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viernes, 11 de junio de 2010

Superhéroe en horas bajas

Me sienta fatal que, mientras yo estoy contando algo de vital importancia, mi amigo Satur, haciendo como que me escucha, empiece a mirar por encima de mi oreja.

- Como te lo cuento, Satur, que está la cosa muy mala. Entiendes lo que te digo, ¿verdad?
- Ehhh, sí, sí…
- Pues eso. ¿Tú qué habrías hecho en mi lugar?
- Ehh, sí, claro que sí…
- ¿Sí, qué?: ¿sí, córtate las venas, o sí lo otro?
- Sí lo otro, claro que sí…por supuesto…

Ya lo he perdido. Me giro un poquitín y ahí está: la rubia tetona.

Satur ya no da pie con bola. Sigue asintiendo, pero yo sé que se encuentra en un universo paralelo. De esos que jamás convergerán con el mío, aunque le sigan la pista.

- ¡A ver, Satur, deja de mirarle las peras a la rubia y atiéndeme un poco, que esto es importante!
- Sí, claro que sí… faltaría más,… ajá, ajá… yo estoy de acuerdo, de hecho, habría hecho lo mismo… sí, sí ...-lleva el piloto automático puesto. Se lo acabo de pillar.
- Satur, atontao, que he dejado de hablar hace dos minutos, ¿estás ido?
- Uyy, si yo te contaraaa… sí, sí… tentiendo
- ¡Tierra llamando al Capitán Satur-no, baja de la galaxia que tienen un meteorito a punto de estrellarse contra la superficie y te necesitan!
- Ajá, ya… ya… hay que ver… sí, sí… uyyyy…. Sí…
- Satur, como no me atiendas en tres segundos, te ganas un soplamocos por albardao. Tres…
- Ya, ya… si es queee….
- Dos…
- Sí, sí… talmente….
- Unoooo
- Claro, claro…
- Ploffffssss
- Ayyy, coñooo, ¿qué ha pasao??? ¿Tenía una avispa?
- ¿Una avispa? ¡Lo que tenías era un par de tetas como mi culo de grandes, bien metiditas entre la hipófisis y el hipotálamo! Si no te llego a dar, te destrozan el poco seso que te queda. Ya me estás dando las gracias.
- Mira que eres, ¿eh? Si no sé ni de quién hablas…
- Ya, ya, si te creo, que es lo malo. Mira, Satur: esas domingas tenían dueña, que me temo que ni te has dado cuenta. La titular es la rubia y las que cuelgan son las arrendatarias. ¿Te enteras? A ver si miras un poco más arriba, que es que te quedas siempre atascado en el mismo sitio, leñes…
- Si ni la estaba mirando… ni me había dado cuenta de que estaba ahí…
- Ya, ya… pues ahora límpiate la baba, que te has puesto la camiseta perdidita…
- ¡No jodas! Es el hambre…

Será lerdo… para un amigo que me permite desahogarme y soltar sapos y culebras sobre el género masculino por mi boca, se me queda atontolinao a las primeras ubres de cambio…

Me parece que el Capitán Satur-no, como le gusta que le llamemos, está perdiendo facultades, si es que alguna vez las tuvo… voy a tener que buscarme un amigo de repuesto, porque Satur ya se conoce todas mis paranoias y no le echa cuentas. Ninguna le asombra. Se las sabe todas. Y a mí, si no se indigna por simpatía, no me sirve.

Pero es que lo está pasando fatal, el pobre. No se lo puedo tener en cuenta.

Su última novia le puso los cuernos (agárrate los machos) ¡con otra tía! Vamos, que lo que para otros es un sueño húmedo, para Satur se ha convertido en su peor pesadilla. Él ya se veía con la casita, la valla blanca, la lechera pechugona y los perros correteando entre los niños. Y ¿qué es lo que tiene? Pues a toda la cuadrilla despepitada, cantando en las reuniones “viva el rollo bollo” sin ningún tipo de compasión.


Ten amigos pa esto…


jueves, 10 de junio de 2010

Traducción simultánea


El mejor amigo de mi hermano se ha echado novia.

Mi hermano llama a otro colega para contarle las noticias. Bueno, esto tampoco es del todo cierto: en realidad le llama por cualquier otra chorrada, porque los tíos no chafardean. Sólo se informan mutuamente.

En fin. Que, en medio de esa conversación, ha debido salir el tema a relucir y yo le escucho extasiada:


- Joder, macho, que el Furias se ha echao una piba y nos la trajo ayer al bar.

Traducido: Mira, tío, ni te lo vas a creer, pero el pichabrava de Fernando se ha echado una novia formal y vino ayer al Antro’s a pasárnosla por las narices para que la puntuáramos.

- Buah, parece simpática, hablaba bastante y nos estuvo preguntando los resultados del fútbol del finde pasado.

Traducido: Ostras, macho, menudo cardo. Tiene la cara como “el seis-y-el-cuatro, la cara de tu retrato”. Peazo loro; no calla ni debajo del agua. Quiso hacerse la “coleguita” haciendo ver que le interesaba el fútbol, pero no tenía ni puta idea.

- Bien, bien, la chavala no está del todo mal. Normalita.

Traducido: No sé de dónde coño la ha sacado y encima tiene las tetas pequeñas.

- Sí, sí, claro...

Traducido: Ni guarra de lo que me cuentas...

- Pues al Furias se le ve muy emocionado con ella. Deben llevar ya como dos semanas saliendo.


Traducido: Pero qué dices, no le va a durar ni un asalto. A esta la cornea como a las anteriores como está mandao, que ya sabes cómo es Fernando, no la ha sacao todavía de una pa meterla ya en otra… ¡si no la deja ni enfriar, el cabrón!

- Vale, llámame y te digo donde hemos quedao pa que la veas con tus propios ojos.

Traducido: Dudo que puedas llegar a conocerla, porque para cuando quedemos contigo el sábado, Fernando ya habrá ligado con la siguiente, pero tú inténtalo; por probar que no quede…



Mira que son rebuscados, ¿eh?
Menos mal que me hice el Master en Lenguaje Masculino, en su modalidad “Jerga con los Colegas”, porque si no, me la dan con queso.

Lista que es una…


miércoles, 9 de junio de 2010

Las "bufas" retenidas


Esperad, que tomo aire, porque llevaba como un cuarto de hora sin hacerlo por miedo a morir gaseada…

Entro al ascensor de la oficina, se cierran las puertas, rebusco en el bolso las llaves del coche y, en un despiste tonto, respiro de forma normal (ni abusando, ni quedándome corta) y para cuando me doy cuenta de la situación, ya no hay remedio: estoy atrapada.

Atrapada, como la Princesa Prometida, en el Pantano del Hedor Eterno, quiero decir.

Los ojos se me echan a llorar, la nariz empieza con sus espasmos y yo, intentando tomar bocanadas cortitas de aire por la boca, me noto como que me estoy comiendo un marrón que no me correspondía, no sé si se me entiende…

¡Qué asco! El que se haya dejado la bufa retenida en el ascensor, aparte de ser un guarro, se ha tenido que cagar en los pantalones. Porque este olor no es normal. Esto no es un “pedete” y, hala, tira pallá que si lo mueves se camufla con el ambiente. ¡Ni hablar!

Esta es una flatulencia de las malas, de las podridas, de las de culo-gangrenado, vaya. De esas que no se mueven ni en plena "tormenta perfecta". Pero, contra todo pronóstico, no se le ha quedado pegada al culo a su dueño, ya podría… No, el tío generoso la ha dejado en el ascensor, para que los demás nos recreemos en su esencia. Y me tenía que tocar a mí el regalito…

Lo único bueno de esta situación es que sólo tengo que contener el aliento tres pisos. Tres tristes pisos que se me hacen eternos. Cuando por fin se abren las puertas, empieza mi bochorno: el tío bueno que vino a traer el currículum está esperando al ascensor en el bajo.

Tierra trágame, que la bufa sigue ahí, descojonada perdida, esperando al siguiente incauto, y el buenorro se va a creer que me he cagado encima, o similar… De todo esto me percato en apenas 2 segundos, lo cual tiene su guasa: una es capaz de pergeñar un plan de emergencia en lo que dura un estornudo, pero un pedo puede durar más que un día sin pan. La vida, cómo es, ¿eh?

Piensa, piensa, a ver cómo sales de esta….

- Hombre, ¡hola! (que se cierre la puerta, que se cierre la puertaaaa)
- Hola, venía a preguntar por mi solicitud de empleo. ¿Se sabe algo?
- Ehhh, no, yo no sé nada (habla más despacio, más, mucho mássss)…. Mi jefe no… me… ha…. dicho…. ni… Pamplona….sobre… este… asunto… (genial, ahora encima de pedorra soy tartaja. Un plan brillante, en mi línea…)
- Ah, bueno, pues voy a subir a ver si me dice algo a mí.
- Ehhh…. Deja, deja, que ya le pregunto yo mañana y te llamo si eso…
- Bah, si no me cuesta nada subir. Si va a ser sólo un momentito...
- ¡¡¡Noooooo!!!! Digooo…. Que no subas, que no está, que se ha ido hace una hora… (le agarro del brazo, porque como se cuele en el ascensor, me tengo que hacer la desmayada o algo… sí, eso, un vahído y lo arreglo, a ver si no me escogorcio la nuca… pondré el bolso estratégicamente para que me haga de colchón, bien pensado…)
- Anda, ¿y no hay nadie más a quien le pueda preguntar?
- Nadie. He puesto la alarma y todo… (que no baje la de administración, que no baje, que la he visto con la cazadorilla puesta al salir… ayyy)
- Bueno, entonces… ¿vuelvo mañana?
- Claro, claro, sísísí, vuelve, tú vuelve mañana…. Pero mejor sube andando, que este ascensor se suele parar al llegar al segundo…. (no vaya a ser que la bufa se quede en el ascensor a dormir)
- Pero si tú acabas de bajar en él.
- Ehhh ya, yaaa… pero es que sólo se atasca al subir, no al bajar… (toma, toma y toma, coherente hasta el final, di que sí, que lo has bordao). Anda, vamos, que te abro la puerta…

Buffff…. Me he librado por los pelos. El tío se ha ido tan contento y a mí todavía me tiemblan las piernas del sofocón. Como pille al desgraciado que va soltando su “alma” por los ascensores, le meto dos collejas.

