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viernes, 22 de julio de 2011

Me llaman la bien-pringá

Cada vez que me acuerdo de mi madre con su perorata de “tú lo que tienes que ser es una mujer moderna, con su carrera, su carné de conducir y su casa pagada antes de los 40”, me dan ganas de retrotraerme en el tiempo y volverme una Estefanía de Mónaco cualquiera, con su puntito de rebeldía y sus maneras de golfilla, pero eso sí: libre (aparentemente) de preocupaciones y malos rollos.

Porque resulta que, en mi casa, a cuenta de estos pundonores y orgullos mal-entendidos, la que conduce es la menda.

Mi santo, después de mucha palabrería barata promesa durante el noviazgo, llegó un día y se plantó.
Me dijo que ya no pagaba más clases de autoescuela (a las que nunca asistió, por considerarse un “autodidacta natural”), ni se presentaba a ningún examen-tipo-test-del-demonio (cosa que tampoco llegó a hacer nunca, aunque una vez creo que estuvo a punto de acudir… pero no), por no hablar de las clases prácticas que tampoco le motivaron lo suficiente (sigue contando que una vez, en los ochenta y a sus tiernas 16 primaveras, su padre y su primo le dejaron conducir un R18 por una pista sin asfaltar y llegó a meter primera ¡e incluso segunda!... toda una proeza para un chiquillo y, en la actualidad, un delito del que se jacta a la que puede) porque él “ya sabía conducir, habrase visto el imbécil del profesor intentando explicarme cuál es la izquierda o la derecha porque dice que confundo el acelerador con el embrague”.

Bien. El caso es que tenemos un permiso de conducir en casa.
Punto-pelota, que me extiendo y no llego a nada.

Os podéis imaginar lo que esto (me) supone.
Cada vez que hay un Bautizo, Boda, Comunión o fiesta de guardar, me toca:

- Conducir hasta el convite con tacones (aunque he aprendido, después de años de “conductora familiar oficial”, que es mejor llevar unas alpargatas en la guantera y cambiarte el calzado al aparcar, para hacer la entrada triunfal con todos tus complementos originales, como la Barbie).
- Adaptarme todos los modelis a su versión “cómoda”, para el asiento y el cinturón de seguridad. Se acabó aquello de embutirme en un trapo dos tallas menor porque me estiliza el doble (y realza mis encantos naturales, todo hay que decirlo), colocarme un pamelón de escándalo (el de detrás me pitaría, por no poder ver las señales) y poner en el aperitivo la excusa esa de “no, no me siento porque me han dicho que de pie se crecen dos milímetros al año y, como llevo ya 300 días así, no me gustaría estropear hoy mi avance sin motivo ni fundamento”. Ahora, voy mucho más suelta, fresca y despreocupada. No luzco tanto (dónde va a parar), pero bueno, es lo que tiene ser una “mujer moderna” (¿verdad, madre?).
- Beber agua. O coca-cola. O mosto, limonadas y naranjadas varias. O una infusión, como las “rancias”. Vamos, lo que se dice un fiestón. Ni me arrimo a los combinados, no vaya a pegárseme al atuendo algún grado de etanol suelto en el ambiente y me empapelen al volver a casa. Está la cosa pa bromas…
- Ver cómo las demás féminas de la fiesta llegan impolutas, relajadas e impecables, porque sus maridos las transportan con mimo hasta el lugar de celebración, mientras yo dejo el coche a 2 kilómetros de la Iglesia y vuelvo con todos los tíos a reunirme con la familia a la que, minutos antes, he dejado cuidadosamente en la misma puerta.

Por si todo esto no fuera suficiente “modernidad femenina” (gracias de nuevo, madre, por tus sabios consejos y sublimes intenciones), ahora resulta que no sólo transporto copiloto, sino dos niños que son la mar de graciosos cada vez que mamá emprende un viaje: me piden a mí (y no a su padre, que suele tener la cabeza a estas alturas de trayecto en un ángulo extraño y habla en alto mientras sueña) el agua, las galletas o que les cambie la película/canción que esté sonando. He llegado a desarrollar un movimiento, al que yo llamo “el latiguillo”, que lo mismo me resuelve la papeleta con las demandas de la chavalería que le pega un viaje “sin querer” al marmota de al lado. Lo bordo.

