Conversación entre dos quinceañeras, cuajadas de pulseritas Pandora y cachivaches cuelga-móviles, con onda mechada-pepera sujeta sobre la frente a base de doble ración de laca extrafuerte:
PIJA PANDORA: ¡Jo, tía, qué fuerte me parece lo de la entrada de El Canto del Loco!
LA RUBICHI: Ya te digo. Es súper chungo.
PIJA PANDORA: Tía, te juro por mis planchas Ghd que me la pienso comprar, aunque cueste más cara que mi Ipod Nano. Me ha dicho mi vecino que me presta la pasta y que ya me dirá qué le debo a cambio…
LA RUBICHI: Pues a ver si te llega para comprármela a mí también, que Borja me iba a llevar por nuestro aniversario y ahora resulta que sus colegas se lo llevan al palco del Bernabéu y se ha olvidado que me lo había prometido… claro, como se pone mazo celoso cuando le digo lo bueno que está Dani, el del Canto…
PIJA PANDORA: ¿Pero cuánto lleváis ya?
LA RUBICHI: Casi cuatro semanas.
PIJA PANDORA: ¡Qué fuerrrte! Yo nunca paso de los cinco días… es que los tíos son todos iguales. En cuanto meten, ya están mirando a las siguientes tetas operadas que se les crucen por delante…
LA RUBICHI: Ya, tía, pero es que en cinco días, ¿ya les dejas meter?
PIJA PANDORA: Hombre, claro, ¿tú cuánto esperas?
LA RUBICHI: Ppsé, ni flower, unos… siete días, por lo menos… Es que si no, te toman por una guarrilla cualquiera…
PIJA PANDORA: Yo es que soy incapaz de aguantar siete días, tía. Me duran más las uñas de porcelana que los tíos…
LA RUBICHI: Jo tía, es que es verdad: te duran menos que la batería de mi Nokia.
PIJA PANDORA: Ya te digo, Rodrigo. Por cierto, ¿no te ibas a pillar un iPhone?
LA RUBICHI: Sssí, tía, pero mis viejos ahora me saltan con que si cateo más de cinco no me lo compran. ¿Cómo lo ves?
PIJA PANDORA: ¡¡¡Hala, es hipermegafuerte! ¿Serán cabrones? ¿Y cuántas te han quedado?
LA RUBICHI: Seis. Pero el de gimnasia me ha dicho que si me esfuerzo haciendo el pino sin sujetador, me aprueba.
PIJA PANDORA:¿Y qué vas a hacer?
LA RUBICHI: Pues quitármelo, está claro. Yo, por mi Iphone, lo que sea, tía.
PIJA PANDORA: Tentiendo, tentiendo.
LA RUBICHI: Pues el Borja no piensa igual. Dice que ya ahorrará él, vendiendo su sudadera de La Martina o su raqueta de pádel en Ebay, pero que como se entere que le he enseñado las tetas sin querer al de gimnasia, me deja.
PIJA PANDORA: Joderrr, cómo son los tíos. Si total, no le vas a dejar que te las toque ni nada. Es tope celoso, ¿no?
LA RUBICHI: Ya, tía, pero… ¿a que es un amor?
PIJA PANDORA: Buah… si total, te va a dejar igualmente… O sssea, antes o después, quiero decir. En cambio, el iPhone sí que es chachi, te lo digo yo, que ya no tengo problemas de cobertura y me dura la batería mogollón de horas con el Spotify a toda caña…
LA RUBICHI: ¡Guay que te cagas! Tengo unas ganas de pillarlo…
PIJA PANDORA: Pues ya puedes practicar el pino-puente, tía, porque me parece tope raro que te apruebe sólo por enseñarle las tetas. A Maripi, la gorda, le dijo que no la aprobaba ni aunque se la chupara. Cómo es el pavo, ¿verdad?
LA RUBICHI: Ya, ya me lo insinuó si quería un sobresaliente, pero yo no voy a pillar nota. Con el aprobado me vale. Que luego Borjita se entera y se pone mazo celoso y no hay quien le aguante… las tetas y punto.
PIJA PANDORA: Todo sea por el iPhone, tía, que lo merece.