Y que me tenga que pasar esto por tímida. Con lo fácil que sería salir airosa del cubículo y decirle al siguiente: “ahí te dejo eso, que me lo estaba comiendo yo sola”…

Ahora tengo que llamar a Elvira para avisarle que mañana viene el guapérrimo a la oficina, porque si no, me saca los ojos.

¿Pero por qué siempre me meto en estos líos?



martes, 8 de junio de 2010

¡Estoy del reciclaje hasta las mamellas!

No puedo más.

Tengo la cocina que parece una oficina de Correos (de Correos Postales, no de lo otro, ¡¡¡so guarros!!!).

Mires donde mires, te encuentras bolsas de basura de 50 litros: una de color amarillo, otra azul, otra verde y una cuarta, de color variable, que nunca sabemos para qué sirve.

Mis hijos me han enseñado que en la amarilla tengo que meter todos los envases plásticos. A mí esto me descoloca. Me parece que hay lagunas, porque, por ejemplo, me como un yogur y ¿qué hago?: ¿arranco la etiqueta (claramente de papel) y tiro el envase (de plástico) a la amarilla? ¿Y si quedan restos pegaditos a las paredes (lógicamente orgánicos), cómo me las compongo? ¿Tengo que lavar el Activia con jabón para que la máquina de reciclado no se vuelva loca? ¿O lo lanzo a lo loco y sin pensar a la bolsa y ya lo rechupetearán los de la central de reciclaje?

Sigo, que esto va pa largo.

Bolsa azul: envases de cartón y papel. Vale, vale. Ya me voy aclarando. Entonces, aquí es donde debo echar la etiquetilla del yogur que tenía todavía en la mano, ¿no? Me cago en todo lo cagable, de verdad. Llevo media hora pensando dónde coño echar cada cosa. Y mis niños no tardan ni dos segundos. Cronometrados, ¿eh?. En buena hora los matriculé en un colegio de pago. Si lo sé, los mando al municipal, que fijo que allí tiran los chicles sin envolverlos en papel siquiera…

Bolsa verde: vidrio. Claro. Es la más fácil, porque la mayoría de botellas de esta casa son de ese color (las de vinillo y las de Heineken, vaya, que hay que explicarlo todo). Aquí no puedo fallar, porque es la única que está pensada “pa tontos”. Como la menda…

Bolsa variable: esta semana, toca color gris. Es para el resto de cosas. Las que no sabes dónde ubicar, también conocida como la sección de “Varios” o “Inclasificables”. Sobra decir que es la que primero se llena. Porque mi “santo” anda más perdido que yo, si cabe, y lo mete todo en la gris, con la excusa de “si total, los niños ni se enteran”.

Ya. Que te lo has creído, chavalote.

Ha llegado la niña del colegio y, al ver la bolsa gris tan hinchada, ha decidido interpretar su mejor papel: el de “inspector de residuos”. Con la mirada contrariada, se ha puesto a sacar envases chorreantes, paquetes troceados por mi “santo” y demás envoltorios arrugados. Me ha increpado “vais a ir a la seño” con su peor gesto y yo, muerta de vergüenza, he dicho lo único que mi pundonor me permitía: “yo no he sido, ha sido tu padre”.

Toma ya. A ver cómo lo arreglas, chulapo.

lunes, 7 de junio de 2010

Ven, que yo te indico...


Odio cuando me lo hacen a mí.
Y voy yo, y se lo hago a otro…

Estaba con las amigas en un restaurante italiano, compartiendo mis gnocchi all’arrabiata tan ricamente, cuando Paqui, como si despegara de Cabo Cañaveral, se levanta a propulsión y, sujetándose el pantalón hacia arriba, por aquello de disimular las ganas, nos pregunta:

- ¿Sabéis dónde está el baño?
- Sí, ven que yo te indico: ¿ves ese extintor rojo de ahí mismo? ¿El que asoma sobre la quinta mesa de la izquierda, según miras desde la entrada, antes de llegar al pasillo?
- Hmmm… sí, lo veo, ya lo veo.
- Bien, pues ahí, no es. Es justo al otro lado. Tú tira la diagonal perfecta desde el extintor y ya, si eso, allí preguntas…

Y sin darme cuenta. ¡Es que lo he hecho sin darme cuenta! De hecho, todas las demás han seguido comiendo y lo han visto como lo más “normal”. ¿Es que no sabemos ser concisas, que tenemos que usar mil circunloquios para llegar a lo que queremos expresar?

Como cuando estás apretujada en el bar de moda y te dice tu amiga:

- ¿Has visto al buenorro de ahí?
- Pues no… ¡dime dónde, dime dónde!
- A ver…. ¿ves al calvo con camisa de tirantes? ¿Ese al que le brilla la cabeza como una bola de billar untada de margarina? ¿El que lleva dos horas pidiendo un cubata y la camarera como si oye llover? ¿Lo ves? ¿Lo ves?
- Hmmm sí… como pa no verlo…
- Bien. Pues ese no digo. Digo el alto con pantalón chino y camiseta pegadita que está justo al otro lado de la barra…

Joder, si es que somos masocas. ¿Pa qué preguntamos, si es mejor guiarse por el instinto, como los perros?

Como tenga que llegar a algún sitio valiéndome de las explicaciones de mis amigas, voy dada… Fijo que acabo en la otra punta de la ciudad, que es la forma más fácil de atinar, por cierto, porque si desde ahí tiro la línea imaginaria que separaría la ciudad en dos mitades siamesas, doy con el punto exacto… ¡Manda huevos!

Y, encima, por rematar la jugada, cuando Paqui vuelve del baño, me permito preguntarle:

- ¿Qué? ¿Lo has encontrado?
- Sí, sí, ya me ha indicado el camarero, gracias.

¿Gracias? ¡Si lo que tendrías que hacer es darme dos collejas, hija, Paqui, que de buena que eres pareces tonta! ¡Da gracias por no haberte meado en los pantalones, porque si es por mis indicaciones, no lo cuentas!

De verdad que esto no es maldad femenina, ¿eh? Que, al menos en mi cuadrilla, lo practicamos todas.

No como los tíos:

- Oye, Fulanito, ¿sabes dónde queda la calle Bailén?
- Ehhh…. a verrrr…. la calle Bailénnnn…. Pregúntale a la vieja esa, que tiene pinta de saberlo…

O mismamente:

- Sutanito, ¿dónde dices que me has metido las gafas de ver?
- No.
- ¿No qué?
- Que ni puta idea. Fin del mensaje.

Lo que yo te digo: eso es optimizar recursos y no gastar saliva inútilmente.


domingo, 6 de junio de 2010

A ver cómo te emparejo...

¿Sabéis esa frase que todas hemos utilizado alguna vez, que viene a decir algo así como que “no tengo tiempo ni para depilarme”?

Bien, pues yo pensaba que era algo que se dice por exagerar. Como quien te suelta aquello de “no me llega ni pa pipas” o “tiene más cuernos que un saco caracoles”.

Hasta que me encontré con esto:



Os presento a la mujer más atareada del planeta Tierra.

Esta pobre no es que carezca de tiempo para depilarse. ¡Qué va! Es que debe ser muy friolera y el pelo, aunque antiestético, todos sabemos que da como calorcillo corporal. Así que, en pleno invierno, es la envidia de sus amigas. No gasta en abrigos ni en camisetas Damart Thermolactyl. Ella se basta y se sobra para dar calor a todo su hogar. ¡Ni la calefacción enciende! Es toda ella un puro hornillo portátil.

Si te pilla en plena corriente, ella viene, te abraza y te funde hasta los plomos. Una maravilla. Lo de esta chica no es pelo. ¡Es la trenza de Rapunzel distribuida por toda su anatomía! Pero si da gloria mirarla… si me da hasta cosquillicas sólo de pensarlo… Imagínate todo ese vello de punta, con su medio metro de altura…

Ahora viene cuando me pongo en plan business y me viene a la memoria un cartelito que tenía guardado por aquí…

Pera a ver si lo encuentro… ah, sí, es éste:



Por favor, si alguien se sabe el móvil de la friolera, que me llame urgentemente, que a estos dos tengo que ponerlos en contacto como sea.

¡Si me dan comisión, esto va a ser una mina!

sábado, 5 de junio de 2010

Ni frío ni calor...


Vamos a ver si nos aclaramos: cuando una tía te pregunta “¿qué tiempo hace?”, tú no puedes responder: “ni fú ni fá, ni frío ni calor, pa mí está bien”. No.

Cuando te pregunto por el tiempo, has de ser claro y conciso: “pues mira, unos 15 grados; si vas por la sombra, ponte la cazadora, que se ha levantado un poco de viento”. Algo así.

No es de recibo que me digas que “hace calorcete” y me agarre un resfriado de bigotes por fiarme de tus palabras ambiguas. Que ya llevo varios, por cierto…

¿Por qué demonios a los hombres siempre les parece que hace bueno y yo acabo con estalactitas en la nariz? ¿Es que mi “santo” tiene roto el termostato? ¿Tiene que ir en mangas de camisa en cuanto sale el primer anuncio de “ya es primavera en El Corte Inglés", cuando todas sabemos de sobra que empiezan a emitirlos en lo más crudo del invierno?

