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martes, 24 de febrero de 2015

Mi alfombra "colorá"

Domingo noche. 

Son casi las 12 y corro a por el mando de la tele.

Los quehaceres diarios a punto han estado de impedirme organizar mi parafernalia anual frente al sofá, pero para esta hora parece que he conseguido todo lo imprescindible: café con leche templadito, el boletín de nominados con mi quiniela marcada, los bolis, el rotulador fluorescente para señalar los nombres de los afortunados ganadores y un paquete de pañuelitos de papel para los momentos sensiblones de la gala. Que los habrá. No falla...

Empieza mi momento favorito del año: la 87ª edición de los Óscars.

La retransmisión de canal+ no siempre ha estado acertada, pero soy tan panoli que siempre espero que “este año sea la bomba”.

Pues tampoco.

Me ponen a la actriz Leticia Dolera al frente de una mesa que termina siendo deslavada y floja. Ni ella (¿por qué no mira a cámara ni una vez y tiene esa pose como ladeada marcando hombro y girando el cuello hacia el lado contrario, me pregunto?), ni los 2 presentadores que la acompañan (el nombre de uno de ellos, Carlos del Amor, ya me tendría que haber puesto sobre aviso...) consiguen mi más mínima simpatía. Y mira que yo soy fácil para estas cosas...

En fin, centrémonos en Cristina Teva, a pie de alfombra roja, que es la mejor presentando y entrevistando, a años luz del resto de compañeros dedicados a estos menesteres. Qué porte, qué estilazo, qué preguntas interesantes y preparadas... ¡Tanto que algunos no saben ni qué contestarle! Es tan profunda al micro que me ha parecido ver correr a algunos directores en sentido contrario a ella sólo para no quedar en evidencia ante toda España.
¡A ver si va a ser mejor mandar a encefalograma-plano-Dolera para que al menos se dignen a responder! ¡Que la Teva los intimida de lo lista que es!

En fin, a lo que íbamos, tuerta... los modelis, que sé que os encanta el despelleje. Que os lo noto en la mirada arrebolada y en la respiración entrecortada. Como que no nos conocemos ya...

Empezaré diciendo que no pienso poner ni una foto de la Monroy y su vestido-bandera-española, porque como todos sabréis ya a estas alturas, la tipa ni siquiera estaba cerca del Dolby Theatre el domingo 22 de febrero. Se tomó la foto que ha circulado por medio mundo el sábado 21, aprovechando los ensayos previos a la gala. Y lo vendió como “mirad, qué paletos los americanos que me han expulsado de la ceremonia por llevar la bandera de mi país”.

Pues muy bien, guapa.
Te vendrá bien el trapillo que te has cosido con dos grapas y un clip de oficina para el próximo carnaval.

Respecto a lo importante: ¡chicas, se lleva el blanco (y hablo de colores, listillas)! En todos sus matices e intensidades. Roto o impoluto. Sucio o nacarado. Nuclear o apagado. Tanto da.



Eso sí: hacedme el favor de combinarlo con algo dicharachero, por dios. No os pase como a la Portman y resultéis más frías que una pescadilla recién descongelada. Con lo mona que es esta chica y la he confundido al pasar con Sor Cateta...


Le sobra manga, le falta escote, le sobra falda, le faltan curvas.
Una pena.

Tampoco os lo echéis todo al cuerpo.
No os pase como a Cristina, que si se cae al río no sale, de tanta "charcutería fina"...  


(Nota mental: consultar con mi peluquera si lo que se va a poner de rabiosa actualidad son las raíces de mi abuela, que he visto que la Aguilera las lleva bien teñidicas de tipex a juego con su vestido y me mosquea...)

Como os iba diciendo, se lleva el blanco. Pero también el rojo. Y mucho.


Y la clásica combinación blanquinegra de todos los años...




Y se llevaron también los vestidos repes.
Pobre Jenny...


Encontrarte a las puertas del Dolby con tu propio clon tiene que ser para vivirlo...
Como si estuviera sufriendo su propia "Pesadilla Antes de Navidad", y alguien le susurrara al oído: "¿ves? Así sería tu vida si no te hubieras pagado los implantes en el 89..."
Terrorífico.

Bueno, terrorífico hasta que me doy cuenta que el Ken de la Barbie se me ha debido de escapar de la caja, se ha plantado en Hollywood y me mira fijo desde la pantalla...