Y siempre lo mismo, oye:

MI SANTO: Ainssssss
YO: ¿Qué, otra pesadilla?
MI SANTO: No, que me has dado con la mano en toda la oreja.
YO: Habrá sido sin querer…
MI SANTO: No sé cómo lo haces, pero siempre me das en el mismo sitio “sin querer”.
YO: ¿Qué insinúas? ¿Que te doy adrede por quedarte dormido en el asiento de al lado el día después de una boda que acabó a las 5 de la mañana? ¿Que mi mente perversa y envidiosa me lleva a vengarme cada vez que te veo cabecear sobre el salpicadero sin control? ¿Que dejo caer la mano de canto sobre tu anatomía cada vez que les tiro a los niños el paquete de ganchitos en plan frisbee?
MI SANTO: Nonono. No se me ocurriría insinuar tales cosas…
YO: Pues tengamos la fiesta en paz, ¿eh? O te dejo en la cuneta y a ver cómo recorres los 300 kilómetros que nos faltan para llegar a casa, con la resaca que te traes puesta…
MI SANTO: Vale, vale. Ya me pongo hacia la ventanilla, no vaya a molestar a la señora…


¡Cagüentólocagable!
¡Me cisco en las mujeres modernas y su puñetera independencia!
¡Yo lo que quiero es ser un poco más florero, coño, que me han hecho un hijo de madera con el invento este!

