YO: ¡Uy, mira, una nueva edición de “Orgullo y prejuicio”!
MI SANTO: Pero si ya tienes siete versiones distintas.
YO: Ya, pero esta no la había visto nunca. Está ilustrada y todo. Lo mismo me la pido para mi cumple…
MI SANTO: Hmmm… ¿por qué no te pides mejor esta otra, y así luego me la pasas?
YO: Ehhh… ¿“Orgullo y prejuicio y zombies”?
MI SANTO: Psssí.
YO: ¿Tú te pinchas a dos manos?
MI SANTO: No.
YO: ¿Alguna vez me has visto leer algo parecido?
MI SANTO: Siempre hay una primera vez, ¿no crees?
YO: No, no creo.
MI SANTO: Pues si no, esta otra…
YO: ¿”Sentido y sensibilidad y monstruos marinos”? ¿Sigues comatoso desde Nochevieja?
MI SANTO: Tiene que molar, ¿no crees?
YO: Que no. ¡Que no creo! ¿De qué puede ir semejante engendro?
MI SANTO: Pues creo que versiona un tanto la historia original, añadiendo un par de langostas asesinas que dan caña a las hermanas Dashwood y un pulpo acosador.
YO: Buff, a mí el pulpo es que sólo me gusta a la gallega, con sus cachelos…
MI SANTO: Espérame aquí, que he visto un poco más atrás una que fijo que te encanta…
YO: Deja, deja, si no vamos a coincidir…
MI SANTO: ¡La tengo! ¡Esta!
YO: (…)
MI SANTO: ¿Qué? ¿Te has quedado muda?
YO: Definitivamente.
MI SANTO: ¿No te gusta la idea o es que ya la has leído?
YO: El día que te enteres de que me he leído “Androide Karenina”, por favor, vienes y me das de guantás hasta que salga del estado de imbecilidad en el que estaré sumida. Vamos, hombre…
MI SANTO: ¡Pero si tiene una pinta estupenda!
YO: Suelta eso o te doy con el libraco en la cabeza hueca que te gastas…
MI SANTO: Pues entonces ni te comento lo que me ha dicho el librero…
YO: ¿Qué te ha dicho? ¿Que tienes un pésimo gusto?
MI SANTO: No. Que el próximo mes sale “Mujercitas Vampiras”, por si te lo quiero reservar, que dice que luego se los quitan de las manos…
YO: A mí no me regales eso, que te lo hago tragar, ¿estamos?
MI SANTO: Vale, valeee… jopé, cómo te pones…
YO: ¡Es que te conozco, bacalao! Y tú eres capaz de comprarlo con la excusa de mi regalo de cumple, para quedártelo cuando ponga mala cara…
MI SANTO: Anda, qué dirás… en la vida se me ocurriría semejante jugarreta…
YO: Claaro, claaaaro, como tampoco se te ocurrió que los Reyes me trajeran “Enrique VII Hombre lobo” o “Lazarillo Z, Matar zombies nunca fue pan comido”, ¿verdad?
MI SANTO: Es que hay que leer literatura clásica y así se hace menos rollo…
¡Qué fijación!
Si Jane Austen o Tolstoi levantaran la cabeza…
¡Ahh, no, espera, mejor que no la levanten, que estoy de zombies hasta las mismísimas!
MI SANTO: Pero si ya tienes siete versiones distintas.
YO: Ya, pero esta no la había visto nunca. Está ilustrada y todo. Lo mismo me la pido para mi cumple…
MI SANTO: Hmmm… ¿por qué no te pides mejor esta otra, y así luego me la pasas?
YO: Ehhh… ¿“Orgullo y prejuicio y zombies”?

MI SANTO: Psssí.
YO: ¿Tú te pinchas a dos manos?
MI SANTO: No.
YO: ¿Alguna vez me has visto leer algo parecido?
MI SANTO: Siempre hay una primera vez, ¿no crees?
YO: No, no creo.
MI SANTO: Pues si no, esta otra…
YO: ¿”Sentido y sensibilidad y monstruos marinos”? ¿Sigues comatoso desde Nochevieja?
MI SANTO: Tiene que molar, ¿no crees?
YO: Que no. ¡Que no creo! ¿De qué puede ir semejante engendro?
MI SANTO: Pues creo que versiona un tanto la historia original, añadiendo un par de langostas asesinas que dan caña a las hermanas Dashwood y un pulpo acosador.
YO: Buff, a mí el pulpo es que sólo me gusta a la gallega, con sus cachelos…
MI SANTO: Espérame aquí, que he visto un poco más atrás una que fijo que te encanta…
YO: Deja, deja, si no vamos a coincidir…
MI SANTO: ¡La tengo! ¡Esta!
YO: (…)
MI SANTO: ¿Qué? ¿Te has quedado muda?
YO: Definitivamente.
MI SANTO: ¿No te gusta la idea o es que ya la has leído?
YO: El día que te enteres de que me he leído “Androide Karenina”, por favor, vienes y me das de guantás hasta que salga del estado de imbecilidad en el que estaré sumida. Vamos, hombre…
MI SANTO: ¡Pero si tiene una pinta estupenda!
YO: Suelta eso o te doy con el libraco en la cabeza hueca que te gastas…
MI SANTO: Pues entonces ni te comento lo que me ha dicho el librero…
YO: ¿Qué te ha dicho? ¿Que tienes un pésimo gusto?
MI SANTO: No. Que el próximo mes sale “Mujercitas Vampiras”, por si te lo quiero reservar, que dice que luego se los quitan de las manos…
YO: A mí no me regales eso, que te lo hago tragar, ¿estamos?
MI SANTO: Vale, valeee… jopé, cómo te pones…
YO: ¡Es que te conozco, bacalao! Y tú eres capaz de comprarlo con la excusa de mi regalo de cumple, para quedártelo cuando ponga mala cara…
MI SANTO: Anda, qué dirás… en la vida se me ocurriría semejante jugarreta…
YO: Claaro, claaaaro, como tampoco se te ocurrió que los Reyes me trajeran “Enrique VII Hombre lobo” o “Lazarillo Z, Matar zombies nunca fue pan comido”, ¿verdad?
MI SANTO: Es que hay que leer literatura clásica y así se hace menos rollo…
¡Qué fijación!
Si Jane Austen o Tolstoi levantaran la cabeza…
¡Ahh, no, espera, mejor que no la levanten, que estoy de zombies hasta las mismísimas!