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lunes, 4 de abril de 2011

La tragaldabas

¿No decía el refrán que no se puede cubrir dos asientos con un mismo culo?
Bien, pues me temo que nos mentían…

Esto es lo primero que me ha venido a la mente al ver a mi prima Maruja, la de Cornalejos del Monte, quien, en los escasos dos meses que han pasado desde su última visita, ha conseguido engordar unos veinte kilotrones, la pobre…

Yo no quería decirle nada, porque cuando se nos aparece ante la puerta al más puro estilo Virgen de Fátima (échale una vez al trimestre, como nada) suele ser porque ha tocado fondo.

Y hacer leña del árbol caído nunca ha sido mi estilo.

Pero me lo ha debido de notar en los ojos, especialmente cuando se han puesto a rebotar en el parquet tras salírseme de sus cuencas. Un papelón…

- Lo sé, lo sé- me ha dicho la pobre tirando del jersey hacia abajo, como queriendo taparse hasta los zapatos. No me digas nada, que ni yo misma me reconozco.

- ¡Hombre, Maruja, si casi ni te abro la puerta! Es que no te reconocía con ese… pelo…

- Ya, ya… échale la culpa al peinado. Yo también lo hacía al principio. Pero al llegar a los diez kilos de sobrepeso, dejó de colar, por más que me lo cardara…

- ¿Pero qué te ha pasado? Con lo mirada que tú eras con la báscula…

- Chica, el caso es que ni yo misma me lo explico. Por eso he venido. Para que me echéis un cable, porque ya no entiendo nada. ¡Si apenas pruebo bocado!

Acabáramos. Otra que engorda del aire que respira.

Pues ya somos… ¿diez millones? O por ahí…

Así que, por si acaso no tenía bastante con coserme la boca, ahora tengo que vigilar también la dieta de Maruja, que no prueba bocado… ¡pero porque no mastica, sino que traga directamente, la jodía!

- Despacio, Maru. Recuerda que tienes que triturar bien cada porción de comida. Si engulles como una oca, no te llega a tiempo la señal de saciedad al cerebro y comes más de la cuenta.

- A mí ese mecanismo no me ha funcionado nunca, prima, así que no insistas.

- ¿Cuál, la masticación?

- No, idiota, digo el de la señal cerebral. Yo nunca me he sentido llena.

- Eso es imposible, Maru, créeme. Lo que te pasa es que estás a dieta y eso te provoca amnesia selectiva y…

- …¡Que no, plasta! ¡Que te digo que yo nunca me he saciado! Te aseguro que yo puedo seguir comiendo hasta la eternidad y hasta reventar. ¡Si paro es porque doy con la despensa y me da pereza bajar al súper!

- Pues eso se te ha acabado. Ahora sólo puedes abusar de la escarola. Y te lo advierto: como te vuelva a pillar con un bollicao en una mano y un tigretón en la otra y encima me intentes convencer de que estás verificando si tu dieta está “balanceada”, te doy tres collejas que verás cómo te llega la señal al cocoroto por la vía rápida...

Dos días.

Sólo ha aguantado a lechuga dos días.

Al tercero, le ha perdido el respeto a lo más sagrado en mi casa: las galletas príncipe de mis hijos.

Haceos cargo de que son su alimento base: nos valen tanto para el almuerzo, como para la merienda o el postre tardío.

Hasta que llegó Maruja y arrampló con todo.

Ayer, sin ir más lejos, se ventiló de una sentada los callos que mi santo había descongelado, la sobrasada que me trajo mi cuñada de Mallorca y guardaba para las ocasiones especiales y un tupper de albóndigas de mi madre.

Y ni por esas.

Salió de la cocina con los ojos desorbitados, pidiendo a gritos algo dulce.

Y, claro, dio con los flanes, porque no me dio tiempo a esconderlos detrás de los yogures con bífidus (único alimento que no considera como tal y a los que desprecia sin disimulo) y brillaban descocados en la segunda balda de la nevera, como incitando al personal y suplicando: cómeme, cómemeee…

Ahora, los que se han “cuadrado” han sido mis hijos y mi santo.

Han acordado por unanimidad mandar a Maruja de vuelta al pueblo y me han dejado a mí el honor de comunicárselo. Así que estoy preparando una tarta de manzana con extra de caramelo, para soltarle el bombazo a traición en pleno festín.

¿No dicen que las penas con pan son menos?

Pues toma barra y media.

13 comentarios:

Key dijo...

Puedes intentar mandarla a un gimnasio; a base de aerobic y spinning ya puede comer, que lo quema todo.
Qué duro es decir no a la comida.

dale calor dijo...

jajaja, otra muy buena entrada. Ponte en contacto conmigo que me encantaria hacerte participe de un reconocimiento por mi parte a tu entrada "arroz bomba"

saludos
http://dalecalor.blogspot.com
dalecalorblogspot@gmail.com

si, bwana dijo...

Tiene mérito la prima, ¡agusntar dos días la lechuga!.
Creo que tiene potencial para otro par de días a base de alcachofas, que están de temporada.

Fer dijo...

Pobre Maruja !!!... La clave esta en la cabeza y no en el estomago. Se trata de visualizar los resultados para conseguir la motivación necesaria que es privarse de todas las cosas ricas... Si se consigue esto, lo demás esta chupado... Ánimo Maruja !!

Un besin

Montse dijo...

Dile a Maruja que camine mucho a ver si se le quita la ansiedad jajajaja.

el Sr. Skywalker dijo...

A tu prima lo que le falta es sexo, o sea, practicarlo más, quiero decir.
Con una ración diaria perdería kilos, ansiedad y tiempo delante de la nevera, tres cosas que están muy bien... Pero, donde esté un buen revolcón, que se quite la comida.
¿O no tengo razón?

Heimdall dijo...

Ja,ja,ja. ¡Ánimo para Maruja! :)

http://javicrespo.blogspot.com/

Ana Pepinillo dijo...

Jajajajaj madre mía, por favor. las galletas príncipe jamás!!!

Leia Organa dijo...

Pobre Maruja, yo que ahora no me veo las rodillas, y que me siento como una Ballena Barada ¡la comprendo tanto!.

El hambre es mu malo, pero mucho mucho. Pobre Maruja!

burbujitabebe dijo...

jajajaja!
el truco está en quemar mas de lo que ocmes, asi que si comes mucho, mucho ejercicio, si tienes tiempo para comer tienes uqe tener tiempo para quemar.....
jajajja pobre maruja.....y su pelo.... :D
besitos!
http://eldiariodeshyris.blogspot.com/

Andri Alba dijo...

Muy jocoso el post. Me gustó leer tus letras. Y bueno, pues habrá que hacer caso de los especialistas.

Un abrazo,

Andri

Babunita dijo...

Jó, pues mira que echabamos nosotras de menos a Maruja, y ahora que está aquí, nos la larga... pobrecita, búsquele un novio que el enamoramiento dismunuye mucho el apetito.

Kobal dijo...

Que peligro tu prima maruja. Tu espérate a que se haya comido toda la tarta y no pueda pensar con claridad y suéltale la noticia. Y sin dejarla reaccionar coges su maleta y la pones en la estación de autobuses. Cuando haya hecho la digestión estará ya casi en su casa sin darse cuenta.

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