Si digo que no tengo iphone, es que no lo tengo. Y punto.
Ni me estoy haciendo la interesante ni tiro de eufemismos para evitarme reconocer que tengo el modelo 3, en lugar del 4. No soy tan retorcida. Es sólo que mi viejo Nokia me sigue dando el servicio que se le supone, aunque sea de forma austera y falta de glamour. Me basta y me sobra con sus funciones y, aún a día de hoy, sigo sin sacarle provecho a muchos de los servicios que prometía desde su librito de instrucciones. Pero ya es como de la familia, por la cantidad de años que lleva conmigo. Jubilarlo, cuando todavía brilla si le da el sol de la tarde, me parecería una traición. Así que ni me lo planteo.
Por eso, cada vez que alguien me insiste (de nuevo) en que le envíe esto o lo otro por no-sé-qué-aplicación exclusiva del último modelo de apple, android o su puñetera madre, me pongo de los nervios. Es más, me hago la inepta-total, para hacerles notar su snobismo. Pero ni por esas...
- Pásame las fotos del finde con el "guatsap"- me dice Paqui cada dos por tres.
- No sé de quién me hablas- le contesto yo invariablemente.
- ¿Qué dices? ¿Sigues sin instalarte el "guatsap"? ¡Pero si te lo recuerdo cada semana!- me suele regañar de malos modos.
- Y yo siempre te contesto lo mismito: que mi adorable patato-Nokia no está para esos trotes y que no insistas en que le meta nada nuevo, que me parece oírle llorar desde el fondo del bolso cada vez que me haces ese tipo de insinuaciones.
- Es que no te entiendo. Cada domingo, Carlota, Elvira y yo nos montamos un chat gratis a través del móvil. ¡Y tú sin enterarte! Te pierdes lo mejor de la semana por vivir en el pasado.
- Pero qué dirás, si el lunes leo los cientos de e-mails acumulados en mi correo, donde dais cumplida cuenta de todo lo sucedido. No me pierdo nada. Muy al contrario, noto un exceso de información por vuestra parte. Que yo en ningún momento le he preguntado a Carlota por sus hábitos sanitarios y ahí la tienes, relatando con pelos y señales las bondades del kiwi en ayunas a todo el que quiera leerla. Sólo me faltaba más información, y encima en tiempo real. ¿Tú qué quieres, que vomite?
- Bueno, es igual. Contigo es inútil. Peor que hablar con la pared. Anda, pásamelas por blutúz y acabemos con esto.
- Tampoco conozco a ese señor. ¿Es tu último ligue? (Toma, toma y toma. Pa que la próxima vez hables con la pared, pero de verdad)- le pregunto como quien no quiere la cosa.
- ¿Tu móvil ni siquiera tiene blutúz???
- Y dale molino. ¿No te he dicho que es antiguo?
- Sí, pero... ¿como del Pleistoceno?
- No le ofendas, que te oye y luego se bloquea- le confieso entre susurros.
- ¡Lo que faltaba! ¡Encima de inservible, el trasto te sale susceptible!
- Pues mira, será todo lo carca que tú quieras, pero es el que mejor me resuelve la papeleta por un módico precio. ¿O acaso tu móvil último modelo te paga las facturas y la hipoteca? ¡Si te pasas el día apoquinando nuevas aplicaciones, hombre-por-favor...
- Buenoooo.... alguien está susceptible y esta vez no hablo del patato-Nokia... pues nada, hija, ya me imprimirás las fotos cuando puedas y me las escanearé en la oficina...o lo que se tercie... Hala, ahí te dejo, con tu amigo el viejales. Que ustedes lo pasen bien.
Y se ha ido tecleando a dos manos, seguro que contándole mi paranoia al resto del grupo, que está más enganchado al móvil que ella, si cabe.