Por un momento, desconecto de indolente-Dolera y me pongo a trastear por internet, enterándome sobre la marcha de que este año una serie de actrices y presentadoras norteamericanas de primer nivel han creado una plataforma denominada "ask her more" ("pregúntale más", para mi madre, que me estará leyendo) mediante la que reclaman mejores preguntas a las actrices sobre la alfombra roja y no sólo cuestiones relativas a su vestimenta y complementos.
Estupendo.
Esto promete.

Me centro entonces en la presentadora más rubia de la abc (no en la marisabidilla morena y enjuta con cara de rottweiller, que tiene pinta de ser su jefa, no. Ni en la otra que acaba de preguntar a Reese Witherspoon por los papeles para mujeres en la industria cinematográfica y  le ha permitido soltar una perorata de 12 minutos sobre lo importante que es dar voz a las mujeres. Sino en la otra...) y escucho estupefacta su pregunta inteligente a Jennifer López: "Jenny, me encanta tu modelo. Ellie Saab, ¿verdad?" (yo me troncho pensando en la mujer de Robert Duvall al fondo, con el mismo modelo y poniendo cara de "cagoentó, tenía que ser la Jennyculo la que entrara en la otra talla disponible"). Jenny-from-the-block asiente distraída cuando la rubia insiste en si se ha dado cuenta de lo mucho que le va a costar trepar hasta el escenario con semejante vestido divino-de-la-muerte y le hace ver que, cuando vaya a las fiestas posteriores, "verás tú el lío, que si falda parriba, escote pabajo..." Entonces, Jenny, como recién resucitada al tercer día y abriendo mucho los ojos, le grita: "noooo, para la fiesta tengo otro modelo!!! Tú te crees que ESTE es un vestido para ir de party???"

¡Olé tú, Jennifer López! ¡Y que vivan tus conversaciones sesudas!
Eso sí, como te pillen las de la plataforma pro - derechos sociales, te fríen viva...

Y ojito al modelo cómodo que se cascó para la afterparty...


No me digáis que no es el clásico para pegarse la juerga padre...
Con sus pieles abrigando las muñecas y antebrazos, su brilli brilli sobre los pezones, la braga faja asomando, la cola para barrer todos los bares... ¿Pero cómo no se iba a cambiar, la pobre mujer, si tenía a la parienta del Duvall pisándole los talones allá donde iba?

De los chicos, me quedo indiscutiblemente con Jared Leto, que es el único que consigue hacerme reír todos los años.
El tío tiene pinta de ser el más feliz de la costa oeste. ¿Pues no va y se planta un esmoquin lavanda, un paraguas tamaño carpa y su melena más al viento que nunca y se deja fotografiar a placer , igualito que mi tía Carmina cuando la sacamos a misa y a comer los domingos de Pascua?

Y a mí que me inspira como ternurilla y todo... Me brota invitarle a un bocata y ofrecerle un champú con mascarilla buenísimo que tengo en casa y que le dejaría el melenón lustroso y abundante. Ya ves tú qué cosas...

Y llega el momento "Maruja Jarrón" de la noche, que este año anda repartido entre la flor de la Paltrow y las flores de la maceta rubia...


Chicas, que no lo veo claro. No sé si os sobra moñaco, pendientes, flor de Pascua o bosque entero. Pero el resultado es cargante...

Aunque para cargante, Kelly Osbourne.


Entre las garricas purpurináceas que tiene por uñas, la bombonera lentejuelera con forma de esponja de baño multicolor, el tupé gallináceo lila y la saturación de esmeraldas en dedos y muñeca, dime tú ahora que por un momento no has creído notar un semi-ataque epiléctico, porque no te creo. ¿Cómo ha podido además meter en el mismo vestido un mandil, una falda corta abullonada, una falda larga con cola y encaje en el escote sobre un corsé bien tupidito? ¿Cuánto pesa todo eso que lleva encima? ¿Es consciente de que con todos esos metros de tela se puede vestir a una familia rumana entera?
¡Qué agobio! ¡Ha tenido que tardar en vestirse día y medio!

Y espera que voy con Heidi.
Mi queridísima Heidi.
Doña "Qué-pintas-tú-por-aquí".


Ya no es que vayas en huesos (porque decir que vas en bolas me parece ofensivo con los cuerpos esféricos), ¡es que ni bragas llevas!
Agradezco sinceramente al fotógrafo que sólo la haya retratado de canto.
Primero, porque de frente debe de parecer una "calcamonía". Y segundo, porque como se vea de frente la mitad de lo que se ve desde este lado, se puede liar la mundial.

