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jueves, 8 de abril de 2010

¡Qué bonita es la feria!


Se acercan peligrosamente los días de calorcito, de feria, de barracas a trillón y de música bakalata. Ya se huele en el ambiente. Me llegan hasta la ventana el aroma a churros recalentados y los gritos de los feriantes montando los cacharritos.

Mi hija se pone como loca pensando en todas las atracciones a las que va a subir, mientras su hermano, mucho más cauto, la mira escéptico y niega con la cabeza. Yo le pregunto:

-¿Qué pasa, hijo, no te quieres montar este año en las barracas?
- Mmmmm no, mami, este año, no- me dice convencido.
- ¿Y eso?
- No me quiero caer- dice él sin apartar la vista de sus Gormitis.
- Pero, hijo, ¿por qué te vas a caer?- yo insistiendo, como si regalaran los viajes.
- Porque están muy altas y las sujetan con palos- dice sin inmutarse.

Pues lleva razón el chaval. No conozco feria en la que los autos-de-choque no estén sujetos por ladrillos, bidones de cerveza y palitroques varios, pero nunca sucede nada, ¿no?. He llegado a pensar que muchos edificios podrían calzarlos así, porque parece que no hay Dios que lo tire y abarata los costes una barbaridad.

El caso es que este año tenemos nuevos feriantes. Anoche, llegaron familias y familias de rumanos al barrio. Era como una riada humana que, martillo en ristre, montaba y desmontaba hierros y tornillos. En una sola noche, han montado el tenderete frente a nuestro portal. Como el niño me dejó preocupada, me he acercado esta mañana a ver qué pinta tenían las diversas atracciones. Me he encontrado con esto:



Cágate lorito, que eso es una montaña rusa. No tiene ruedas, no tiene barreras, no tiene nada. Se han mangado dos bancos del parque infantil que hay un par de manzanas más allá y los han enganchado con cuerdas (que no hacen heridas ni nada con la fricción, cagüentó) a una especie de puerta que hace las veces de suelo y que a su vez va soldada a una barrera de obra que han chorizado a la constructora de la esquina. El precio por montar 1 vez en este prodigio de la Ingeniería más vanguardista es de 5 euros. Si compras el bono de 10 viajes, te sale a 49,50 euros. ¿Qué tipo de broma es esta? Espera, espera, que pegadito a la montaña rusa, estaba el carrusel infantil. Ojito al parche con los cables camuflados para evitar las descargas:



Pobres críos…. Se les van a quedar las piernas en carne viva. Estas pseudo-motos, al menos, llevan el sillín acolchado, pero si las vierais de cerca, os sorprendería la cantidad de golpes que les han metido en pleno eje para conseguir la curvatura del carrusel de marras. El precio, el mismito que la montaña rusa, con su bono-ganga y todo.

Pero esperad, que falta la atracción principal. Podríamos llamarla “los cestos voladores”:



Joder, pero si no se han molestado ni en bajarlos del camión. Pues no van a potar los críos en esa cosa … No tienen ni asientos, ni protectores de dientes, ni nada que te haga suponer que los niños no van a salir volando al primer golpe de dinamo del camión. No quiero ni imaginarme los traumatismos que va a haber en estas fiestas que se aproximan.

He vuelto a casa horrorizada y les he dicho a los niños que este año no hay barracas. Que las notas no han sido todo lo buenas que deberían ser y que mejor lo dejamos para otra vez. La niña ha montado en cólera y se ha ido a su cuarto a llorar a gusto. El otro, en cambio, ha venido, me ha dado un beso y me ha dicho:

- Gracias, mami. Llevaba sin dormir 2 noches pensando que me tenía que subir a la montaña rusa.

Pobrecito mío. Si es que, a veces, les metemos en cada embolao…

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