me permito preguntarle:

- ¿Qué? ¿Lo has encontrado?
- Sí, sí, ya me ha indicado el camarero, gracias.

¿Gracias? ¡Si lo que tendrías que hacer es darme dos collejas, hija, Paqui, que de buena que eres pareces tonta! ¡Da gracias por no haberte meado en los pantalones, porque si es por mis indicaciones, no lo cuentas!

De verdad que esto no es maldad femenina, ¿eh? Que, al menos en mi cuadrilla, lo practicamos todas.

No como los tíos:

- Oye, Fulanito, ¿sabes dónde queda la calle Bailén?
- Ehhh…. a verrrr…. la calle Bailénnnn…. Pregúntale a la vieja esa, que tiene pinta de saberlo…

O mismamente:

- Sutanito, ¿dónde dices que me has metido las gafas de ver?
- No.
- ¿No qué?
- Que ni puta idea. Fin del mensaje.

Lo que yo te digo: eso es optimizar recursos y no gastar saliva inútilmente.


jueves, 20 de mayo de 2010

Los hombres deben estar locos

¿Qué les pasa a los hombres con el “Just for Men”?
¿Se vuelven locos y se echan cantidades industriales? ¿No les coge bien el color porque confían en el tono de la foto sin percatarse de que, con tanta cana, no va a quedar igual? ¿Es un problema de vista, que les impide diferenciar el castaño-violín del rubio-apagado?

Algo tiene que haber. De lo contrario, a ver cómo te explicas que el bueno de Nicolas Cage haya dado por válido semejante estropicio capilar:

¡Uyyyy, Nick, qué natural te han dejadoooo! ¡No se te nota ná de ná! Vamos, como si hubieras nacido con una tremenda peluca rubia-panocha que te nace a media cabeza. ¡No se va a dar cuenta ni tu madre, guapo, más que guapo!

Creo que la edad genera inseguridades en los hombres. Eso, unido al síndrome de Peter Pan que les acompaña hasta la tumba, es un caldo de cultivo estupendo para este tipo de atrocidades. Llegada cierta edad, se pagan los implantes capilares “pelo de muñeca”, los dientes de mármol de Carrara y se dejan la barbita de cuatro días, porque George Michael dijo en su día que aquello era sexy y no se hable más. Salen a la calle y, en vez de piropos, les tiran fotos para colgarlas en Internet y convertirles en objeto de escarnio público sin ninguna compasión. Son carne de cañón.

No es el único caso. Tenemos, sin ir más lejos, a Michael Douglas y su cara-chicle, que mengua o se alarga a voluntad, según la edad de su pareja de turno. ¿Que ahora estoy con una 25 años menor? Pues nada, dale a la manivela parriba, que tengo que quitarme tres meses como sea. ¿Que ahora vuelvo con mi ex, que me saca 2 años? Pues me dejo crecer las arrugas a lo loco y así vamos a juego. De traca. Ya ni se esmera en ocultar las tiritas que cubren las cicatrices de su enésima cirugía.


Otros casos, sin embargo, me provocan lástima. Veo al pobre Mickey Rourke, con sus labios modelo “Carmen de Mairena” y me entran ganitas de llorar. Me duele la cara por simpatía, porque le tienen que tirar los puntos cosa mala.


Y esa naricita, tan pequeña, tan escondida entre esos dos mofletes recauchutados… Esos ojillos de petirrojo, tan estrechos y diminutos que sólo le permiten ver en Cinemascope. Ese pelo graso, que oscila entre dos tonos de caoba y tres de rubio-ceniza. Un esperpento. Un desatino. Una sombra de lo que fue.

¿No tienen estilista? ¿No tienen gusto? ¿No tienen espejos en casa? Qué coño, ¿no tienen madre que les impida salir a la calle de esa guisa? Y, encima, como siguen dándoles papeles protagonistas, de galanzotes talluditos que enamoran a veinteañeras sin escrúpulos, pues se llegan a creer tan bien el papel que lo trasladan a la vida real como si tal cosa. Pues no. No cuela. Puede que los efectos especiales consigan lo imposible, como hacernos creer que Harrison Ford es capaz de trepar una muralla de diez metros valiéndose únicamente de un cinturón a modo de cuerda o pilotar un zepelín sin las más mínimas nociones de la aeronáutica más básica, pero hacerle pasar por un cuarentón de buen ver a los (casi) 70 años que calza, es un despropósito. Un disparate de magnitud apocalíptica.

Casi tan grave como lo de Arturo Fernández y su séquito de admiradoras a sus (casi) 82 años. Insisto: no cuela. Por mucho rayo uva que te metas o tinte que te cubra. ¡Date tu sitio, quédate en el asilo, pellizcando el culo a las enfermeras tetonas y no nos hagas sonrojar de la vergüenza ajena, por Dios!

martes, 2 de marzo de 2010

Pobre Satur...

El domingo me llamó mi amigo Satur desesperado.

