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martes, 16 de noviembre de 2010

El mal del acordeón


Me han confirmado lo que me temía: sufro el mal del acordeón.

Y, para los que os hayáis quedado ojipláticos, os comento: no, no es que tenga alma de músico frustrado, ni dedos regordetes que muestren mi falta de armonía y agilidad para tocar “los pajaritos” mejor que la mismísima Mª Jesús (la del acordeón, se entiende). Ni siquiera se refieren a que haya perdido fuelle con los años, aunque por ahí va la cosa, ni a que haya contraído ninguna fiebre tropical contagiada por un mosquito trompetero que se equivocó de instrumento…

En buena hora se nos ocurrió quedar con mi amiga Laura y su jefe a comer.
Porque Laura trabaja en una clínica de estética (también conocida como “de kilómetro cero”) y su jefe tiene la deformación profesional de llevarse el ojo clínico y la mala-baba a cualquier reunión de felices-de-la-vida. Y te hunde en la miseria, claro.

Si ya me lo decía mi madre: “no preguntes lo que no quieras saber”.
Ya, mamá, ya...
Pero es que una (es decir, yo) es muy burra y se cree que las cosas no van con ella (o sea, conmigo, no os perdáis) y deja volar su incontinencia verbal hasta que alguien (me refiero al médico simpático, ¿estáis ubicados?), allí arriba, como en la estratosfera, le corta las alas sin anestesia, con su correspondiente guarrazo contra el asfalto.

No falla. Es la historia de mi vida…

Ahí estaba yo, viendo volar las dagas de comensal en comensal, escuchando frases como: “no, a ti lo que te pasa es que tienes marcas de acné que te han dejado la cara cual cráter” o, mismamente, “eso te lo arreglo yo con un poquito de hialurónico y quedas como nueva, no con esa sonrisa de abuela avinagrada que te gastas”, cuando de pronto, sin pensar y sin haber sido atacada previamente (que es lo grave del asunto, que parezco imbécil…) mi boca se ha lanzado al estrellato y ha soltado un “¿y yo? ¿y yooo?” que me ha sonado estúpido y temerario desde el mismo instante en que lo pronunciaba.

Pero ya era tarde. Muy tarde.

Esta persona (cuyo nombre no daré para que las incautas que se ponen en sus manos diariamente sufran, por solidaridad, lo que yo he sufrido) ha girado sus ojos en ángulo agudo, se ha cernido sobre mi persona y, sin un ápice de vergüenza, me ha espetado ante la concurrencia: “tú lo que tienes es el mal del acordeón”.

Toma ya. Ahí queda eso.
Tus cinco segundos de gloria espanzurrados en tu jeta.
Silencio absoluto en la sala.
Niña, súbete las bragas, que se te han caído del susto…

Os podéis imaginar el momentazo estelar: todo Dios buscando las teclas y botones en mi cara y abriendo la boca con sorpresa. Algunas de mis amigas, sin embargo, afirmaban con la cabeza en silencio. ¿Sabrán las muy zorras lo que es el mal del acordeón y nunca me lo han confesado?, me preguntaba yo para mis adentros. Ten amigas pa esto… Tanta confianza para decirte “no te pongas leggins, mejor usa pantalones anchitos, que se te marca la piel de naranja y la braga-toldo”, pero cuando se trata de la cara, no hay huevos, ¿eh?

Con más miedo que vergüenza, y sin quitar ojo al gurú del bótox que tenía frente a mí, he soltado al viento la pregunta que todos estaban esperando: “¿te importaría mucho explicarme con palabras simples qué cojones es el mal del acordeón?”

El hombrecillo, sin soltar la copa de vino blanco, me ha mirado fijamente y ha respondido con la superioridad que da saber que dispones en tu casa de todos los tratamientos estéticos pioneros y más vanguardistas del mundo y encima gratis: “Pues verás, tienes la frente como el fuelle de un acordeón. Como el soplador de una gaita. Como la bolsa de un bandoneón o los pliegues de una concertina. ¿Lo pillas o necesitas más ejemplos?"

¿Que si lo pillo, so mamonazo? ¡Ya lo creo que lo pillo!
¡Arsa tu grasia y tu mare, resalao!, que he tenido que poner la famosa poker-face de la Gaga y seguir comiendo como si aquello no fuera conmigo…
Pero es que, si le dejo seguir, ¡me saca a colación la orquesta entera!
Del susto, fíjate, juraría que se me ha alisado la zona del ceño ya pa siempre…

Es la última vez en mi vida que voy a comer con un médico de estética.
Son todos muy malas personas…

Nota mental: cambiar en la carta a los Reyes Magos la vaporera eléctrica de Magefesa por un tratamiento de choque anti-acordeón en el frontispicio, con resultados inmediatos y definitivos. De esta, me quedo con la frente estilo tambor de tripa-tensa por mis muertos. No creo que mi imagen pudiera soportar otro harakiri social de esta magnitud…

domingo, 14 de noviembre de 2010

Más maja que las pesetas


- Hija, dime a ver qué pone ahí, que no me he traído las gafas…
- Hmmm… 18 euros, mamá- qué fuerte, debe de ponerlo en negrita Arial tamaño 78, pero ella no lo ve. Me pregunto si sabrá con cuál de sus dos hijas está….
- Vaya, 3.000 pesetas, ¡qué barbaridad!
- ¿Qué son las pesetas, abuela?
- Calla, criatura… pues una moneda, ¿qué va a ser?
- ¿La moneda de quién?- insiste la niña.
-¡La nuestra, cariño, la nuestra!- grita mi madre mientras sigue haciendo ver que lee los cartelitos…
- No, cielo, verás, lo que la abuela quiere decir es que esa era nuestra anterior moneda. La que usábamos antes de que tú nacieras. Ahora usamos el Euro, que ya lo sabes tú bien, ¿verdad?
- Sí. En el cole nos han enseñado a calcular las vueltas de la compra usando Euros y céntimos…
-Claro, pero es que la abuela sigue anclada en el pasado. Si la oyes hablar de perras gordas, haz como que no la escuchas, ¿estamos? Yo llevo haciéndolo toda la vida y, créeme, me ha ido de fábula.
- Vale, mamá.
- ¿Leo 72 Euros ahí?- oímos a mi madre tras el stand de perfumería- ¿O son centavos de esos?
- Mamá, se llaman céntimos. Y sí, lo que pone ahí son 72 Euros.
- ¡Virgen Santísima!, ¿12.000 pesetas por un secador de pelo?
- Y dale molino... 72 Euros, ¡pesada! A ver cuándo dejas de hacer la conversión, que ya van a ser 10 años usando la moneda y tú sigues estancada en la tabla del 6...
- Pero si es que no me hago a la idea, hija mía. ¿No ves que si no hago el cálculo rápido, soy capaz de pagar esa barbaridad sin darme cuenta? Veo un 72 y me parece tan “tirado” de precio que lo mismo voy y compro media docena de secadores a lo loco, pensando que he encontrado una ganga…
- Pero mamá, es que si lo conviertes, lo comparas con los precios que manejábamos hace 10 años y entonces sí que te puede dar el siroco… ¿a quién se le ocurre gritarle al de la cafetería que 200 pesetas por un café es un robo a mano armada? ¡Pero si el pobre era de Ucrania… no ha oído hablar de las pesetas en su puñetera vida!
- ¡Pero si un café costaba 90 pesetas hasta antes de ayer! ¿Nadie se da cuenta, más que yo?- grita al aire, como si estuviera hablando con el espíritu de las Navidades pasadas...
- Ya mamá, pero eso era en tu otra vida. En esta, apoquinas el Euro con veinte céntimos y te callas la boca. ¡Hombre ya!
- No puedo acostumbrarme. De hecho, no quiero hacerlo…
- Pues allá tú, pero que sepas que te miran con horror los camareros cada vez que te ven entrar por la puerta del bar. Y, venga, vamos a comer, que nos van a dar las uvas…
- ¿El menú del día?- pregunta con voz meliflua.
- Sí, es lo que habíamos quedado, ¿no?
- Ya... pero... es que me acabo de dar cuenta de que habíamos elegido el de 15 Euros...
- Efectivamente. Y te ha parecido un precio razonable, según me has comentado antes.
- Eso era antes, hija. En tu otra vida, como tú la llamas. En esta, me he dado cuenta de que son 2.500 pelas por barba y me parece un abuso. Vámonos a casa, que me quedan dos tuppers con lentejas de ayer.
- Genial. A la niña le va a hacer una ilusión que no veas…
- No te preocupes, que eso lo arreglo yo con una propinilla para su hucha. Le doy cinco duros y arreglado.
- ¿Te das cuenta de que pretendes sobornar a tu nieta con 15 céntimos?
- Es verdad. Mejor le doy 20, que es una monedita como más lucida…
- ¿33 pesetas? ¿Le vas a dar 33 pesetas a mi hija?
- Mira quién es la que convierte ahora… pareces estancada en los noventa, bonita. Anda, tira pa casa, que sólo abres la boca para hacerme feos…

Pues sí.
Mucho más guapa calladita.
¡Que viva la perra chica y la madre que la parió!

viernes, 12 de noviembre de 2010

"Las 10.000 incautas"


Conversación escuchada al tío de la mesa de al lado a plena luz del día:

- Pues yo calculo que me he acostado con unas 10.000 mujeres en mi vida...