Nos vamos a pasar el fin de semana a casa de sus padres y me sale con lo de siempre: “que dice mi madre que hace calor. No les lleves los abrigos a los niños, que te conozco, bacalao”. Y voy yo, como tonta, y le creo.

La niña con sabañones, el crío en urgencias por los mocos y yo con un cabreo monumental, mientras él se arremanga la camisa en un baño de sudor. Es incomprensible. A partir de ahora, a ver si aprendo, llamo yo a mi suegra y organizo las maletas a mi aire, porque estamos en un sin vivir por esta fijación…

Y luego está el tema de “el aire acondicionado-sí, el aire acondicionado-no”. A ver, si uno está en casa (comprobado con termómetro) a unos plácidos 20-21 grados, NO hace falta poner el aire acondicionado. Es la llamada “temperatura ideal”, que se lo he oído yo a la Ministra de Medio Ambiente “cienes y cienes de veces”. Que luego llegan las anginas y las toses y me toca aguantarlas a mí.

Pues tampoco. Hay que estar a 13 grados, porque si no, se le nubla la vista, se le sudan las camisetas y se le derriten los pies. Dime tú si no me ha salido peculiar el chaval… y quisquilloso. Que no veas cómo se pone…

- A ver, que ya me has puesto la calefacción en pleno mes de mayo, ¿no?- me salta sin avisar.
- ¿Yooo??? ¡Pero qué dices! ¡Si tengo apagada la caldera desde marzo!
- ¡Pues alguien nos ha recalentao la casa cosa mala!
- Uy, ese habrá sido el niño, que cuando se pone a echar el aliento, no hay quien le gane- ¡toma! La patata caliente pal chiquillo.
- ¿Cómo va a ser eso?
- O eso, o que la niña está jugando a cocinitas de nuevo y se ha dejado el hornito de la Barbie abierto…
- ¿Me estás tomando el pelo???
- ¿Quién, yooo?
- Sí, me ha sonao a choteo.
- Que no, que no. Pregúntales, ya verás…
- Niñoooooosssssssss- le oigo gritar en lontananza… ya verás qué cachondeo. Le van a dar pal pelo estos dos.

Pues nada. Asunto arreglao. Voy a ponerme una coca-cola bien fresquita, porque, oye, como que noto calor yo también…. ¿será el sofocón por las risotadas interiores que me estoy pegando?

Pues será…

viernes, 4 de junio de 2010

Un arreglito de ná

Ahora resulta que me tienen que barnizar las ventanas y toda-todita la marquetería de mi casa. Como gastamos poco al mes (debe ser), ahora le ha dado a la casa por ponerse especialita

-Señora, es que si lo deja, se le van a despellejar del todo los premarcos y luego no le cierran las ventanas y entonces estaremos hablando de palabritas mayores…
- Bueno, pues si se despellejan, ya los untaré de Nivea, que esa crema lo arregla todo. Además, si tengo premarcos, también tendré los marcos-propiamente-dichos, ¿no? Pues eso, que tengo a los suplentes esperando para salir al terreno de juego, vamos a dejarles hacer su función.
- Que no, señora, que no me ha entendido nada… que se va a encontrar un buen día con los cristales sujetos por una maderilla podrida y ya verá la broma…
- Ya. ¿Y cuánto dice que me va a salir la cosa?
- ¿Quiere factura?
- Hombre, un ticket siempre se da, ¿no?
- Que no, señora, que si quiere factura. Lo digo por lo del IVA… ya me entiende…
- Ah, pues, sí, hágame factura, que si usted lo necesita para su IVA, por mí no hay problema.
- (…)
- ¿Cuánto, entonces?- insisto yo con ojos de calculadora parlanchina…
- 1.580 euros, IVA incluido, ¿eh?- (qué pesado con el IVA, ni que fuera a comisión con los de Hacienda…)

Nos ha jodido. IVA incluido, me dice el del palillo. Pero de qué me lo va a barnizar, ¿de oro de 24 kilates? ¿Es que el barniz viene con musiquilla incorporada, para alegrarme la mañana cada vez que abra las ventanas para orear? ¿O será que me he topao con el Miguel Ángel de los barnizadores y maneja un caché que ni el mismísimo Mourinho?

- Pues venga, déle al barniz, si no queda otra…
- No, señora, no queda otra, porque está la madera que parece transparente…
- Claro, por eso la del segundo se entera de todo lo que me pasa. Porque me ve a través de la madera.- Ahora lo entiendo todo…

Y yo que juraría que todos los cristales juntos no me costaron ni 900 euros… ironías de la vida. Es como si te compras un vestido de 500 pavos y te gastas 800 en los complementos. Incomprensible.

Y ¿pa qué coño pondríamos marcos, si con ese presupuesto me podría haber cascao un ventanal guapo-guapo en plan pecera-de-diseño, que habría sido la envidia del vecindario? Claro que, bien pensado, lo que me ahorraría en marcos lo tendría que destinar a productos limpiacristales… no, si para resignarme, me valgo solita…

- Y espérese a que nos metamos con la “envolvente” del edificio, que ha pasado el perito un presupuesto que no se imagina la derrama que le espera
- ¿Que me va a dar un derrame?- ¿de qué me habla este hombre? A ver si se saca el palillo de la boca, porque no le entiendo ni palote…
- No, no, que les toca repasar la cubierta, las albardillas y los sofitos y también limpieza de canalones y goterones. Y lo mismo tienen que impermeabilizar la fachada y todo…- no para de soltar exabruptos. A este hombre le tengo que parar los pies como sea, porque no aguanto las palabrotas en presencia de los niños.
- Bueno, bueno, ya hablaré con el Presidente de la comunidad para que me ilustre. Usted céntrese en lo suyo, que bastante tiene…

Estoy perdida.
Me ha dicho el Presi que toca apoquinar unos 3000 euros.
Y eso que todavía no nos hemos metido con la reparación del ascensor, que sube y baja cuando quiere y siempre deja encerrada a Doña Clotilde, la del entresuelo. Yo creo que para hacerla rabiar, por negarse a subir a pata los escasos 15 escalones que separan la calle de su casa. Es que es muy suyo. Y muy vago…


jueves, 3 de junio de 2010

Me llaman "la pupas"

Nunca he sido especialmente enfermiza. Sólo he ido al hospital a parir o de visita y no me han operado de nada. Bueno, miento: me llevé una cesárea gratis a cuenta del nacimiento de mi hija mayor, pero nada más. No me automedico, ni me dopo, ni abuso del ibuprofeno. Rara es la vez que me tomo una aspirina. De hecho, se me suelen acumular y caducar las cajas de medicamentos que pululan por casa. Pero lo que sí soy es una pringada muy dispuesta…

Tenemos una farmacia al lado de la oficina y, cada vez que veo a alguien moquear, guiñar los ojos en exceso o toser a pulmón batiente, me ofrezco a bajar a comprarle lo que necesite. Así, me puedes encontrar cada tarde haciendo acopio de gelocatiles, espidifenes, juanolas o colirios monodosis para los compañeros.

¿Y cuál es el problema? Pues que la farmacéutica está convencida de que pretendo suicidarme a base de sobredosis de almax o colgándome de una tira de esparadrapo.

Debe pensar que tengo todos los males del mundo concentrados en mi persona y, esta tarde, ha decidido que me cortaba el grifo. Me ha dicho (palabritas textuales): “se acabaron las pastillas para ti. A partir de ahora, sólo puedes comprarme chicles sin azúcar y toallitas autobronceadoras”. Yo no podía creerme lo que estaba pasando. Me he quedado mirándola con ojos estrábicos, boqueando y a punto de fibrilar.

Se ha hecho un silencio tal en la farmacia, que he escuchado perfectamente la conversación que se traían las señoronas de atrás:

- Uyyy, sabía que esto iba a pasar…
- ¿El qué, Mari?
- ¿Ves a esa? Creo que su marido está calvo, porque le compra cada semana un champú anticaída y se los lleva a pares.
- ¡¡¡Anda, qué me dices, Mari!!!
- Lo que te cuento. Y, además, debe tener hemorroides, porque cada día la veo salir con una caja de Hemoal.
- Jamía, Mari, con lo joven que parece…
- Sí, pues el otro día la vi con un bote de pastillas de colores… yo creo que eran Viagra o así…
- Ayyy, la pobre, con un marido calvo y encima impotenteeee!!!
- Ya ves… tan mona y con tal mala suerte…
- ¡Oiga señora- le increpo yo colorada- que el champú y la pomada antihemorroidal no eran para mí, que eran para mis compañeros. Y las pastillas de colores eran para la tos de mi jefe, que se ha quedado afónico de tanto gritar por teléfono!
- Ya…. Claro…. Si no pasa nada, bonita… todas hemos pasado por estas cosas alguna vez en la vida… no te pongas así…
- ¡Que le estoy diciendo que no eran para mí, cojones, que eran para mis compañeros y deje de cuchichear a mis espaldas!
- La pobre infeliz…- suelta la tal Mari, mordiéndose el labio inferior y moviendo la cabeza de arriba abajo.
- ¡Señora, métase en sus asuntos, que a nadie le importa lo que compro o dejo de comprar! ¿O quiere que cuente que usted se lleva los pañales de adulto en paquetes de 80 unidades por culpa de su incontinencia?- ya me ha vuelto loca, no hay más que verme, con las venas de la frente asomando entre el flequillo.
- Mari… que dice esta joven que tienes incontinencia… dile que eso no es cierto, que te quiere dejar en evidencia- le dice la otra ofendidísima.