LA RUBICHI: Ssoes, ssoes… yo, por mi iPhone, MA-TO.
PIJA PANDORA: ¡Jo, tía, qué fuerte me parece lo de la entrada de El Canto del Loco!
LA RUBICHI: Ya te digo. Es súper chungo.
PIJA PANDORA: Tía, te juro por mis planchas Ghd que me la pienso comprar, aunque cueste más cara que mi Ipod Nano. Me ha dicho mi vecino que me presta la pasta y que ya me dirá qué le debo a cambio…
LA RUBICHI: Pues a ver si te llega para comprármela a mí también, que Borja me iba a llevar por nuestro aniversario y ahora resulta que sus colegas se lo llevan al palco del Bernabéu y se ha olvidado que me lo había prometido… claro, como se pone mazo celoso cuando le digo lo bueno que está Dani, el del Canto…
PIJA PANDORA: ¿Pero cuánto lleváis ya?
LA RUBICHI: Casi cuatro semanas.
PIJA PANDORA: ¡Qué fuerrrte! Yo nunca paso de los cinco días… es que los tíos son todos iguales. En cuanto meten, ya están mirando a las siguientes tetas operadas que se les crucen por delante…
LA RUBICHI: Ya, tía, pero es que en cinco días, ¿ya les dejas meter?
PIJA PANDORA: Hombre, claro, ¿tú cuánto esperas?
LA RUBICHI: Ppsé, ni flower, unos… siete días, por lo menos… Es que si no, te toman por una guarrilla cualquiera…
PIJA PANDORA: Yo es que soy incapaz de aguantar siete días, tía. Me duran más las uñas de porcelana que los tíos…
LA RUBICHI: Jo tía, es que es verdad: te duran menos que la batería de mi Nokia.
PIJA PANDORA: Ya te digo, Rodrigo. Por cierto, ¿no te ibas a pillar un iPhone?
LA RUBICHI: Sssí, tía, pero mis viejos ahora me saltan con que si cateo más de cinco no me lo compran. ¿Cómo lo ves?
PIJA PANDORA: ¡¡¡Hala, es hipermegafuerte! ¿Serán cabrones? ¿Y cuántas te han quedado?
LA RUBICHI: Seis. Pero el de gimnasia me ha dicho que si me esfuerzo haciendo el pino sin sujetador, me aprueba.
PIJA PANDORA:¿Y qué vas a hacer?
LA RUBICHI: Pues quitármelo, está claro. Yo, por mi Iphone, lo que sea, tía.
PIJA PANDORA: Tentiendo, tentiendo.
LA RUBICHI: Pues el Borja no piensa igual. Dice que ya ahorrará él, vendiendo su sudadera de La Martina o su raqueta de pádel en Ebay, pero que como se entere que le he enseñado las tetas sin querer al de gimnasia, me deja.
PIJA PANDORA: Joderrr, cómo son los tíos. Si total, no le vas a dejar que te las toque ni nada. Es tope celoso, ¿no?
LA RUBICHI: Ya, tía, pero… ¿a que es un amor?
PIJA PANDORA: Buah… si total, te va a dejar igualmente… O sssea, antes o después, quiero decir. En cambio, el iPhone sí que es chachi, te lo digo yo, que ya no tengo problemas de cobertura y me dura la batería mogollón de horas con el Spotify a toda caña…
LA RUBICHI: ¡Guay que te cagas! Tengo unas ganas de pillarlo…
PIJA PANDORA: Pues ya puedes practicar el pino-puente, tía, porque me parece tope raro que te apruebe sólo por enseñarle las tetas. A Maripi, la gorda, le dijo que no la aprobaba ni aunque se la chupara. Cómo es el pavo, ¿verdad?
LA RUBICHI: Ya, ya me lo insinuó si quería un sobresaliente, pero yo no voy a pillar nota. Con el aprobado me vale. Que luego Borjita se entera y se pone mazo celoso y no hay quien le aguante… las tetas y punto.
PIJA PANDORA: Todo sea por el iPhone, tía, que lo merece.
LA RUBICHI: Ssoes, ssoes… yo, por mi iPhone, MA-TO.