Pincha +1 si te gusta el blog... ;-))

Mostrando entradas con la etiqueta peto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta peto. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de junio de 2010

"Garruleando" por el mundo

Tres semanas cruzando excels con las amigas para cerrar una fecha en el calendario que a todas nos viniera fetén.

Dos horas pintándome como una puerta sin pintura especial para exteriores y peinándome inútilmente unos bucles infinitos que caerán irremisiblemente en cuanto salga por el portal de mi casa.

Tres días buscando un trapito que echarme al cuerpo, porque tenía el armario lleno de “nada que ponerme” y todo me hacía culibaja y paticorta.

Cinco días concretando con la canguro la tarifa “especial fin de semana” que me iba a meter por quedarse con los niños y, de paso, hacer noche en mi casa, para que yo pueda llegar a las mil sin mala conciencia y los niños desayunen a una hora prudencial.

¿Y va y se nos presenta Yoli al bar de copas con un peto vaquero, el pelito fosco y la cara de recién levantada como si tal cosa? No, no y no. No se puede hacer el gañán de esa forma y no pagar las consecuencias.

Joder, que he reservado mesa en el local más in de la ciudad para las 4 amigas y nos van a mirar como al “cuarteto de la muerte” por culpa de la dejada de “la Yoli”, porque como hay Dios que, desde este momento, Yoli pasa a ser “la Yoli” por mis santos cojones, mira tú.

Y ella tan contenta. Que si “qué cómoda y fresquita me siento”, que si “de haberlo sabido, me lo compro antes, total, pa lo que me ha costado”, que si “no sé cómo podéis andar con esos zancos, con lo bien que se va con unas alpargatas planitas”… ¡pero si va hecha una borona! ¡No nos va a dejar entrar el segurata, porque la Yoli tiene toda la pinta de llevar escondidas las gallinas y un par de cerdos dentro del peto vaquero!

Al final, entramos al local escondiéndola entre nosotras y disfrazándola un poco con la pashmina de Paqui, aunque el de la puerta me da que se hizo el ciego, porque en aquel restaurante, la “Yoli-a-lo-payés” cantaba más que las deportivas del anuncio de Devorolor.

Llegado el momento “copas”, nos fuimos al Antro’s a continuar con la fiesta. Pero mira tú por dónde que a la Yoli se le desató la vejiguilla y tuvo que correr al baño a hacer sus necesidades.

Al volver, toda ella era una mancha colorada. Resulta que, al comprar su ganga-del-Carrefour, no se había dado cuenta de lo que supone entrar a un baño público con un peto vaquero: que hay que desnudarse entera para cumplir con la madre naturaleza.

Pues ahí la veis, con el petito colgando de las rodillas, el culo en pompa y…. sí, imaginaos… sin camiseta ni sujetador, porque hacía como calor y luego “se suda toda”, como ella dice. Bien. Pues tuvo la mala fortuna de ir a dar con un baño sin pestillo. Estando en plena faena, le entró un tío desorientado que, al encontrársela de esa guisa, abrió los ojos como limones y le preguntó “a ver si quería tema”, porque la notaba como “pidiendo guerrita”.

No me digáis que no tiene guasa que, de cuatro amigas, la única que consiguiera ligar esa noche fuera la Yoli con su “look campesino dispuesto en tres minutos de reloj”.

¡Si me lo cuentan, no me lo creo!

Quizá también te interese...

Related Posts with Thumbnails