Amos a ver, hiperactivo del amor: ¿diez mil? ¿D-i-e-z-m-i-l???

¿Oigo bien?

¿No te habrás columpiado y te has puesto a añadir ceros como si los regalaran?

Y, de no ser así, ¿no querrías decir "polvos" en lugar de "mujeres"?
¿Qué tendrá este hombre? ¿Cincuenta y cinco? ¿Sesenta tacos, a todo tirar?

Eso supone unos... cuarenta o cuarenta y cinco años de ejercicio pélvico...

Vale, dejémoslo en 42, ni pa ti ni pa mí... Bien, pues digamos que de esos más de 15.000 días pasados en su etapa hormonal-festiva, 10.000 lo han sido con mujeres de todo calibre y condición, nada de repetir, variaditas ellas... ¿os cuadra?

A mí, tampoco.

Porque como a alguna le dé por pedirte un bis, ya no tienes días, chaval.
Se le ha debido acumular en la puerta más de una en fila india, a nada que el gachó se haya pillado una gripe que le haya supuesto pasar en cama unos diítas (tapadito y sudando el virus, no en bolas y dándole a la black&decker) o si el jefe le ha tenido abrasado a horas extras en las épocas chungas... claro que siempre se puede uno organizar la agenda e irlas citando por horas impares para recuperar el curro atrasado, en plan: Marisita a las 5, Tomasa a las 7, Pilarica a las 9 y así... ¡Qué estrés!

¡Eso no hay quien lo disfrute, hombre ya!

Y todavía dirá que se acuerda de la mayoría... seguro...
Espera, espera, que el "esperminator" se arranca a hablar de nuevo:

- He estado casado tres veces, y he tenido amantes durante mis tres matrimonios, pero muchas amantes a la vez... como quince o veinte, simultáneamente. Aunque con mi pareja actual llevo ya cuatro años y no le he sido infiel. Debo estar perdiendo facultades...

Buenoooo, facultades no sé, pero el tiempo... ¡lo estás perdiendo a marchas forzadas!

¡Espabila, que te vas a cargar la media, hombre! Que cuatro años sin sumar pueden ocasionarte hasta problemas médicos. ¿No ves que tanta contención en la zona inguinal no puede ser buena?

Y míralo, qué contento lo dice. ¡Si se le pone voz de chulito y todo!

Veinte simultáneamente, dice. No se lo cree ni él...

Mira lo que te digo: Al mismísimo Brad Pitt le costaría juntar a los pies de su cama a 10.000 tías (distintas, claro) ardiendo por sus huesos, sin DIU y a lo loco, haciendo cola y dándose la vez como quien espera en la carnicería su ración de chopped-pork.

¿Y a ti se supone que se te rifan?

Con esas entradas... esas arrugas... esa barriguita incipiente que se cuela entre los botones... ese moreno-zanahorio que recuerda al Puma tras una sesión doble de rayos uva...

Lee mis labios, truhán: ¡ja, ja y ja!

Que debe ser la misma risa-floja que se les escapó a tus 10.000 conquistas al salir de la cama.

¡Mira!, bien pensado, ya tienes título para tu novela de ciencia-ficción: "las 10.000 incautas".

Vigila que no te lo robe Sánchez Dragó...


miércoles, 10 de noviembre de 2010

Cicloboinas explosiva



Pues aquí estoy.

Atada a la puerta de entrada con dos cadenas y tres candados.

Tengo a los niños cerca, a unos 3 metros de mí: uno, anclado al mueble del recibidor y la otra, esposada a la mesita de café. Tienen carita de agobio, pero todo sea por la seguridad familiar.

Estamos esperando que el tifón, vendaval, huracán o la mismísima “tormenta perfecta de George Clooney” (o lo que sea que nos depare el clima) nos despeine con sus envites. Y no quiero problemas. Que la cara de la presentadora del telediario era un poema cuando relataba la que se nos venía encima.

- Llega una “ciclogénesis explosiva” para mañana- me decía mi santo con ojos dislocados.
- ¿Otra?- preguntaba yo recelosa…
- No. Esta vez es LA ciclogénesis explosiva.
- Pero si el año pasado tuvimos cuatro de esas, ¿no? ¿O no es lo mismo que ocurrió aquella vez que a mis padres se les fue el perro volando por la tapia y lo trajeron una semana después los okupas de la estación? ¿Y aquella otra vez que mi madre tenía la ropa colgada del tendal y tuvieron que bajarle las bragas los bomberos del alternador de Endesa?
- Que no. Que no has visto una como esta, leñes.
- Fijo, fijo… por eso me sé el palabro ese de la ciclogénesis mejor que el nombre de mis propios hijos. Porque como no lo he escuchado nuncaaaa…

Le he oído decir a mi santo entre murmullos que se esperan vientos de más de 120 kms/hora. Bien. Pues por nosotros que no sea, que nos hemos tragado el Mago de Oz tres veces desde anoche para saber cómo actuar en los momentos de máxima tensión. Según mis hijos, las dos cosas principales a tener en cuenta son: poner el perro a cubierto y no abrir la puerta ni la ventana a ninguna bruja de cara verdosa y barbilla picuda.

A falta de sótano o cobertizo bunkerizado, nosotros optamos por las cadenas de toda la vida. Fuertes y robustas. Hacen un poco de llaga, pero no te fallan nunca.

He tapado las ventanas y la terracita de la cocina con unos maderos recios y firmes que mi santo se ha traído del pueblo. Como no tenía los clavos adecuados, he forrado la madera de cinta americana, que he visto en las pelis que lo soporta todo. Y así, no me llevo el dedo con el martillo. Asunto ventilado.

He ido al súper y me he provisto de vituallas suficientes como para alimentar a un batallón bulímico a base de sopas de sobre y carne en lata durante todo un mes.

He mandado notitas a los profesores de los niños para que no les tengan en cuenta las ausencias durante la cicloboinas del copón, haciéndoles ver que la salud es lo primero y que prefiero tener niños tontos que mártires escolarizados. Espero que lo entiendan…

Por lo demás, ya he realizado las llamadas oportunas a toda la familia, despidiéndome de ellos y dedicándoles mis últimas palabras…

Porque como hay Dios que éstos no lo cuentan.
Mi madre ni se ha coscado del Apocalipsis que se avecina. Mi hermana se ha reído de mí en mi cara y mi hermano me ha asegurado que he debido de tragarme un telediario caducado desde hace meses, porque en el suyo esa noticia no ha salido.

Allá ellos.
Cuando los vea pasar volando por delante de mi ventana, veremos quién se ríe de quién…

(Me acabo de dar cuenta de que tengo que llamar a mi hermana para avisarle de que mañana se ponga las bragas bonitas, que se las va a ver toda España… Si cuando digo que soy un ángel…)

lunes, 8 de noviembre de 2010

¡No entiendo ni jota!


Hace unas semanas, aprovechando una invitación de fin de semana de mi amiga Elvira-superstar, dejé a mi santo al cuidado de los niños y me fui pa Zaragoza a celebrar las fiestas del Pilar con su cuadrilla.

