
"Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota, pero no se deje usted engañar, es realmente un idiota."
-Groucho Marx-
Contrastado: el ser humano es medio gilipollas.
A ver, si no, cómo me explicas que nos gastemos la intemerata es cosas inútiles o fraudulentas y, oye, ¡tan contentos, que encima nos ha salido tirado de precio!
Vamos a ver, hermanos, ¿nos la dan siempre con queso o es que somos carne de cañón?
Que está muy bien que birles una botellita cilíndrica de estas en el restaurante (mi caso), porque no veas lo bien que te cuadra para la puertecita de la nevera y lo que vas a fardar en la próxima cena de la cuadrilla, que la rellenes con agüita del grifo y la sirvas bien fresquita a tus amistades, en lugar del botellón de plástico con la etiqueta medio arrancada de costumbre. Pero que esto lo haga la embotelladora y te cobre cuatro euros por ello, no me digas que no tiene guasa.
Los portavoces de la marca llevan días diciendo que ellos no mentían en sus promesas publicitarias. Es decir, que la localidad noruega de Iveland se sirve del agua del deshielo de un glaciar para abastecer a toda su población y ellos, simplemente, aprovechan el derroche.
Eso es tener clase, no me digas… estos noruegos son la repanocha. Tienen como diez años de baja maternal, cobran un sueldo mínimo interprofesional del triple que el españolito de a pie y encima les sirven agua de lujo directamente a sus hogares, ya sea para lavarse los dientes, usar el bidé o fregar los cacharros…
Yo he bebido aguas estancadas o con sabor a pis (directamente) en según qué regiones españolas que no habrían pasado el visto bueno de las autoridades sanitarias más beodas. Si les llega a dar por embotellarla, tendrían que hervirte el agua en el propio restaurante y ante tus ojos, porque si no, fíate y no corras…
Pero mira, en Noruega beben agua de 4 euros los 0,8 litros (más cara en los restaurantes, por supuesto) y ni lo agradecen. Ni en la ruta del bacalao he visto yo el líquido elemento a semejantes precios…
Y eso pasa con una marca de prestigio, que utiliza un nombre elegante y una imagen cuidada.
Ponte ahora a elucubrar de dónde sacan, por ejemplo, el Solán de Cabras. Con ese nombre, cualquiera sabe…
Tengo una amiga que dice que ahora se siente pueblerina total:
- ¿Cómo me han podido engañar? ¡Si podría jurar que a mí me sabía distinta a todas las demás!
- Es que sabía distinta, cielo- le digo yo-. Sabía a grifo... noruego, eso sí.
- ¿Pero por qué siempre caigo en estas chuminadas?
- No sé… pero a ver si gracias a esto ves la luz y te quitas las 7 power balance que llevas en las muñecas… total, pa lo que te sirven…
- Nonono, eso todavía no está demostrado. El mes pasado sólo me caí tres veces por las escaleras de la oficina. No sé si es algo psicológico, pero a mí me funciona…
- Lo que hace que funcione es que por fin os han puesto barandilla en la escalera, Mari, que te aprovechas y lo llevas todo a tu terreno…
- Pues será, pero el caso es que yo he disminuido mi siniestralidad, así que ahí se quedan.
Con estos planteamientos de vida, lo de pagar el agua a precio de barril de Brent es casi anecdótico.
Cualquier día nos enteramos que las bolitas de caviar son pelotillas del ombligo de algún guarro y nos echamos las manos a la cabeza.
Vivir para ver y ver para creer…