- Qué os pasa a las tías?
- Estooo…. Hola,… Satur???
- Hola, soy yo. Pregunto que qué tripa se os ha roto a las tías!!!
- Pera, pera…. A mí, ninguna. Pero a las que tú te encuentras por la calle, ni idea.
- Es que el sábado me fui de birras con la cuadrilla.
- Ahhh, ya, ya… y cómo os fue?
- Fatal.
- A todos fatal?
- Nonono, sólo a mí.
- Ya, menuda suerte…
- No te jode que me presentan a una tía y, después de invitarle a 3 claras y un vino, me salta con que “ha quedado” y que tiene mucha prisa y que ya nos veremos otro día “si eso”?????
- Hmmm extraño, sí…
- Es que las tías no entendéis los códigos sociales, o qué?
- Los códigos sociales???
- Pues claro!!! Hombreporfavorrr, si un tío te paga 3 claras y un vino, algo le tendrás que dar a cambio, no? Quién coño da algo gratis hoy en día???
- Te voy pillando…
- Pero si estábamos pasándolo genial, súper a gusto, pero súper-súper, eh? Si me rozó el muslo con el culo y todo!!!
- Estooo… Satur, dónde dices que estabais?
- En el “Antro’s”.
- Ya. En el Antro’s, un sábado, a eso de las….
- …. pues no sé, serían las 2 ó 3 de la mañana, por???
- Porque estaría petao, verdad?
- Sísísí, hasta la bola, ya sabes cómo se pone el Antro’s un sábado-noche…
- Creo recordarlo, sí. Y no puede ser que te rozara sin querer porque la empujaba la peña, verdad?
- Nooo, qué vaaaa, se lo vi en los ojitos, que se le pusieron brillantes y todo… Ésta quería marcha, que te lo digo yo!!!
- Ya, brillantes… y no sería por las copas que llevaba encima?
- Imposible. Si sólo la invité a 4 cacharros!!!
- Y cómo dices que se llamaba?
- Fofía.
- Fofía???
- Sí, a mí también me sonó exótico, verdad? Tenía buenorro hasta el nombre la tipa...
- Bien, Satur, me temo que la exótica llevaba varios vinos acumulados, de ahí lo de los ojillos brillantes y la pérdida de equilibrio.
- Que no puede ser, que se llevó a las amigas al baño y todo pa cotillear de mí!!!
- Hmmm… me apuesto algo a que se las llevó para que le sujetaran el pelo y el bolso mientras potaba…
- No jodas!!! Por eso vais las tías en grupo al baño???
- Por eso, Satur, por eso…

Pobrecito mío. Como diría el bueno de Lucas Grijander, liga menos que el Fary en Melrose Place.
Es que un tío que va a pillar, no se puede andar en tonterías.
Y el Satur es de buen corazón. Y eso le pierde…


Pero si es el mejor cliente de los chinos que van con el ramo de rosas-pochas por los baretos!!!
Chino que ve, rosa-mustia que le compra.
Y se la da a la primera que pilla.

Nadie le ha explicado lo que hacemos nosotras con esas flores nada más salir del Antro’s. Él sigue pensando que las ponemos en agua y, pasados unos días, las dejamos secar amorosamente entre las hojas de un libro. Inocente...

Ni se le pasa por la cabeza que SU rosa, por la que ha pagado un carajal, acabe pisoteada por el suelo, en una papelera o adornando el cubata ese que siempre se abandona en la repisa de cualquier ventana.

Mira que se lo tengo dicho: Satur, no te andes en contemplaciones. No invites a lo loco, ni te gastes la pasta en chorradas. Tú habla, pero habla mucho, que eso a las tías nos encanta. Pero no le hables de motos, ni de fútbol, ni de Fernando Alonso, por Diosss!!! Háblale de cosas bonitas, hazle un cumplido y, sobre todo-sobre todo, mírale a los ojos!!!

Y el pobre siempre me dice lo mismo: “si yo ya les miro a los ojos… al principio…. Pero en cuanto se giran un poco, se me van los míos pa donde no deben y me pillan in fraganti!!! A mí no me importa que las tías me miren el paquete!!! O el culo, ya puestos!!! Pues no le he visto yo a mi madre mil veces mirarle las agallas al besugo antes de comprarlo!!!”

Así, entenderéis, es imposible…

lunes, 1 de marzo de 2010

Ser multitarea...

Hoy me he topado con una tira cómica (de Mauro Entrialgo) genial y real como la vida misma:



Ahí me han dao.

Es lo que digo yo siempre: los hombres, cuando oyen dos o más órdenes simultáneas, se desconfiguran. Les ves la cara de “syntax error” y ya sabes lo que tienes que hacer: repetir únicamente la primera orden y ponerte tú misma a hacer las restantes.

Ellos son así. Cuando se visten, van por partes, para no liarse: manga izquierda, manga derecha. Ahora zapato izquierdo, ahora el derecho.
Eso de “me subo las medias a la vez que me ato el abrigo y sujeto el bolso con los dientes”, que nosotras practicamos a menudo en los retretes de los bares, es impensable para ellos.