Mi único problema era la dieta, que me tiene hinchada a verduras y pescado-plancha y no me permite ni un exceso alcohólico. Os podéis imaginar lo que puede ser una cena de maños aguantada “a pelo”. Un martirio como pocos que conozca…

Porque ellos se arrancan con las jotas a las primeras de cambio:

"Chúpame la minga, Dominga, que vengo de Franciaaaaa,
chúpame la minga, Dominga, que lleva sustanciaaaaa....”


Sublime.
Y yo aún ni me había sentado a la mesa.
Apenas llevaban encima un par de cañas y el nivel alcanzaba ya cotas estratosféricas.
Y, claro, hay que mantenerlo:

“Qué a gusto estás en la camaaaaaaaa, con las teticas calienteeees,
y yo bajo tu ventanaaaa, con la chorraaaaaa hasta los dienteeees”


La gente, a estas alturas, con la risa-floja y las mejillas arreboladas, hacía los coros a tres voces, con las manos en las caderas al estilo Maruja-jarrón:

“El puente tiene seis ojooooos, yo tengo tres solamenteeeee,
dos ojos son pa mirarteee, y el otro paaaa hacer de vientreee”


Didáctico a la par que entrañable.
Sobre todo cuando los abuelos de la mesa de al lado empezaron con sus rimas (adaptadas a su edad, claro está), que no por sonar a cascajo perdían un ápice de “encanto”:

“Si te falla la Viagraaaa, te daré un consejo amigoooo,
ponte un piercing en la puntaaaaa y un imán eeeen el ombligoooo"


Santo Dios, qué imagen mental churrigueresca…
Pillo a mi abuelo en una de estas y me chivo a la abuela sin piedad ni contemplaciones. Que ya no son años, hombre…
Y yo, venga a darle a los chupitos de agua… mierdadevidaDiosssss

Pues las abuelas, a renglón seguido y “picadas” por los versos de sus contrarios, empezaron con los suyos:

“No me jodas en el sueloooo, como si fuera una perraaaaa,
que con esos cojonazooos me llenas eeeel coño tierraaaaaa”


Míralas qué majas ellas… si se ponen coloradas y todo de la vergüenza… ¿o será del vino?
Y yo pensando que había visto (casi) todo… ¡Qué equivocada estaba!

Resulta que había una mesa (otra) llena de curillas dándole al moscatel.
¿Y pensabais que éstos se iban a quedar calladitos?
¡Anda ya!

“El cura vendió la burraaaaa y el sacristán vendió el potrooo
y ahora tienen que montaaar el uno enciiiima del otroooo”


Fue una noche para el recuerdo.
Volvimos al hotel a las 4 de la madrugada.
Yo, recta, callada y sobria.
Elvira, haciendo eses, afónica y canturreando por los pasillos:

“Y en la puerta la iglesia le eché un polveteeeee
y si no es por el cura le echo hasta sieteeeee”


La he grabado con el móvil.
Como se vuelva a meter con mi falta de glamour, le doy al play delante de toda la cuadrilla.
Avisada queda.

sábado, 6 de noviembre de 2010

De mal en peor



Problema de Matemáticas resuelto con soltura por mi hija:

“Si Maruchi tiene un cesto con cuatro manzanas y viene su amiga Laurita y se come cinco, ¿cuántas manzanas le quedan a Maruchi?”

Respuesta acreditada y rápida de la criatura:

“Lo primero: Maruchi es tonta por dejarse comer la merienda. Lo segundo: a ver qué se ha comido Laurita si sólo había cuatro manzanas y afirma que se ha llevado cinco cosas a la boca … ¿no sería el cesto de Maruchi? Lo tercero: con amigas así, quién quiere enemigas.”

Bien.
Pues le han puesto un cero.

Tal y como nos informa en rotulador rojo la señorita Rottenmeier desde el lateral de la hoja de examen (con un estilo, por otro lado, claramente plagiado a mi niña-lumbreras):

“Lo primero: por no dar el resultado correcto. Lo segundo: por ir de listilla. Lo tercero: por copiar mal el enunciado del problema de la pizarra, donde se leía claramente que Maruchi tenía un cesto con seis manzanas.”

Pues chica, me ha parecido mucho más salada mi hija que la profesora y la he felicitado por su cero-patatero. Además, si ella vio “cuatro”, a ver qué pruebas aporta la otra para demostrar que ponía “seis”. Que eso está ya borrado y es la palabra de una contra la de la otra…

No me queda claro que a mi hija la estén preparando para la vida moderna.

Que he echado un vistazo a su libro de Matemáticas y está tan atrasado como lo estaba el mío. Siguen con las teorías de conjuntos, los productos cartesianos y las raíces cuadradas, cuando está de sobra demostrado que ese tipo de conocimientos no sirven para nada. ¡Pero si la he visto dibujar un ábaco y todo! Valientes pamplinas…

Lo que tendrían que enseñarles a nuestros niños es cómo recrear una buena simulación hipotecaria, darles unas nociones básicas de técnicas de refinanciación crediticia y, en la parte física, estiramientos elásticos de Euro al estilo “chicle de goma”.

Eso sí que les iba a ser útil, no me digas… ¿Alguien podría decirme si ha tenido que hacer una raíz cuadrada, por ejemplo, para comprar verdura en el mercado? ¿O para calcular por la cuenta-la-vieja si vas a llegar a fin de mes? ¿O lo habéis usado, quizá, para calibrar si el pescado que te han vendido es o no es un pezqueñín?

¿Alguien de este planeta ha usado alguna vez la raíz cuadrada para algo que no sea resolver un problema estúpido, mal redactado por un friki asocial con gafotas, de profesión físico nuclear cum laude? ¿Eh? ¿Hay alguien?
¡Que levante la mano si hay huevos!

Si ya lo sabía yo…


jueves, 4 de noviembre de 2010

Premio "Perplejo del Año" (Primeros nominados)


Como veo que el 2010 se evapora por momentos, he decidido crear un premio al personaje “Perplejo del Año 2010” y, para ello, necesito vuestra ayuda inestimable.

Voy a crear, en mensajes sucesivos, un listado de posibles “perplejos” e intentaré explicar por qué los considero merecedores del galardón.

Vosotros, desde vuestros brillantes teclados, podréis votarlos a través de la encuesta que publicaré en el lateral del blog y que concluirá el 31 de diciembre.

El resultado lo conoceremos al principio del nuevo año. Así, nos reiremos a gusto en plena cuesta de Enero… (Probablemente será de lo poco que nos podamos reír a esas alturas del cuento, así que nos podemos dar con un canto en los piños…)

Allá van mis candidatos.
Y, por supuesto, podéis darme vuestras alternativas en los comentarios. Faltaría plus.
Ya sabéis: soy toda orejas.

- Zapatero: pero no porque sus hijas se hayan vuelto pijas al estilo Grana Padano, ni porque la cifra de parados se salga del recuadro y no sepa si está mirando el gráfico en sentido correcto o a la inversa, ni tan siquiera porque Berlusconi le invite cada año a sus orgiásticos cumpleaños rodeados de Barriguitas, qué va… Nominado al Premio Perplejo del Año por el acontecimiento interplanetario que aunó en la Presidencia bicéfala USA-Europa al incólume Mr. Obama con el mismísimo José Luis-el-de-Valladolid. Todavía hay días que escucho a la Pajín en sueños y tengo que salir corriendo al baño, pa no hacerme pis encima-la-risa, claro…

- La marea roja: porque todavía hay quien acude puntualmente cada tarde a ponerle flores a Santa Carbonero frente a las oficinas de Telecinco. Porque nunca se vendieron más televisores planos en una misma semana como los que se despacharon en aquellos primeros días de Julio (eso es levantar la Economía y lo demás es cuento). Porque hoy es el día que Iniesta sigue sin entender nada cuando la gente le grita despepitada por la calle cuando baja a comprar el pan. Porque sé de gente que guarda la camiseta sudada por la emoción de aquel día de puro sentimentalismo. Porque la Leti acabó “nerviosísima aquí, en el palco, sin saber qué hacer” y optó por estrujar a la suegra como si de una pelotita anti-estrés se tratara. Abreviando: porque nos dejaron boquiabiertos pa los restos.