Y, para rematar el sarao, aparece su prima la chunga:



Momento, unnnmomentoooo....
Me indican desde el pinganillo que no. Que ni se trata de la prima de Simeone ni es la segurata que reparte leches al que le levante la falda a Heidi Klum .

Resulta que se trata de Scarlett Johansson, que ha decidido disfrazarse de mujer jirafa con un inmenso collar verde y se ha colgado las bolas del árbol de Navidad en todos los agujeros que ha pillado libres por la oreja. Y ese corte de pelo... ¡Si es que me quedo sin palabras!

Por resumir la gala, que me enrollo cual persiana, diré que el presentador ni fú ni fá.
Tuvo un buen número musical al comienzo, pero ahí quedó todo.
Salvaron la ceremonia las actuaciones musicales con las canciones nominadas y el que, para mí, fue el momento cumbre de la noche: el homenaje de Lady Gaga a Sonrisas y Lágrimas en su 50º Aniversario.

La voz prodigiosa de la estrafalaria Lady Gaga me ha hecho llorar un par de veces durante su interpretación.

Lo sé, esto no es decir gran cosa, puesto que soy una llorona reconocida (ya me he imaginado a varias de mis amigas con cara de "pues vaya chorrá, si esta lloró con Terminator 2"... ¡listas, que sois unas listas!), pero de verdad que acostumbrada a oírla cantar ciertos temas comerciales, machacones o de dudoso gusto, lo de anoche me conmovió positivamente. El público se levantó para aplaudir a rabiar y ya no se sentó, porque apareció Julie Andrews en escena fundiéndose con ella en un abrazo muy sentido que dejó a la gente con un nudo en la garganta. ¡Pero si hasta enfocaron a Chris Pine llorando a lágrima viva!

Del resto, a estas alturas, ya sabréis casi más que yo misma: discurso genial de mi adorada Patricia Arquette, "standing ovations" (cuando la gente se levanta para aplaudir, mamá) para John Legend, para el guionista de "The Imitation Game" (confesó en el escenario que con 16 años intentó suicidarse), para Eddie Redmayne por su interpretación alucinante de Stephen Hawkings y para Julianne Moore por su interpretación de una mujer con Alzheimer en "Siempre Alice".

Y cierro mi crónica con la pregunta que me tiene en vela desde la madrugada del domingo: ¿será posible que Sofía Vergara tenga el mismo vestido repetido en 150 colores distintos? ¿Se los irá poniendo sin avisar a medida que se suceden las fiestas y los demás seguimos "a por uvas"?

Tranquilos, que en cuanto me lo confirmen mis fuentes, vengo y os lo casco...








martes, 4 de marzo de 2014

Selfie o no selfie, he ahí la cuestión...


“Selfie”: término estúpido (porque existiendo el “autorretrato” de toda la vida, tú dirás si no es estúpido ocupar memoria con semejante palabro) que viene a representar al clásico pringao que se pasa el día sacándose fotos en las poses más diversas para subirlas a sus redes sociales y/o páginas de contactos de cabecera y sentirse así el más gracioso del lugar.

(Esta nota aclaratoria es para mi madre, que me estará leyendo y no habrá entendido ni el título de la entrada. ¡Hola, madre!)


Bien, pues ahora resulta que lo que está de moda entre los famosos de postín es sacarse un selfie y “retuitearlo” (término que representa el “ahora vas y lo cascas” de toda la vida, pero en el mundo Twitter y no entre las comadres de tu calle) hasta la extenuación, con vaya usted a saber qué fin truculento. No en vano dicen que la autofoto que a continuación veréis batió todos los records de la red social, convirtiéndose en una auténtica locura viral.


Ahí los tenéis.
Esa que saluda a la derecha es Angelina, por si no le veis bien el careto.
Y el de la izquierda es Jared Leto, para los que no le reconozcan solo con un ojo. Meryl parece una abuelita y Julia... bueno, de la Roberts mejor no opino. A saber qué chiste le estaba contando Channing Tatum a la orejilla, que casi le hace saltar las bolas de Bichat de los mofletes.

Todos son famosos, salvo uno: el hermano de Lupita, que se coló en el selfie más famoso de la historia de Internet (sí, habéis acertado: es el gafapasta de la derecha). Siempre tiene que haber un listo que se cuele en la foto.

Liza (chica lista donde las haya) también lo intentó, pero está claro que no fue su noche...


Ella se estiraba, saltaba, agarraba todo lo que estuviera en su radio (limitado) de acción, pero nada. Imposible. Su rostro acartonado no tuvo sitio en tan insigne selfie.

