- No me salen los números.
- ¿Cómo que no te salen los números?- Los ojos de mi madre se desbocan ante semejante afirmación. ¿Tanto colegio de pago para que ahora no sepas hacer la “o” con un canuto?
- No. No lo pillas. Digo que no me salen las cuentas.
- Pues lo que te digo. Anda, toma la calculadora, que tanto Internet os acaba secando la sesera…
- Que no, mamá. Que digo que se me disparan los invitados para la Comunión.
No os hacéis una idea.
Este curso, mi hija (la mayor) cumple 9 años y le toca celebrar su Primera Comunión.
En vista de que las madres de sus amiguitos ya tienen reservado el restaurante, elegido el atuendo y hecha la prueba del menú (demencial), me he propuesto elaborar una lista inicial (llamémosla “la completa”), sobre la que iré practicando las necesarias modificaciones hasta llegar a la que llamaré “la lista definitiva”, que espero me quepa en un post it.
Ilusa de mí…
- ¿Y si nos limitamos a invitar a los padres y hermanos de cada uno y santas-pascuas?- le propongo a mi madre “doña tú-apunta-a-todos-que-ya-habrá-tiempo-de-tachar”.
- Deja, deja. Tú apunta a todos, que ya habrá tiempo de tachar (¿lo ves? No falla…).
- Mamá, que te conozco. No apunto, porque a renglón seguido te pones a llamar por teléfono y el momento “tachón” nunca llega.
- No puedes dejar de invitar a tus tíos.
- Ya, mamá. Si la intención está muy bien. Y yo los quiero mucho. Pero es que son 10 por nuestro lado y otros 9 por el de mi santo. Además, ¿no quedará feo eso de decir a mis primos “vosotros no vengáis, que lo petáis”?
- Ah, no. Es que si invitas, invitas a todos. Con sus hijos, sus nietos o lo que se tercie. Esto es así, ya lo sabes. Se invita a lo que viene siendo “la familia nuclear” y los amigos que se fastidien.
- Bien, bien, pero a este ritmo creciente de invitados te aviso que le seguirá una disminución inversamente proporcional de calidad gastronómica. Que te quede clarito…
- ¿Eso qué quiere decir, hija? ¿Que nos vas a poner croquetas y pinchitos de chopped pork en el cocktail?
- Uy "cocktail", dice la otra… ¡un caldito, un segundo y tira millas! Y no pongo fruta de postre porque está mal visto y a la niña le puedo dar un disgusto similar al que tuve yo cuando vi llegar el brazo de gitano en mi Comunión. No me hagas recordarlo, que se me saltan las lágrimas…
- No creo que tengas queja de tu Comunión. ¡Si te vino hasta la tuna!
Habrase visto… ¡qué coño le importará a una niña la tuna, digo yo!
Si se lo digo a mi hija fijo que me sale con un “¿qué es eso de la tuna? ¿Un tipo de pescado? ¿Y no podrías traerme mejor a los Jonas?”
Angelito… si sólo sabe pedir y pedir…
Bueno, resumiendo: que me he puesto a anotar nombres, en plan… la tita Francisca, con sus cuatro hijos y sus contrarios, más sus nietos y sus novios…. hmmm…. hacen un total deeee…hmmmm…. esto tiene que estar mal, espera que me he dejado una llevada…ehhh… ¡¿ciento treinta y cuatro personas?!
¿Estamos locos o qué?
¡Me cago en la “familia nuclear” y todos sus complementos! ¡Si casi tengo que tirar de listín telefónico para conseguir las direcciones de todos ellos! En buena me he metido…
Es que ahora, con eso de que los mayores cada vez se conservan mejor y se hacen viejos sin que se les note, añadido a que los jóvenes parecen reproducirse como por esporas, me encuentro con familias que conservan entre sus filas a 4 generaciones (vivas, claro) que no veas cómo tragan… ¡a dos carrillos!
Me va a salir un pico la dichosa Comunión...
- Y que no se te olvide invitar a don Pacorro, ¿eh?- me salta mi madre con el dedito “avisador” estirado hacia mi cara.
- ¿Don Pacorro? ¿Y ese quién es? ¿El novio de alguna prima segunda?
- ¿Tú estás tonta o es que se te han fundido los plomos con el presupuesto? ¡Don Pacorro! ¡El cura que te dio a ti la Comunión!
- Mamá, Don Pacorro tiene que estar criando malvas desde hace tiempo… Si me dio la Comunión hace la friolera de 28 años y ya entonces su cara se confundía con el retablo de la Basílica. ¿No ves que es imposible?
- Bueno, pues yo te digo que sigue vivo, que lo he visto por la parroquia y no veas qué bien anda. ¿No ves que los curas se cuidan mucho y se alimentan mejor? ¡Esos viven hasta los 100 años!
- Sí, pues entonces mejor que no venga a esta Comunión, porque lo mismo la palma al día siguiente por indigestión de Findus.
- Déjate de chorradas y apunta los que te digo…
Bien. Hemos llegado a ciento cincuenta y cinco invitados gracias a mi madre y su “lista de impepinables”, que sumada a la de “familia nuclear” y a la “completa por antonomasia”, han conseguido llenar tres hojas Excel.
Y todavía me dice:
- No cierres la lista, que seguro que de aquí a mañana se me ocurren unos cuantos más.
Dios… ¿No habrá Comuniones exprés, como las bodas en Las Vegas, para que me fugue con mi niña sin dar tres cuartos al pregonero?
Ojo, que no es ninguna chorrada lo que digo, que el billete a Nevada de los 4 me saldría “tirado”, en comparación con esta bacanal. Pena que luego nadie le convalide a la chavala los 3 años de catequesis que lleva a sus espaldas. Y con lo bien que declama el Credo a tres voces, sería una lástima desaprovechar tanto esfuerzo y dedicación…
Menos mal que estoy a dieta, porque lo de apretarme el cinturón me habría supuesto un ataque de hipoglucemia brutal hace unas semanas.
Y en esas estamos…



