
Underwear/Lingerie: las bragas, fajas y sujetadores de toda la vida, pero comprándolos a 60 euros el tanga, y perdiéndote por ello el famoso “3 euros por braga, ahí es ná: fíjate si hay glamour, que me perfumo el coño con Ambipur” de las gitanas del mercadillo.
Persona de perfil bajo: (evítense bromas de mal gusto sobre Torrebruno, Sarkozy o Ángel Cristo) dícese del mal llamado “profesional” que hace las cosas como el culo, pero pide sueldo de “alto ejecutivo” sin ningún empacho.
Derecho a la información: la posibilidad de llamar tontolculo al que se te ponga por delante, alegando que te lo permite la Constitución y eso es innegociable. También conocido como “insultar con un par”.
iPhone/iPad/Palm: la servilletilla del bar cuajada de garabatos, pero con software. O el papelito con la lista-la-compra, pero con tarjeta SIM y código PUK. O la agendita de teléfono de tu madre, sin tener que dejarla junto al teléfono fijo.
GPS: como la suegra-copiloto gritando “vete más pallá merluzo”, o “tuerce pacá albardao”, pero con la tranquilidad de poder insultarla al momento y en su cara o de permitirte cagarte en todos los Santos y sus reencarnaciones sin tener que pasar por Misa y/o el confesionario.
Refinanciación: modo fino de hacer pasar el “se lo ha quedao el Banco y ni me he dao cuenta” por un “me permiten pagarlo en cómodos plazos al 18% de interés durante las próximas tres semanas y ya, si eso, me lo vuelven a revisar el mes que viene con más calma, a ver si me quitan también la “lingerie” para afrontar los intereses que tampoco les he pagado”.
Trendspotter: el clásico imbécil que combina a lo Marichalar un pantalón de amebas con una camiseta de rayas y una flor en la solapa de la cantimplora que se trajo del Amazonas y escribe en su columna de una revista de moda que “la biología combinada con la geometría y la flora es lo más in del momento; la cantimplora es un must”.
Suspensión de pagos: (no confundir con el nuevo “concurso de acreedores”) cuando tu jefe te dice “esto lo cobras tú por encima de mi cadáver” o “por mis cojones que este mes te quedas con lo puesto por tirarte dos horas al teléfono con tu mujer” o “te va a volver a mandar de recadero su puta madre, que te has pegao la mañana de cafelito con los colegas”.
Hacer trekking/rafting/spinning/jumping etc…: el típico culo de mal asiento que se hizo tres brechas en la frente y cuatro en el tórax y extremidades de pequeño o que cazaba avispas con las manos porque le crecían una barbaridad y así daba unos soplamocos que era la envidia del barrio, el cual, debido a la añoranza de otras épocas, busca emociones fuertes que le impidan ver con claridad que está más cerca de los cuarenta que de los veinte y que es más probable conseguir un chute de adrenalina por parada cardiorrespiratoria que por el vértigo del momento.
Talk-show: lo que hacía José María Iñigo cuando se traía al programa a la Ramona para ilustrarnos cómo ordeñar una vaca sin que te arregle la espinilla a coces, mientras su marido, don Genaro, la llamaba de todo porque “qué sabrá ella, si el que ordeña soy yo”, pero con sofás horteras de colores imposibles, presentadoras jovencitas que parezcan supernumerarias del OPUS-DEI e invitados pandilleros desocupados que se piensan que “ordeñar” es sangrar a sus padres pa sacarles unas nuevas llantas de aleación para su buga.
La Transición: periodo histórico de duración ambigua que algunos creen estar viviendo todavía y otros sitúan “después de Patxi”, que sale a colación en cualquier debate de postín, especialmente si el tema versa sobre Carrillo o Fraga. No confundir con los años que van desde la coronación de Juancar hasta la Consti del 78, porque no vas a saber tú más que los contertulios de La Noria.
Mándame un e-mail: el “ponme un fax” de toda la vida de Dios o el académico “dámelo por escrito si hay huevos”, con la notable diferencia de que siempre tendrás la excusa de haber puesto un "asterisco" donde iba una "arroba" porque “yo pa esto de la tecnología nunca he servido, pero te lo mandé, ¿eh?”. Nos ha jodido. Se lo mandaste al limbo, porque lo que es a mí, ni de coña.