Y eso que la noche había empezado bien.
Con la clásica alfombra roja, los actores dando lo mejor de sí, las presentadoras de la abc diciendo sandeces como sólo ellas saben hacer, Jennifer Lawrence arrastrando el apellido por los suelos a la mínima oportunidad, etc...


Vamos, lo habitual.

Que, por cierto, estoy pensando... ¿esta chica tiene que montarla siempre allá donde vaya?
Porque todavía la recuerdo arrastrándose cual limaco por las escaleras del Dolby Theatre para recoger el Oscar  a mejor actriz en el 2013 o su vestido desmontable alrededor de sus tobillos al ir a recoger el premio del sindicato de actores de ese mismo año.


Pero fue llegar Liza y el mundo se detuvo.

Por un momento, la gente contuvo el aliento y las presentadoras de la abc se quedaron sin palabras.

Fue un momento incomparable.
Imborrable.

Vamos a ver, querida Liza: te llaman de la mismísima Academia-de-todos-los-santos-de-Hollywood para que acudas a la ceremonia porque conmemoran el 75 aniversario del Mago de Oz (película en la que su madre era la prota absoluta, de ahí la invitación) y te me presentas con un rasete azul arrugado, unos zapatronchos ortopédicos y... sin sujetador!!!???

¿Eso que cuelga de forma despareja rozando el punto de flotación son tus ubres en modo comando?
¿Veo bien?
Porque me empiezan a sangrar los ojos y no lo tengo claro. Se me ha cerrado el estómago en un puño y me cuesta hasta teclear.
¿Te encuentras bien, querida Liza?

Sí, sí, sí... ya veo que te has teñido un mechón a juego con la túnica.
Eso lo veo clarinete.
Pero... unas pezoneras no tenías por casa?
Un suje bonito?
Una camisetita interior?
Algooo???

¡¡¡Por dios, si me está saludando tu areola!!!


Fue una noche terrible para Liza.

La presentadora, Ellen de Generes, comenzó la gala saludando al personal y agradeciendo a todos su presencia, especialmente “a un imitador fabuloso de Liza Minnelli que tenemos en el patio de butacas; gracias caballero, lo ha clavado!

En ese momento, la cámara enfocó al imitador y se encontró con esto:


Mira qué gracia le hizo a la jodía acompañante...
Aunque la cara de mi Liza era un poema.
De hecho, creo que todavía le están explicando la broma.
Y no me extraña nada el jolgorio, porque ciertamente Liza recordaba más a mi tío Alfredo pidiendo su caja de trankimazines que a la mítica Sally Bowles de “Cabaret” que todos guardamos en la memoria.

Lo dicho: uno de esos días en los que es mejor no levantarse de la cama.

Menos mal que a media ceremonia Ellen se apiadó de ella y le consiguió su tan buscado selfie...


Aunque no sé si fue peor el remedio que la enfermedad, porque para entonces me da que Liza se había ventilado ya la petaca de whiscacho y tenía unos ojitos dormilones que ni la mismísima Estela Reynolds una mañana de resaca.

Pero bueno, sigamos con la ceremonia, que dio para mucho.

Este año no me puedo quejar, porque la presentadora estuvo bien (no tan brillante como acostumbra, pero mucho mejor que el pedorro del año pasado) y hubo bastantes números musicales, pero sin abusar.

Quedó un tanto deslucido el momento in memoriam, ya que no dejaron aplaudir a la gente alegando que el momento “aplausómetro” es de pésimo gusto y que si alguno de los difuntos viera a los famosos romperse las manos aplaudiendo al que va después de ellos en el homenaje, volvería a estirar la pata del disgusto.

Desde luego, estos de Hollywood son únicos haciendo el waterparty (“aguafiestas”, mami; que yo también domino la lengua de Shakespeare).

Aunque Bette Midler consiguió levantar el rollazo in memoriam con su (chusca) interpretación del mítico “Wind beneath my wings” y su coreografía “levanto la manita y hago que soy un águila, o mejor, un cisne...beodo”.



Bueno, si es que me termino de convencer de que se trataba de Bette Midler realmente, porque eso ponía el pie de foto, aunque yo no las tengo todas conmigo... Que esta señora ha pasado de melliza de Concha Piquer a esto:


Hubo momentazos memorables, como ver comer pizza a dos carrillos a Brad Pitt, Julia Roberts o a Harrison Ford. Si vierais la cara de Calista-la-anoréxica en plan “apártate-pallá-que-me-rozas-con-la-salsa-tomate-y-me-engordo-3-miligramos”...



