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domingo, 6 de marzo de 2011

Tevía poné dos velas negras...


Esto lo leo un 28 de diciembre y aquí no ha pasado nada.

Pero llega a mis pupilas en pleno febrero y, claro, una no es de piedra.

Luego dirán que le saco punta a todo, pero es que me lo ponen a huevo, no me digas…

Detenido un chamán en Alcudia que sodomizó a una paciente con un cirio para «curarla».
El curandero aseguró a la mujer que si le introducía la vela podría sanar su espíritu atormentado.

«La vela te purificará»- se ve que le insistía el charlatán a la buena mujer.
Y ella, acostumbrada como está al marío-borrachito que le ha tocado en suerte, que (para qué nos vamos a engañar) le ha pedido cosas peores, pues no vio mayor problema y se dejó hacer…

Pero algo debió de escamar a esta señora cuado el hombre, enarbolando un peligroso mechero bic, procedió a prenderle fuego a la vela en el mejor momento, esto es, cuando el cirio estaba bien sujeto por sus potentes posaderas.

Si es que lo estoy viendo y me está doliendo…

Total, que ella decidió denunciar al curandero.

Pero no os vayáis a creer que lo hizo por pirómano inoportuno, qué va.

Lo denunció porque ( y esta es la mejor parte, sobre todo para el sanador) le dio la sensación de que el chamán también había utilizado su miembro viril en el proceso de «curación».

“Yo es que estaba en un estado anímico muy bajo”- se excusa el cirio humano.

Claro, claro… y no me digas más: te pegó el subidón nada más salir de la consulta, ¿eh, pillina?

“Es que me dijeron que este hombre tenía unos poderes sobrenaturales para curar espíritus atormentados“.

Para atormentados los cirios, guapita-de-cara. Que a los pobres nadie les ha pedido permiso para cambiar de vocación de forma tan brutal. Acabar tus días entre las nalgas de algún desaprensivo-depresivo no debe ser para hacer alharacas.

Que esa es otra: yo me imagino a la pobre Guardia Civil tomando declaración a esta indignada y se me saltan las lagrimicas.

Ya me imagino al de verde con su primo:

-Estooo… sargento, que dice la señora que la acaba de violar un cirio sanador.
- Alférez, mire que le tengo dicho que el vino que le hemos decomisado al cura no es mosto, por mucho que él lo jure por la gloria de su madre.
- Que no, señor, que dice que la estaba sanando por el ano y le introdujo el pene en lugar de la vela.
-Si es que la gente se queda viendo los programas de la noche y se piensa que todas las perversiones son normales… déjeme a mí, que acabamos antes…

La noche concluyó con el chamán apresado.

Dicen que él no opuso resistencia.
Nos ha jodido Mayo: tampoco los cirios.
Y pa lo que les sirvió…

viernes, 30 de abril de 2010

No me claves el dedito, que te lo corto...


En la cola de una tienda de ropa, esperando a que la señora de delante devolviera 8 prendas y la dependienta le hiciera el abono correspondiente:

- Oiga, (me increpa la de atrás, clavándome el dedo índice en el hombro con todas sus fuerzas) es esta la cola para pagar?
- Sí, sí, aquí mismito es…- no, si te parece estoy aquí, parada cual pasmarote, viendo las moscas pasar por puro placer.
- Oiga, (me vuelve a clavar el dedito en la clavícula con mala leche) sabe usted si esta faldita es de la nueva colección o si es de esas que anuncian rebajadas en el cartel de ofertas?- me pregunta mostrándome una falda-pantalón de esas que ya ni se fabrican. De la nueva colección, me dice, yo es que me troncho… De dónde la habrá sacado, madre mía. Eso no se lo ponen, fíjate lo que te digo, ni las monjas del colegio de mis hijos. Y, esta tía, ¿me ha visto cara de dependienta o qué? ¡Si voy con abrigo, llevo 3 prendas en la mano y le acabo de decir que está en la cola de caja!
- Ni idea, señora, es que yo no trabajo aquí- le contesto con mala gana. Tengo el hombro dolorido de tanto dedito agresor.
- Ahhh, pues perdona, ¿eh?- me giro de nuevo y vuelvo a mi posición de “espera”. La de delante no encuentra la tarjeta con la que pagó su compra hace días y es imprescindible para que le hagan el abono, como le insiste la cajera. Paciencia.
- Oigaaa- vuelve a la carga la de la falda-pantalón, golpeándome con el dedo en pleno cuello- le importaría dejarme pagar a mí primero, que tengo muchísima prisa y sólo llevo una faldita?
- Es que tengo el coche en doble fila y me da miedo que me lo lleve la grúa- ahí, mintiendo a saco, que ya estoy harta de las jetas que pretenden colarse sólo porque les has respondido a dos preguntas y por eso ya eres tonta. La próxima vez, me hago la sueca.
- Ssssshhh… hmmmm… pfffé, seguro, el coche,…. en doble fila… en zona peatonal…- escucho cómo sisea la señora, indignada porque no le he dejado colarse. Yo sigo calladita. Ni me inmuto. Hago como que no la oigo, pero ella no para.- Si sólo llevaba una falda….. ya ves tú…. lo que le costaba….. juventudesta….me van a cerrar el Bingo… Oigaaa- vuelve a lanzar su dedo asesino contra mí, pero ya me las sé todas en lo que a caraduras se refiere y me adelanto a su movimiento, apartándome en el último segundo y dejando que la señora cargue toda la inercia de su cuerpo sobre… el aire- nooooooooo…..