- La mujer del minero chileno: porque se quedó la pobre más planchada que una camisa de domingo. Porque, tras esperarle 70 días (con sus noches) y mandarle las lentejas (cocinadas con amor y todos sus sacramentos) a través de la sonda instalada en el “campamento Esperanza”, va y se entera de que su “santo” tenía una pilingui esperándole a pie de cápsula y que ya la conocían hasta Oprah y la CNN. Perpleja por la jeta de su contrario diciendo a ambas, como si de un tronista de “Mujeres y Hombres y Viceversa” se tratara, que le esperaran en la superficie, porque él “tenía pa todas”. Perpleja cuando vio a la peliteñida con sobrepeso dando besitos de pitiminí al minero desubicado, ante la mirada atónita de medio globo terráqueo. Todavía debe andar la pobre buscando los ojos que se le saltaron de sus cuencas por la sorpresa…

- La hija de la Cospedal: que lleva toda la vida pidiendo becas pal comedor del colegio y ayudas para comprar los libros de texto y se entera ahora, a lo tonto y sin preguntar, que su madre se empaca un cuarto de millón de euros al año en su libreta con depósito ciego. Y pensar que todas sus compañeritas tenían la Nintendo DS y ella fingía jugar a los marcianitos con una hecha de cartón sólo por mantener las apariencias… en buena hora soltó en el cole aquello de “nosotros somos de clase obrera” que tanto había escuchado en casa… desde entonces no le aprueban “educación para la ciudadanía” por mucho que se la empolle.

- Paris Hilton: perpleja cuando la policía le aseguró que llevar medio kilo de coca y dos docenas de porros en el bolso no podía considerarse “autoconsumo” y encima “esporádico”. O cuando soltó el bolso rápidamente, como si destiñera o fuese de imitación, alegando que no era de ella, encontrándose con los ojillos risueños del agente que sacaba con sorna de dentro al asustadizo chihuahua vestido de rosa, las extensiones Barbie-platino y el tanga fucsia de repuesto.

En fin, que se me van ocurriendo muchos sobre la marcha, así que os los iré añadiendo en próximas entregas.

Pero estoy segura que lo mejor vendrá cuando vosotros me deis vuestros nombres… ya estoy preparando los kleenex pa cuando se me salten los mocos de la impresión…

¡¡¡Hablad, hablad, malditos!!!

martes, 2 de noviembre de 2010

Cayendo en lo de siempre

“¿A quién va a usted a creer? ¿A mí, o a sus propios ojos?”
-Chico Marx-



Pues efectivamente.
Creedme a mí: soy mucho más de fiar que los ojos de según qué personas…

Personas como, por ejemplo, mi amiga Carlota, que se presenta en mi oficina andando como John Wayne tras bajarse del caballo después de 3 días a pleno sol y sin crema anti-rozaduras, con sus pantobillos (forma rápida y discreta de denominar a la masa cárnica informe que une de forma inmisericorde la pantorrilla a los tobillos) convertidos en un tubo enorme de goma que, por lo que cuenta, es la envidia de su urbanización y parte de la de al lado.

Lo que mi amiga lleva (arrastra, más bien) entre el metatarso plantar y el fémur se llama “bota Hunter”, pero ella lo pronuncia con acento de Wisconsin y suena parecido a “jánterbú”.

No doy crédito a este dislate visual.


Porque Carlota no es bajita. Mide su buen metro setenta y cinco.
Pero os juro que, vista desde mi mesa, pareciera adoptada por David el Gnomo y su familia.
¡Qué efecto óptico más desgraciado y abyecto! Juraría que el reborde de la bota le roza la ingle… además, tienen que olerle los pies (y los tobillos, rodillas y demás zonas medianeras) a requesón casero… Si lleva eso puesto desde primera hora de la mañana, con los 22 grados Celsius que tenemos en la oficina, ¡tú me contarás!

Pero si esto ya nos lo enseñaban nuestras madres desde la cuna: “zapato de goma, sudor que te asoma”. ¿Quién dijo que la moda fuera práctica? ¡Nadie en su sano juicio, hombreporfavorrrr! Te venden la moto de que lo lleva la familia real inglesa, Sienna Miller o Kate Moss y todas caemos cual pichonas…

Pero hay que saber leer entre líneas… a nada que te fijes un poco en las fotos de las revistas, ¿dónde llevan este tipo de calzado?
¡Pues en el campo, mujer-de-Dios!
¡En pleno barrizal!
O en festivales de pantaca-cagao de esos, tipo Woodstock, pero en moderno… Vamos, lo que viene siendo “pal campo” (que no el “country”, que eso es otra cosa, no confundirse…)

Tú pregúntale a cualquier aldeano qué lleva para ordeñar las vacas cuando llueve a mares… ¡botacas de gomaca!

Eso sí, la goma de estas botas (qué tendrá, me pregunto) debe rondar los 50 € el metro zurcido, o así…

Ayyyyy si esto no es ser fashion-victim, que baje Dios y lo vea…

A lo que iba, que Carlota viene a verme para invitar a la pandilla a su casa de la sierra, para pasar un finde “de chicas” y olvidarnos de las preocupaciones mundanas.
Genial.
Pues pongamos fecha…

- En noviembre y diciembre, imposible, que se han pedido la casa mis cuñados y no está disponible- me empieza diciendo con su agendita en la mano.
- Bien, pues miremos a ver si en enero…
- ¡Tampoco!- me dice rapidito. Empieza la temporada de esquí y va toda la familia. No nos dejarían tranquilas…
- ¿Y cuándo dices que acaba la temporada de esquí?- pregunto toda ignorante.
- Allá por Abril, con suerte…
- Ya, pero este año la semana santa cae muy tarde, así que en Abril va a estar complicado…
- Pues veamos Mayo… hmmmm… ahhh, que es la Comunión de mi prima y la celebran allí, no puede ser…
- ¿Junio, quizás?
- Hmmm… vete mejor a Julio, que hay bodas y aniversarios pendientes y suelen celebrarlos en Junio.
- ¿Julio? Si la mitad de la cuadrilla está de vacaciones en Julio y la otra mitad en Agosto…- le recuerdo a la ociosa de Carlota, que vive en la inopia en lo que a calendario laboral se refiere…
- Pues sólo nos queda Septiembre, porque mis cuñados se la han pedido de nuevo en noviembre y diciembre del año que viene…- me dice toda impertinente.
- Pues lo veo fatal, con el comienzo del curso escolar, la vuelta al curro y demás historias…
- ¡Vale! ¡Haber empezado diciendo que no quieres ir y así acabábamos antes!


¡Qué cachonda!…se pone a invitar, luego no tiene días… ¿y la culpa es mía?
Es como si yo os invito a mi casa en las Bahamas y …
Ahhh, no, esperad, ¡que no tengo casa en las Bahamas!
¡Uy, qué tontaaaaa!

Pa mí que está cabreada por el recocimiento podal...
En fin, un caso…


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Postdata aclaratoria: no es que se me haya pasado publicar nada durante el día de ayer, por mucho que juréis que “ésta viene a publicar día sí-día no”; ni es cierto que me lo hubiera tomado festivo después de tanta calabaza revenida… es que una es muy original y ha decidido publicar todos los días pares del año. Siendo ayer día 1, y recordando un poco las Matemáticas de primaria, notaréis rapidito que no aplicaba… Sin más.


sábado, 30 de octubre de 2010

Abrirse en canal

De menos a más: hay gente torpe, muy torpe, garrula, garrulísima, inútil, desahuciada y ya, por último, está la gama “al estilo Paqui”.

Dice mi amiga que anda liadilla con un tío, pero que no quiere que nadie se entere, entre otras cosas, porque no le gusta que le pregunten y porque él no tiene “la casa ordenada” todavía… a saber a qué se refiere, si es que el hombre es un guarro inmundo o si es que no le ha comentado a su pareja que se ha buscado repuesto a sus espaldas. Puede ser cualquier cosa. Viniendo de Paqui, me lo creo todo…

Pero lo que no es de recibo es que, en las horas vacuas de la noche, esas en las que uno ya no tiene fuerzas ni para pensar, al tun-tun y sin motivo aparente, te dé por actualizar tu estado civil en Facebook y publiques al aire: “Paqui Montejo tiene una relación con Gorka Limotxo”. Con un corazoncito rojo centelleante (para más inri), que la máquina te añade de forma romántica y altruista al ladito del nombre de los enamorados.

