- Como te lo cuento, Satur, que está la cosa muy mala. Entiendes lo que te digo, ¿verdad?
- Ehhh, sí, sí…
- Pues eso. ¿Tú qué habrías hecho en mi lugar?
- Ehh, sí, claro que sí…
- ¿Sí, qué?: ¿sí, córtate las venas, o sí lo otro?
- Sí lo otro, claro que sí…por supuesto…
Satur ya no da pie con bola. Sigue asintiendo, pero yo sé que se encuentra en un universo paralelo. De esos que jamás convergerán con el mío, aunque le sigan la pista.
- ¡A ver, Satur, deja de mirarle las peras a la rubia y atiéndeme un poco, que esto es importante!
- Sí, claro que sí… faltaría más,… ajá, ajá… yo estoy de acuerdo, de hecho, habría hecho lo mismo… sí, sí ...-lleva el piloto automático puesto. Se lo acabo de pillar.
- Satur, atontao, que he dejado de hablar hace dos minutos, ¿estás ido?
- Uyy, si yo te contaraaa… sí, sí… tentiendo…
- ¡Tierra llamando al Capitán Satur-no, baja de la galaxia que tienen un meteorito a punto de estrellarse contra la superficie y te necesitan!
- Ajá, ya… ya… hay que ver… sí, sí… uyyyy…. Sí…
- Satur, como no me atiendas en tres segundos, te ganas un soplamocos por albardao. Tres…
- Ya, ya… si es queee….
- Dos…
- Sí, sí… talmente….
- Unoooo
- Claro, claro…
- Ploffffssss
- Ayyy, coñooo, ¿qué ha pasao??? ¿Tenía una avispa?
- ¿Una avispa? ¡Lo que tenías era un par de tetas como mi culo de grandes, bien metiditas entre la hipófisis y el hipotálamo! Si no te llego a dar, te destrozan el poco seso que te queda. Ya me estás dando las gracias.
- Mira que eres, ¿eh? Si no sé ni de quién hablas…
- Ya, ya, si te creo, que es lo malo. Mira, Satur: esas domingas tenían dueña, que me temo que ni te has dado cuenta. La titular es la rubia y las que cuelgan son las arrendatarias. ¿Te enteras? A ver si miras un poco más arriba, que es que te quedas siempre atascado en el mismo sitio, leñes…
- Si ni la estaba mirando… ni me había dado cuenta de que estaba ahí…
- Ya, ya… pues ahora límpiate la baba, que te has puesto la camiseta perdidita…
- ¡No jodas! Es el hambre…
Será lerdo… para un amigo que me permite desahogarme y soltar sapos y culebras sobre el género masculino por mi boca, se me queda atontolinao a las primeras ubres de cambio…
Me parece que el Capitán Satur-no, como le gusta que le llamemos, está perdiendo facultades, si es que alguna vez las tuvo… voy a tener que buscarme un amigo de repuesto, porque Satur ya se conoce todas mis paranoias y no le echa cuentas. Ninguna le asombra. Se las sabe todas. Y a mí, si no se indigna por simpatía, no me sirve.
Pero es que lo está pasando fatal, el pobre. No se lo puedo tener en cuenta.
Su última novia le puso los cuernos (agárrate los machos) ¡con otra tía! Vamos, que lo que para otros es un sueño húmedo, para Satur se ha convertido en su peor pesadilla. Él ya se veía con la casita, la valla blanca, la lechera pechugona y los perros correteando entre los niños. Y ¿qué es lo que tiene? Pues a toda la cuadrilla despepitada, cantando en las reuniones “viva el rollo bollo” sin ningún tipo de compasión.
Ten amigos pa esto…

