miércoles, 18 de mayo de 2011

La Menda's Worldwide Tour

PAQUI: ¿Qué, te vienes a tomar algo con las chicas este sábado?
LA MENDA: Ya lo dudo…
PAQUI: ¡Anda, mujer, anímate! Si hemos organizado una quedada femenina de lo más divertida. Empezaremos con un masaje con pedicura, seguiremos con una cenita en el nuevo local que han abierto en el centro y lo remataremos con unas copichuelas en el SuperCool, que lo han inaugurado esta semana y debe estar de escándalo.
LA MENDA: Que te he dicho que no. No insistas. Es imposible.
PAQUI: ¿Y eso?
LA MENDA: Porque este sábado me toca viaje a Badajoz, a ver a mis suegros.
PAQUI: Vaya por Dios, qué mala pata… ¿Y si les digo a estas que lo cambien para el siguiente?
LA MENDA: Pues tampoco.
PAQUI: ¿Tampoco quieres o tampoco puedes?
LA MENDA: Que también es impensable, digo. Sólo me faltaba “echar el resto” el sábado y llegar comatosa al domingo, que es cuando tengo que hilar 3 comuniones en una mañana, tú dirás…
PAQUI: ¿Y eso?
LA MENDA: Pues que nos han invitado a 3 fiestas el mismo día a la misma hora y mi hija se niega a faltar a ninguna. Empezaremos la jornada por casa de Maruchi, su amiga del alma, que hace la Comunión con su hermano mayor y nos ha invitado a todos. Seguiremos con el convite de la vecina, que sólo ha invitado a la niña, así que el niño y mi santo aprovecharán el rato para verse las carreras de la tele (la que toque, les da igual, ellos no criban…) y terminaremos la faena empapuzándonos a tarta en la Comunión de Adelita, una compañera de gimnasia rítmica de la niña.
PAQUI: Qué bien…
LA MENDA: Sí, genial. Y el siguiente fin de semana nos vamos a la boda de una prima del marido de la hermana de mi cuñada. Ahí es nada…
PAQUI: Pero, en tu familia, ¿hasta qué grado de consanguinidad os invitáis a los saraos?
LA MENDA: Hasta el infinito y más allá. Si eres capaz de establecer una conexión lógica y verbalizable, date por muerta, que te va a tocar apoquinar pal regalo. Es igual que se case tu hermana melliza que la vecina del primo de la mejor amiga de la hermana de tu suegra.
PAQUI: Ya, ya…
LA MENDA: Cosa distinta sería que no se pudiera expresar sin palabras malsonantes. En ese caso, no es obligatoria la invitación.
PAQUI: No sé si lo entiendo bien…
LA MENDA: Sí, mujer. Si, por ejemplo, la que te invita es la arpía putona que te levantó el novio en la secundaria y encima se casa nada más y nada menos que con el mejor amigo del “eso” de tu sobrina política (el “eso” es el no-novio, o el amante, o el que se está tirando en esos momentos, igual da), entonces (y sólo entonces) puede que te libres de la invitación, más que nada porque el remite quedaría como “feo”. Aunque tampoco te lo garantizo al 100%.
PAQUI: J-o-d-e-r… en tu casa destinaréis una partida especial a gastos para pseudo-familiares y sus festolinas, ¿no?
LA MENDA: No lo sabes tú bien…
PAQUI: ¿Y si lo pasamos a Junio?
LA MENDA: No te lo recomiendo. Lo tengo casi peor que Mayo. Con decirte que bajo dos veces ese mes hasta Cartagena, a un Bautizo y a un aniversario de boda.
PAQUI: ¿Cartagena… de Indias?
LA MENDA: Ojalá… ¡Cartagena de Murcia! Bautizan a los gemelos del primo de mi santo. Y el aniversario de boda es de un compañero de mili de mi suegro. ¿Cómo te quedas?
PAQUI: Arruinada a estas alturas del cuento…
LA MENDA: Ya ves. Si cuando me quejo de desorientación, es por algo…
PAQUI: Tía, decirte que te mueves más que la-compresa-una-coja es quedarse corta. ¡Pareces Lady Gaga in concert! Menuda agenda…
LA MENDA: No, si yo de eso ya no uso.
PAQUI: ¿El qué? ¿Compresas?
LA MENDA: No, mema, ¡agenda! Ahora clavo chinchetas en el globo terráqueo, que es como más visual.
PAQUI: No me extraña…
LA MENDA: Bueno, te dejo que todavía no he comprado el regalito de Comunión de Maruchi y ando apurada, porque me han dicho que, como no me dé prisa, me quedo sin Nintendo, que las señoras se prostituyen con el de la planta cuarta de El Corte Inglés a cambio de accesorios para la DS.
PAQUI: ¡Pues hasta otro año, hija, a ver si para enero nos buscas un hueco!
LA MENDA: ¡¡¡Lo prometooooooooo!!!

lunes, 7 de junio de 2010

Ven, que yo te indico...


Odio cuando me lo hacen a mí.
Y voy yo, y se lo hago a otro…

Estaba con las amigas en un restaurante italiano, compartiendo mis gnocchi all’arrabiata tan ricamente, cuando Paqui, como si despegara de Cabo Cañaveral, se levanta a propulsión y, sujetándose el pantalón hacia arriba, por aquello de disimular las ganas, nos pregunta:

- ¿Sabéis dónde está el baño?
- Sí, ven que yo te indico: ¿ves ese extintor rojo de ahí mismo? ¿El que asoma sobre la quinta mesa de la izquierda, según miras desde la entrada, antes de llegar al pasillo?
- Hmmm… sí, lo veo, ya lo veo.
- Bien, pues ahí, no es. Es justo al otro lado. Tú tira la diagonal perfecta desde el extintor y ya, si eso, allí preguntas…

Y sin darme cuenta. ¡Es que lo he hecho sin darme cuenta! De hecho, todas las demás han seguido comiendo y lo han visto como lo más “normal”. ¿Es que no sabemos ser concisas, que tenemos que usar mil circunloquios para llegar a lo que queremos expresar?

