Pincha +1 si te gusta el blog... ;-))

Mostrando entradas con la etiqueta levantar la mano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta levantar la mano. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de marzo de 2011

Que levante la mano quien...

- … no envuelva los botecitos de orina del reconocimiento médico en dos o tres bolsas de plástico, hechas un nudo (que queda como más hermético), asegurándose varias veces de que lo coloca bien recto, es decir, con toda la verticalidad que el bolsillo o el bolso permita, claro...

- … no haya ensayado una canción popera frente al espejo del baño, como si fuera una Britney Spears cualquiera o una Lady Gaga en horas bajas, armado únicamente por un cepillo redondo o un bote de laca a modo de micrófono improvisado. En caso masculino, cámbiese “popera” por “roquera” y “Britney” por “Led Zeppelin, Mika o la Streisand”, estos dos últimos, por supuesto, para el colectivo gay.

- … no se haya hecho fotos pseudo-sexies con el móvil o la cámara réflex, guardándolas durante un tiempo, jurando no enseñárselas a nadie y terminando por publicarlas “por error” (seguro, seguro), oportunamente editadas, en algún mail colectivo o red social. ¡Ojo, que hablo de fotos sexies, no guarras o, directamente, porno!

- … no haya guardado un par de rotuladores fosforitos acabados, por si, llegado el momento cumbre, resucitaran y la tinta volviera a correr por sus cerdas…

- … no haya jurado por sus muertos que jamás tendría un móvil y mira tú ahora, que lo pierdes o te lo mangan y te crees morir…

- … no se haya plantado en la cola del súper después de mucho elucubrar sobre cuál sería la fila más rápida, para acabar calculando a ojímetro qué puesto ocuparía si se hubiera puesto en la fila de al lado y no en la de la cajera manca…

- … no se haya cagado en toda la prole de la señora que se lleva la última barra de pan delante de tus narices, cuando la buena mujer ni siquiera quería pan y lo compra “no sé, venga va, por si viene mi nieto de visita y le apetece un bocadillo”. Abuela, no se engañe: los chavales de hoy en día no comen bocadillos, sólo grasas “trans” ¡y a mí me está ocasionando un trastorno de tres pares, que no hay otra panadería en 3 kilómetros a la redonda y los niños me escupen el bimbo a la cara!

- … no haya dicho a los colegas “yo con dos porciones me sacio” y luego, en la intimidad de su hogar, se haya empacado la telepizza familiar de 4 ingredientes sin pestañear ni levantarse del sofá, en plan “festín individual”. Eso sí, dejando los bordes, por supuesto… que yo me pregunto, ¿para qué le ponen borde, si nadie se lo come?

- … no haya improvisado una conversación polivalente (de esas que lo mismo te cubren ante los novios por no haber acudido a su boda, que te quitan un pelma de encima) con alguien que ni te suena, pero que te habla con la misma confianza con la que te hablaría tu propia hermana siamesa.

- … no haya pronunciado, a lo largo de su vida y con mayor o menor fortuna, alguna de las siguientes frases:

. “Yo nunca llevaré pitillos y jamás de los jamases me pondré plataformas”.
. “Apago la tele y me pongo a estudiar”… y me tragué tres culebrones y dos ediciones del telediario.
. “No pienso volver a beber”.
. “Déjame a mí, que tú no sabes”… y yo tampoco supe.
. “Estoy teniendo un déjà vu”.
. “Estoy llegando”, sin haber salido siquiera de casa.
. “Vas a ir a mamá”.


Y, ahora, confesad.
¿A que no habéis levantado las manos del ratón, eh, bribones?

Lo que yo decía.
Si os tengo calaos…


Quizá también te interese...

Related Posts with Thumbnails