Vamos, que cada día hablo peor…
Persona de perfil bajo: (evítense bromas de mal gusto sobre Torrebruno, Sarkozy o Ángel Cristo) dícese del mal llamado “profesional” que hace las cosas como el culo, pero pide sueldo de “alto ejecutivo” sin ningún empacho.
Derecho a la información: la posibilidad de llamar tontolculo al que se te ponga por delante, alegando que te lo permite la Constitución y eso es innegociable. También conocido como “insultar con un par”.
iPhone/iPad/Palm: la servilletilla del bar cuajada de garabatos, pero con software. O el papelito con la lista-la-compra, pero con tarjeta SIM y código PUK. O la agendita de teléfono de tu madre, sin tener que dejarla junto al teléfono fijo.
GPS: como la suegra-copiloto gritando “vete más pallá merluzo”, o “tuerce pacá albardao”, pero con la tranquilidad de poder insultarla al momento y en su cara o de permitirte cagarte en todos los Santos y sus reencarnaciones sin tener que pasar por Misa y/o el confesionario.
Refinanciación: modo fino de hacer pasar el “se lo ha quedao el Banco y ni me he dao cuenta” por un “me permiten pagarlo en cómodos plazos al 18% de interés durante las próximas tres semanas y ya, si eso, me lo vuelven a revisar el mes que viene con más calma, a ver si me quitan también la “lingerie” para afrontar los intereses que tampoco les he pagado”.
Trendspotter: el clásico imbécil que combina a lo Marichalar un pantalón de amebas con una camiseta de rayas y una flor en la solapa de la cantimplora que se trajo del Amazonas y escribe en su columna de una revista de moda que “la biología combinada con la geometría y la flora es lo más in del momento; la cantimplora es un must”.
Suspensión de pagos: (no confundir con el nuevo “concurso de acreedores”) cuando tu jefe te dice “esto lo cobras tú por encima de mi cadáver” o “por mis cojones que este mes te quedas con lo puesto por tirarte dos horas al teléfono con tu mujer” o “te va a volver a mandar de recadero su puta madre, que te has pegao la mañana de cafelito con los colegas”.
Hacer trekking/rafting/spinning/jumping etc…: el típico culo de mal asiento que se hizo tres brechas en la frente y cuatro en el tórax y extremidades de pequeño o que cazaba avispas con las manos porque le crecían una barbaridad y así daba unos soplamocos que era la envidia del barrio, el cual, debido a la añoranza de otras épocas, busca emociones fuertes que le impidan ver con claridad que está más cerca de los cuarenta que de los veinte y que es más probable conseguir un chute de adrenalina por parada cardiorrespiratoria que por el vértigo del momento.
Talk-show: lo que hacía José María Iñigo cuando se traía al programa a la Ramona para ilustrarnos cómo ordeñar una vaca sin que te arregle la espinilla a coces, mientras su marido, don Genaro, la llamaba de todo porque “qué sabrá ella, si el que ordeña soy yo”, pero con sofás horteras de colores imposibles, presentadoras jovencitas que parezcan supernumerarias del OPUS-DEI e invitados pandilleros desocupados que se piensan que “ordeñar” es sangrar a sus padres pa sacarles unas nuevas llantas de aleación para su buga.
La Transición: periodo histórico de duración ambigua que algunos creen estar viviendo todavía y otros sitúan “después de Patxi”, que sale a colación en cualquier debate de postín, especialmente si el tema versa sobre Carrillo o Fraga. No confundir con los años que van desde la coronación de Juancar hasta la Consti del 78, porque no vas a saber tú más que los contertulios de La Noria.
Mándame un e-mail: el “ponme un fax” de toda la vida de Dios o el académico “dámelo por escrito si hay huevos”, con la notable diferencia de que siempre tendrás la excusa de haber puesto un "asterisco" donde iba una "arroba" porque “yo pa esto de la tecnología nunca he servido, pero te lo mandé, ¿eh?”. Nos ha jodido. Se lo mandaste al limbo, porque lo que es a mí, ni de coña.
Vamos, que cada día hablo peor…