“Vale”- pensarás tú para tus adentros- “no pasa nada, porque todos sabemos de sobra que Gorka Limotxo tiene que ser un mote. Nadie puede llamarse así en la vida real. Dudo que alguien dé con su verdadera personalidad”.

Bien, bien, pero eso es simplemente lo que tú piensas.
Porque el nuevo chorbo de mi amiga se llama en realidad Gorka Limoko, y le hemos llamado desde siempre Gorka Limotxo, por el evidente vicio público que se gasta por el tintorro. Deducirás, por tanto, que a nadie en su sano juicio le ha quedado la más mínima duda de que estos dos están liados.

Y más aún si pinchas sobre el nombre del susodicho y le ves el careto (en primerísimo plano) cubierto de piercings, escarificaciones y tatuajes monocromáticos. Te juro que no hay pérdida en cuanto a su identificación. Vamos, que en caso de defunción, éste sería el típico caso en el que pueden ahorrarse hasta la autopsia.

Llegados a este punto, agarro el móvil a las 12 de la noche y llamo a Paqui con el leitmotiv “tienes menos vista que un pez por el culo”:

- Paqui, hija, a quién se le ocurre… mira que te lo tengo dicho, que estas ansias exhibicionistas que te dan con las redes sociales van a acabar con tu reputación…
- ¿Y yo qué sabía que la maquinita lo iba a contar a todo chichi-birichi?
- Pero si sabes que se publica TODO. Lo que no quieres que se sepa, no lo pongas, cohone… que pareces tonta.
- Pues yo no he autorizado al bicho este para pregonarlo, así que me da que es denunciable.
- Y a mí me da que se va a liar la mundial como Gorka no “limpie” su casa en condiciones antes de llegar al curro a las 9 de la mañana…
- Vale, pues esto lo arreglo yo de un plumazo, verás…
- Miedo me das… espera, que voy pa tu casa. ¡No hagas nada hasta que llegue!

Ilusa de mí…
Nada más abrirme la puerta, la noto sofocada.
Corro hacia su portátil y, ahí, negro sobre blanco, aparece lo que, a partir de este momento, se conocerá para los restos como “la cagada del año”:



Mi pobre Paqui metepatas…
Abierta al mundo en canal, para que la destripen a placer…

Dice que se muda de ciudad. Que no puede salir de casa, ni ir al trabajo, ni comprar el pan donde siempre… vamos, que el Facebook le ha destrozado la vida...

Pues anda que la de Gorka no se habrá visto trastocada también, sobre todo ahora que sabemos que lleva relleno en la entrepierna...

Quién le mandaría ponerse a explicar su vida y milagros a las masas…


jueves, 28 de octubre de 2010

Suelte mi cara, que aún no he terminado de pagarla...


Me trinca una amiga de mi abuela a cinco pasos escasos de mi portal.

¡Mierda!
Si no me hubiera saltado el semáforo en rojo, o si hubiera ayudado a un cieguito a cruzar, o si hubiera salvado a un niño en peligro de ser atropellado por un trailer o devorado por una manada de rottweilers desbocados, me habría librado de “Doña pellizcos”, como la llaman mis hermanos.

Qué pena que mi vida sea tan anodina y falta de acontecimientos planetarios…
Porque toda la familia huye (huimos) de esta señora desde que tenemos uso de razón, ya que tiene la santa manía de agarrarte la mejilla en cuanto te despistas y dejártela en carne viva de puro cariño.

- ¡Ayyy, mírala, Marianooo, qué guapota y qué sanota está la niña-la-Encarni! (zaca-zaca, la cara me la ha girado de este a oeste a velocidad de crucero 10 nudos. No hay lifting que lo supere. ¡Y sin anestesia local! Pa que luego digan que soy una blanda…)
- Buenas Doña Brígida. Voy a toda pastilla, que tengo que comer y volver pitando a la ofici…
- Pero chiquilla… (no ha soltado mi carrillo; empiezo a sospechar que planea llevárselo a casa de recuerdo), ¡si no has cambiado nada!- (segundo zaca-zaca, ahora me ha dejado mirando hacia el portal; Dios mío, lo veo tan cerca… y tan lejos a la vez…)
- Aaayyyy, espere… un… minuto… deje… que… saque… las… llaves…. (y no me suelta, la cabrona. Estoy hurgando en el bolso, con los lagrimones a punto de descolgarse de mis pestañas por el dolor insoportable que siento en el surco nasogeniano, pero ella se ha amarrado a mi dermis como a un trapillo de saldo el primer día de rebajas)… ahh… aquí… están… por… fin….
- ¿Y tus niños? ¿Estarán enormes, no?- (ahora tocan pequeñas sacudidas norte-sur. No tiran tanto como las anteriores. Pero son más repetitivas. Alargan el dolor, que se me ha alojado en la encía superior derecha. Me noto al borde del colapso nervioso por la agonía insostenible.)
- Sí, gigantes… que… me… vooooyyyy… yaaaaa…
- ¿Y tus padres? ¿Qué es de su vida?- (…la otra mano... ¡Ha levantado la otra mano hacia mi otra mejilla! Ahora siento cómo mi umbral del dolor rompe a llorar…)
- ¿Mis padres? En… la… gloriaaa…. (se me han dormido las bolas de Bichat por la presión dactilar) llámeles un día… (¡me ha soltado! ¡mejilla izquierda liberada!, esto va a ser que está perdiendo fuelle, ya no son años los de esta mujer…), que les va a hacer una ilusiónnnn…
- ¡Eso haré!- (nooo, sube hacia mi papada…. Nooooo, dime que noooo)- dile a tu madre que a ver si el viernes puede quedar a tomar un cafetito, ¿de acuerdo? (el gesto “tolón-tolón” tirando del pellejo papadil es nuevo. Me ha pillado desprevenida. Este movimiento no estaba registrado en mis recuerdos juveniles. A la porra el efecto tensor de mi nueva crema reestructuradora del óvalo facial. De esta, salgo con treinta años más en mis carnes…)
- Se lo… diré… descuieayyyy… hastalavistaaaaaaayyy… (apunte mental: si tiro para huir, es peor, mucho peor…)
- Díselo, ¿eh majicaaa? (ahora está ordeñando mis lóbulos; como se saque otro gesto nuevo de la manga, voy a estrenar mis botas voladoras en su jeta…)
- Loharéloharé…

Me miro en el espejo del ascensor con más miedo que vergüenza y descubro que los desmanes entrañables de Doña Brígida me van a salir caros. Fíjate si han causado estragos, que lo primero que me suelta mi “santo” al entrar por la puerta de casa es el tan temido: “¡qué mala cara traes!, ¿has estado llorando?”

No lo sabes tú bien.

“Más que llorando, suplicando. Me he humillado y dejado apalear por un ser desalmado que pretendía quedarse con mi cara para ahorrarse unas cremas”- le digo yo con voz desesperada. Pero él no se cree nada. Duda, tuerce el morro, se acerca, observa bien el nuevo “código de barras” que me ha salido junto a la nariz y exclama sin dudar: “No me digas más. Doña Brígida, ¿verdad?”.

Pues sí. La misma.
He estado a punto de clavarle la llavecita del buzón en todo el ojo.
Otro abuso corporal de este calibre y no respondo de mis actos.
Apúntame en la lista de Reyes la pistola Taser que descartamos el año pasado.
No quiero dejarlo todo perdido…

martes, 26 de octubre de 2010

Noche de difuntos

Se acerca Halloween y yo me tiro de los pelos.

Una de esas tardes tontas de domingo en las que no sabes qué hacer, se me ocurrió decirles a los niños que por qué no decorábamos la casa con temas siniestros para celebrar el gran día.
En buena hora…

Yo pensaba que con hacerles un par de trajes de fantasma con las sábanas viejas que aún guardo de mi pisito de soltera, recortar unas tibias y peronés de papel y comprar una cajita de huesos de santo en mi pastelería favorita, tenía la fiesta organizada.
Pues se ve que no.