Menudo leñazo se ha metido la señora. Ha caído de bruces, sobre el dedo estirado y no se ha dado contra el mostrador de puritito milagro. Toda la cola ha corrido a auxiliarla, pero justo en ese momento he oído a la cajera decir “el siguiente, por favor” y me he acercado a pagar mi compra. La señora, que se ha dado cuenta desde el suelo, sólo chillaba:

- ¡¡¡Cóbreme a mí, cóbreme a mí, que me cierran el Bingoooooooo!!!

La cajera no podía creérselo. La del suelo, berreando y sangrando por la nariz, los de la cola huyendo despavoridos porque la binguera les daba con el dedo sin control y yo, pagando sin inmutarme, como si fuera la insensible de la tienda. Si hubieran visto los moratones con los que he amanecido esta mañana por culpa del dedito homicida de la señora, no me habrían considerado un ser sin entrañas.

Odio que me toquen sin consentimiento. La gente enseguida se encariña y te sobetea a placer, pero yo debo ser de una pasta especial: insociable y desconfiada. Siempre mantengo una prudente distancia de seguridad en las aglomeraciones, colas y demás reuniones indeseables. ¿Por qué algunos se empeñan en toquetearte, clavarte cualquier extremidad o hablarte echándote el aliento? ¿No les han enseñado a no atosigar a sus congéneres? Mi madre se ha pasado la vida machacándome la cabeza con lo de “no molestes a la señora, no corras entre las mesas de la gente, no agites la toalla con arena encima de la cabeza de ese señor”. Y yo, si algo soy, es obediente.

¿Por qué tengo que aguantar las manías ajenas cuando cuido las mías hasta la extenuación por no molestar? ¿Es tanto pedir que los demás me paguen con la misma monedita?

domingo, 4 de abril de 2010

¡Al rico tattoo!

Mirad lo que me he encontrado esta mañana en la piscina:



Creo que esta no era la idea que tenía la señora cuando, de jovencilla, se tatuó unas letras chinas monísimas que había visto en una revista de moda.
Nadie le avisó que, al llegar a la edad adulta, se convertirían en letras de alguna lengua muerta que tendría que buscar entre los pliegues de su piel.

Cada vez que voy a la playa en verano y me cruzo con una jovenzuela con su chihuahua, por ejemplo, tatuado en la clavícula, mi mente genera la foto-del-futuro y siempre me imagino que el perrillo (pobre) se convertirá en una especie de morsa a la altura de las caderas. Esperpéntico. Ponte a buscar el chihuahua 50 años después. A ver si lo encuentras.

Atrás quedaron los famosos “Amor de madre” o “Mari te quiero” sobre el corazón.

Ahora lo que se lleva es tatuarse los nombres de tus niños en camboyano en el omoplato izquierdo. Al más puro estilo Angelina Jolie. O el nombre de tu “santo” en el interior de la muñeca. Para luego tener que versionarlo si cambias de pareja, tapándolo con otras letras o con un asterisco, pongamos, si te pilla en tu época “festivalera”. En breve empezarán a venderse los láser-quita-nombres caseros, ya lo verás. Porque no hay cuerpo que aguante 7 tatuajes, uno sobre otro, si no es borrando primero. Que te queda un manchurrón que no hay Dios que lo entienda…

¿Y esos signos tribales (así creo que los llaman) en la zona lumbar? Yo pensaba que eran las calcamonías que te regalan en las bolsas de los ganchitos y pelotazos, pero qué va, ¡son tatuajes perennes! ¡Y he visto a chavalillas de no más de 15 años con ellos sobre las tiras del tanga! ¿Esto cómo funcionará? ¿La niña te aprueba las 10 asignaturas del bachiller y le regalas el tattoo? ¿Y ya, cuando te aprueban la selectividad, vienen las tetas postizas? Vaya un mundo de locos…

A la niña de la vecina de mi prima Maruja le iban a regalar una orca en el tobillo por su Primera Comunión. Era la ilusión de la chiquilla. Pero como en el pueblo no tenían tatuadores de fiar, se vinieron a la capital a buscar uno que le hiciera una Willy en condiciones.

Resulta que el hombre no sabía hacer orcas y la niña ha acabado con un Bob Esponja amarillo-limón a la altura del empeine. El día de la Comunión, el cura ni la dejó entrar a la Iglesia, porque decía que el Bob Esponja ese asomaba por encima de las bailarinas de la cría y que eso no era de recibo. Un disgusto que pa qué. La niña a todo llorar, diciendo a su madre que a ver para qué se había tragado 3 años de catequesis, la madre corriendo a comprar unos calcetines a juego con el velo… ¡Qué lástima, de verdad, qué lástima!

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