Le podrían haber dado un trocito a Elsa, que tenía que estar pasando hambre de arrastrar por el mundo una barriga con vida propia (y nunca mejor dicho: con doble vida propia, que espera gemelos).

Más que un brazalete, le tendrían que haber puesto a la pobre una carretilla de complemento.

Lo extraño es que no se caiga de morros con semejante peso...


Hubo varias embarazadas en la alfombra roja, como Kerri Washington (otra con rasete arrugao) y sus pies negándose a entrar en unos tacones imposibles. O la pavisosa y simplona Olivia Wilde.



Y aunque algunas apostaron por el negro, no fue el color predominante, como ha ocurrido en otras ocasiones.


De hecho, Charlize tuvo que epatar de otra forma: añadiendo a su atuendo un collar valorado en 15 millones de dólares. Ahí es nada.

Triunfaron lo que los entendidos llaman “tonos pastel” (yo ese vocablo lo limito a merendolas y jamadas de nivel). Es decir, los rosas, azules y lavandas.


(Lo sé, lo sé... poner a Lady Gaga al lado de Camila es como mezclar champán con chapapote, pero es que no me he podido resistir...)

Y los colores maquillaje o los grises, que no siempre favorecen (de hecho, a mí me enferman, directamente). Pero como esta gente es de otro planeta...


Al menos, abandonaron (la mayoría) el dichoso “palabra de honor”, que parece que no haya otro corte de vestido en estas ceremonias. ¡Con la de problemas que da!

En la foto, Jennifer Lawrence (sí, ella de nuevo) en un vano intento de subirse el escote hasta las sienes.

Triunfó el escote “entreteto-al-aire”. Que, si no recuerdo mal, ya puso de moda (o lo intentó) Heidi Klum en la edición anterior. Y aunque a veces resulte vulgar e innecesario mostrar tanta chicha, en otros casos (Lupita o la mismísima Pink) resulta elegantón a más no poder.

Standing ovation para Pink por su memorable interpretación del “Over the rainbow” de “El Mago de Oz” en el homenaje por su 75 aniversario .


Entre los momentos para recordar, señalo no sólo la actuación de Pink (piel de gallinita), sino también la propina que dejaron los famosotes al telepizzero (pues lo mismo se sacó 1.000 dólares con la tontería, a pesar de que a algunos Ellen los tildó de “ratas”, por dejar caer sólo 20 dólares en la bolsa) o la foto de los premiados, que quedó de lo más lucida con esos esmóquines caribeños que se plantaron Matthew y Jared.


Que esa es otra: vas de bohemio por la vida, con tus greñas y demás descuidos estratégicos, citas en tu discurso a Ucrania y a Venezuela (¡e incluso les dedicas tu premio!), demostrando que eres un tío comprometido y leído... y lo estropeas todo con unas mechas californianas y un bótox cantoso en cejas y zonas aledañas? No es un tanto incoherente, Jared-EsmoquinBlanco-Leto???

Aunque para incoherente, Kim Novak. Que hablando es más chunga que el mismísimo Rocky Balboa y que era incapaz de hilar una frase completa. Qué cara. Qué boca. Qué ojos como perdidos... Con lo que tú has sido, chiquilla... El pobre Matthew no sabía cómo salir del aprieto.


Aunque a mí quien me emocionó fue el excelente perdedor Leonardo Di Caprio, besando a quien le acababa de robar la gloria...


Y mi momento “qué pintas tú aquí” de la noche no fue culpa (esta vez) de la incombustible Heidi Klum (pa variar), sino de esta chavalilla morena, cuya cara se me hacía familiar pero a la que no conseguía ubicar por mucho que la mirara y remirara. Los fotógrafos se volvían locos retratándola con su modelazo de Saint Laurent, pero yo ni flowers...


Hasta que, por fin, una de las tontas de la abc se apiadó de mí y dejó caer su nombre: Margot Robbie.

Hmmm... Margot... Margot.... pera-a-ver... no, por “Margot” no tengo nada registrado en la sesera. Así que a San Google que me voy.

Y hete tú aquí que me quedo boquiabierta.
Porque la morena con pinta-travelo que tenía yo en pantalla NADA tenía que ver con las fotos que Google me mostraba.

Juzgad vosotros mismos:


¡Es la esposa buenorra de Leo en “El lobo de Wall Street”! ¡Está desconocida (y mucho más fea, todo sea dicho de paso) de morena!

En fin. Anécdotas de ayer y de hoy...