Pero Mari se ha puesto como un tomate. Echando espumarajos por la boca, ha agarrado a su comadre del bracete y se ha girado con tanta rapidez que casi consigue que a su amiga se le salga la prótesis de rodilla de su sitio. Se han largado con viento fresco y ahí me veis a mí, mirando a la farmacéutica con cara de pitbull, sin saber cómo salir del local con mi dignidad intacta. Ella, que se ha dado cuenta de la jugada y que iba a perder tres clientas de una tacada, ha reculado y, con cara de lástima, me ha dicho:

- Lo siento, yo creía que todo lo que comprabas era para ti…
- Yo creía, yo creía…- he canturreado yo con mi mejor voz irónico-festiva.- ¡Don Creique y Don Penseque, primos hermanos de Don Tonteque!

Y me he largado de la tienda sin pagar los Strepsils y las Party-Feet de mi compañera, más ancha que larga. Me he permitido, incluso, dar un portazo, como en las pelis.

A esa farmacia ya no vuelvo, está cantado. Sólo falta que la próxima vez me saquen los colores porque debo unos caramelillos y unas plantillas. ¡Ni hablar del peluquín!

miércoles, 2 de junio de 2010

"Guayominí: an puá"

El sábado-noche, aprovechando que mi “santo” visionaba por octava vez el final de LOST en su ordenador (hay que ver, no se puede creer que haya terminado; está empecinao con sacarle los colores al guionista que, dice, debe ser el mismo cabrón que escribió Twin Peaks) y que la tele quedaba para mí solita, invité a mi casa a mi amiga Eva y su madre.

Como viene siendo habitual desde hace unos años, las amigas nos juntamos para ver y puntuar a todos los cantantes que acuden a Eurovisión y, así, entre votos y play-backs, echarnos unas risas.

Pero el descubrimiento de este año ha sido Doña Mati, la madre de Eva, que estuvo sembrá. No contenta con insultar en tres idiomas al imbécil del espontáneo con su barretina, se permitió opinar durante las votaciones:

DOÑA MATI: ¿Latvia?? ¿No leo L-A-T-V-I-A ahí abajo??
EVA: sí, mamá, eso pone, calla un poco...
DOÑA MATI: pero... ¿eso es un país? ¿Latvia es un país? ¿No me digas que pueden votar y todo?
YO: Sí, Doña Mati, es "Letonia", que a lo mejor le suena más...
DOÑA MATI: Pues tampoco. Si acaso Lituania me quiere sonar más, ¿no será lo mismo?
YO: que no, Doña Mati, que Lituania es otro. ¡Este es Letonia!
DOÑA MATI: Pues eso te digo, Lituania, vamos, un país del Este de esos...
YO: Nonono, es un País Báltico, doña Mati, igual que Estonia, ¿le suena Estonia?
DOÑA MATI: me estáis liando cosa-mala, a ver, si creo que no lo ubica ni el mismísimo Uribarri...
EVA: mamá, si es que no sabes, ¡calla un poco, anda!
DOÑA MATI: ¿y a quién le ha dado los puntos?
YO: a Eslovaquia.
DOÑA MATI: ¿Otro País Báltico de esos?
YO: No, Doña Mati, esta vez sí que es uno del Este, ya ve, qué lío, ¿eh?
DOÑA MATI: a mí esto me parece una confabulación. Pa mí que lo cambian cada año pa vender más mapas...
EVA: ¡a ver, silencio, que vota Israel y nos suele dar algún punto!
DOÑA MATI: ¿Israel en Eurovisión? Pero... estos no quedan como muy... pallá???- dice haciendo gestos con las manos como si algo le quemara...
EVA: ¿pallá dónde, mamá, que no te entiendo?
DOÑA MATI: como muy perdidos, muy... lejos???
YO: hmmm... ¿en Oriente Medio, quiere decir, Doña Mati?
DOÑA MATI: ¡anda, te ha quedao como al Matías Prats!... ssomismo quería yo decir... esos están en Oriente, ¿no?
YO: Creo que el problema de Israel es que ningún otro país asiático les "ajunta" y, por eso, se decidió darles un puesto en el certamen, igual que en la UEFA y así... por cercanía, vaya...
DOÑA MATI: ¿Y Marruecos?? ¿No saben cantar o qué? Porque si es por cercanía...
EVA: mamá, que no me estoy enterando de nada por tu culpa, ¡cierra el pico que viene Georgia!
DOÑA MATI: Pero... ¿¿¿Estados Unidos también participa???
YO: Nonono, Georgia el país, no el estado norteamericano, Doña Mati. Es uno chiquitito, pegadito al Mar Negro, debajo de Rusia y encima de Armenia, Turquía y Azerbaiyán... ¡no me creo que no le suene!
DOÑA MATI: pues te juro que es la primera vez que lo escucho...¿y se pronuncia así, tan GGeorGGGia??? ¿No se dirá "Yoryia"??
YO: (al borde de la catalepsia) No, con las "Gés", Doña Mati, se pronuncia con las gés, porque si no, se estaría refiriendo al estado de Georgia, ya sabe, Atlanta, capital de Georgia, ¿mexplico??
DOÑA MATI: Yo creo que me estáis tomando el pelo para reíros de una "señora mayor"... oye... ¿y "Checoslovaquia" no sale, que solían ser muy salaos?
YO: no, ni la REPÚBLICA CHECA, ni Hungría, ni Montenegro, ni Andorra. Se han retirado este año por motivos económicos.
DOÑA MATI: ¿Montenegro dónde cae? Porque Andorra lo tengo ubicado, aunque no sé si eso es un país, pa mí que es un pueblo, pero ¿¿¿Montenegro??? ¿No te estarás equivocando con la novela del conde loco?
YO: ?????
EVA: Mamá, que lo que te regalé era la peli del Conde de Montecristo, que te estás haciendo un nudo marinero en el cerebro...
YO: Montenegro se independizó en el 2006, Doña Mati.
DOÑA MATI: Uyyy en el 2006... mal año, mal año. Ese año tenía yo mil cosas: nació mi nieto el mayor, se separó mi hija la pequeña y se murió mi prima Anastasia... muy mal año, sí señor, no estaba yo pa independencias... y entonces... ¿esos tan simpáticos, que daban tantos botes en el escenario, que tocaban un saxofón y que me he reído tanto con ellos.... de dónde salían?
YO: creo que habla de los moldavos, ¿no, Eva?
EVA: sí, de Moldavia, mamá, eran de Moldavia.
DOÑA MATI: ahhhh, fácil, como la canción aquella...
YO: (...)
EVA: déjalo, déjalo, mejor no preguntemos- me dice susurrando.

A eso de las 2 de la madrugada, Eva y su madre se fueron a su casa. Cogieron el ascensor medio-dormidas y yo me dispuse a limpiar el salón de palomitas y botellines de cerveza.

Al bajar, me pareció escuchar a lo lejos a Doña Mati canturreando... "El tiempo pasa tan despacio en Moldaviaaa ah ahhhh falsa pasióóónnnn"...

Me troncho entera: ha cambiado Sildavia por Moldavia… ¡es un crack!

martes, 1 de junio de 2010

Te la están colando por toda la escuadra


Hay que ver la santa paciencia que me gasto con mi vecina Maripaz.

Sube corriendo los tres pisos que separan su casa de mi puerta para contarme entre jadeos que, a base de salidas, fiestas, rollos y “lo-que-se-tercies”, ha dado por fin con un tío entregado a la causa que está a "puntito de caramelo" de soltarle LA FRASE.

Yo no termino de creérmelo, porque, como ya os he contado otras veces, Maripaz es una incauta de tomo y lomo. Con deciros que se tiró tres meses saliendo con un gay, porque ninguno de los dos (ni ella, ni la loca) eran capaces de ver las señales inequívocas… vaya, que como dice mi madre, “tiene menos vista que un pez por el culo”…

Al grano. Que ha hecho su enésima conquista, me cuenta, pero que esta vez sí-que-sí es la definitiva.

- Tía, no te lo creerás, pero anoche, entre las sábanas, estuvo a punto de decírmelo…
- ¿Decirte qué?
- Chica, ya sabes…. LA FRASE.
- Hmmm.. no, no sé… ¿de qué frase me hablas?
- La frase, las dos palabritas, ya sabes…
- Ehhh…. dos palabritas…. Hmmm, déjame pensar… ¿TA GUSTAO? hmmmm … ¿ME MOLAS?.... esto… ¿QUEDAMOS MAÑANA?
- No, gilipuertas, las dos palabras: TE QUIERO.
- Andaaaa, qué bobaaa, pues clarooo- me hago la sueca, pa variar, porque practico con soltura lo de “mejor callar y parecer tonta, que hablar y despejar las dudas”.
- Pues eso, memita, que estoy segura de que me lo va a decir esta noche.
- Ya, ya… y ¿dónde dices que estabais anoche, cuando se le quedaron las dos palabritas colgando del labio?
- En mi casa.
- Ya, ya, pero… en tu casa, ¿dónde exactamente?
- ¿Qué quieres saber, la latitud? ¿El meridiano? ¿La orientación? No te entiendo.
- A ver, Maripaz, que si estabais en el comedor, cenando. En el sofá, viendo una peli. O…. en otro sitio, vaya…
- En la cama, ¿dónde iba a ser?
- Ya veo… en la cama…. ¿antes, durante o después del “mambo”?
- Ah, pues…. justo antes, vamos, que todavía tenía puesto el sujetador y todo, por eso lo recuerdo con claridad. Se quedó como pensativo, mirándome ahí abajo… vamos, a punto de soltarlo, que lo sé yo…
- Vale. Mirándote ahí abajo… lo típico, claro… (yo es que me troncho). Y dices que era vuestra cita número….???
- La primer.
- Joder, Maripaz, si es que estás batiendo todas tus marcas.
- Nonono, que ya habíamos hablado por teléfono un montón de veces. Nos lo dimos por el Messenger y, desde entonces, hemos hecho DE TODO por el móvil. Sólo nos faltaba rematarlo en casa, ya me entiendes…

Pues no. No entiendo una mierda. ¿Se supone que ha cruzado un par de mails con un perfecto desconocido, le ha dado el móvil (pero el número verdadero, nada de simulacros, ¿eh?), se ha montado una línea erótica con él durante unos días y ha quedado en su casa, para tirárselo a placer y así ahorrarse la factura de MoviStar?