Como cuando estás apretujada en el bar de moda y te dice tu amiga:

- ¿Has visto al buenorro de ahí?
- Pues no… ¡dime dónde, dime dónde!
- A ver…. ¿ves al calvo con camisa de tirantes? ¿Ese al que le brilla la cabeza como una bola de billar untada de margarina? ¿El que lleva dos horas pidiendo un cubata y la camarera como si oye llover? ¿Lo ves? ¿Lo ves?
- Hmmm sí… como pa no verlo…
- Bien. Pues ese no digo. Digo el alto con pantalón chino y camiseta pegadita que está justo al otro lado de la barra…

Joder, si es que somos masocas. ¿Pa qué preguntamos, si es mejor guiarse por el instinto, como los perros?

Como tenga que llegar a algún sitio valiéndome de las explicaciones de mis amigas, voy dada… Fijo que acabo en la otra punta de la ciudad, que es la forma más fácil de atinar, por cierto, porque si desde ahí tiro la línea imaginaria que separaría la ciudad en dos mitades siamesas, doy con el punto exacto… ¡Manda huevos!

Y, encima, por rematar la jugada, cuando Paqui vuelve del baño, me permito preguntarle:

- ¿Qué? ¿Lo has encontrado?
- Sí, sí, ya me ha indicado el camarero, gracias.

¿Gracias? ¡Si lo que tendrías que hacer es darme dos collejas, hija, Paqui, que de buena que eres pareces tonta! ¡Da gracias por no haberte meado en los pantalones, porque si es por mis indicaciones, no lo cuentas!

De verdad que esto no es maldad femenina, ¿eh? Que, al menos en mi cuadrilla, lo practicamos todas.

No como los tíos:

- Oye, Fulanito, ¿sabes dónde queda la calle Bailén?
- Ehhh…. a verrrr…. la calle Bailénnnn…. Pregúntale a la vieja esa, que tiene pinta de saberlo…

O mismamente:

- Sutanito, ¿dónde dices que me has metido las gafas de ver?
- No.
- ¿No qué?
- Que ni puta idea. Fin del mensaje.

Lo que yo te digo: eso es optimizar recursos y no gastar saliva inútilmente.


lunes, 1 de marzo de 2010

Ser multitarea...

Hoy me he topado con una tira cómica (de Mauro Entrialgo) genial y real como la vida misma:



Ahí me han dao.

Es lo que digo yo siempre: los hombres, cuando oyen dos o más órdenes simultáneas, se desconfiguran. Les ves la cara de “syntax error” y ya sabes lo que tienes que hacer: repetir únicamente la primera orden y ponerte tú misma a hacer las restantes.

Ellos son así. Cuando se visten, van por partes, para no liarse: manga izquierda, manga derecha. Ahora zapato izquierdo, ahora el derecho.
Eso de “me subo las medias a la vez que me ato el abrigo y sujeto el bolso con los dientes”, que nosotras practicamos a menudo en los retretes de los bares, es impensable para ellos.

Y mira que lo intentan, eh? Me consta. Pero sólo les sale bien los domingos por la tarde, cuando se rascan los huevos, beben cerveza y ven el fútbol,… y todo a la vez!!! Angelitos…. Acabarán la semana agotados!!!

Odio cuando mi santo se pone en “modo pasivo” y me intenta convencer de que la multitarea la hemos inventado las mujeres para alienarlos y que no puede ser bueno para el estrés, que te colapsa las neuronas y que éstas no se regeneran, que el corazón se te pone a mil pulsaciones, como el de un topillo, y que bla bla bla. Hombre, digo yo que entre quedarse mirando-como-un-búho y hacer de superwoman (maldito palabro), habrá un término medio, no? Que cualquiera puede hablar por el móvil a la vez que recoge un plato, eh, eh???