Resumiendo, fue una gala bastante entretenida (si la comparamos con las precedentes) que puso incluso a bailar al personal (ese momento “Happy” que hizo levantarse de su asiento a mover el esqueleto a la mismísima Meryl) y que repartió el triunfo entre “12 años de esclavitud” y “Gravity” de forma salomónica.

Y, por terminar, la risa-floja que me entró con John Travolta, que no aprende y sigue dejándose crecer la peluca. Con esta progresión, el año que viene estoy segura de que le dará incluso para hacerse con ella una trenza-Timoshenko. ¡Fijo!
Además, se equivocó y presentó a la cantante Idina Menzel como “Adele Dazeem”.
La pobre mujer se lo debió de tomar a risa, porque esa misma noche publicó un Twitter que rezaba: “Gracias, Jorn Tromolto!”

Yo sí que me tromolto toda...
















lunes, 25 de febrero de 2013

Y volvió el glamour a mi tele...


…Y eso que no daba yo un duro por ello (¿o debería decir un céntimo? Qué antigua soy, madre)

Anoche volví a enfundarme mis mejores trapos para sobrellevar con estilo las alfombras rojas, galas y fiestas venideras. Esto es: pantalones pijameros de franela combinados con su camisetita thermolactyl y sus calcetos invernales de rabiosa lana-de-la-que-no-pica. Porque la ocasión lo merecía, qué demonios. Y porque fuera nevaba cosa mala, para qué disimular.

La noche se presentaba poco halagüeña, que llevo tragándome estos premios desde hace 20 años (los que lleva emitiéndolos Canal plus) y sé de lo que hablo.
Pero mira tú por dónde que la cosa mejoró y de qué manera.

A pesar del presentador (ahora lo despellejaré a placer, dadme tiempo, que me estoy afilando los colmillos a la par que tecleo y no veas el jolgorio), a pesar de las cara-momias de algunos actores consagrados (pobre Sandra Bullock, a la que el presentador del plus llamó Sandra Bótox, así, “sin querer”…) y a pesar de la ausencia de algunos incombustibles a los que acabé echando de menos (los Brangelinos y su “cacha al viento”, por ejemplo, con el juego que dieron el año pasado, que la pierna de Angelina fue la estrella indiscutible).


Todo empezó con las poses habituales, en los 2.000 metros cuadrados de alfombra roja de siempre, que conducían al (ya conocido) Kodak Theatre, al que han cambiado el nombre porque la empresa patrocinadora ha quebrado y la crisis es lo que tiene, que “a rey muerto, rey puesto”: Dolby Theatre a partir de este momento. 

A ver el año que viene quién es el guapo que paga el sarao… A este paso, lo mismo hay que rebautizarlo como “Bárcenas Theatre” o así… Iba a ser un despiporre

Al lío.

Los famosos hicieron gala de su estilo y muchos de ellos apostaron por el combinado de moda: el blanquinegro.
Vamos, lo que mi abuela diría “moderno moderno”…
Pues no me he hartado yo de ver estos dos colores y que ahora me lo vendan como lo más “in”… por favor, ¡¡¡si mi madre ya iba de blanquinegro a mi Primera Comunión (verídico)!!!
Bueno, ella y los tunos que me vinieron a cantar el “clavelitos”…
Lo dicho: ¡súper moderno todo!

Algunas muestras de lo comentado hasta ahora:



  
Bueno, en realidad, este último caso (el de Helena Bonham Carter y Tim Burton) no es por modernos. Es porque les gusta asustar a los niños. Sin más.

También hubo las que optaron por uno u otro color del combinado de moda.
Así, tenemos el apartado “virginales”:




(Nota mental: jamás dejarme caer por un evento de este calibre con mi piel lechosa, el vestido blanco deslavao, los pelajos como si me acabara de soltar la coletilla de andar por casa y un maquillaje inexistente. Te conviertes al momento en “la Cullen chunga”)


Y el apartado “virginales pero de verdad de la güena”:

Lo que me recuerda qué difícil es vestir a una pre adolescente para acudir a un sarao de estos… Puede acabar la cría con un verdadero trauma en la edad adulta, sobre todo cuando sus colegas le saquen a las mínimas de cambio "la foto aquella tan divertida de cuando te nominaron a los Oscars y tú te presentaste con tu mascota muerta de complemento estupendo". 
Hay gente muy cruel...


Y luego están “las góticas”, que se lo juegan todo al negro.