Cualquier día me la encuentro en las esquelas, porque a ver si es muy normal dar tu número real y la dirección de tu casa (joder, que no tenemos ni un triste portero que te pueda hacer de guardaespaldas o llamar al 112 si te oye gritar) a un tío del que sólo sabes que se hace llamar “raboLargo30cms” y que se te pone cachondo por teléfono a las primeras de cambio. A ver si las dos palabritas son más bien: ERES TONTALCULO…

- ¿Y tú estás segura, Maripaz-de-mis-entretelas, que este tío te va a soltar las dos palabritas nada más verte el careto esta noche? ¿No será (otra vez) que éste lo que quiere es la cena caliente y encima gratis?
- ¡No me seas lagarta, no me seas lagarta! Se ha enamorado y no se hable más.
- ¿Y si esta noche, mejor, le citas en otro sitio y os lo tomáis con más calma? Porque yo creo que tú no buscas sólo un polvete, Maripaz, y a lo mejor a él no se lo has dejado claro…
- ¡Eres una envidiosa, coño! ¡Ni que fueras mi madre!

Y se ha marchado ofendida y herida en su amor propio, a esperar al maromo y su frasecita… Verás cuando suba mañana a llorar en mi hombro porque el patán se la ha soltado nada más entrar por la puerta.
Si es que lo estoy viendo...
Ahí, tó repeinao, con el AXE marcado en la camiseta, la sonrisilla viciosa en la boca y sus dos palabritas bien altas: ¡TRAIGO CONDONES!

Ahí las tienes. Tus dos palabritas. Con dos cojones.


lunes, 31 de mayo de 2010

El octavo pasajero

Tengo una costumbre (llámese manía) cada vez que cojo un avión y es santiguarme antes de que el aparato levante el vuelo.

Ni lo pienso. Es algo que me sale automática y espontáneamente y, a veces, ni me acuerdo de haberlo hecho. Puedo estar perfectamente leyendo un libro y, sin dar tres cuartos al pregonero ni perder el hilo de mi lectura, me santiguo al notar que aquello se eleva. Debe ser uno de tantos gestos aprendidos desde mi más tierna infancia, porque me consta que mis padres también lo hacen.

Pero mira tú por dónde que hay gente que se fija en todo y te lo hace notar sin vergüenza alguna.

Puente aéreo, jueves, 18:30 de la tarde. Vuelo sola por un tema laboral y tengo de compañero de asiento a un señor de unos 60 tacos mal llevaos.

- ¿Qué hace?- me pregunta el hombre con mirada confusa.
- ¿Perdone, cómo dice?- le digo yo levantando la vista de mi sudoku a falta de tres números para haberlo completado en tiempo récord. Mierda, ya me ha jodido la media…
- ¡¿Que qué hace?!- insiste a voz en grito.
- ¿Yo? Pues… un sudoku…
- ¡¡¡No, no, noooo, que qué acaba de hacer, con las manos!!!
- ¿Con las manos? Pues no sé, supongo que habré escrito el número 7, que se me estaba rebelando y…
- ¡Que no!! ¡¿Que qué hacía con sus manos en su cara?!- me está gritando y ha conseguido que la azafata se asome desde su asiento lateral para ver qué ocurre. Perfecto. Ya es oficial: me ha tocado a mí el loco del avión. El Euromillón ni de coña, pero el perturbado siempre pa mí. Es un clásico.
- ¿Con mis manos en mi ….??? ¡Ahhhhh, me habré santiguado, supongo!. ¿Es eso?- me siento como si tuviera el rosco de Pasapalabra alrededor del gaznate.
- Eso me había parecido… y ¿cómo se le ocurre hacer semejante cosa? ¿No sabe usted, señoritinga, que está utilizando el signo más cruel, salvaje y atroz que puede existir sobre la faz de la Tierra? ¿Qué tipo de religión es esa que usted parece profesar, que se dedica a convertir en Santo el símbolo más desalmado que se haya podido usar contra una persona?
- Usted perdone, es simplemente una costumbre familiar que…
- ¡Déjese de chorradas! Hacer la señal de la cruz sobre su frente, cuando a ese hombre lo clavaron sobre dos palos… ¿usted sabe el sufrimiento, la agonía insoportable, el dolor tan inhumano que eso debió de suponerle? ¿Y lo utiliza como si tal cosa, como si fuera algo sagrado o digno de alabar????
- Hombre, no se ponga así que…
- ¡Me pongo como me sale de los cojones! ¿Y usted se llama cristiana? ¡Pues vaya mierda de religión que ensalza lo peor del ser humano!
- Oiga, que no es nada personal ni lo he hecho para ofenderle. Que es sólo una costumbre…- ¡¡¡Santo Dios, ayúdame, porque me da que me ha tocado un integrista profesional en el asiento de al lado!!! Como le vea sacar el móvil, una botellita de líquido sospechoso o tocarse los zapatos, te juro que salgo corriendo al grito de ¡¡¡“terrorista a bordo”!!!
- ¿Una costumbre? ¿Y si, supongamos ahora, a su Dios le hubieran empalado??? ¿Qué haría usted “por costumbre”? ¿Meterse un palo por el culo cada vez que el avión despegara??? ¿Eh? ¿Eh? ¿Haría eso??? ¡Qué bonito…!
- Hmmm…. perdone, ¿me deja pasar, por favor, que tengo que ir al baño a empalarm… digooo… a retocarme el maquillaje???- he saltado sobre sus piernas porque me estaba cerrando el paso claramente con su cuerpo serrano.

Me he dirigido a la azafata, que me ha soltado lo de “está la señal de cinturones encendida, no puede levantarse” y le he dicho con mi mejor sonrisa cínica: “o me das otro asiento, guapa, o le digo a mi compañero que te he visto santiguarte al colgar el telefonito de megafonía”.

Ella, sin cambiar el gesto, me ha acompañado a primera, me ha dado un zumo de naranja y me ha deseado feliz vuelo sin chistar.

Bien visto, chata. Que hoy ha ido a por mí, pero mañana podrías ser tú…


domingo, 30 de mayo de 2010

¡Mira el listo!


¡Toma, toma y toma!
¡Qué bueno!
Que pinta casas a domicilio, dice... tú dirás cómo pensabas hacerlo si no, ¡so listo!

¿Cómo tenías previsto transportar mi casa hasta tu taller???
¿Por el maravilloso método de la palanca?
Anda, anda... tira pallá, que pintarás de muerte, pero lo de pensar antes de escribir se te da como el culo... me habría gustado ver cómo me la devuelves, toda pintadita, reluciente y empaquetadita en una... ¡¡¡caja??? Menudo lumbreras...


La otra me viene con que tiene un poquito de sinusitis.
Que se nota la nariz como taponada y que ya no sabe qué hacer...




Y a mí que me da que esa no es la solución...
La que ha liado la china en el LIDL. Porque a esa, os lo digo yo, se le ha quedado cara de china ya pa siempre. Confirmado.
Hija, sé que estabas desesperada, pero... ¿tanto como para sorberte el cerebro con una ventosa?



Nativo... ¿de dónde? ¿De Latinolandia? ¿O es que se trata del mismísimo Ovidio ofreciéndose de teacher?
Mira que hay gente astuta por el mundo, ¿eh?
Me encantaría saber cuántos padres desesperados le han llamado solicitando sus servicios... y qué nota habrá sacado el chaval, ya que estamos.

Puaggg. Y que no me haya fijado yo nunca, con la de yogures que gastamos en casa y lo quisquillosa que me pongo con estas cosas...
También podrían haber rotulado el "sabor a plátano" con menos mala-baba...

¡Estamos rodeados de espabilaos, ¿eh?!

sábado, 29 de mayo de 2010

Lelismo al cubo

En anteriores capítulos de Si me lo cuentan no me lo creo

HAY GENTE QUE ME PONE MALA

Bien, pues vamos con la secuela de “Las ocurrentes aventuras de la descerebrada de Heidi Klum”.

La mentecata de piernas largas, no contenta con llamar gordas a las modelos que se presentaron al concurso “Germany’s Next Top Model”, va y nos muestra en una revista de tirada internacional (VOGUE) cómo debe posar una novata en esto del modelaje:


Vamos a ver…. Heidi, maja…. ¿te estás burlando de Gabby en toda su jeta o lo tuyo es una oligofrenia sin diagnosticar?

¿Eres, simplemente, mala persona o es que ese día no habías desayunado y tenías los niveles de azúcar haciéndote de las suyas?

¿Te falta diversión en tu vida? ¿No tenías a Seal en casa para que te animara, que has tenido que llevarte a la Sidibe a una sesión de fotos para mofarte de ella ante todo el globo terráqueo?

No entiendo nada. A ver, a ver… cálmate, Esthertxu, que te va a dar un síncope y no es plan… ¿Pues no me parece ver que le está explicando a la pobre mujer cómo devolver una llamada y cómo pavonearse ante la concurrencia? ¿Es eso?

¡Tú eres tonta, Heidi Klum!. Es que ya ni disimulo los apelativos, no vaya a ser que no los pilles. Tienes a toda la comunidad fashionista riéndose de la pobre Gabby por tu culpa y a ti te la sopla. Porque tú vas de guay, haciendo ver que enseñas tus artes y conocimientos a todo chichibirichi, cuando la realidad es bien distinta. Te estás riendo de ella, la haces posar como una foca mareada y lo rematas publicándolo a toda portada en una revista de moda para que vean que tu altruismo y tus causas humanitarias llegan a todos los rincones del planeta. ¡Mala, más que mala! ¡Eres una pécora sin entrañas! ¡A tu lado, Cruella De Vil era una Ursulina!

