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viernes, 10 de junio de 2011

Esas cosillas que trae el verano...

Ya llega.
Lo tenemos a las puertas.
Casi-casi encima del cocoroto.

Yo lo noto en todas partes.
En la radio, porque empiezan las tonadillas machaconas que pugnan por convertirse en el hit del momento. En la tele, de la que se despiden los programas medio-decentes para dar paso a las series enlatadas (otra vez a ver morir a Chanquete, ya hay que ser sádico y perverso) y los concursos estivales (¡puag!). En el súper, donde se hacinan vecinos y parientes a la caza y captura de la barbacoa más barata y molona. Si te digo que lo noto hasta en la oficina, que he visto a Hortensia, la de Control de Calidad, con las tirillas del bikini asomando sobre la camiseta…

Llega el verano, nos desprendemos de capas y capas de ropa protectora y ¿qué conseguimos? Pues lo de siempre: unos pies tan llenos de llagas y rozaduras que parecen en su punto exacto de gangrena. O unas piernas blancas-nucleares que te pueden dañar la córnea si te da por mirarlas a pleno sol. O combinaciones imposibles, como la famosa “chancleta-cazadora sobre vestido floreado”, o la interesante “camiseta de tirantes-botas de cowboy con calceto tirolés de rombos”. Me sudan los pies sólo de imaginármelo...

Y de verdad que no es por ser quisquillosa, pero es que voy por la calle y no puedo evitar fijarme en el de delante. Me harto de ver talones agrietados, ampollas en carne viva, uñas cual mejillones y poros tan abiertos por una depilación “maléfica”, que podrían anidar en ellos familias enteras de palomas. Vamos, que si me dicen que están rodando para el National Geographic, caigo cual pichona.

- Mamá, ¿tenemos tiritas?- me viene la mayor con las bailarinas nuevas en la mano.
- Ya estamos con los pies. ¿Qué ha sido esta vez? ¿Postilla porque te aprietan o rasponazo porque te sobran?
- Las dos cosas. Como tengo un pie más grande que el otro…
- ¡Hala, venga, festival pustuloso! ¿Pa qué va a librarse uno, pudiendo necrosarse los dos? Si cuando yo digo que es mejor amputar…
- ¿Tenemos o no tenemos?
- Pues no he comprado. Pensaba hacerlo esta tarde. Como apenas llevabas 5 minutos sin calcetines, pensé (ignorante que es una) que no te dolería hasta dentro de unas horitas …
- Pues ha sido salir a la calle y tener que volverme. El pie izquierdo ya me sangra y todo… ¡y eso que he subido descalza en el ascensor!

Menudo panorama podal tengo en casa.
La una porque se llaga.
El otro porque tiene el pie tan estrecho que todos los zapatos se le salen y los pierde por las esquinas. Ha llegado a casa a la pata coja un par de veces por este motivo.

Mi santo porque no encuentra pinkis “masculinos” para sus mocasines. Es decir, que no parezcan ni infantiles ni de señora. Ahí es nada. Y mira que le tengo dicho: cielo, que los pinkis no son de favorecer a nadie. Que son una aberración estética se mire por donde se mire. Que no te ofusques, porque no vas a encontrar ninguno atractivo. Intenta, eso sí, que te los den cortitos por delante, no te vaya a pasar como a todas esas señoras que salen de misa de ocho, que les llegan casi hasta el tobillo y no veas el efecto que hace...

Pero él, burro en sus trece, que “tiene que haber de esto para hombres, en unos tonos más masculinos y con un corte infinitamente más varonil” y bla, bla, bla…

Pues tiene que haberlo, pero no lo hay. Así que tira con lo que tienes, porque no pienso comprar más Betadine en lo que queda de año.

Vamos, que estoy feliz de que llegue el maldito verano y de que los puñeteros calcetines pasen a mejor vida hasta septiembre.

¿Es que no se me nota, o qué?

4 comentarios:

Wicked Witch of the West dijo...

Jejeje... mis pobres pezuños también se echaban a temblar cuando veían que el "momento calcetines-fuera" se acercaba... peeeero, eso cambión en el momento que descubrí el stick de Compeed (parezco una mujer anuncio!). Pero es cierto, es buenísimo!!! es una especie de rollo-on verde, como un desodorante, que te lo echas por el pie en las zonas donde suelen salir las rozaduras o ampollas y es mano de santo!! porque es como una especie de vaselina incolora e inodora que protege a la piel.

Pero eso sí, hay que echársela antes de que empiece a ponerse la piel roja o haya ampollas!!.

un besote

Desde mi realidad dijo...

He privatizado temporalmente el blog, si te apetece seguir teniendo acceso a él mándame una dirección de correo electrónico tuya a: desdemirealidad@gmail.com

Un beso

ODRY dijo...

Ja ja ja, tesoro si que tienes buen panorama, yo pr eso me pongo los zapatos de mi hermana gasta un número más y me viene que ni te imaginas, ni una rozadura, eso si ella cualquier día muere en el intento, por eso me los pasa, ja ja ja


Un besazo.

Key dijo...

Es el horror. Te pones sandalias de tiras y te duele todo. Al día siguiente te tienes que poner sandalias de dedo porque tus pies implosionan si te vuelves a poner las de tiras... al día siguiente tienes el hueco de entre los dedos fino y te tienes que poner otra cosa. Y así hasta el infinito.
Pero puedes ir a la piscina :D

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