Ojito al detalle “súper cuqui” de Kelly Osbourne:

Di que sí, chatina.
Tropecientos mil millones de dólares en la libreta de ahorros y te plantas en los Oscars con el pelo liláceo que se gastan las señoras del pueblo de mi abuela, las raíces negras y, ojito al parche: ¿una horquillita pa sujetarte el flequillo ladeao???
¿No había algo más propio? ¿Más cuidado? No sé… ¿con un poco de strass o similar?
¿Qué va a ser el año que viene? ¿El pañueluco de Doña Rogelia?
Qué despropósito…

Pero no todo iba a ser blanquinegro. ¡Qué aburrimiento si no!
Por suerte, siempre hay atrevidas a las que el brilli-brilli les quita el sentío a la par que nos ciega al resto.

Lo del cuerpazo de Halle Berry no tiene nombre.
Es de otro planeta.
Ahora bien, el careto, en cambio, sí tiene nombre: modelo Carmen de Mairena.
Pamatarla

Y las pintas del Clooney también son para darle de comer aparte.
Si le plantas un gorro de plástico y un chubasquero amarillos, ¡¡¡es el auténtico Capitán Pescanova!!! ¿Que no???
¡Si lleva hasta la varita de pescadilla sujeta por la cintura!
Qué desilusión más grande…

Pero yo buscaba y buscaba.
Y no la encontraba.
A ella.
La (o)diosa.
La infatigable.
La que siempre posa como si tuviera en el aseo de invitados una estantería cuajadita de estatuillas doradas.
Hasta que la encontré…

Tan fina.
Tan elegante y sutil.
Tan de “insinuar pero nunca mostrar”…


Virgen del Empezonamiento Perpetuo… ¿qué extraña ley física consigue que no le asomen las areolas?
¿O será que no tiene?
¿Qué te ha pasado, Heidi Klum?
¿Te has hecho la picha un lío y te has puesto lo de atrás palante?
Y calla, calla, que algunas la vieron y se pusieron a copiarla allí sobre la marcha…

Hombre, por favor… toda esa carne expuesta. Ese entreteto al viento… No me lo pongáis de moda, por el amor de Dios, que me hacéis un hijo de madera. Que no me da la nómina para el láser antiestrías y los implantes del todo a cien… ¿A qué viene eso de lucir el esternón? ¡Con el frío que hace! Además... ¿no hay que tenerlas como muy separadas para que este estilo triunfe? No me convence en absoluto.

Pero sigamos con la escala cromática.
El rojo, por ejemplo.
Siempre tan elegante…

Tan sensual…

Tan…
…tan…

…tan Sonia Monroy?
¿Estamos locos?
Quiero esconderme y no sé dónde.
¿Esta es la representación patria?
¡Pues casi mejor haber enviado a la Esteban, que tiene los pechotes recién operados y al menos no se los pisa como esta!
¡Y mira qué contento el chiquitín!
¡Qué “a mano” le pilla todo, oye!
Espeluznante…

Algunas también se dieron a los pasteles.
Y hablo de colores…

Lo de esta mujer es de envidiar…
Con esa piel, ese pelo, esos ojos… ¡y va y encuentra un color de vestido totalmente conjuntado! Me encanta el glamour que desprende.

Amy le comenta a la presentadora de la abc que este año tenía claro que iba a innovar con el vestido. Que quería algo especial. Distinto.
Vamos… ¡Lo nunca visto!
Tú espera que te lo vea Penélope y te caiga un puraco por plagio, monina…

Espera.
Ahora que me fijo….
Ummmmm…. ¡Ven pacá, rubita!
Lo que me temía…
Tú te tapas las manos porque no te ha dado tiempo a hacerte las uñas, a que sí???
Es lo primero en lo que me he fijado.

Bueno, en eso y en el borde de los postizos extraíbles de silicona que llevas por ubres.
Quizá con tres tallitas más lo hacías.
¡A ver si te ha pasado como a Heidi Klum…!

Bueno, que me estoy enrollando demasiado y todavía ni hemos empezado con la gala.