Según me comunica por escrito el “comité organizador de fiestas jalogüineras”, me falta lo siguiente:

- Unas calaveras de plástico para pegar por las paredes de casa
- Media docena de calabazas, de diversos tamaños, para crear caras espeluznantes con ellas
- Bombillas de bajo consumo (para introducir en dichas calabazas) y muchas velas
- Dos kilos de caramelos a granel, de colores, “a poder ser blanditos y variaditos” (no son para dar a los niños, sino para consumo propio)
- Spray-imitación de tela de araña: 6 botes
- Pintura de maquillaje blanca y raya de ojos negra
- Bola con grillete y una escoba “como la de Harry Potter”
- Disfraz completo de bruja: talla 7 años
- Verrugas de mentira: 1 bolsa
- CD con “música de cementerio” (estoy desconcertada con este punto: no sé a qué se refieren; no tenía ni idea de que los muertos organizaran guateques)
- Cartulina de color negro para hacer un ataúd: 50 hojas
- Huesos de goma
- Tijeras “que corten bien y no las de punta redondeada, que no sirven para vaciar una calabaza”, pegamento y mucho mucho pero mucho albal.

¿Pero qué negocio es éste?
¿Por qué nos dedicamos a importar costumbres caras y estrafalarias, pudiendo celebrar lo propio?

Yo recuerdo las fiestas de “Todos los Santos” de mi niñez como muy familiares, yendo de cementerios a poner flores y a rezarle al abuelo y demás parientes que ya no están y, con la excusa, pegarte unas jamadas de campeonato con los tíos y los primos. ¿Pero esto otro, a santo de qué?

¿Se trata de una broma?
¿Una excusa para los desmanes más vergonzosos?
¿Una americanización patológica en la que caemos encantados?
¿Otro sacaperras más?
¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Celebrar el 4 de julio ondeando banderitas de barras y estrellas?

Mis hijos no tienen ni idea de esa celebración familiar que yo les cuento.
Para ellos es Halloween, que se lo han dicho en el cole (y eso que es un colegio religioso, toma castaña…) y no hay más tu tía. Punto en boca.

La mayor lleva días enseñándole al pequeño a decir “truco o trato” y el otro no comprende nada. Le sale siempre “susto o muerte” y, a renglón seguido, se pone como a aullar: “auuuuuu”. Cuando la niña se desespera, el otro le suelta: “tranquila, que eso es para cuando elijan susto”.
Y, claro, ella le grita con las manos en la cabeza: “¿estás tonto? ¿no ves que así no nos van a dar caramelos?” En una palabra: yo pago el atrezzo y ellos sacan el beneficio.

Creo que estamos perdiendo el Norte…

Eso sí: como me llamen los chavales a la puerta esa noche, me veo echándoles en el saco los yogures Activia y unas zanahorias, porque, a cuenta de mi dieta y para evitar las tentaciones, no hay nada dulce en casa.

A ver quién da el susto a quién…

domingo, 24 de octubre de 2010

Si no hay fiebre, nos vamos.



(piticlin piticlin)

- ¡¡¡Holaaaaa!!!- (es mi vecina Maripaz. ¡Qué energías se gasta, Dios-de-mi-vida!)
- … cofcof hodddaa…- (¡¡¡no encuentro la voz, no encuentro la voz!!!)
- ¿Qué…te vienes a tomar unas copas, que he quedado con mi pandi de singles?
- Do.
- ¿Do???
- Shhhi. He disscho que do- (tujutuju)
- ¿Y qué te pasa en la voz, que te sale engolada?
- Desfiado. Catadddo… ¡Miedda, que esshtoy enfedma, joded!
- Pues vaya… ¿tienes fiebre?
- Do.
- ¡Pues vente, mujer, que esto se te arregla con dos tontonics!
- Dihablar
- ¡Que sí! ¡Llevamos un cajón de pañuelos y ya verás qué bien lo pasamos!
- Tuperbien, teguro
- Venga, anímate, que para un día que podemos quedar… no vas a dejar a los mocos dirigirte la vida, ¿no?
- Jo que do… ahoda mismo noto cómo me shuben al cedebdo. Ocupan todo el esshpacio. Tengo la dariz que padece un poddrdón… más colodada que tus bdagas de Nosscheviedja
- ¡Qué divertido! ¡Nos van a mirar todos los tíos! ¡Ven, por favor, aunque sólo sea por ayudar a tu amiga la hambrienta…!
- Ya, cladopa que haga de payashho, ¿do?
- ¡Que no, so boba, que te maquillo y te dejo la nariz como nueva!
- Ya, teguroesssho misshmo le dijedon a la Esshteban y mida

Siete.
¡Siete días con mocos y la fiebre sin hacer acto de presencia!
Resumiendo, que tienes que ir a currar con la carita desencajada, las pusias y demás bacterias rodeándote en plena efervescencia y la nariz empaquetada en un kleenex.
Pero aaahhhh, como no tienes fiebreee… ¡se sienteee!

Pues no la ha palmao gente sin fiebre ni
¡Están los cementerios llenos de ellos!, que decía mi abuela.

Yo me irrito hasta la estratosfera cada vez que me excuso con un “tengo tal dolor de cabeza que me estallan las meninges”, o con un “me duele la tripa que ríete tú de la coz de un mulo” o, por poner, “me he tirado la tarde entera sentada en el váter y he tenido que mandar a la niña dos veces a por papel higiénico” y el de enfrente, obcecado él, mete bien el dedito en la llaga: “¿pero ties fiebre, bonicaaa?”

Pues mira, no.
No tengo fiebre.
Me dedico a vomitar, cagarme por las esquinas o toser a pulmón batiente por placer.
Vamos, que como el termómetro no pasa de 37, lo mío debe ser puro vicio…

Pues conste aquí mi llamamiento:

Estimados señores médicos de cabecera, con la de bajas por “vaya-usted-a-saber” que están firmando, ¿no podrían compadecerse de una pobre mocosa/lacrimosa/abotargada persona humana que no da pie con bola y cuyo termómetro se estancó en el 36,5 ºC de forma incomprensible?

Pues parece ser que do.


viernes, 22 de octubre de 2010

No vayas por ahí, que me encuentras...


Y vamos con otra tanda de búsquedas en google para dar con este humilde blog. (Ver anteriores: “Todos los caminos conducen a Roma” y “Busca que te busca”)

Sigo perpleja: no sé cómo pueden encontrarme metiendo semejantes disparates en el buscador. Y el caso es que llegan, los jodíos. Aterrizan por aquí y ¡muchos de ellos se quedan!

Tengo que hacérmelo mirar…

“Un nipón me arranca la falda”: hay que ver cómo son los orientales cuando se ponen burracos, ¿eh? Me hace a mí esto y le cae un soplamocos que le dejo la cara más plana, si cabe. Cuánto daño ha hecho a este país “humor amarillo”…

“Por qué se me cambia el fondo de pantalla del ordenador y me sale la Virgen del Pilar”: chico, esto de las apariciones ciber-marianas es lo que tiene… que nunca sabes cuándo te va a tocar a ti. A mí también se me aparece la Esteban en la tele a la que me despisto y no veas el susto... Ya te puedes imaginar la solución: apaga (el ordenata) y enciende (una vela).

“¿Qué pasa si me pongo vicks vaporub en el culo?”: Pues mira, lo primero que vas a notar es una sensación como de frío polar que se te meterá hasta las entrañas (literalmente). A continuación, un escozor sublime que no aliviarás ni con friegas de guante de crin. Y, por último (aunque no por ello menos doloroso), unos latigazos en las zonas colindantes que ríete tú de embutirte los leotardos de un enano. Eso sí: ni una almorrana. Garantizado por escrito.

“Despedida de solteros en granja escuela”: pues no. No te lo recomiendo. Alcohol y animales en la misma ecuación, me parece mucho arriesgar... Hay demasiada "hambre" y soledad en el mundo. Las pobres vacas no tienen la culpa. Ahórrales el bochorno y la humillación.