Y mira que lo intentan, eh? Me consta. Pero sólo les sale bien los domingos por la tarde, cuando se rascan los huevos, beben cerveza y ven el fútbol,… y todo a la vez!!! Angelitos…. Acabarán la semana agotados!!!

Odio cuando mi santo se pone en “modo pasivo” y me intenta convencer de que la multitarea la hemos inventado las mujeres para alienarlos y que no puede ser bueno para el estrés, que te colapsa las neuronas y que éstas no se regeneran, que el corazón se te pone a mil pulsaciones, como el de un topillo, y que bla bla bla. Hombre, digo yo que entre quedarse mirando-como-un-búho y hacer de superwoman (maldito palabro), habrá un término medio, no? Que cualquiera puede hablar por el móvil a la vez que recoge un plato, eh, eh???

A ver, que no estoy pidiendo que escriban una novela mientras solucionan el problema Afgano dando saltos a la pata-coja!!! Qué va!!! No confundamos… Sólo pido que, cuando hablo, el de al lado no haga como que me escucha mientras pasa disimuladamente las hojas del periódico!!! Pero si sé que no te estás enterando de lo que digo, leñes!!! Pa qué disimulas!!!???

Y digo yo… no creéis que lo hacen adrede…????

lunes, 22 de febrero de 2010

El humor no tiene sexo?

Estoy convencida de que hay un humor masculino y otro femenino.

Me explico: cualquier mujer que haya visto o leído El diario de Bridget Jones se ha reído, identificado y solidarizado con ella. Ha acabado con una sonrisilla en los labios y ha imitado sus muecas o se ha repetido como un mantra los mismos propósitos de año nuevo que la protagonista. Pero, qué te dice un tío cuando le pides que vea contigo la película??? Pues algo parecido a.... "buahhh, vaya bodrio, no me reí nada, esa tía es una patética amargada y malfollá"... o similar...

Pero si al mismo tío le dices que te acompañe a ver "Torrente 18", te dice emocionado: "Valeee, genial, qué pasoteee, la he visto ya 15 veces y me "deshuevo" cada vez (esto del "deshueve" da tema para otro post, sólo ellos saben a qué se refieren...)." Y lo mismo si se trata de "Dos colgaos muy fumaos"(que, no te lo pierdas, tiene segunda parte), "Escuela de pringaos", "Los feos también mojan", "Dos tontos muy tontos", "Ali G anda suelto", "Superfumados","Isi Disi", "Dos rubias de pelo en pecho", "Colega dónde está mi coche", "Hermanos por pelotas" y así...

Esto me lleva a la conclusión de que el humor para tíos NADA tiene que ver con el humor para nosotras. Y por "humor para nosotras", ojo!!, que no me estoy refiriendo a Omaíta, José Mota, o a Escenas de Matrimonio, a quienes sólo ven las mujeres de cierta edad, eh?.

Es que ese humor que parece estar hecho por fumetas y para fumetas sólo lo entienden ellos. Un ejemplo:

Están dos tíos fumadísimos (siempre) intentando leerse mutuamente sus nuevos tatuajes...

- Tío, qué pone el mío?
- Mola, y el mío?
- Tío, qué pone el mío?
- Mola, y el mío?
- Tío, qué pone el mío?
- Mola, y el mío?
- Tííííooooo, qué pone el mío???
- Moooolaaaaaaa, y el mío????
- Tío!!!!! Qué pone el mío??!!
- Mola!!!! Se acabó!!! Ya me has cabreado!!
- Eres un egoista!!!

Y aparece un chino que les dice:

- "Idiotas!! El tuyo tatuaje pone "Tío" y el tuyo tatuaje pone "Mola", entendéis???

A ESE humor me refiero. No es que sea absurdo, nooo. Es que es directamente para descerebrados!!! No hace gracia, te desespera, y te hace sentir una vergüenza ajena y una pérdida de tiempo (y de pasta, que no está el cine especialmente barato) que te pone hasta de mala leche!!! Es que prefiero tragarme un maratón de Cine de Barrio, de verdad!!!

Pero quién puede ser tan mala persona como para recomendarte ir a ver "El secleto de la tlompeta" o "Flipado sobre ruedas"??? Y por qué el común denominador de todas ellas es el estar colgao, fumao, emporrao o alucinao??? Sólo hace gracia cuando ves a un pobre hombre, que no es dueño de sus actos, sufriendo algún despropósito o broma-de-mal-gusto de sus amigotes también fumaos??? Esto es humor adulto? O es una tomadura de pelo? Y quién paga estas pelis? Otro fumao?

Conclusión: este humor es para uso y disfrute de los tíos. Lo hacen ellos, lo consumen ellos y te arrastran a ti con la excusa esa de que "si me acompañas, la siguiente la eliges tú". Ya. Pues mira, la siguiente que vamos a ver es "Bridget Jones fumada tercera parte", a ver qué dices a eso...

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