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jueves, 8 de julio de 2010

La mierda ocurre (Shit happens, que dirían en USA)

Qué bien, qué alegría.
Me he tirado media tarde limpiando de mierda-de-perro las zapatillas de mi hijo.
Perdonad que no sea más fina, pero es que la ocasión lo merece.
Ahí os querría yo ver: intentando no vomitar sobre unas Adidas cubiertas de excremento canino que mi hijo me ha traído de regalo al subir del parque.

El caso es que ya le notaba yo un andar extraño a medida que subíamos la cuesta de casa. El crío se frotaba insistentemente un pie contra una pernera y vuelta a empezar con el pie contrario. Pero no le he echado cuentas. He pensado: algún bailecito de esos que aprenden en el cole, que lo estará ensayando. Ya. Una caca de unos 3 kilos de peso, le calculo yo a ojímetro, que ha quedado extendida por las zapatillas, calcetines y pantalones del chaval. Bonito-bonito, vaya. He visto cuadros de Barceló bastante menos trabajados.

Mi intención inicial era tirarlas tal cual a la basura, pero en esas estaba yo, agarrándolas con el recogedor y abriendo la bolsa de basura con la otra mano sin que me rozaran, cuando ha aparecido mi “santo” y se ha echado las manos a la cabeza. (Yo no puedo hacer eso, claro, porque me llenaría el pelo de mierda…)

- ¿Ánde vas? ¡Ni se te ocurra tirarlas, que se las regaló mi tía y valen un pastizal!
- Pues tú dirás, salao, si se las quieres limpiar tú, por mí no te cortes...
- Uyy, nonono, que yo no sé…
- Ya. Que tú no sabes agarrar el estropajo, frotar bien bajo el agua, darles con el fairy, aclararlas y tirar el estropajo a la basura, ¿no? Tentiendo, tentiendo, es que eso es del módulo superior y tú sólo tienes la titulación básica…ya…
- Que no me has entendido. Que yo puedo echarme a vomitar y entonces te vas a cabrear el doble, créeme.
- Claro, claro… esa es la suerte que tienes, que tu “santa” no venía con estómago de serie y no vomita bajo ningún concepto.
- Que te lo digo en serio, que soy incapaz. Pídeme lo que quieras, pero eso no.
- ¿Lo que quiera?
- Sí, sí, lo que quieras.
- Vale. Pues a cambio de que yo limpie las zapatillas, te va a tocar…hmmm… limpiar toda la casa lo que resta de mes. ¿Te hace?- he pensado yo a la vez que hablaba: ahora viene cuando agarra el estropajo y todos tan contentos.
- Hecho. Yo me encargo de la casa y tú te dedicas a las deportivas. Pero límpialas bien o le digo a mi madre que ibas a tirarlas para que se lo cuente a mi tía…
- Serás……- soy una bocas. Podría haber pedido algo más chungo, en plan Aladino pidiéndole al genio un castillo lleno de oro o todo un país. Soy una ridícula cuando estoy bajo presión. No sé reaccionar a lo grande. Mecagüentó

Así que me ha costado más de una hora (porque me he tenido que tomar descansos de cinco minutos cada 40 segundos para salir a la terraza a respirar y evitar una tragedia mayor) limpiar este suplicio, mientras mi "santo" se reía desde el salón al escuchar mis improperios:

- ¿Te traigo el Vicks VapoRub, para que te lo pongas bajo la nariz como el forense de CSI cuando le traen un cuerpo descompuesto?- se mofaba de mí viendo la tele.
- ¡Te voy a echar yo el Vicks VapoRub donde yo te diga, chistoso, que tienes la gracia en el culo!- le amenazaba yo con todo mi gracejo.- Ya verás cuando te toque limpiar los baños, lo que me voy a reír.
- Eh, que yo sólo he dicho que me encargo de la casa lo que queda de mes. Mañana mismo llamo a la interina y le pago cuatro horas a la semana de mi bolsillo para que no tengas queja. ¿Ves cómo estoy en todo?
- ¿Que se lo vas a encasquetar a la interina? ¡Pues vaya mierda de trato he hecho yo!
- Literalmente, cielo, li-te-ral-men-te. Y ahora calla un poco que no me dejas oír a la Carbonero…

Vamos, que podríamos decir sin temor a equivocarnos que he cambiado “polvo por mierda” y todos tan contentos.
Soy una campeona.

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