“Cómo posar en una foto si tienes estrabismo”: de perfil. Siempre de perfil. Está más claro que el agua. ¿No se pone la Pataky de espaldas para que le retraten el culo-en-pompa, que es su parte más agraciada? Pues tú lo mismo: te plantas de ladillo y a ver quién es el guapo que te llama birojo. Lo malo es que tus fotos siempre parecerán sellos de correos. Pero algo hay que sacrificar…

“Cómo se dice en inglés te juro que si no me haces este trabajo, me las vas a pagar”: Ai suer tu yu dat if yu don du dis guork for mi, te cagas por las trancas. Si lo dices en alto, acojona más que escrito. Lo que aprende una viendo "El Padrino" en versión original… Si le añades al final lo de “meik it luk laik an acsident”, te tomarán por el mismísimo Luca Brasi.

“Cuando uno siente calor sin estar enfermo y no hay sol ni calor, qué significa”. Pues una de dos: o me estás escribiendo desde un edificio en llamas y todavía no sabes que vas a morir chamuscado o tienes a tu secretaria, de nuevo, haciendo de las suyas bajo la mesa. Mira a ver...

“Dónde se puede hacer barbacoa en Barajas”: en la terminal 4. Sin duda. En concreto, en la zona donde leas “Nada que declarar”. Montas ahí el bidón, la gasofa y tu parrilla y luego me cuentas qué tal ha ido la fiesta. No te olvides los porros, que le van a dar un toque muy divertido al jolgorio.

“El chutazo de la abuelita”: supongo que te refieres a que tu abuela es un crack del balón, ¿no? Que es la envidia del geriátrico, porque se casca unas chilenas los domingos en el patio de las resi, que ya le han llamado los ojeadores del Barça-senil para ficharla pa primera. Porque es eso, ¿verdad? No querrás insinuar que la anciana se pone ciega a morfina o insulina los sábados-noche por aquello de ahorrarse el garrafón, ¿verdad que no?


Como podréis imaginar, estoy acariciando seriamente la idea de poner un consultorio.

Veo mucha gente falta de cariño y atención por el mundo...

miércoles, 20 de octubre de 2010

Cocinillas


Me dice mi “santo”, delantal al cuello:

- Cielo, te voy a hacer una cena que te vas a rechupetear los dedos. Ya verás cuando se lo cuentes a todas tus amigas. Vas a ser la envidia del café de los viernes. Sácame una foto con el móvil para tener pruebas fehacientes…
- ¡Qué bien! ¿Necesitas ayuda?
- Noooo, tranquila que me valgo solo. ¿No ves que me he tragado tres capítulos seguidos de Arguiñano? Tú siéntate un ratito y ya te aviso cuando esté todo preparado.
- Pues vale. Genial. Me siento entonces …

(Al minuto y medio)

- Oyeeee, ¿dónde me has metido la nataaaa???
- ¿La nata? ¡Que yo sepa, no tenemos nata!
- ¿Cómo no va a haber nata? ¡En todas las casas hay nata!
- Ya, ya… pues mira, has ido a dar justo con la que no tiene. Sustitúyela por leche…
- ¿Leche? ¡Ni hablar! ¡Aquí no aparece la leche por ninguna parte!
- ¿Aquí, dónde?
- ¡Pues aquí, en la receta, dónde va a ser!
- Chico, pues no sé qué más decirte. O pones leche, o cambias de menú…
- Deja, deja, supongo que cuando eche la panceta ahumada la cosa se arreglará...
- ¿Panceta ahumada?
- Sí, panceta ahumada. Lo dice aquí, en el tercer renglón: “añada 150 gramos de panceta ahumada en taquitos”. No hay duda.
- Bien, bien… pero una cosita, sólo por concretar: cuando dices “no hay duda”, lo que intentas decir es que “no hay duda de que he comprado panceta ahumada al salir del trabajo”, ¿verdad?
- ¿Yo? ¿Que si he comprado yo panceta al salir del trabajo?
- No voy a ser yo. Si no me comunicas con un mínimo de antelación que te vas a poner a cocinar un martes por la noche y que necesitas ingredientes extraños, ¿cómo quieres que lo sepa? ¿Leyéndote la mente?
- ¡A la mierda la receta! ¿Se puede sustituir por algo parecido?
- Hmmm…. como no le pongas jamón serrano…
- ¿Tenemos?
- Ehh… (miro en la bandejita de la nevera) pues tampoco. ¿Te vale un poco de jamón York?
- ¡MecagüenlamadrequeparióalArguiñano!
- A ver, no te enerves y sigue con lo tuyo, que tampoco creo que se note tanto en el resultado final…
- ¿Que no se va a notar? ¿Tú crees que no vas a notar que los “espaguetis a la salsa de nata con su reducción de panceta ahumada y extracto de cabrales” llevan en realidad leche calentita con jamón York?
- No sé cómo decirte esto, pero… ¿tienes pensado el plan B para el cabrales?
- ¡No me jodas, no me jodas!
- Te lo jodo. No hay cabrales. ¿Te valen unos tranchettes?
- ¡Viva la madre superiora! Ahora me sales con que no tenemos espaguetis y ya me has hecho un hijo de madera!
- Hmmmm… Tornillitos.
- ¿Cómo??? ¿Es una palabra en clave para que me autodestruya o algo así?
- No. Que sólo nos quedan los tornillitos que les suelo poner a los niños con tomate.
- ¡Agarra el abrigo!- me grita lanzando al fregadero la sartén con algo que parece cebollita picada y requemada.
- ¿Me estás echando de casa del cabreo que te has pillado?
- No. Te llevo a cenar por ahí. No pienso comer jamón York con leche y tranchettes sobre tornillitos recalentados.
- Chachi.
- ¡Ah! Y borra la foto, que no la vean tus amigas. No creo que pudiera soportar las bromitas de sus maridos…
- Hecho. ¿Puedo elegir restaurante?
- Mientras no sea un italiano…

lunes, 18 de octubre de 2010

Diccionario visual


Porque, a veces (y sólo a veces) una imagen explica más que un libro entero.

Tomar el pelo:



Estar a dos velas:



Andar más quemao que la moto un hippie:



La cuenta-la-vieja:



Hazme una perdida:



Comportamiento bipolar:



Me subí a la reja, con la p… tiesa…



Ser más feo que un parto:



Dar palos de ciego:



Salida a bolsa:



Curva bien peraltada:



Armar la gorda:



… A pierna suelta:




¿A que queda todo mucho más claro cuando entra por los ojos?
Pues eso.

sábado, 16 de octubre de 2010

¿Será una mierda... será un avión? ¡Serán los globos de Gallardón!


Cientos de neoyorquinos que paseaban ayer por Manhattan se vieron sorprendidos por unas "brillantes" presencias en el cielo. La Policía de Nueva York y el departamento de Aviación Civil estadounidense recibieron decenas de llamadas de peatones "preocupados", que decían haber visto ovnis sobre la ciudad de los rascacielos.



Qué risa, madre-del-amor-perpetuo.

Pues, efectivamente, iba Mr. Johnson tan tranquilo paseando con su señora por la calle 23 esquina con la 8ª avenida cuando, de pronto, una luz extraña llamó la atención de sus ojos perplejos.

Aquello que volaba en lontananza no podía ser obra de la mano del hombre. El extraño “cuerpo” se balanceaba rodeado por unas luces entre amarillas y azules (el famoso “yellow-blue” de los americanos, supongo yo, así, a bote-pronto) y viraba en dirección nor-noroeste a velocidad (llamémosle) “supersónica”.

Todas las televisiones y radios del país se pusieron inmediatamente en contacto con el matrimonio Johnson, para que relatara a Norteamérica su experiencia alienígena.

El hombre, sorprendido no sólo por su visión, sino por la oportunidad de oro que le brindaban los extraterrestres de tener su minuto de gloria, explicaba estupefacto cómo a su señora se le cayó el perrito caliente en toda la pechuga de la emoción de saber que ellos eran los elegidos. “Vi cinco o seis luces brillando en el cielo. No puedo explicar lo que viví. Es algo maravilloso esto de saber, por fin, que no estamos solos. Aprovecho para saludar a mi madre, que me estará viendo por la televisión por cable: Maaaama, que soy yoooo, que me quieren abduciiiirrr, como al teniente Muldeeeer.”