A ver, que no estoy pidiendo que escriban una novela mientras solucionan el problema Afgano dando saltos a la pata-coja!!! Qué va!!! No confundamos… Sólo pido que, cuando hablo, el de al lado no haga como que me escucha mientras pasa disimuladamente las hojas del periódico!!! Pero si sé que no te estás enterando de lo que digo, leñes!!! Pa qué disimulas!!!???

Y digo yo… no creéis que lo hacen adrede…????

lunes, 22 de febrero de 2010

El humor no tiene sexo?

Estoy convencida de que hay un humor masculino y otro femenino.

Me explico: cualquier mujer que haya visto o leído El diario de Bridget Jones se ha reído, identificado y solidarizado con ella. Ha acabado con una sonrisilla en los labios y ha imitado sus muecas o se ha repetido como un mantra los mismos propósitos de año nuevo que la protagonista. Pero, qué te dice un tío cuando le pides que vea contigo la película??? Pues algo parecido a.... "buahhh, vaya bodrio, no me reí nada, esa tía es una patética amargada y malfollá"... o similar...

Pero si al mismo tío le dices que te acompañe a ver "Torrente 18", te dice emocionado: "Valeee, genial, qué pasoteee, la he visto ya 15 veces y me "deshuevo" cada vez (esto del "deshueve" da tema para otro post, sólo ellos saben a qué se refieren...)." Y lo mismo si se trata de "Dos colgaos muy fumaos"(que, no te lo pierdas, tiene segunda parte), "Escuela de pringaos", "Los feos también mojan", "Dos tontos muy tontos", "Ali G anda suelto", "Superfumados","Isi Disi", "Dos rubias de pelo en pecho", "Colega dónde está mi coche", "Hermanos por pelotas" y así...

Esto me lleva a la conclusión de que el humor para tíos NADA tiene que ver con el humor para nosotras. Y por "humor para nosotras", ojo!!, que no me estoy refiriendo a Omaíta, José Mota, o a Escenas de Matrimonio, a quienes sólo ven las mujeres de cierta edad, eh?.

Es que ese humor que parece estar hecho por fumetas y para fumetas sólo lo entienden ellos. Un ejemplo:

Están dos tíos fumadísimos (siempre) intentando leerse mutuamente sus nuevos tatuajes...

- Tío, qué pone el mío?
- Mola, y el mío?
- Tío, qué pone el mío?
- Mola, y el mío?
- Tío, qué pone el mío?
- Mola, y el mío?
- Tííííooooo, qué pone el mío???
- Moooolaaaaaaa, y el mío????
- Tío!!!!! Qué pone el mío??!!
- Mola!!!! Se acabó!!! Ya me has cabreado!!
- Eres un egoista!!!

Y aparece un chino que les dice:

- "Idiotas!! El tuyo tatuaje pone "Tío" y el tuyo tatuaje pone "Mola", entendéis???

A ESE humor me refiero. No es que sea absurdo, nooo. Es que es directamente para descerebrados!!! No hace gracia, te desespera, y te hace sentir una vergüenza ajena y una pérdida de tiempo (y de pasta, que no está el cine especialmente barato) que te pone hasta de mala leche!!! Es que prefiero tragarme un maratón de Cine de Barrio, de verdad!!!

Pero quién puede ser tan mala persona como para recomendarte ir a ver "El secleto de la tlompeta" o "Flipado sobre ruedas"??? Y por qué el común denominador de todas ellas es el estar colgao, fumao, emporrao o alucinao??? Sólo hace gracia cuando ves a un pobre hombre, que no es dueño de sus actos, sufriendo algún despropósito o broma-de-mal-gusto de sus amigotes también fumaos??? Esto es humor adulto? O es una tomadura de pelo? Y quién paga estas pelis? Otro fumao?

Conclusión: este humor es para uso y disfrute de los tíos. Lo hacen ellos, lo consumen ellos y te arrastran a ti con la excusa esa de que "si me acompañas, la siguiente la eliges tú". Ya. Pues mira, la siguiente que vamos a ver es "Bridget Jones fumada tercera parte", a ver qué dices a eso...

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