Os juro que yo intento no leer ni una miajita de todo lo que se publica al cabo del año sobre esta mujer, pero la foto que os adjunto aparecía en todo su esplendor en una revista y mis ojos han sido más rápidos que mi cerebro. No me ha dado tiempo a pasar página y me he quedado pillada, obnubilada, ofuscada y confusa ante tamaña bufonada.

Me huele a desprecio. A canallada. A choteo, vaya. Hay que ser ruin y mezquina para meter a esta chavala en semejante embolao.

Parafraseando a la insigne Chábeli: “¡Heidi, eres gentuza!”

viernes, 28 de mayo de 2010

Junio, 1997...

… a eso de las 9 de la noche, en una zona de bares muy animada de Madrid, cerca de mi colegio Mayor…

Iba yo acompañada por mi amiga Isis (sí, qué pasa, mi amiga tiene unos padres egiptólogos que llevaron su hobby hasta las últimas consecuencias) tan contenta y sin preocupaciones en mi horizonte más inmediato…

Ella me contaba sus problemillas sentimentales y yo, en plan Elena Francis, le insistía en aquello de “Isis, algún día nos reiremos de esto, ya lo verás, no te preocupes y tal y cual”… cuando, de pronto, como salido de la nada, aparece un tío aparentemente serio, tranquilo y de lo más “normal”, que nos aborda en mitad del recorrido y nos suelta:

EL NORMAL: ¿Tenéis papel?
ISIS: (tirando de mi brazo e intentando huir a toda pastilla) No.
YO: Espera que…
ISIS: (clavándome sus garritas en el codo y tirando como si estuviera jugando a la soga) He dicho que no tenemos.
YO: Pero Isis, que esperes un poco, que te digo que creo que…
ISIS: A ver, que te estoy diciendo que NO TENEMOS. ¿Lo pillas? (Girándose hacia el tío, que nos miraba como una lechuza) No tenemos. Hasta luego.
YO: A ver, Isis, que no se puede ser tan borde con la gente. Espera un poco, chaval. Déjame mirar en este saco (lo mío no es bolso, es un saco de patatas en toda regla) que algo tiene que haber…
ISIS: (…)
YO: … porque es que tengo de todo, ¿sabes? Tengo chicles, las gafas de sol, el bonometro, sujétame la cartera, Isis… a ver, que en algún sitio tendría que haber un papel, espera a ver… hmmm… no, justo hoy, no llevo papeles… estoooo…. ¿te vale con un kleenex??? (le digo sacando uno al aire y sujetándolo de una esquinita, por si el tío me ha salido escrupuloso)
EL NORMAL: (…)
YO: Que si te vale con un kleenex, digo, para apuntar lo que necesites, ¿eh?. Es que hoy no llevo la agendita encima para arrancarte una hoja. ¿Lo quieres?
EL NORMAL: No, no, es igual, déjalo… (y se larga espantado, como si le hubiera llamado “joputa” en tol morro o similar…)
YO: Hay que ver, la gente… cómo es, ¿verdad?. Me tiro 2 horas (no soy andaluza, simplemente exagero a diario) buscando en el bolso y el tío ni me lo agradece. Si me pasa a mí, te prometo que cojo el kleenex, aunque sea muy incómodo para escribir y bla…bla…bla…
ISIS: (que acaba de empezar a descojonarse, supongo que por la bajada de endorfinas) ¡¡¡Serás ilusa!!! Que nos ha pedido papel. P-A-P-E-L. ¿Entiendes?
YO: Ya. Papel. ¿O es que me estás insinuando que “papel” no significa “papel”, Isis? ¿O es que tampoco te llamas “Isis”???
ISIS: No, cielo, te estaba pidiendo papel, pero PARA FUMAR. ¿No has visto que el tío llevaba la maría en la mano y quería liarse un canuto?
YO: ¡Joder! ¡Joder! ¡Joder! ¡Ya he vuelto a quedar como una paleta! Pero tú…. ¿cómo no me avisas? No sé, con algún gesto, una indicación, ¡algo que me haga ver que estoy metiendo la pata por enésima vez! ¡Podrías haberme explicado estos códigos internos de los universitarios, coñe, que a mí si me dicen "papel", es "papel", no "papel de fumar pa hacerme un porrete", hombre ya!
ISIS: ...Es que no podía… de verdad…. de la impresión…. no me salía nada…. (ni la entiendo de las risotadas que se está pegando a mi costa). Es que… te veía… tan concentrada buscando… tan emocionada… que no quería… (juajuajua) molestarte… ni chafarte la buena obra del día…. (está por los suelos, sujetándose las tripas y con la mandíbula desencajada).

Si un día os pasáis por la ciudad universitaria de Madrid, podéis preguntar por “la papeles”, que os indicarán fácilmente dónde encontrarme. Todavía hoy es el día que me señalan con el dedo cuando pasan los porreros a mi lado.

Lo sé, lo sé. No digáis nada, que ya me han llamado de todo… ¡y dejad de reíros de mí, leches, que os oigo desde aquí! Si ya me lo decía mi madre: “hija, ¿dónde vas a vivir mejor que en el pueblo?”. Pues en ningún sitio, mamá, en ningún sitio….

jueves, 27 de mayo de 2010

¡Qué bien disimulas!


LA MENDA: Uyyy, Elviraaaa… lo que acaba de entrar por la puertaaaa….
ELVIRA SUPER-STAR: ¿Por la puerta??? ¿Qué puerta??? ¿Qué puertaaaa???
LA MENDA: ¡¡¡No, no, no!!! ¡No te gires, que nos pilla! Yo te indico…
ELVIRA SUPER-STAR: ¿Qué puerta?? ¿Qué puerta??? ¡Dimeee!
LA MENDA: Que no te gires, coño ya, que te indico yo. A las tres.
ELVIRA SUPER-STAR: ¿A las tres? ¿Qué tres? ¿Las tuyas o las mías?
LA MENDA: Joderrrr, las suyas si te parece…
ELVIRA SUPER-STAR: ¿Las suyas? Pero, ¿pa dónde mira?
LA MENDA: A ver, céntrate. A mis tres. Puerta Sur. Justo ahí, paradito. Pero no te gires, que está mirando pacá
ELVIRA SUPER-STAR: ¿Puerta Sur? Pero… ¿qué mierda-contraseña es esa??? ¿Ahora usas brújula en la oficina, o qué?
LA MENDA: Mecagüentuorientación, Elvira. La puerta de entrada y salida. La única puerta. LA puerta. ¡Por donde has entrado hace cinco minutos, pesada!
ELVIRA SUPER-STAR: Si es que te gusta complicarlo todo… entonces, en la puerta de entrada y salida. Que está, por lo visto, a tus tres y da la casualidad que la orientaron hacia el sur. ¿Es eso?
LA MENDA: Ssomismo, ssomismo… ayyy, es que no sabes cómo essss….
ELVIRA SUPER-STAR: Me estoy atacando por momentos. ¡Claro que no lo sé, como que no me dejas mirar, japuta, que lo quieres tó pa ti! ¿No me puedo girar?
LA MENDA: No, no, ni se te ocurra, que te va a pillar.
ELVIRA SUPER-STAR: ¡Pero si tú le estás mirando fijamente!
LA MENDA: Ya, pero yo disimulo a la vez que hablo. Tú no sabes hacer eso.
ELVIRA SUPER-STAR: ¿Que no sé? Ya lo verás.
LA MENDA: ¡Que no, que no, que yo te lo describo!
ELVIRA SUPER-STAR: Vale, esto es genial. Es como si me das la receta del pollo a la Pantoja pero no me dejas catarlo. Perfecto. A ver, empieza…
LA MENDA: Moreno. Alto. Bronceado. Ojos que parecen como verdes. Dientes perfectos, estilo “piano de cola”. Bien vestido. Delgado pero cachitas. Se le ve como perdido. No sé a quién busca…
ELVIRA SUPER-STAR: ¡A mí, a mí, que sea a mí!
LA MENDA: A ver, Elvira, que tú has pasado a verme. Que no trabajas aquí, te recuerdo…
ELVIRA SUPER-STAR: Siempre me tienes que fastidiar el momento. ¿Me acerco disimuladamente y le pregunto qué quiere?
LA MENDA: ¿Disimuladamente? ¿Tú, disimular?? Pero que no sabes, Elvira, ¡que no te enteras! Espera a ver, que parece que echa a andar…
ELVIRA SUPER-STAR: Que venga pacá, que venga pacá… qué suerte que acabo de salir de la pelu...
LA MENDA: Cállate, Elvira, dime algo, saca un tema, que se acerca…
ELVIRA SUPER-STAR: Estooo…. Y TU MARIDO, entonces, ¿¿¿me va a presentar a algún AMIGO SOLTEROOO???? (No puede chillar más la mala-pécora)
LA MENDA: Cabrona….
ELVIRA SUPER-STAR: Porque, tú, COMO YA TIENES NIÑOS CRECIDITOSSSS, NO LO NECESITAS…
LA MENDA: Pues no sé…. (girándome hacia el desconocido) Hola, ¿le puedo ayudar en algo?
EL GUAPÉRRIMO: Hola, estaba buscando el departamento jurídico. Vengo a dejar un currículum…
LA MENDA: Sí, es aquí. Siéntese, por favor. Elvira, si no te importa, luego te llamo. ¡Chao!
ELVIRA SUPER-STAR: Pe..pe..pe.. sí, claro, ya… luego me llamas, (vaya patada me ha metido la tía-zopenca en toda la espinilla) que te tengo que decir una cosa, ¿vale???