El presentador de este año, un tal Seth MacFarlane, pasaba por ser un tío ácido, mordaz y escandaloso, no en vano es el creador de “Padre de familia” y “The Cleveland Show”.
Pero me temo que anoche se quedó en aprendiz de Risto Mejide.
Hizo un par de bromas bastante soeces que provocaron (en casa) la carcajada solidaria de su madre, pero en la sala ni un triste murmullo.
De hecho, cada vez que enfocaban a Joaquin Phoenix, con su gesto desmoralizador y de “qué pinto yo aquí si yo lo que quiero es mazarme y liarla parda en el patio de butacas”, a mí me daba hasta penita. Parecía “el repelente niño Vicente” intentando sonsacar una mueca al personal.
Si no fuera por el número musical del comienzo, habría sido un suspenso en toda regla. (Memorable ese “We saw your boobs” que les dedicó a todas las actrices que se han despelotado en sus películas. Una a una. Ayer en Twitter la gente lo pedía como politono)

Porque de eso sí que hubo anoche.
De música.
A raudales.
Y es lo que a mí me ha reconciliado con estos premios.
La razón por la que echo las noches en vela desde niña, rodeada de termos de café, galletas y papeles con mis quinielas.
Yo veo salir a Anne Hathaway con Hugh Jackman cantando el “I dreamed a dream” de Los Miserables y me vengo arriba.
¡Les hago hasta los coros!
Cosa del todo inútil, todo sea dicho, porque pa eso llevan consigo una coral de 50 miembros que aparece como salida de la nada.

Espectacular.
De ponerte los pelos como escarpias.
Y ese Eddie Redmayne al que anoche descubrí cantando cual barítono profesional.
Y la tal Amanda Seyfried dándole la réplica que ríete tú de la Callas.

¿Por qué demonios los actores españoles no saben hacer de todo, como los yanquis?
¿Que les mandan cantar? Pues toma vozarrón.
¿Que ahora quieres que baile? Pues ahí te sale Charlize, como una Ginger Rogers rediviva, o el mismísimo Harry Potter a lo Fred Astaire.
Tú le dices a Fernando Tejero (por poner) que te cante algo y te sangran los tímpanos.
O le pides a… quién te digo yo… a José Coronado que se baile un tango y te sale con que hoy no, que se ha pegado un empacho de Activias y no responde de su colon.
¡Un asco!

¡Yo quiero actores multifuncionales, hombreya!
¡Como los americano, australianos y canadienses, que parecen todos hombres (y mujeres, claro) del Renacimiento! ¡Pero si le sacarían los colores al mismísimo Da Vinci, no me fastidies!
Yo creo, incluso, que les das una brocha y una caja de acuarelas y te pintan una Capilla Sixtina en el Capitolio en un momentito.
Al tiempo…

Y, resumiendo las 4 horas de gala, diré:

- Que Norah Jones ha transmutado en señora mayor.
- Que Barbra Streisand, por el contrario, se ha convertido en la sobrina de Norah Jones.
- Que la pobre Renee Zellwegger ya no puede ni abrir los ojillos y eso le ha dejado (ya pa siempre) un gesto tan raruno que parece que está siempre riéndose de ti en tu propia jeta. La de leches que se va a llevar la pobre por este malentendido… ¡Si me pareció que el mismísimo Richard Gere (tía Enriqueta pa los amigos) le “soplaba” lo que ponía en el teleprompter porque ella no atinaba con las líneas! Se le tenían que juntar todas entre pestaña y pestaña. Y mira que los ojos del Gere no es que sean tampoco para tirar cohetes… ¡pero al menos dejan entrar la luz!
- Que gracias a galas como estas, una descubre que determinadas personas siguen vivitas y coleando. Y es un alivio…

(John Stamos aún respira!!!)

- Que el pelamen de John Travolta ha llegado a tal grado de escandalera que sólo es comparable a la trenza lateral de Hilario Pino.
- Que no por ser una “tarde calurosa en Los Angeles”, (presentador de la abc dixit) los pezones de la Hathaway van a estar de acuerdo contigo porque tú lo valgas. No se lo he dicho a nadie, pero estoy convencida de que llevaba unas pezoneras de titanio bajo el vestido. Es implosible sujetar ese rasete tan tieso, por muy entrenadas que tengas las "largas". Creedme.

- Que por mis muertos que a la Hayek se le ha tenido que quedar el cuello como a Nefertiti: ¡en carne viva! Tenía que costarle hasta tragar saliva, con todos esos pedrolos rozándole la nuez. ¡Me duele sólo de pensarlo! ¿Quién te mandaría vestirte de mujer jirafa, Salma?

- Que este año también hubo casos sin resolver (¡cada año encuentro alguno!) que he decidido titular: “El episodio de la chinita de porcelana que se convirtió en capote humano”. Inquietante…

Casi tanto como “la odisea de la raja que nunca acaba". Da frío solo de mirarla...

… o el turbador “misterio del paracaídas que me robaron en pleno salto”.

Por no recordar “el enigma del zapato que perdió Jim-Hobbit-Carrey”…

Sucesos todos ellos que quedarán sin resolver para los restos.
Y casi mejor …

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