Llevo varios días dudando si dedicarle a esta imagen un post o si intentar borrarla de mi caché mental de una pedrada.

Varios blogs se han hecho eco de ella y hay opiniones para todos los gustos.
No es un efecto óptico, ni una jugarreta de la perspectiva, ni siquiera una ironía del PhotoShop. Es verídica y está sacada en una Iglesia de Warr Acres, Ohio, donde los creyentes acuden en masa a ver este portento sin salir de su asombro.
El autor de tan… imponente (?¡!?) crucifijo asegura que no es lo que parece. Que en esa posición, Jesucristo estaba a su máximo esfuerzo, dándolo todo, vaya. Con tal distensión ventral, que todo él era como un abdominal eterno. Ya.
¿Y yo que me mantengo en que eso no cuela? Siempre igual, diréis, esta tía es una incrédula. ¿Qué quieres que le haga, si lo miro y lo remiro y lo veo todo tieso? Si es que le veo carita de “tomad (y bebed) todos de él, … que tengo pa aburrir”.
Estos atributos del Cristo de Ohio, como ya lo han bautizado, han levantado suspicacias y tal escándalo entre los fieles de la Iglesia de San Carlos Borromeo, donde se ubica, que muchos de ellos, indignados hasta decir basta, han abandonado la parroquia horrorizados por esta “sexualización del Señor”, según cuentan.
El párroco y el autor, sin embargo, no se apean de la burra y afirman sin contemplaciones que “eso” no es lo que parece. Que el que vea un cimbrel es que tiene la mente sucia. O que no ha visitado un gimnasio en su vida, que todo puede ser. Que eso son unos abdominales como un piano y que no lo piensan quitar de donde está.
Vale. Pues no lo quites. Pero que te quede clarito: eso es un pene erecto inmenso, te pongas como te pongas, o lo mires desde donde lo mires. Y, encima, totalmente desproporcionado con respecto a las piernitas que le has puesto. Vamos, que eso no se le sujeta (te lo digo en confianza), porque vulnera todas las leyes de la física. Que la figura mide tres metros y el “tema” ocupa medio metro, que lo he calculado con el escalímetro y todo. A ver dónde has visto tú semejante portento de la naturaleza. Si parece un anuncio de Viagra, no me jodas… Pillan así a Cristo los romanos y le hincan otro clavo ahí donde te digo, para que no se le descuelgue…
Ya verás la de feligresas que empiezan a acudir en peregrinación y la de viejitas que retoman el hábito de rezar el rosario… ¡Yo, más bien, rezaría por que no se convierta en el antro de moda para las despedidas de solteras!
Y una última recomendación: ¡ojito con los abdominales, chicas, porque os pueden dejar preñadas con ellos!
Ahora comprendo a María Magdalena, que de “tontita” tenía bien poco…