Y, así, siempre…


miércoles, 26 de mayo de 2010

Mear levitando

¡Qué difícil es ser madre, os lo juro!
Estoy en plena fase de aprendizaje de la niña. En concreto, en el capítulo ese que nos enseñaron a todas nuestras madres: cómo mear levitando.

Y no es nada fácil. Mi hija sigue sin comprender el término “recubrimiento”. Ella es de las que piensan que todo el mundo es bueno, limpio y aseado. Está en esa edad ignorante-de-la-vida en la que el reciclaje es el mandamiento más importante después del “no matarás” o del “amarás al prójimo como a ti mismo”. Y lo de forrar el inodoro público de papel higiénico, como si fuese un regalito de Navidad, no se le mete en el cocoroto. Dice que eso no es ecológico y que le parece derrochar papel a lo tonto, con la de árboles que va a haber que talar para echar un meo. ¡Dichosa Educación para la ciudadanía, que está convirtiendo a nuestros niños en seres cívicos ajenos a la realidad más disoluta!.

Yo intento hacerle ver que no es tan sencillo como parece. Que hay que estar ágil y tener reflejos, porque conozco a más de una que ha acabado con el zapato dentro de la taza del inodoro. Pero ella se ofusca con los detalles y se me cierra en banda. Verás la de hongos y papilomas que me va a traer ésta a casa… como si lo viera. Llega al baño, se apoltrona sobre la tapa, como si acabaran de limpiarla con Ajax Pino, y no levanta las posaderas hasta que da el jolgorio por concluido. Lo que os digo: va a acabar con el culo en carne viva. Si la ve mi madre, me cae una bronca de tres pares. Porque tiene muy a gala haber entregado a sus hijas el testigo de la levitación urinaria, igual que se lo pasó a ella su madre y así sucesivamente. Es casi una cuestión de estado. Lo primero que toda buena madre enseña a su hija. Y la mía, con orejeras por culpa de la LOGSE. Cagüentó

- Pero, mami, si has cubierto toda la tapa con papel, ¿por qué hay que dejar el culo en el aire?- me pregunta ella de forma hiriente.
- Hija, porque nunca se sabe si ha quedado una esquinita sin cubrir- es que es muy ingenua, que os lo digo yo…
- Pues no lo entiendo- está cerrada. Se lo noto. Igualita que cuando se empecinaba en que eso de poner un unito sobre las decenas porque “me llevo una” era una chorrada sin sentido.
- Cariño, tú lo cubres con los kleenex que has de llevar siempre en el bolso y no se hable más. Pero acuérdate de guardar el último para la gotita, ¿eh?- le explico por enésima vez. Y, cuando bajes de las alturas, ojito con chapotear en el charco que encontrarás junto a la taza, ¿oído? No se sabe lo que es, ni nos interesa saberlo.
- Mamá, no me creo que esto lo haga la abuela sin caerse- desconfía de todo. Clavadita a su padre. Creo que no vamos a llegar a nada por este caminito….
- ¿La abuela?? Uyyy, no sabes lo que dices…. La abuela fue la que inventó la levitación urinaria, hija, ni te lo imaginas…
- ¡Pero mami, si tiene un hierro en la cadera y no puede hacer esfuerzos!- ya está hablando la sabihonda que hay en ella ...
- Hija, la abuela lo hace sin esfuerzo alguno. Créeme. Dile un día que la acompañas al baño y lo entenderás todo...
- Ah, pues bueno, se lo diré a ver

Espero que mi madre consiga lo imposible, porque yo he tirado la toalla.

martes, 25 de mayo de 2010

El muerto al hoyo y el vivo al Antro's

Ayer me tocó acompañar a una amiga al tanatorio a velar a su abuelo, que había muerto a los 95 años.

Lo que prometía ser una tarde luctuosa, llorosa y gris, acabó convirtiéndose en un despiporre sin control del que todavía me estoy recuperando.

Resulta que el finado no soportaba los velatorios ni el color negro, así que la máxima de todos los familiares y amigos allí congregados era:

- vestir de colores brillantes y cantosos
- beber cualquier líquido con una concentración alcohólica mínima del 12%
- cantarse todo el repertorio favorito del abuelo, por turnos, bien a dúo o en coral de voces blancas, daba igual
- no llevar flores al muerto: en todo caso, algo de picar y punto.

Nunca me había tocado nada parecido. Yo no iba preparada y tuve que desprenderme de mi americana negra y envolverme cual momia en un chal que me dejó la viuda, de color rojo-pasión, por aquello de no dar el cante y parecer la triste de la reunión. Mi corona fue ninguneada con total desprecio y quedó tirada en una esquina.

Empecé con los chupitos de tequila nada más entrar en aquella sala. Tenían al abuelo de cuerpo presente y, tras cuatro tragos, te juro que me daba la sensación de que el hombre movía un pie al ritmo de las rancheras que interpretaba la concurrencia. Con deciros que entraban los asistentes a los velatorios de las salas contiguas, sorprendidos y con los ojos desorbitados, para acabar quedándose a la festolina… aquello estaba de un animado que no veas.

Al abuelo le habían plantado una copa de su vino favorito pegadita a la caja, acompañada de una tabla de quesos, por aquello de no beber sin tener algo en el estómago. De locos. Mi amiga y yo, a base de tequilas y almendritas, aguantamos el tipo como pudimos. Pero cuando llegó el cura que iba a oficiar el funeral, se armó la marimorena.

El hombre no sabía con quién tratar los temas importantes y recurrió a mi amiga, porque debió de parecerle la más sobria. Cuando le comentó que, al final de la ceremonia, se tocaría una melodía en el órgano de la Iglesia, la cosa se torció, porque un primo de mi amiga confundió la “marcha fúnebre” con “irnos de marcha fúnebre”, y empezó a gritar “¡esoooo, a mover el esqueletoooo!”. El cura, todo agobiado, gritaba: “nonono, al finado lo dejamos en la caja, nada de moverlo”. Pero la gente ya iba a su rollo, comentando cuánto le gustaba bailar al abuelo y lo bien que se le daba el pasodoble “a lo agarrao”. Tuvimos que decomisar todas las botellas, porque los estábamos perdiendo y la integridad del abuelo peligraba seriamente.

Cuando el encargado del tanatorio vino a avisarnos de que cerraban las puertas, todos comenzaron abuchearle, cantando a voz en grito “del lado de don Braulio, no nos moverán, del lado de don Braulio, no nos moverán, la la la laaaa”… muy fuerte. El cura y el encargado tuvieron que tomar cartas en el asunto y llamaron a la Policía, que dispersó a la viuda y a sus familiares enarbolando sus porras al aire.

Salimos como pudimos de aquel lugar. Los más animados, tiraron hacia el Antro’s a seguir brindando por el abuelo, pero yo no podía ni con mi alma y tiré pa casa haciendo eses. Menos mal que los niños ya estaban dormidos cuando entré por la puerta, porque me llega a pillar mi hija viniendo de un velatorio, envuelta en un chal rojo lleno de lamparones de tequila, incapaz de dar dos pasos rectos seguidos y con una corona de flores alrededor del cuello a lo hawaiano y se lo casca a su profesora de Catequesis sin vacilar.

Y a ver con qué cara me presento yo luego en la reunión de padres a ofrecerme a leer las peticiones en la Misa del domingo…

lunes, 24 de mayo de 2010

¿Éramos tontos?

A los niños de hoy en día ya no se les engaña fácilmente.
No son como nosotros, que tragábamos con todo.
Mis hijos, por ejemplo, se las saben todas. Como les saques de los Jonas Brothers, los Gormitis o Bob Esponja, te empiezan a hacer preguntas y te dejan con el culo al aire.

El problema es que a mí me toca un pie que se pasen el fin de semana hilando capítulo tras capítulo de Sin-Chan, porque es un personaje un tanto exhibicionista, con un padre machista y una madre abnegada con pinta de maltratada, que no creo que pueda servir de ejemplo a ningún chaval. Pero, como a ellos les hace tanta gracia, no hay forma de cambiar de canal. Se quedan como hipnotizados.

Pero a mí, a burra, no me gana nadie, así que he conseguido un par de DVDs de los programas de mi niñez y, tras esconder sus pelis en el armarito del baño (que es el más alto de la casa), les dije que se prepararan para ver series de calidad, de las de mamá, de las de toda la vida, vaya, que esas sí que son instructivas y divertidas.

- Mami- me salta la cría a las primeras de cambio- esa cosa rosa, con pinchos y ojos saltones, que encima habla… no será un erizo, ¿verdad?
- Hmmm… sí, cariño, se llama Espinete y es muy simpático.
- Entonces…. ¿es o no es un erizo?- mi hija es así: las cosas tienen que quedarle claras.
- Sí, hija, dices bien. Es un erizo.
- Un erizo que habla, ¿no?- me insiste de reojo y haciendo gestitos con la boca torcida.
- Sí. Habla, canta, se ríe y ya verás la de amiguitos que tiene.
- Amiguitos…. ¿Te refieres al panadero con pinta de borrachito y al Don Pimpón ese que ni sé qué animal representa?- me dice sospechosa.
- Sí, sí, pero el panadero es muy salado, ¿no crees?- y a mí que me encantaba Chema… pero el caso es que, ahora, bien visto, sí que tiene pinta de porrero, sí…
- ¿Salado? A mí me parece un triste…-sabrá ésta lo que es un triste, si los personajes de sus series tienen siempre la sonrisa puesta…
- ¿Y Don Pimpón? ¡No me digas que no es buenísimo!- yo, intentando motivarla.
- No sé muy bien qué animal es, con ese sombrero no me queda claro…
- Yo creo que es un buhíto, ¿no crees?- toda la vida he asumido que era un búho, no sabría decir por qué…
- Pues a mí me parece un hurón. Gordo, pero un hurón.
- ¿Un hurón? Hija, qué cosas tienes, ¡si es un búho de peluche, vamos, yo lo veo clarísimo!
- Pues yo no. Mami, ponme otra cosa que esto es para enanos y a mí no me hace ninguna gracia.