Si ya sabía yo que el nombramiento por parte de la ONU de una embajadora para asuntos alienígenas iba a traer cola… Mira que lo avisé…

Hablando claramente, aquello realmente era un OVNI, si nos limitamos a la definición que nos brinda el acrónimo (ya sabéis, “Objeto Volador No Identificado”). Pero digo yo que la cabeza la tenemos para algo, ¿eh, Mr. Johnson y señora?

Porque a ver cómo se te queda el cuerpo si no cuando te cuentan que aquello que jurabas por tus muertos que era un platillo haciendo eses en el cielo, era en realidad un puñado de globos amarillos que habían soltado en Times Square minutos antes para promocionar Madrid y su centenaria Gran Vía. Que ya hay que ser cateto para ponerte a llamar a todo quisqui, contando que eres poco menos que el Mesías redivivo (afincado en Cincinnati, eso sí) y que los aliens se te quieren llevar a su planeta con el único fin de abusar de ti y de tu parienta y robarte el cerebro. ¡Pues menudo regalo se iban a llevar, por cierto!




Desde aquí, hago un llamamiento a todos los oculistas y ópticos de España: ¡señores, emigren en peregrinación a la Gran Manzana, que allí hay trabajo a cascoporro!



jueves, 14 de octubre de 2010

Ya vienen los Reyes...


- Mami, ¿cuánto falta para Navidad?
- Ehhh… hmmm… ¿para Navidad? Pues… como dos meses y medio, hija, ¿por qué lo preguntas?
- Porque es poco tiempo.
- Hombre, es poco… o mucho, según se mire.
- No. Es poco. Hay que empezar a moverse.
- ¿A moverse? ¿Adónde?
- A las tiendas, mami, que no te enteras. ¿No ves que hay que comprar ya el Belén y los adornos del arbolito?
- ¡Pero si ya tenemos un Belén la mar de completo!
- ¡Qué va! A Baltasar se le rompió el camello el año pasado, cuando a mi hermano se le cayó la bola Bakugan sobre el rebaño de ovejas. ¿No te acuerdas?
- Hmmm… no.
- ¿Y el pozo con agua hecha de papel albal, que íbamos a cambiar por un molino que girara, con su agüita y sus pececitos de colores, ya se te ha olvidado también?
- Pues también…
- ¿Y las bolitas del árbol que se cargó papá cuando fue corriendo al baño (porque no llegaba a tiempo) y acabó sentándose sobre la estrella, eh, eh, no te acuerdas?
- Nop. ¿Se cargó la estrella?
- Genial. ¿Y que la Virgen María era más pequeñita que el niño Jesús y me dijiste que este año compraríamos una nueva, de un tamaño mayor, tampoco te suena?
- Tampoco.
- Da igual. Hay que hacerlo y punto. El niño no puede estar sin madre… Además, tenemos pocas cabras. Muchas ovejas, pero pocas cabras. Voy a hacer una lista con todo lo necesario.
- Pero hija mía, si nunca lo montamos hasta Diciembre…
- Ya. Y siempre te agobias. Este año podríamos empezarlo antes y así lo tenemos más tiempo.
- ¿Más tiempo? ¿Quieres llenar la casa de espumillón y musgo desde Octubre hasta Enero?
- Claro. Y de brillantina. Tengo un montón de ideas nuevas, ¿te las cuento?
- No, deja, deja, que hiperventilo…
- Pues ya verás cuando veas la carta a los Reyes Magos… he cogido el catálogo de El Corte Inglés y he ido marcando todo lo que quería, para que no tengan que moverse de tienda en tienda. Así lo tienen todo juntito…
- Pero… pero… ¡si te he dicho mil veces que hay muchos niños en el mundo y que los Reyes no pueden traerlo todo, porque no dan abasto ni tienen tanto tiempo!
- Es que yo creo que esto está mal organizado desde el principio, mamá… si todos hicieran como yo y lo marcaran en el catálogo, los Reyes no tendrían que salir del centro comercial para nada. Podrían dejar los camellos en el parking y comer en el Burger King, mientras los pajes cargan las alforjas con las compras de todos.
- ¡Ay mi madre!… ¿y de dónde van a sacar los Reyes tanto dinero?
- Pues de las fotos. ¡Si está clarísimo!
- ¿De las fotos? ¿Qué fotos, cielo?
- De las fotos que se sacan con los niños en la cabalgata. ¿O es que no les pagan por posar con la túnica y el turbante?
- Ya me extrañaría…
- Bueno, no me despistes, que tengo que actualizar la lista de la compra. Es que me acabo de acordar de que la mula y el buey los usamos para rellenar la granja de playmobil que les regalamos a las primas. Mejor, así ponemos una vaca gordota con manchas negras y no la mula escuálida que teníamos.
- ¡Hija, me estás asustando, te lo digo en serio!

Bien pensado, el que se va a asustar de verdad va a ser el buey, cuando se percate de cómo se le ha puesto la parienta en un año… almadecántarus...


martes, 12 de octubre de 2010

¡Maremía, maremía, qué cuadro mañanero!

Cada vez que me encuentro un espantajo por la calle y me quedo mirándole deslumbrada, mi madre me sale con la misma cantinela:

- ¡Pero hija, disimula! ¡No mires, que te pillan, por Dios!

Vamos a ver, mamá, desde aquí te lo digo, para dejar constancia fehaciente y no repetirme más que un polo de chorizo: ¿Tú crees (sinceramente) que si me cruzo con esto por el barrio (por ponerte un ejemplo al tun-tun)…




… soy capaz de apartar los ojos de esa conjunción fulgente y estrambótica multicolor que hipnotiza mis pupilas?

¿Crees (sinceramente) que este buen hombre, al vestirse por la mañana, pensó para sí: “voy a ver si elijo algo discreto que echarme al cuerpo, no vaya a ser que mi ropa arrincone a mi nuevo peinado, con lo que me ha costado hacerme la onda lateral”?
¿Lo crees?

¿No será más bien que el tipo éste pretendía justo lo que yo hice: que tó Dios se le quedara mirando las amebas y los cuadros escoceses, no dando crédito a semejante despropósito combinatorio? ¿Tú crees (sinceramente) que el hombre pretendía pasar desapercibido? ¿Camuflarse, quizá? No, ¿verdad que no?

Si hubiera visto esto otro, en cambio…



… ahí sí que te habría dado la razón, mamá, mira tú por dónde.

Esta señora, claramente, intentaba pasar desapercibida. Confundirse en la inmensidad de su sillón favorito. Para ello, optó por la opción más mimética: el conocido “estampado circulero”, que te permite reírte de los que pasan o hacerle muecas a la autoridad sin exponerte a un tortazo o a una multa por desacato. La gente pensará: “vaya, qué sillón más sonriente” y seguirá su camino tan campante, sin mediar agresión por su parte.

Pero cuando la peña viene provocando…



… a ver quién soy yo para quitarles la ilusión.

¿No ves que si hago como que no les veo o me toco el ojo como si se me hubiera metido un elefante volador, van a pensar: “pues vaya imbécil, con la de horas que he echado en el baño de la residencia para lograr el tono exacto de pómulos y lo que me ha costado que las lentejuelas queden paralelas…”? ¿Quién soy yo (insisto) para dejar a esta gente peor que como ya venían de serie? ¿No comprendes que es inhumano hacerles creer que no saben llamar la atención, o (lo que es peor) que son vulgares, anodinos y del montón?
¿Esperas de veras que sea tan cruel? ¿Tan insensible? ¿Tan desalmada como para hacerles llorar por culpa de mi indiferencia?

No, madre, no.
Esta gente pide a gritos que les observes.
Que los examines al detalle.
Que les señales con el dedo índice bien estirado. Sin piedad.

Olvídate de las reglas del decoro y súbete al carro de la chabacanería más cateta.
Y grita conmigo sin vergüenza alguna:

¡¡¡Maremía, maremía, qué cuadro mañanero!!!



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Imágenes extraídas de la web: www. Poorlydressed.com
Sin desperdicio…

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