Bien, pues pongo la otra, que fijo que le encanta.
A los 5 minutos de visionado, ella empieza de nuevo a la carga:

- Hmmm mami, este niño que me has puesto… ¿viaja solo por el mundo?
- No, cariño, le acompaña su amigo, el mono Amedio.
- ¿Un mono? Eso es un bonobo, mamá. Es como un chimpancé enano- en buena hora le compré la Encarta.
- Pues eso, un mono.
- ¿Y le deja su papá ir con un bonobo? ¿Y de qué viven, mamá, de dónde sacan el dinerito para comer y sacarse el billete del barco?
- Hija, en los dibujos no siempre lo explican todo- ahí, ahí… lo has clavao, que empiece a darse cuenta que, en la vida, no todo tiene explicación racional.
- A lo mejor, como son dibujos, no tienen que comer, ¿eh, mami?
- Pssseee… puede ser….- ¿qué le digo yo a esta???
- Pues qué suerte.
- ¿Suerte? ¿Tú sabes que a Marco le abandonó su mamá y se tuvo que ir a la otra punta del mundo a buscarla, cielo?- estoy flipando yo sola, me lo noto…
- Por eso. Podía ver los dibujos que quisiera y jugar con su mono hasta las tantas- ¡toma indirecta que me acaba de soltar la cría!.
- Mira, cariño, mejor te pongo Hannah Montana y nos dejamos de tonterías, ¿te parece?- yo, claudicando, en mi línea… con razón en Francia prohibieron emitir Marco, porque podía ocasionar trastornos psicológicos a los chavales. Así estoy yo, enajenada perdida…
- Vale, mamá, pero luego no me digas que no he visto lo que tú querías, ¿eh? Y no me vuelvas a esconder los DVDs en el armarito del baño, que casi me caigo de la silla para bajarlos.

Cualquiera sigue con el repertorio.
La siguiente que tocaba era Heidi. Mejor me la guardo, junto con la Abeja Maya, Mazinger Z y el osito Misha, porque creo que van a fracasar estrepitosamente. No sé en qué momento crecieron lo suficiente para hacerme pasar por una blandita y una milindris, pero juraría que yo tragué con estos dibujos hasta, mínimo, los trece o catorce años…


¿Tan tontos éramos entonces y tan listos son ahora?

domingo, 23 de mayo de 2010

Si ellas lo dicen...


Me acabo de enterar de que tres artistas mundialmente conocidas han sacado un libro que, dicen, va a convertirse en la Biblia Masculina para el ligoteo. Estas tres illuminati, a saber, Madonna, Cameron Díaz y Demi Moore, abren sus carnes y sus corazones a todo color en un libro, en el que explican todo aquello que los hombres no saben sobre nosotras y las relaciones.

Entre las perlas de estas tres doctoradas en las artes amatorias, podemos encontrar frases como estas:

- Demi: “Si lo que quieres es quitarte la ropa, céntrate en lo que estás ofreciendo, no en lo que quieras que te den. Puede que metas gol una vez, pero podemos oler vuestro egoísmo a leguas y, la verdad, no nos interesa nada.” En una palabra: hay que bajarse al pilón más a menudo, chavales, de lo contrario, os exponéis a que la contraria os mande a practicar el Wipp Express, no sé si se me entiende… Pero vamos, que tampoco es que me parezca un consejo tan especial. El que esté aprendiendo algo gracias a estas palabras de sabia, es que era un zopenco sin salvación. Demi, hija, no sé con qué tipo de egoístas te has cruzado en tu vida, pero de tus palabras se deduce lo peor…
- Madonna: "Las mujeres existen para exterminar el ego de los hombres... es así de sencillo. Aceptadlo y la vida os irá mucho mejor. Además, a las mujeres les gusta que los hombres les digan que están. Si queréis más, tendréis que pagar por ello". Y dale molino. O yo estoy muy espesa, o ésta se refiere a lo mismito que Demi, sólo que lo camufla entre Visas y billetes de cien pavos, ¿no?. Se ve que está más acostumbrada a que le paguen por según qué servicios…
- Cameron: la más romántica, a todas luces, aconseja “perderse en el milagro del amor, la belleza y la sexualidad”. Menuda cursi. Es, claramente, la panoli del grupo. No sé ni cómo la ajuntan las otras dos…

Por si todo esto fuera poco, aparece en el libro una cuarta en discordia. Se trata de una actriz poco conocida por su nombre real, Soleil Moon Frye, pero si os digo que, en su más tierna infancia, era la prota de una serie llamada “Punky Brewster”, quizás os suene más. En cualquier caso, esta es su jeta:


Y esta es su frase para la posteridad: “Nos gusta sucio, al igual que a vosotros”. Habla por ti, majeta, que a mí ni me has preguntado. Sucio, lo que se dice sucio, pues tampoco. Donde esté un tío duchadito, con su desodorante echado y sus efluvios bajo control, que se quiten los guarreras que se notan a kilómetros. Ni que fuésemos perras en celo que tenemos que olerlos a cien leguas para identificarlos como “disponibles”… ¿O se referirá a “sucio” en plan: “dime cositas guarras, que me encanta”? Pues tampoco. Mejor limpios y calladitos, que esto no es una peli porno y luego pasas tal vergüenza rememorando el momento que te puedes hasta cargar la relación. Deja, deja. Tus consejos me los paso por la piedra, Punky Brewster, que te veo con tus coletitas y tu mirada dicharachera y todavía no comprendo cómo te dejaste meter en este lío.

Ya he oído varios comentarios sobre esta Enciclopedia ilustrada y muchas me han dejado de una pieza. Todo depende de quién opine. Ellos, realistas como son, me cuentan que “lo mejor para ligar es tener pasta, si eres un tío, y unas buenas tetas, si eres tía”. Eso es ir al grano y no lo de la Beata Cameron Díaz. Ellas, más incrédulas, alegan que “ésto sólo puede servir para pillar un calzoneitor y que es puro Marketing para desesperados”.

¿Cómo lo veis? ¿Os comprarías el libro o lo utilizaríais para calzar la mesa del salón si os lo regalaran?

sábado, 22 de mayo de 2010

Hablar por hablar

Últimamente, sólo me topo con frases manidas.
Palabras que te sueltan en el súper, en el trabajo, o lo que es peor, en la prensa, como si fuesen de vital importancia, cuando la verdad es que no significan nada.

Porque, a ver, cuando te plantan bajo la foto de Borja Thyssen la coletilla esa de “un joven de su tiempo”, ¿a qué demonios se refieren? ¿Qué joven no es de su tiempo, salvo el bueno de Michael J. Fox, viajando al pasado con su De Lorean? La palabra "joven" ¿no implica, justamente, que vive en el tiempo actual, en el presente, vaya, en “su” tiempo, que para eso ha nacido en “los tiempos que corren” y no hace un siglo? Que esa es otra: los tiempos que corren. Gran cerebro el que inventó esa sentencia. Como si hubiera otros tiempos más perezosos, más quietos, más… ¿parados?


Puedo entender que haya jóvenes que susciten dudas y parezcan dar sentido a la expresión, como la tal Paloma Segrelles, que nunca fue joven, o la incombustible Lady Gaga, a todas luces futurista. Pero son excepciones raras de encontrar. Los jóvenes “de hoy”, “de su tiempo”, o de “los tiempos que corren” son simplemente eso: jóvenes. No le demos más vueltas ni les pongamos sobrenombres, que nos estamos liando a lo tonto, me temo, por rellenar hueco en los papeles…

Cuando leo aquello de “un hombre hecho a sí mismo”, me pasa algo parecido. ¿Qué quieres decir, majete, que agarró unos huesos de las sobras del pollo de su madre, unas tiras de piel del cordero de los domingos, le robó el peluquín a su abuelo, lo puso todo junto con gracia y salero y se dijo para sí mismo: ¡toma ya, soy un crack, me acabo de fabricar a mí mismo, con dos cojones!? Vale, me dirás que la frase no hay que tomarla por lo literal. Bien. Entonces, si nos ponemos metafóricos, ¿“hacerse a uno mismo” vendría a ser algo así como crecer, estudiar, formarse y trabajar, hasta llegar a ser “alguien” en la vida? ¿Es eso? Pues entonces, todos nos hemos hecho a nosotros mismos, ¿no? ¿O soy la única imbécil que se ha jamado todo el trabajo para “hacerse a sí misma”, cuando resulta que los demás han encontrado un pringao que “los haga” sin mancharse ellos las manos? No, ¿verdad que no? Pues me borras la frase ahora mismo, por redundante y pedante.

Esto me ha venido a la cabeza a cuenta de un anuncio que he leído en una revista de productos infantiles. Mi compañera de trabajo anda buscando una sillita para su nuevo bebé y, entre las múltiples descripciones que aparecían en esa revistilla, una llamó mi atención. Decía algo parecido a esto:

Sillita XS Mini Bebé
Modelo Ultra Slim
Descripción del producto: sillita funcional.

Sillita funcional, dice. ¡Tócate los membrillos!
No, si te parece la quiero disfuncional, para colocarla sobre el aparador, como si fuera un Tápies. ¡No te digo!

Pues claro que quiero que funcione. ¡Como te la vendan rota, ya me dirás pa qué te sirve, más que de adorno! Funcional, supongo yo en toda mi ignorancia, es algo adecuado a sus fines. Algo útil, que cumple su “función”, como su propio nombre indica. Como sea todo lo que me puedes “vender” de tu producto, vas dado.

Y que eso lo pongan negro sobre blanco…


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